Opinión · EconoNuestra

Una izquierda responsable

Mercedes de Luis López
Miembro de econoNuestra y estudiante del máster de Economía Internacional y Desarrollo de la Universidad Complutense de Madrid   

Desde que los movimientos ciudadanos y sociales se están organizando y ganando cada vez más fuerza en nuestro país, han surgido numerosas críticas desde la derecha a las propuestas que la izquierda incluye en sus programas. Especialmente, aprovechando el auge de Podemos, algunos artículos que se han publicado atacan desde posiciones neoliberales unas propuestas que persiguen, como objetivo alternativo al actual, el bienestar de la población, en lugar de supeditarnos a la minoría privilegiada y a los grandes capitales. Así las cosas, el pasado 25 de Agosto se publicó en El País un artículo de opinión (¿Es Podemos una alternativa para la izquierda? De Antonio Roldán; http://elpais.com/elpais/2014/08/18/opinion/1408380876_615112.html) –y digo opinión porque no parece estar sustentado por datos–, acerca de los (negativos) efectos que tendrían algunas de las propuestas económicas que la izquierda persigue aplicar.

Esta líneas sólo pretenden, ahora, rebatir con argumentaciones y referencias específicas la lógica de ese artículo de opinión, cuyo único objetivo aparente es tildar a la izquierda de irresponsable y poco menos que de ignorante en materia económica.

1. Prohibir los despidos en las empresas con beneficios

A una empresa con beneficios no se le puede permitir realizar despidos; uno de los ejemplos más recientes es el caso de la planta de Coca-Cola en Madrid. Argumentar en contra de esta medida, recurriendo al fraude, parece cuanto menos tramposo. Recordemos que España cuenta con mecanismos cuyo fin es descubrir estas posibles prácticas. Por otro lado, muchas críticas a esta medida reclaman que las empresas deben, siempre que puedan, “ajustar costes”, pero todos estos argumentos cortoplacistas no tienen en cuenta el impacto negativo que posteriormente tendrá el despido de esos trabajadores. El autor del citado artículo cree que esta medida terminaría “con una empresa menos, más paro, más desigualdad y más fraude” y pide ‘flexibilidad’ en los despidos para permitir a las empresas ajustarse al ciclo económico. Pues bien, si una empresa con beneficios despide trabajadores “innecesarios”, a corto plazo bajará costes y puede que aumente beneficios, pero se olvida de que a medio y largo plazo esos parados, con una renta mucho menor, seguirán siendo consumidores potenciales, por lo que el consumo descenderá (en la empresa que les ha despedido y en otras tantas). Que la demanda de un país se contraiga ha de ser interpretado como un síntoma negativo para esa economía, ya que se ralentizará la actividad económica, pudiendo llegar a la recesión (e incluso, en otro contexto, a la deflación). En cambio, prohibiendo el despido en empresas con beneficios, y disponiendo de una fiscalidad fuerte, competente y capaz de detectar los posibles fraudes, se conseguirá contar con una población trabajadora y con capacidad de consumo, lo que al fin y al cabo es el motor del crecimiento económico capitalista. Sin agotar el tema, conviene recordar que sobre la flexibilidad de los despido se han escrito numerosos artículos[1].

2. Dejar de pagar la deuda pública

Antes de nada, se debería dejar claro que lo que se demanda –y se necesita con urgencia– es una reestructuración de las deudas (tanto públicas como privadas) eficaz, equitativa y organizada. No consiste en “dejar de pagar la deuda pública”; consiste en resolver consistentemente la crisis de deuda mediante importantes quitas. Esto implicará pérdidas, por supuesto, pero éstas deberán recaer sobre los grupos que se beneficiaron en nuestro país durante la burbuja inmobiliaria y financiera y que son causantes de la crisis actual.

¿Cuál es el argumento o dogma que siempre se repite desde la ortodoxia económica? Lo encontramos en el artículo: “Si mañana el Tesoro español dejara de pagar la deuda a sus acreedores, España quedaría aislada de la financiación internacional durante años, lo que haría que los problemas que tenemos ahora parecieran insignificantes”. Si bien es cierto que la declaración unilateral de impagos (legítimos) suele derivar en el “castigo” de los mercados, lo que encarece la financiación disponible, las experiencias históricas de impago de deuda nos muestran cómo el aislamiento financiero no suele ser de esa ‘supuesta’ gravedad[2]. Por otro lado, como ya se ha mencionado, los impagos deben recaer sobre los grupos responsables, que además son los de mayor capacidad económica. Asimismo, el Estado puede activar formas de financiación alternativas que permitan, temporalmente, un margen de autonomía, como son controles de capitales, “presión financiera” o la posibilidad de que el Banco Central adquiera deuda en el mercado primario[3]. En cuanto a la necesaria auditoría, tenemos un buen ejemplo en la reciente experiencia de la renegociación de deuda en Ecuador a partir del 2007.

3. Derogar la reforma de pensiones

“(…) los márgenes del Estado para ofrecer mayores derechos sociales son muy limitados”. Siempre se repite lo mismo, no hay dinero. No sueñes con una sanidad pública de calidad, con una educación pública de calidad, no sueñes con poder tener una pensión digna, no, lo siento, no hay dinero. Debemos desterrar ya estas frases que a fuerza de repetirlas puede que algunos crean. No, lo siento, pero lo que no existe es voluntad política.

