Pato confinado

Por qué es importante hidratarse en verano y siempre

Agua.
Rony michaud en Pixabay.

Les propongo un juego. Imaginemos el cuerpo como un lago. Precioso montón de agua dulce que fluye por todas partes, en cada célula, órgano, membrana o hueso. Somos agua (alrededor de un 60%). Líquido de vida. Primos hermanos del océano. ¿Por qué no elegimos un nombre para esta maravilla fluvial que llevamos dentro?

Sugiero Victoria, Tanganica, Baikal, Titicaca, Caspio (aunque sea salobre)…

Muy bien, señora Victoria. Ok, señor Baikal. El agua es el gran elemento, ya lo sabe. Gobierna su organismo y por extensión la Tierra. Un nutriente esencial y un recurso tirando a escaso en esta emergencia climática. Un líquido importante. Si nos falta moriremos a partir del tercer día. Sin comer, caes en siete. Solo el aire gana en el macabro desenlace (te ahogas en minutos…).

Esto significa que tenemos que hidratarnos, teniendo especial cuidado en verano, cuando un error en las nubes internas puede llevarnos al hospital. Doña Tanganica, usted que es agua sabia y anciana: el lago que hemos imaginado debe estar siempre bien cuidado, sobre todo en las olas de calor.

Como ven es una cuestión de adentro y afuera, de micro y macrocosmos. En el exterior, impactando en los conos de su retina, están las nubes violáceas, las charcas, los pantanos, pozos, riachuelos... Pero en este mundo en canícula ascendente, donde Barcelona ya está preparando instalaciones públicas, refugios climáticos para las futuras y recurrentes olas de calor, aparecen conceptos como el de huella hídrica y agua virtual.

Se refieren a la cantidad de líquido que se necesita para producir un bien (el agua es nutriente y recurso a la vez, ya lo dijimos antes), el gasto hídrico de ese producto. Un kilo de tomates necesitará 180 litros mientras que uno de carne de ternera se beberá 15.000. Si hablan de coste, evocan su escasez...

Hoy sabemos que el agua del exterior es un recurso finito, como lo es la de nuestro laguito. Esta es la razón por la que espero que no hayan escogido en este juego el nombre de Mar Aral. A pesar de haber sido uno de los más extensos y míticos del planeta (el cuarto lago del mundo), ya está casi seco debido al maltrato humano.

Dentro, en los pantanales de las células, son importantes las medidas, el cuánto gastamos, la pela es la pela. No lo olviden: somos el lago pero también la nube encargada de reponerlo. Como el coche con la gasolina, cada célula necesita agua para que el sistema y las reacciones químicas funcionen con normalidad. Esas reacciones nos mantienen vivos. En esencia, somos sudor y lágrimas, pis y saliva, sangre y grasa... y luego algunos tienen carreras y títulos. Las únicas actividades que nos igualan con la realeza, como defecar, orinar o sudar… expulsan mucha agua.

Los expertos calculan que son necesarios entre seis y ocho vasos de agua diarios para tener ese laguito hermoso. Un lago puro, ya lo habrán visto en cualquier excursión, es sinónimo de vida, de células pájaro, de riñones elefante contentos. Los niños y personas mayores son los más vulnerables a la deshidratación. Sin el agua necesaria a nuestras células les ocurre como a las frutas, que se arrugan, se destensan, pierden funcionalidad... Sin el líquido salvador son como las cebras e hipopótamos que claudican en el fango de la estación seca. Cuerpo y mente lo necesitan por igual: caminar, estudiar, conducir, trabajar, hacer deporte, pensar… requiere de una correcta hidratación.

La hidratación es como poner en hora el reloj. Necesaria en todo momento y en todas las etapas de la vida, no solo en verano o cuando se realiza un sobreesfuerzo físico (que es cuando notamos más la sed). El agua ayuda a regular la temperatura corporal y permite que se realicen las funciones metabólicas. Consigue almacenar el azúcar, lubrica las articulaciones y permite la digestión.

Incluso la canciller alemana Angela Merkel acachó a este principio un temblor de manos que desató hace un año la especulación sobre su estado de salud. Según dijo, tenía el bávaro laguito afectado. "Estoy bien, me he bebido tres vasos de agua", alegó. La deshidratación, que efectivamente puede hacerte temblar, ocurre cuando el cuerpo pierde más agua de la que ingiere. El lago empieza a secarse.

