La trama mediática

Té para todos

Taza de té en alto, Carpetovetonia en pleno celebra la derrota de Obama como anticipo de la de Zapatero y, con Carlos Dávila a la cabeza, pide un clon español del partido de la infusión. "En un país como el nuestro, en el que el Gobierno se cree el único Estado pateando a la gente, el fenómeno Tea Party puede tener mucho fan. Va a dar que hablar. Es lo contrario a Zapatero. Con eso basta", salivaba con denuedo el director de La Gaceta. Y no teman, pogres, que según escribía por encargo en ABC José María Areilza Carvajal, ahí cabría hasta el mismísimo Buenaventura Durruti: "Este movimiento ilustra una vez más la vitalidad democrática de EE.UU. y acentúa al máximo la tendencia libertaria y el discurso individualista". Tendencia libertaria, glups.

Como imaginarán, de entre todos los columneros crecidos por el éxito de los talibanes de allende el charco, destacan los de Libertad Digital. Rafael Bardají, por ejemplo, le saca ya tres palmos a Pau Gasol. Lean: "Si hay un mensaje claro que emerge de los votantes y candidatos del Tea Party es que a los conservadores de todo el mundo no debe temblarles la mano". En el mismo garito ultramontano, el colectivo Gees se adorna para darnos un poco más de miedo: "Les contaremos un gran secreto: el Tea Party no existe. Es el pueblo americano".

A sus pies, Don Benedicto

No se aflijan demasiado, mañana llega Mister Ratzinger y la más plácida de las armonías se instalará en el corral patrio, según el entusiasta editorialista de Cope: "La presencia del Papa durante los próximos días podrá servir para iluminar y serenar nuestra agitada conversación nacional, distorsionada por la ruptura de consensos básicos, políticas radicales y un malestar difuso". Desde La Razón, Ignacio Villa lanza también pétalos de rosa sobre Benedicto XVI y, seguramente sin intención, al hacerlo nombra la soga en casa del ahorcado: "Es el Papa que llega por igual a un niño que a un erudito profesor universitario. Ésa es su grandeza". Ejem.

Salvo que cambie de opinión a última hora, el descreido Zapatero no acudirá a postrarse de hinojos ante el turista Vaticano. Le tiene contento el presidente a Hermann Tertsch, que le atizaba así en ABC: "No vaya a molestar a sus correligionarios que organizan las burlas y demás ofensas al Papa previstas para estos días. Cuando quiere una buena ceremonia religiosa, se va con su amigo Erdogán a celebrar el Bairam del Ramadán". Y ustedes, sin confesar.