Opinión · Ecologismo de emergencia

Una cita con la ecología ibérica

Pablo Rodríguez-Ros, @pablorros_

Atardecer en el Parc Natural de Montserrat. Foto: Pablo Rodríguez-Ros

Existen múltiples definiciones de ecología. De forma breve, podríamos entenderla como la rama de la biología que estudia las relaciones de los diferentes seres vivos entre sí y con su entorno o como la definió el ecólogo catalán Ramón Margalef, considerado uno de los padres de la ecología mundial durante el siglo pasado: la biología de los ecosistemas. Coincidiendo con el centenario del nacimiento del profesor Margalef, se celebra el primer congreso de la nueva Sociedad Ibérica de Ecología (SIBECOL), creada en agosto de 2018, que aúna a investigadores e investigadoras y profesionales de todas las áreas de la ecología, incluyendo la teórica, terrestre, marina, o evolutiva, entre otras, que desarrollan su labor en España y Portugal.

Del 4 al 7 de febrero de 2019, la Facultad de Biología de la Universitat de Barcelona será epicentro de la discusión de los temas candentes en ecología, incluyendo los efectos de las especies invasoras, el cambio climático o la ecología de los microorganismos marinos, entre otros. Como en todo congreso científico de gran envergadura, en SIBECOL 2019 se darán cita investigadores e investigadoras de todas las edades, desde el nivel máster o predoctoral hasta catedráticos. Esto supone una oportunidad única para tomar el pulso al nivel de la ecología ibérica, el cual, pese a las dificultades que supone dedicarse a la investigación científica en los tiempos que corren, es muy alto. Sirva como ejemplo el caso reciente de la investigadora postdoctoral del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC), Andrea García Bravo, que ha obtenido el 2019 ASLO Lindeman Award, otorgado por la Asociación Americana de Oceanografía y Limnología (ASLO), al mejor artículo científico liderado por un joven investigador.

No sólo eso, SIBECOL 2019 pretende “servir de plataforma para discutir cómo la ecología puede ayudar a luchar con las grandes transformaciones ambientales provocadas por las sociedades humanas”. Es en este punto donde merece la pena llamar la atención de aquellos colectivos ecologistas, conservacionistas o naturalistas potencialmente interesados en qué dice la ciencia, siendo éste el congreso más completo para las ciencias ecológicas en la Península Ibérica. Cómo ya apuntaba el Profesor de Investigación del Museo Nacional de Ciencias Naturales, Fernando Valladares, y otros colegas pertenecientes a SIBECOL en El Diario, “lo ideal es un diálogo fluido entre estos dos tipos de actores sociales (ecólogos y ecologistas) ya que hay mucho en juego”.

En el contexto actual de transición ecológica es necesario que quienes nos dedicamos a la investigación en ecología empecemos a movernos paralelamente en otros ámbitos como entidades ambientalistas, empresas, instituciones, administraciones públicas, etc. Ante los retos que presenta la crisis ambiental en la que estamos inmersos, debemos hacer ver a los responsables de la toma de decisiones y la sociedad en general que la ciencia debe jugar un papel clave. Investigadores y activistas, como Héctor Tejero y Emilio Santiago en CTXT, sugieren vertebrar esta transición a través de un “nuevo Pacto Ecosocial”, tal como propone el Green New Deal en Estados Unidos. Es evidente que la urgente transición ecológica no se llevará a cabo solo con la implicación de investigadores e investigadoras, pero es casi igual de seguro que será mucho más difícil si no nos inmiscuimos.