Se negocia sí o sí

No es nadie enredando El Mundo… Cuando andábamos todos mirando la cizalla que nos ha de filetear el bolsillo, Pedro Jota Productions puso el lunes en cartelera este titular: “ETA dice tener abierta la Vía Txusito para relanzar el diálogo”. Aunque en la letra pequeña de los créditos -léase editorial- se desmentía diciendo “Nada hace pensar que se trate de un conato de negociación”, al día siguiente el chisme puesto en circulación era ya una noticia hecha y derecha sólo porque María Dolores de Cospedal y un puñado de internautas habían tragado el cebo: “En la calle existe la idea generalizada de que se ha reabierto el diálogo con ETA o que se está en puertas de ello. Así lo piensa, por ejemplo, el 87% de los lectores de El Mundo.es”. El periodismo de hoy debe de ser esto.

Inaugurado el charco, poco tardó en llegar la legión de columneros mayororejianos a tomar su baño de barro reglamentario. A la cabeza iba el editorialista de Cope, con tanta hambre atrasada, que dedicó dos piezas consecutivas al chauchau de la tal Vía Txusito. “La sombra de la negociación es alargada”, se lucía en la primera, antes de rematar la faena el la segunda, plena de épica: “El as que aún se guarda [Zapatero] en la manga puede ser mucho más peligroso: la culminación de su engañosa estrategia contra ETA, que puede tratar de sustituir al terrorismo por una izquierda radical que busca el mismo fin, es decir, convertir el País Vasco en una dictadura a la cubana”.

¡Cuánta razón, Don Jaime!

Si les suena la música de esa milonga tal vez es porque ayer leyeron a José Antonio Vera en La Razón una copia libre de su letra: “En el actual escenario de debacle económica, a Zapatero sólo le queda una carta que exhibir ante los ciudadanos cara a las elecciones. Ésa es la del posible fin de ETA. Luego no sería de extrañar que hicieran cualquier cosa con tal de conseguirlo”. “No sería de extrañar”, je, irrefutable argumento.

Si así vibra la Carpetovetonia Media, imaginen los rugidos en la Extrema. “Y Mayor Oreja vuelve a tener razón” se ufanaba ayer el editorial de Libertad Digital, que en información aparte advertía a su grey con felicidad indisimulada: “El PP pone en cuarentena el pacto con Patxi López y se prepara para lo peor”. El equipo forense de La Gaceta, megáfono de papel de Intereconomía, emitía el mismo diagnóstico tremendista: “El pacto entre PP y PSE queda dañado de muerte por la negociación con ETA”. Ya será menos.