Mal gusto

Todo el mundo puede equivocarse, pero hay errores tan flagrantes que dejan de serlo para convertirse en demostraciones de ciertas cosas. De falta de ética, por ejemplo. La semana pasada Cuatro se equivocó mucho. Tras retransmitir (casi) en directo la cogida de Daniel Jimeno, la cadena se apresuró a difundir un comunicado avisando de que las imágenes eran una exclusiva suya y que podían verse en su web. Y no mentían. En cuatro.com estaba el video de la cogida, a cámara lenta, el cuerno entrando en el cuello del chaval una y otra vez. La reacción de los internautas no se hizo esperar: artículos devastadoramente críticos, acusaciones de amarillismo y peticiones de boicot a la cadena de Prisa.

Me consta que en Cuatro, como en todas partes, hay personas sensibles. Lo hecho, hecho está, pero sería aconsejable que la cadena reaccionara al clamor, recordando que la comunicación es siempre bidireccional, y pidiera perdón a los telespectadores y a la familia de Jimeno. Cuando las cadenas atropellan sus propios códigos deontológicos tan alegremente como hizo Cuatro la semana pasada, suelen escudarse en el derecho a la libre información. Los ciudadanos tenemos derecho a saber lo que ocurre a nuestro alrededor, nadie lo duda, pero cadenas y espectadores a veces diferimos en el concepto mismo de información. Y lo del viernes, compañeros de Cuatro, fue amarillismo. Puro y duro.