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Las ventajas competitivas: Una comparativa entre el norte y el sur de Europa

Rikard Anderson
Periodista económico

La ventaja competitiva es un concepto clave en la teoría económica. Explica el descontento general en España y al mismo tiempo la fe que hay en el futuro en el norte de Europa. Además, es un concepto fundamental para entender que tanto Bernie Sanders como Trump están de acuerdo en limitar el libre comercio.

Entonces, ¿qué son estas ventajas competitivas? Un ejemplo concreto: La ventaja competitiva de Suecia es cultivar árboles, la mitad de Suecia es una plantación de pinos de buena calidad que luego aparecen en todo tipo de productos, desde los muebles de IKEA hasta los pañales. La Francia rural tiene su ventaja competitiva en producir vino de buena calidad. Ahora nos imaginamos que convertimos la Francia rural en una plantación de pinos y empezamos a sembrar uva en Suecia. El resultado sería madera más cara y vinos de pésima calidad, además de carísimos. De hecho, se puede cultivar vino en Suecia, pero se necesitan muchos recursos para compensar las desventajas naturales. Lo mismo pasa con toda la producción, hay regiones que tienen ventajas de diferentes tipos, que pueden ser naturales, o pueden ser construcciones sociales. Por ejemplo, Suiza ha tenido su ventaja competitiva principal en su sistema de leyes que garantiza el secreto bancario, y así se ha convertido en un país de empleados bancarios bien pagados y en el centro mundial de evasión fiscal y de lavado de dinero.

El aprovechamiento de las ventajas competitivas en principio es beneficioso, la economía crece y se utilizan menos recursos para producir lo mismo. La gran pregunta es: ¿Hay alguna “Cara B” en aprovechar las ventajas competitivas al máximo? Yo diría que sí. Miremos el contexto europeo: Tenemos libre circulación de productos, sin aranceles y con transportes muy baratos. 

La consecuencia en una zona tan enorme como Europa es lo que se podría llamar una maximización ilimitada de las ventajas competitivas. Y los efectos negativos son tremendos, especialmente en el caso de España. La ventaja competitiva principal de España es el turismo. Para ilustrar bien el razonamiento podemos tomar el ejemplo de las Islas Baleares. En los años sesenta había industria de calzado y marroquinería, había pesca, y mucha agricultura en Mallorca. Y poco turismo. Ahora, 50 años después, vemos que la industria en Mallorca ha desaparecido, los puertos pesqueros son ahora marinas y la agricultura cede terreno a las urbanizaciones de turismo residencial. La causa de esta evolución es obvia; la ventaja competitiva tan fuerte que tiene las Islas Baleares para el turismo. El sector turístico ha absorbido gran parte de las inversiones y ha eclipsado el resto de la economía. Se estima que el 62% de la economía balear esta relacionada con el turismo; hoteles, bares, comercio para turistas, alquiler de coches, y un largo etcétera. Obviamente, ha habido un gran crecimiento económico, pero, a la vez una gran contrapartida: un mercado laboral dominado por el turismo que se caracteriza por estacionalidad y por bajos sueldos. Una joven mallorquina que no quiere trabajar como recepcionista, cocinera o camarera tiene pocas opciones. Esa es la verdadera “cara B” de una ventaja competitiva dominante. 

En muchas regiones de España vemos la misma evolución. Barcelona está siendo inundada por turistas que eclipsan otros sectores. Las inversiones son limitadas, y en lugar de invertir en empresas que den buenos trabajos se invierte en hoteles y bares. En Andalucía hemos visto quebrar la ingeniería Abengoa, al mismo tiempo que el sector hotelero crece sin frenos en la Costa del Sol.

En Barcelona me parece que existe un tibio debate, cuya única conclusión ha sido limitar el AirBnB para proteger a los hoteleros, o sea, en cierta forma el corporativismo catalán de siempre.

También hay desventajas competitivas. ¿Alguna vez te has preguntado por qué hay tan poca producción de software en España? Durante muchos años no existía una legislación contra la piratería informática y, como todos sabemos, España era el líder mundial en la misma. Producir o vender software era sinónimo de arruinarse. Mientras en el resto de Europa se gestaba el ecosistema legal y financiero que dio la luz a SAP, Spotify, Skype, Booking y otros gigantes digitales europeos, en España no ocurría absolutamente nada. Había programadores y talento de sobra, pero faltaba el marco legal. En otras palabras, la mediocridad política es una desventaja competitiva enorme. 

Otra tendencia que ha castigado tanto al empleo en España es la enorme ventaja competitiva que tienen países asiáticos en fabricar todo tipo de cachivaches. Esta ventaja es una construcción social, creada gracias a la explotación laboral, por una legislación ambiental laxa y gracias a la piratería de patentes generalizada en China y Asia. Esta ventaja competitiva cuestionable es la que está destrozando no solamente el tejido industrial en España, sino también es la causa de un desastre ecológico continuo. En este sentido, la UE debería seguir el ejemplo de Donald Trump y plantar cara a Xi-Jinping.

Es preocupante que no haya más debate sobre los efectos negativos del comercio libre en España. No sólo se trata de los monocultivos económicos también es la necesidad de transportes contaminantes. Parece casi un tema tabú entre la izquierda española comentar los efectos negativos de la UE y el Euro. Vox está subiendo con un programa de anti-globalización, y son mucho más eficaces que la izquierda haciendo el mismo discurso. Ocurrió  algo similar en EEUU en la anterior campaña presidencial. Bernie Sanders tenia como su tema principal abandonar los tratados de libre comercio, desde un discurso de izquierda. Bastante pronto Trump se apoderó del discurso anti-globalización y lo incorporó como pilar en su estrategia de “America First”. Es muy probable que estemos viendo lo mismo en España. La extrema derecha gana terreno a base de una idea que debería haber sido articulada por la izquierda. 

La conclusión es: ¿de qué sirve que la economía crezca si el resultado es un monocultivo económico que restringe el futuro de nuestros jóvenes? Puede ser que esto sea la causa del vuelco electoral en Andalucía. Los efectos negativos del turismo son sutiles, pero poco a poco empiezan a secar no solamente los pozos, sino también la financiación y las iniciativas empresariales en otros sectores.