La trama mediática

La veda sindical

Prietas las filas, los cazadores de pluma se aplican en la recién abierta veda del liberado sindical. ¡Por ahí va uno! ¡Pum! El portadista de La Razón se anota el primer disparo: "Los sindicatos tienen un ejército de más de 300.000 delegados". Buena pieza. A ver cuál se cobra -el verbo no es inocente, ya verán- La Gaceta, que participa en la montería con su tradicional trabuco: "La mitad de los dirigentes sindicales cobra sobresueldos de empresas públicas y privadas", aprieta el gatillo en primera, y deja que, desde su blog, se luzca también Juan Bosco Martín Algarra con su carabina de Ambrosio: "El rey Juan Carlos gasta menos. ¿Y los sindicatos?"

Profunda pregunta que se queda sin respuesta porque el editorialista de Libertad Digital pide un hurra por la capitana de la partida de escopeteros: "Aguirre planta cara a los liberados", es el titular de la soflama, que habla de 3.200 individuos susceptibles de que se les aplique la legislación de vagos y maleantes sólo en el coto de la lideresa. Se ve que el autor maneja mejor información que El Mundo, que no es capaz de echar la cuenta y sale a todo gasógeno en primera: "El numero de liberados es en España un secreto de Estado".

ABC: ¿Detenciones-trampa?

Se echan en falta en la batida los arcabuces de ABC, pero el vetusto diario los tiene ocupados, entre otros frentes, en el del norte. Suspicaz, su editorialista ve gato encerrado en la última operación policial contra ETA: "Sería un error que este golpe a los sicarios políticos de ETA pretendiera proteger a los mal llamados posibilistas del mundo batasuno, es decir, a los que ahora abogan por vías políticas". Dueña del mismo recelo, su columnera Edurne Uriarte se huele que "la política de este Gobierno no haya cambiado, en efecto, un ápice y estemos asistiendo a una función de teatro que enmascare, en realidad, la continuación de la negociación".

Cuando no detienen, porque no detienen; cuando detienen, porque detienen. No hay forma de contentarlos. Tampoco al editorialista de Cope, que en lugar de celebrar el descenso en el número de abortos, se pone tiquismiquis con el motivo que lo ha provocado: "La píldora es abortiva, quizás disminuya los abortos quirúrgicos pero aumenta los químicos".

De propina, desde ABC, un retrato de las obsesiones de Antonio Burgos: "Eso del 'uso no sexista de la lengua' que propugnan los progres me suena fatal: a cochinería, a guarrerías españolas". Quien hambre tiene...