Opinion · Balagán

El segundo veto de Trump

Hace unos días el Congreso de Estados Unidos aprobó un resolución destinada a poner fin al apoyo de Estados Unidos a la guerra de Yemen. Acto seguido Donald Trump emitió el segundo veto de su mandato.

La guerra desatada por la coalición liderada por Arabia Saudí ha sido censurada con frecuencia en el Congreso y el Senado, pero el presidente republicano ha desoído las críticas.

Al contrario, Trump ha dado una y otra vez apoyo a Arabia Saudí y sus aliados, especialmente por medio de la venta de armas y sin olvidar el respaldo político.

Arabia Saudí e Israel presentan esa guerra como una operación destinada a acabar con la influencia iraní en la región, pero nada está más alejado de eso.

Lo que hay detrás del conflicto yemení es una lucha por la hegemonía regional, en la que ya hay un claro vencedor: Israel. Todo lo demás son pretextos para justificarlo.

De unos años a esta parte, Israel cuenta con el apoyo de Arabia Saudí y Egipto para consolidar su hegemonía regional. Arabia Saudí y Egipto son en realidad dos países debilitados políticamente que precisan del respaldo de Israel para seguir tirando hacia adelante.

A cambio, Israel les defiende en Washington, es así de sencillo.

Trump ha calificado la resolución del Congreso sobre Yemen de «innecesaria y peligrosa», y ha añadido que pone en peligro la vida de los ciudadanos y de los soldados estadounidenses.

El de Trump es un planteamiento extremadamente vano. De hecho, es completamente falso. Al contrario, el apoyo de Estados Unidos a las políticas de Israel y Arabia Saudí constituye un enorme peligro para la estabilidad regional y ya ha acabado con la vida de un ingente número de civiles en Oriente Próximo.

El veto de Trump al Congreso indica que la guerra de Yemen va a continuar indefinidamente para justificar las ambiciones hegemónicas de Israel, que se sirve de sus aliados árabes.