Marco Incomparable

Carcamal misógino

 

Si algo caracteriza a Jaime Peñafiel, cronista real por excelencia, es que es muy vintage para todo. Endiosado hasta el ridículo, hace décadas que ni se molesta en dar noticias sobre la monarquía porque le basta con vivir a costa de Letizia. ¿Qué sería de ti sin ella?

 

Una de sus ocupaciones favoritas consiste en pelotear a la reina y a otras damas de la alta sociedad que sufren en silencio como si fueran almorranas los cuernos que les ponen sus maridos mientras denuesta con esa mirada draculina a otras bastante más normales, y más si se les ocurre tener carácter, algo que no consiente este señor, todo en él ejemplo de comportamiento y respeto a las mujeres.

 

Me imagino su expresión de cabreo viendo en la televisión de su casa (¿decorada con una mantilla?) los homenajes a Adolfo Suárez y refunfuñando porque no va a ser el macho alfa Adolfo Suárez Illana quien herede el título de Duque de Suárez. Tócate el pie que se lo va a llevar una mujer, su nieta Alejandra, que es a quien le corresponde, menuda vergüenza.

 

Esto hay que arreglarlo. Se dice a sí mismo. Y se pone manos a la obra para intentar fastidiar a la nieta de Suárez. ¿Pero es que no tienes nada mejor que hacer, criatura? Anda, que eso de pedir la discriminación de las mujeres ya no se lleva, y menos defenderlo de forma tan abierta. Ponte mejor a repasar las edades de los reyes que están a punto de palmar y retoca tus libros, no vaya a ser que alguno muera y te pille sin terminarlo.

 

Por cierto, esta técnica de esperar a que alguien muera y por lo tanto ya no pueda desmentir nada para atribuirle declaraciones, acciones, supuestas amantes... y otras cosas de las que los fallecidos no se pueden defender... no sé, yo no lo veo. Pilar Urbano, haber tenido un poquito de valentía y haber publicado antes tu libro. Ay perdón, que si no es al hilo de la muerte de Suárez no vendes tanto, claro.