Opinion · El desconcierto

El eclipse parcial de Sánchez

El triunfo de la moción de censura de Sánchez ha sido tan brusco e inesperado, ha roto tantos cálculos, que no pasa semana que no se insista en la obviedad de su fragilidad parlamentaria. Los comentarios agoreros están a la orden del día.  Aún no lleva ni siquiera dos meses en la Moncloa y, de un modo intermitente, con cualquier motivo, se señalan con insistencia los problemas, al parecer insuperables, que le esperan. Pese a que todavía no ha tenido ni tiempo para gobernar, se anuncia a bombo y platillo el próximo eclipse de Pedro Sánchez, aunque en realidad, de concretarse, sería solo parcial, como el largo eclipse lunar que vamos a presenciar este próximo viernes, en el que la luna no desaparecerá, tan solo se tornará rojiza.

El conflicto político más inmediato parece ser las consecuencias del Congreso del PdeCat, celebrado este pasado fin de semana. Pese a la algarabía creada por la derecha española junto a toda la derecha catalana unionista, contra Carles Puigdemont, a la Moncloa no parece haberle  sorprendido el resultado, ni tampoco deducen del triunfo del líder del PdeCat que el diálogo político con todo el soberanismo catalán haya concluido. Más bien lo contrario. Unicamente desde la clarificación política mutua es posible que Sánchez y Torra puedan seguir haciendo camino al andar. Podrá gustar o menos, pero los vencedores de los dos congresos de esta última semana, del PP y del PdeCat, han sido Casado y Puigdemont, y con ambos ha de contar Sánchez. por mucho que algunos lloren la derrota de Soraya Saénz de Santamaría y Marta Pascal.

Según la SER, el PdeCat estudia hoy no votar a Rosa María Mateo como administradora de RTVE. No porque la consideren inadecuada para tal responsabilidad, sino porque es un gesto significativo, un aviso a la Moncloa de  su precariedad parlamentaria. En definitiva, volver a propiciar una segunda derrota parlamentaria de Sánchez, como la que sufrió el pasado lunes 16, en la votación de Consejo de Administración de RTV, por la puñalada de algún tenebroso diputado del viejo PSOE. Pese a que la ministra Isabel Celaá dice que no contempla la posibilidad de que no sea votada Rosa María Mateo, lo cierto es que tampoco la contemplaba antes del lunes 16. Claros avisos para navegantes destinados a ejercer diferentes presiones.

Veremos este miércoles 25 si PdeCat amaga, pero no da, o por el contrario, los ocho diputados catalanes no votan a Rosa María Mateo dando la cara. No de forma artera, como desde las tinieblas hizo el diputado del viejo PSOE que propició la primera derrota parlamentaria del gobierno Sánchez. Aunque, será el viernes, en segunda votación, cuando se sepa si esa excelente periodista es vetada o no por razones extraprofesionales, como también lo fueron la semana pasada todos los candidatos a configurar el Consejo de Administración de RTVE. Al fin y al cabo, son votaciones de trámite en las que cabe recordar a los nuevos inquilinos de la Moncloa que es tan fácil entrar como salir.

Pero el verdadero problema para Pedro Sánchez comienza también el miércoles nada más termine la intervención del director del CNI, general Félix Sanz, en la comisión correspondiente del Congreso de los Diputados. Será en ese momento cuando decida si el Gobierno acepta investigar al Borbón, implicado en los delitos citados en la cinta de Corina, o como le sugiere hoy el viejo PSOE aliado de las cloacas, impedir sencillamente dicha investigación política. Entonces el PdeCat, acompañado de Podemos, Esquerra de Cataluña y Bildu, sí estaría en condiciones de abrir una crisis política en la mayoría parlamentaria progresista sobre la que se sostiene el gobierno Sánchez. Eso sí que sería un eclipse total.

Aunque para ellos podría ser peor el remedio que la enfermedad. Pedro Sánchez cuenta siempre con el botón de la convocatoria de elecciones anticipadas. Precisamente, esta doble victoria de Pablo Casado en el PP y de Carles Puigdemont en el PdeCat abre las alamedas electorales del centro para este nuevo PSOE que ahora encabeza el actual presidente del Gobierno. Cuando todavía no se ha desgastado, podría rentabilizar la sensatez, moderación y diálogo con la que ha sustituido aquella insensatez, radicalismo e intolerancia del gobierno de Rajoy apoyado por Rivera. Puede que se den más eclipses parciales, pero los que ya apuestan por el eclipse total, tanto en la derecha española como en la  catalana unionista, pueden acabar ellos mismos siendo eclipsados.