Opinion · Balagán

Trump quiere que Damasco ‘vea la realidad’

Un funcionario del departamento de Estado dijo esta semana a Al-Monitor que la administración Trump va a incrementar la presión política y económica sobre Siria para que el gobierno de Bashar al Asad “vea la realidad” en relación con el proceso de paz liderado por las Naciones Unidas.

Todo indica que vamos a tener una nueva oportunidad de ver como Washington trata de meter en cintura a Siria con el fin de que se entregue a una “democracia liberal” de una vez por todas.

Norteamérica no tiene suficiente con una terrible guerra de ocho años que ha causado la muerte a cientos de miles de personas, una guerra que fue alimentada desde el primer momento, financiera y militarmente, por la administración de Washington y por otros países de la región con el pretexto de llevar a ese país la democracia liberal.

La política de Estados Unidos hacia Oriente Medio, que sigue punto por punto las directivas que emanan de Tel Aviv, consiste en establecer líderes locales que operen en todo momento siguiendo las instrucciones de Israel, como el príncipe Mohammad bin Salman o Abdel Fattah al Sisi.

Resulta que la ofensiva que ha lanzado el gobierno de Damasco contra los rebeldes de la provincia de Idlib, en el norte del país, ha servido de detonante para está nueva campaña de la adeministración Trump.

Por supuesto, lo que dicen los americanos es que quieren impedir que sigan sufriendo los sirios, pero lo que se callan es que el distrito de Idlib está en poder, en su mayor parte, de una rama de Al Qaeda.

Esta actitud de Washington no debería sorprender puesto que al fin y al cabo Israel y Estados Unidos han ayudado a Al Qaeda durante la guerra civil siria, así que lo menos que puede decirse es que Trump es consecuente con la política de su país y de Israel en Oriente Próximo.

Y esa política va tener consecuencias nefastas para la población siria si sigue adelante. Sin embargo, Trump está decidido a hacer la vida imposible a Bashar al Asad, como viene haciendo desde mucho antes de la guerra, como si su caída fuera a establecer una democracia liberal ejemplar, similar a la de los clones de Arabia Saudí y Egipto.

Otras democracias liberales consolidadas en la región gracias a los desvelos de Estados Unidos que podrían servir de modelo a Siria son Irak y Afganistán.

Después de haber alimentado la guerra civil siria durante tantos años, es chocante que Washington quiera seguir por el mismo camino.

Probablemente a eso le llama Trump “ver la realidad”.