Hay numerosos artículos e informes que critican la reforma de pensiones; aunque no podemos entrar ahora en este análisis, dejamos algunas referencias bibliográficas iniciales sobre el tema[4].

4. Derogar las reformas laborales e imponer la jornada de 35 horas

¿La mayoría de los nuevos parados no tiene formación universitaria? ¿Los que emigran forzosamente no tienen formación? ¿Los que trabajan en puestos de baja cualificación no son licenciados? Es una obligación el derogar una reforma laboral que lo único que ha conseguido es precarizar aún más las condiciones laborales, sustituyendo contratos indefinidos (esa especie en extinción) por contratos temporales con sueldos que no proporcionan una vida digna. Al igual que en el epígrafe anterior, dejamos también en este caso una referencia bibliográfica como documentación sobre este tema[5].

En definitiva, reducir la jornada laboral consiste en trabajar menos para trabajar todas y todos con un sueldo que permita una vida digna.

5. Tomar el control político del BCE

Dice el autor del artículo reseñado que lo primero que harían unos gobernantes de izquierda, muy poco responsables a sus ojos, sería imprimir dinero. Claro, la inflación se dispararía. Este argumento puede ser muy recurrente en el mundo académico, pero no por ello cierto.

Si consideramos convencionalmente que la inflación se da cuando la demanda de bienes y servicios supera a la oferta, una inflación moderada es un fenómeno normal dentro de una economía. Actualmente, estamos en un contexto de baja demanda, por lo que, desde esa perspectiva, la creación de dinero no causaría tensiones inflacionistas. Así las cosas, nos encontramos con una baja inflación en la eurozona y con riesgo de entrar en deflación (Grecia se encontraba con un -0,9 % en 2013 –Eurostat–). Por lo que, en el caso de no haber regalado nuestra soberanía monetaria al BCE, si tuviésemos la posibilidad de imprimir dinero, esto no causaría una inflación alarmante[6].

El artículo en cuestión termina advirtiendo que de seguir este tipo de propuestas económicas, que según su autor no son de izquierdas, “La economía poco a poco se haría más improductiva, cerrarían empresas y el paro se volvería a disparar. Pronto, la inflación se comería los ahorros de los trabajadores y aumentarían todavía más las desigualdades.” Y yo me pregunto, ¿cómo no ha tenido en cuenta el fenómeno de la financiarización de la economía mundial (puesto que estoy convencida de que el autor está familiarizado con este término)? En la economía actual cada vez tienen menos peso las actividades productivas; han quedado relegadas frente a las ganancias especulativas y las actividades financieras (en definitiva, por el mayor peso de la economía improductiva). Y son precisamente las medidas de corte neoliberal (privatización, desregulación, liberalización) aplicadas desde los años ochenta las que nos han llevado a una economía que cada vez otorga menos peso a las actividades productivas.

Lógicamente, por razones de espacio, los argumentos esgrimidos en estas líneas han de ser considerados como aproximaciones para poder mostrar el porqué de la invalidez del artículo referido, publicado en El País. Por supuesto, existe una amplia bibliografía para consultar y, lo que es más importante, hay cada vez más especialistas y académicos que nos muestran que estas propuestas alternativas, de izquierda, son perfectamente viables y deseables para alcanzar el bienestar de la población (en estas mismas páginas de Público pueden consultarse distintos artículos publicados recientemente que así lo atestiguan). Por lo tanto, basta ya de hacer creer que lo que estamos proponiendo son medidas utópicas o contraproducentes. Aunque es cierto que no podemos alcanzar nuestro objetivo de un día para otro y queda un largo camino por delante, sabemos que la izquierda es responsable y solidaria con la situación de la mayoría oprimida de la población, y sabemos que la izquierda no es en ningún caso ignorante, sino siempre combativa.

 

 

[1]http://econonuestra.org/actualidad/item/535-dos-a%C3%B1os-de-reforma-laboral.html

[2]http://www.eldiario.es/quehacemos/deuda_impago_auditoria_ciudadana_6_183091692.html

[3] Para más información acerca de la crisis de deuda, auditoría ciudadana y experiencias históricas, véase: “Qué hacemos con la deuda” (Akal, 2013).

[4]http://econonuestra.org/analisis/item/212-la-reforma-del-sistema-p%C3%BAblico-de-pensiones.html

http://blogs.publico.es/econonuestra/2013/04/11/la-sostenibilidad-del-sistema-publico-de-pensiones/

[5]http://econonuestra.org/acciones-y-movimientos-sociales/acciones/item/230-declaraci%C3%B3n-de-econonuestra-sobre-la-reforma-laboral-menos-derechos-peores-empleos-estrategia-equivocada.html

[6] Para más información acerca de la inflación y la hiperinflación:

http://eduardogarzon.net/la-creacion-de-dinero-no-tiene-por-que-provocar-inflacion-2/http://www.lamarea.com/2013/11/18/la-hiperinflacion-nunca-surge-porque-un-banco-central-imprima-una-cantidad-excesiva-de-dinero/