La trama mediática

Sindicalistas a la parrilla

Sigue la verbena en honor de San Liberado en Carpetovetonia media y extrema. Y cada vez con mejores cohetes. "Toxo preparó la huelga general a bordo de un crucero de lujo por el Báltico", vociferaba en primera La Gaceta, con foto incriminatoria añadida y aportando datos escalofriantes como este: "El viaje, todo incluido, ofrecía servicio de peluquería, sauna y camarero personal". ¡Guau! Sólo faltaba contar que en una de las escalas, el baranda de Comisiones desenterró el oro de Moscú.

Desde su puesto de acollejamiento en El Mundo, Isabel San Sebastián vertía también unos litros de brea hirviente sobre los pérfidos sindicalistas: "Según ellos, defienden a los trabajadores. ¿Cómo? Montando guateques en plazas de toros, convocando huelgas generales, pintando bonitos carteles para adornar sus centros de recreo (que no trabajo), abucheando a políticos del PP, siempre del PP, nunca del PSOE, encargando vídeos de chiquilicuatres". ¡Ja! Pero el frotar se va a acabar, gracias -según nos recordaba la vehemente columnera- a la Tía Espe, martillo de liberados: "Alguien tenía que decir ¡basta! y lo ha hecho una mujer. Una mujer con un par".

Como hasta que pase el 29 de septiembre se mantendrá viva la hoguera para quemar sosprechosos de haraganería, mejor nos dosificamos. Ponga por hoy el corolario la iluminada sabiduría de Edurne Uriarte desde ABC: "El socialismo consiste en practicar el capitalismo y llamarlo socialismo. A lo que el socialismo español añade la particularidad de hacer la guerra y llamarlo paz".

Cendoya: "Zapatero es como Mengele"

Profunda frase, pero ese genérico, "el socialismo", la ablanda. Mucho mejor personalizar y abrir la jaula de los sapos y culebras de golpe, como hace Román Cendoya en La Gaceta: "Zapatero juega con las personas a destrozarles la vida, dejándoles sin trabajo y extirpándoles el futuro, a cambio de mantener a algunos en régimen de supervivencia como en un campo de concentración". Y para asegurar el golpe, un titular suavecito: "Zapatero, como Mengele".

¿Que cuánto va a tardar en fundarse una sucursal hispana del ultramontano Tea Party? El alucinógeno colectivo Gees, con asiento en Libertad Digital, parece estar montando la primera célula y ayer publicó una suerte de manifiesto fundacional que comenzaba tal que así: "El New York Times los llama insurgentes. El País dice que evocan el carácter racista, nacionalista y fanático del fascismo. ¿Cómo no sentir simpatía por ellos?"