Opinion · Balagán

Juan Goytisolo

Juan Goytisolo recibió anoche el premio Mahmud Darwish en la Universidad de Birzeit, justo al norte de Ramala. Darwish, fallecido en 2008, es uno de los grandes poetas árabes contemporáneos, y ciertamente el poeta palestino por excelencia. Algunas de sus composiciones son extraordinariamente bellas, y a veces contienen una enorme carga política. Se pueden encontrar en español y en otras lenguas.

El discurso de Goytisolo de aceptación del premio, titulado “Homenaje a Mahmud Darwish en Ramala”, ha comenzado con un preámbulo en árabe en el que ha destacado que recientemente rechazó el premio Gaddafi que le ofrecieron, a pesar de que el premio iba acompañado de una suculenta cantidad de dinero. La sala en pleno, llena a rebosar por varios cientos de personas, le ha brindado el mayor aplauso de la noche en ese momento, mostrando su solidaridad con el pueblo de Libia.

Otros momentos que el público ha considerado merecedores de aplauso han sido la mención del bloqueo de Gaza y la operación Plomo fundido, en la que murieron más de 1400 palestinos, la mayoría civiles, el elogio de la resistencia en Gaza, o las referencias a las actuales revueltas con las que muchos árabes aspiran a la democracia.

Unas horas antes, en la mañana de ayer, uno de los principales líderes palestinos, Nabil Shaaz, hablaba con un reducido grupo de periodistas en Ramala, 48 horas antes de las manifestaciones que se han convocado para el martes tanto en Cisjordania como en la franja de Gaza. La impresión que he sacado es que Nabil Shaaz está preocupado ante la posibilidad de que las manifestaciones se les escapen de las manos y se conviertan en un acto de rechazo de la Autoridad palestina. De momento, en apenas tres o cuatro días, un sector de los palestinos que han convocado las manifestaciones han reunido en Facebook 140.000 firmas pidiendo la tercera intifada. El martes puede convertirse en un día delicado.