Motivos que causan la deshidratación

Puede deberse a causas naturales, como una excesiva sudoración por el calor, practicar actividad física, o por patologías y desequilibrios. Cuando no hay agua disponible, el cuerpo acude a sus reservas. Expropia la de las células para trasladarla a los vasos sanguíneos, pero es una solución a corto plazo. Con la estación seca llega la deshidratación, que si es crónica puede llevar a infecciones graves o a fallos de órganos tan importantes como los riñones.

Sus principales síntomas son una sensación de cansancio, mareos, dolor de cabeza, baja presión arterial, taquicardia y contracturas musculares o calambres, según la Sociedad Española de Cardiología (SEC). Se altera el balance de sales y electrolitos (especialmente de sodio y potasio). Si se agrava, se desmonta la maquinaria, caen las piezas, donde antes había vida aparece un salar: surgen convulsiones, se entra en coma, e incluso llega la muerte. Cuando se ha alcanzado un punto avanzado de deshidratación ya no bastará con solo añadir más agua, porque el desequilibrio de sales y minerales será acusado, por lo que se tendrá que recurrir a sueros.

En condiciones normales cada persona pierde a través de la piel o en la respiración medio litro de agua (elevándose a litro y medio si hace mucho calor o se practica deporte). El ser humano debe reponer entre 2 y 2,5 litros diarios, según la Cátedra Internacional de Estudios Avanzados en Hidratación (CIEAH). El agua perdida debe volver a circular. El río interior nunca puede detenerse o secarse. Sin embargo, periódicamente aparecen estudios que concluyen que un porcentaje elevado de adultos y niños no consumen las cantidades de agua recomendadas (si bien hay discusión entre los expertos acerca del baremo exacto, ya que las necesidades concretas dependerán de la persona, edad, sexo, actividad y metabolismo).

Es esencial reponer las pérdidas. Y eso puede conseguirse de varias maneras: mediante bebidas (fundamentalmente agua), y a través de los alimentos en una dieta equilibrada (la fruta tiene entre un 80 y 95% de agua mientras que la carne y el pescado entre un 40% y 75%). El líquido mágico está también presente en el café, el té, las cervezas (pero el alcohol causa deshidratación), infusiones, leche, sopas, o verduras, como el pepino, la calabaza, la zanahoria, el brócoli…

En niños es común la deshidratación leve por causa de diarrea o vómitos. También puede surgir en adultos por un exceso de orina, debido a medicamentos o por trastornos de función renal. La fiebre y las quemaduras, incluyendo las del sol, suben la temperatura corporal y eso implica mayores pérdidas.

La sed es la respuesta fisiológica que tiene el organismo para estimular el consumo de agua cuando este, al monitorizar las cantidades, calcula que escasean. Pero puede engañarnos (incluso el cerebro a veces la confunde con el hambre). Quizás en ciertos momentos no sea un mecanismo tan preciso, por lo que no está de más ser conscientes de las necesidades de nuestro laguito, pensar en las nubes que necesita, darle la lluvia diaria. Una de las causas de la fatiga se debe a no tener una hidratación correcta. También afecta al dolor, a la memoria, a la concentración, a la coordinación visomotriz (hidrátense si tienen que conducir…). Por esta razón, muchos expertos recomiendan reponer el agua antes de que aparezca la sed.

Querido Titicaca, ya lo ve, es una cuestión de adentro y afuera. De grandes lagos en los continentes y minúsculos en las células. Los humanos fundaron sus ciudades cerca de los cauces de los ríos. El agua es fuente de nuestra cultura y madre de todos los alimentos. Durante milenios fue nuestra única actividad. Como sabe, el término de cultura viene precisamente de cultivar. Cultivar alimentos y cultivar vida. Eso hace el líquido esencial. Por eso debemos mantener el ciclo correcto que, como en la Tierra, con sus nubes, rayos y tormentas, nos mantiene vivos. ¿Un vasito de agua?

Si quieren recetas saludables para estar bien hidratados en este verano aquí les ofrecemos algunas:

Vichyssoise de calabacín

Gazpacho andaluz

Ensalada caprese

Ensalada shopska

Salmorejo

Sopa fría de melón