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La madrastra y el verdugo

La pulsera electrónica de localización que le quieren poner a Luis Bárcenas debería ser de diseño con diamantes engastados en oro de 18 kilates, un modelo exclusivo de la "Galería del Coleccionista" fiel proveedora de publicidad de la 13 y de Intereconomía que, entre relojes, joyas y bisuterías también ofrece a sus clientes un kit de españolidad con muchas banderitas para proclamarse español en cualquier parte, incluyendo una impagable gomita rojigualda para sujetar la cartera. También le van a poner otra pulsera a Carromero para que pueda ir a su puesto de trabajo como asesor municipal  (suponemos que no de seguridad vial) en un distrito madrileño.

Sin pulsera y con peineta, Bárcenas sigue asomando su jeta berroqueña en todos los resquicios de la actualidad informativa, ni los premios Goya se libraron de su apabullante presencia mediática, abundaron en la gala del compromiso los chistes sobrecogedores sobre sobres y sobresueldos y premiados y premiadores abusaron de su ingenio para demostrar que el cine español  está sobrado de gracia repajolera y humor chispeante y muy al tanto de lo que pasa a su alrededor, aunque la mayor parte de las películas galardonadas, de "Blancanieves" a "Lo Imposible" pasando por "Tadeo Jones", sean ejemplos de cine escapista de puro entretenimiento. Pero para eso están los actores cuando no tienen que atenerse a un guión y les ponen un micro.

Se preveía un mitin pero como tuvo a bien aclarar en su preámbulo el presidente de la Academia, Enrique González Macho, el cine no es ni de los de la ceja, ni de los del bigote, ni de los de la barba, ni de ningún otro apéndice capilar… el cine es de todos. Sobre todo de los  espectadores que lo pagan. El que paga manda pero el que manda no paga, las subidas y los recortes del sector, impuestos por los mandamases del gobierno de la nación, aceleran la ruina del cine español, pero los premiados y los premiadores de la gala no se cebaron ante la presencia del ministro del ramo. Ninguno de los que subió el escenario le propuso para un Goya por su papel en "El verdugo", pero entre exhaustivas y previsibles dedicatorias se colaron los mensajes de Candela Peña, Javier Bardem o Maribel Verdú y Corbacho saludó a Wert solo al 21 por ciento.

La resaca de los Goya casi provoca un imposible tsunami en los informativos de la 13, la piadosa emisora católica se rasgó las vestiduras y entró en plena catarsis comentando las incidencias de la diabólica ceremonia. En estos ámbitos mencionar el apellido Bardem es como mentar a la bicha, los presentadores bizquean y hacen muecas y los contertulios babean ante la presencia de la carnaza y luego empieza el exorcismo. Para el presentador del telediario de la 13, la gala de los Goya fue una misa negra, un aquelarre presidido por Maribel Verdú como malísima madrastra de Blancanieves. Un mensaje para Wert, no les de ni un euro a estos degenerados desagradecidos que muerden la mano que les da de comer, aunque sea a base de sobras que no de sobres. Enajenado y ajeno al éxito comercial de las tres películas que acumularon el mayor número de galardones, el belicoso presentador proclamó la catástrofe de ese cine "que no ve nadie, especuló sobre el cumplimiento de las obligaciones fiscales de algunos famosos del cine, sin dar nombres, ni datos, que los carga el diablo, y arremetió con especial inquina sobre Candela Peña y sus desgarradoras palabras sobre como vivió su padre la agonía en un hospital público, sin mantas y sin agua. Para contrastar la información y desmentir sus palabras aportaron los de la 13 el testimonio del director del Hospital que se reconoció víctima de los recortes pero aclaró que todavía hay mantas y que el agua es cuidadosamente dosificada para que no abusen los pacientes y sobre todo sus visitas. Hay mucho gorrón que se come las galletas de la merienda del enfermo, cuando las hay, y mete la cuchara en sus papillas aunque pocos se atrevan a beber del grifo para no contraer infecciones hospitalarias, por eso los pasillos de los hospitales están llenos de máquinas expendoras de agua y de refrescos a módicos precios. Candela Peña es una mentirosa brama el presentador, ella, aprovechándose de sus dotes de actriz, ha montado esta lacrimógena farsa. El desmelenado locutor proclama la infalibilidad del médico sin poner en duda ninguno de los extremos de su forzada declaración. Candela Peña es la mejor actriz del mundo, aunque más desalmada que la madrastra, su testimonio, si fuera pura invención, demostraría el extraordinario talento de un guionista. Pero Candela Peña hablaba con el corazón, decía su verdad, esa verdad tan difícil de escuchar en estas cadenas cavernícolas en las que últimamente está de moda entre los contertulios poner en duda que la gente se suicide por las hipotecas o los desahucios. Ganas de llamar la atención y de tocar la fibra sensible de las buenas conciencias. Al enemigo ni agua. Ahora el presentador de la 13 inicia un desmesurado elogio de las películas de Torrente, que son las que quiere ver la gente. Habla y habla pero ya no le escucho.