La trama mediática

Bragueta a la izquierda

Qué chollo, un violador -de acuerdo, presunto- y que se dice o lo dicen de izquierdas, por más que lleve decenios al servicio del neoliberalismo recortador tan del gusto carpetovetónico. Uno de los suyos, para entendernos, aunque ahora les venga al pelo para ponerse las botas y fantasear. "¿Reinaría el mismo silencio en la izquierda española y sus portavoces si el director del FMI hubiera sido de derechas?", pregunta J.A. Gundín desde el vagón opinativo de tercera clase de La Razón. ¿Silencio? El tal DSK está en todas las portadas y en no menos de media docena de páginas de todas las papelas diestras y, por descontado, siniestras.

Pero hay que tejer el saco a medida para llenarlo con el potito de rigor, como hace Tomás Cuesta en ABC: "Si el pecador es de derechas, sus pecados son de clase, mientras que si en tal incurre un político de izquierdas, el asunto es privado, además de un ataque, una trampa o un montaje de los enemigos del pueblo, o sea, de los fachas o de los americanos". Él se lo guisa, él lo regurgita. Y por ahí va también David Gistau en El Mundo, si bien echándole más sal gorda a la prosa para que se vea que es un enfant terrible: "Terminarán diciendo que la chacha era votante de Bush e iba provocando, la muy puta".

Gistau, Sostres, Pedro J.

¡Bingo! Eso último sí lo ha dicho alguien, y no precisamente un rojo desorejado sino -¡toma ya!- un compañero de demasías pedrojotianas del propio Gistau. Salvador Sostres, por supuesto: "Los hombres solos a los que se les presume cierto poder adquisitivo son como golosinas para algunas camareras". Aguanten la náusea, que hay más y peor: "Si por lo que sea el cliente no cede al chantaje y la manda a paseo, ella provoca un forcejeo que le cause alguna herida leve para que la denuncia por violación tenga todavía más fundamento".

¿Qué tiene que decir al respecto el dueño de las páginas donde se vierte esa caspa machirula? Poca cosa. "Si alguien quiere que haga de guardián de la ortodoxia, 'lasciate ogni speranza'. Ni un millón de tuits me convertirán en Torquemada", galleaba en Twitter el ciudadano Ramírez Codina. Un minuto después, se le venía otro latinajo a la cabeza y lo soltaba junto a un pellizco de monja a su consentido pupilo: "Sostres tiene contrato en vigor con El Mundo. Pacta sunt servanda. Cuando termine, decidiremos, como en cualquier otro caso, si lo renovamos o no". Apuesten.