La trama mediática

Un mindundi sin mochila

Luz roja, sirena histérica, calavera con dos tibias cruzadas. Todas las advertencias son pocas frente a lo que viene a continuación. ¿A santo de qué tanto aviso? Se harán una idea después de arrastrarse sobre la prosa biliosa del chusquero de mindundis Iñaki Ezkerra en La Razón, que homenajea así a Labordeta: "Tampoco me ganó su mochila. He visto a demasiado sinvergüenza con mochila en mi vida y en mi tierra como para conmoverme con ese utensilio y ver en él un símbolo de libertad. Con mochila me llevaban los curas del cole al monte para poner ikurriñas e inculcarme el desprecio a España. Con mochila huyen los alumnos de ETA a Francia y vuelven sus maestros para matar".

Eso les habrá blindado el estómago. Buena cosa para apechugar con la patada al bajo vientre que arrea a los lectores más desprevenidos Salvador Sostres desde El Mundo. Ustedes, miserables, mugrosos, harapientos, tienen la culpa de que a algunos no les llegue para caviar: "Las crisis, que son siempre culpa de los pobres, las acaban pagando siempre los ricos, entre otras cosas porque son los únicos que tienen dinero para pagar. Un pobre, ya me contarás qué va a pagar".

Animada por proclamas como esta, una espontánea de nombre Lara Vidal salta al ruedo de Libertad Digital y canta un himno montaraz: "El Tea Party es un grito de libertad que recupera la esencia de la constitución norteamericana recordando que no se puede consentir que el ciudadano se vea aplastado por los impuestos".

No piensen que hay tregua. Aquí llega el editorialista de Cope con su letanía amnésica: "El Valle [de los Caídos] constituyó un caso único en la historia, porque no se erigió para glorificar al bando vencedor sino para impulsar la reconciliación de la nación en torno a la cruz".

Y encima, España vendida al PNV

Para colmo, Zapatero vende España al PNV por un plato de votos. La columna de César Alonso de los Ríos en ABC echaba humo negro: "Es la hora del PNV, la hora de la venganza del PNV, la demostración de una injusta ley electoral, la prueba de la perversión de nuestro sistema. Patxi López, ninguneado, el poder del ejecutivo vasco, secuestrado por un pequeño partido perdedor", rabiaba el opinador.

Encocorado por lo mismo, el editorialista de La Gaceta abofeteaba a Zapatero en el papo del atribulado López: "Por alusiones, la pelota está ahora en el alero de Basagoiti, que debería replantearse su respaldo al lehendakari". No es mala idea, diría Urkullu.