Persona, animal o cosa

NUEVA CRUZADA CATÓLICA- Enterrar como Dios manda

nueva-cruzada.gif Miguel Santamarina

Marta Nebot

Se divisa en el horizonte mediático otra cruzada de La Santa Iglesia Católica: "Roma contra esparcir las cenizas de los difuntos o conservarlas en casa".

La Conferencia Episcopal italiana considera lo primero un "rito pagano" que simboliza la unión del muerto con el alma de la madre tierra –como si los entierros no pudieran simbolizar lo mismo y, de hecho, no hubieran copiado eso cuando los inventaron–. Sobre conservar las urnas, asegura que es "un rito fetichista" –como si la historia del catolicismo, con todas sus reliquias, no estuviera plagada de fetichismos bastante más absurdos–. En esta ocasión luchará con un "código de conducta en los ritos funerarios", que, seguro, amenazará con el infierno si no enterramos como es debido. Esta cruenta nueva batalla, contra la corriente de los tiempos, se suma a sus cruzadas posmodernas ya en marcha: "El Papa contra el condón africano", "No es lo mismo pederastia que efebofilia", "Abortar es peor que abusar de un menor", "La homosexualidad es perversión; el matrimonio gay, sacrílego" y "Más vale un bebé de un año que cualquier gato".  

Sus hechos son: Pablo VI bendijo la incineración; otros Papas lo ratificaron al afirmar que no impide a la omnipotencia del Señor reconstruir el cuerpo. Pero nadie dijo que "el polvo eres y en polvo te convertirás" inhiba de pagar un nicho. ¿Cómo va a haber comunión de los Santos si se queda cada uno en su casa o dónde le da la gana? El omnipresente es Él, no nosotros. El camposanto se llama así por algo y, aunque el altísimo puede reconstruir lo que quiera, mejor ahorrarle trabajo y que se lo encuentre todo junto. 

En España, los obispos contarán con una ayuda inestimable con la que, seguramente, en principio no cuentan. Varias generaciones fuimos ya convencidas por Mecano cuando cantaba "[...} y los muertos aquí lo pasamos muy bien, entre flores de colores". Yo, mientras imagino un cementerio ochentero con sus ánimas danzando, me pregunto: ¿qué más veremos hacer a esta institución en su lucha por mantenerse arcaica y poderosa? Es un misterio y otro: ¿hasta dónde llegará la paciencia de los fieles que le quedan? Lo que está claro es que si sobrevive así un siglo más será un mal milagro, divino o humano.