FAMOSAS EMBARAZADAS- Con los bombos al aire

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Marta Nebot 

Claudia Schiffer se acaba de unir al club de las top con bombo que han posado desnudas para una portada. Es decir, que se ha despelotado a lo sexy, embarazada de siete meses mientras, supongo, se repetía: “porque yo lo valgo”. Demi Moore, Mónica Belluci y otras ya se atrevieron y yo, que me encuentro en situación parecida (no de portada, porque no me llaman, sino de curvilínea –las embarazadas odiamos que nos llamen gorditas-) analizaré sus posibles motivos. No es vox populi pero nueve de cada diez embarazadas lo confirman: occidente sufre el que denomino “síndrome de
La Virgen Maria”. Los que lo padecen son reconocibles por este síntoma: se les pone cara de buenos cada vez que ven a una mujer encinta. Es comprensible que recordemos a ella, la madre por excelencia, pero eso no quiere decir que seamos unas santas. La mayoría también certificamos que hay una etapa en la que nos ponemos muchísimo a nosotras mismas. Lo que, si se suma a nuestro superpoder (podemos potar diez veces al día y tener buena cara), genera que se nos piropee más por la calle. La frontera entre el piropo halagador y el perverso es muy difusa. Depende del cómo, de la intención y de si la destinataria sufre también o no el síndrome antes descrito. Las hay que acaban creyéndose dignas de veneración e insultadas si se les plantean deseos mundanos.  
Dejando al margen a las que sufren delirios de grandeza, el caso es que, aunque la comunidad científica afirma que practicar el sexo durante la gestación es buenísimo, la mayoría de las que vamos a alumbrar sabemos que, por mucho que nos piropeen, a partir del quinto mes, de practicar poco. Y no es que nuestras parejas no quieran, ni superen el síndrome en ningún momento. Es que somos cajas de sorpresas: a la que no le duele aquí, le duele allá, se marea o vomita. Alguien, debería escribir un best seller seguro: “El Preñasutra”; porque es que ni los argentinos saben por donde cogernos. En conclusión, que, por muy tops que sean, están tan preñadas como el resto y posan lo más sexy que pueden para no sentirse, por un rato, ni gordas, ni torpes, ni santas sino las tías buenas que eran. Que una imagen, valdrá más que mil palabras pero a mí no me engañan.