Modos y Modas

Bañador papal

¿?// JOSÉ LUIS GARCÍA SÁNCHEZ 

¡Qué pena el viejecito pobre que se pela de frío en las calles nevadas mientras los ricos celebran la Navidad junto a la chimenea!

¿Y el calor? Ya no hay segadores achicharrándose, sin otro alivio que el botijo, pero ¿qué me dicen del Papa, sofocado bajo de sus ropajes litúrgicos, viendo por todas partes a pobres felices en camiseta y hasta bañándose en piscinas?

El sufrido Pontífice, con esas prendas y ese gorro encima, todo el santo día… Ese uniforme que no se puede quitar, por su condición de infalible. Aplastado por telas pesadas, bordadas. Lleno de refajos (quizá no sea ostentación de riqueza: a lo mejor el cuitado esta aprovechando el vestuario de Papas precedentes y quiera dar salida a ropa de siglos económicamente más boyantes).

Todo es misterioso, muy vaticano. Es probable que tenga un ayudante, un mozo de espadas eclesial que le ayudará diariamente a ponerse el traje de faena como a los toreros: sotanas, estolas, manteos y solideos… La ropa interior ¿será con puntillas de encaje, obra de monjitas? ¿Tendrá cilicios sado?  ¿Y el bañador? ¿Cómo será el bañador del Papa? ¿Meyba tripero, tipo Fraga-en-Palomares? ¿O un tanga de firma, marcando paquetón? ¿De qué color? ¿A juego con los zapatos rojos? ¿Púrpura? ¿Leonado? No creo que se bañe en bolas.

A lo mejor ni dejan bañarse al pobre Papa, con esta calor… ¡Qué pena!