El desconcierto

Doble examen de Sánchez, doble moral de Casado

La preocupación e inquietud reina en la Moncloa desde pocas horas antes del comienzo del verano. La nueva doble llave de la Comisión Europea sobre el futuro Fondo de Recuperación, que los programas de ayuda también sean controlados por el Consejo de la Unión Europea, es un doble examen que no había calculado Sánchez. A la vez, la doble moral de Pablo Casado, lanzando la piedra del GAL desde "La Razón" que esconde en la votación del Congreso de los Diputados, indica que la torpe dirección actual del Partido Popular aún no ha entendido la lección de su aplastante derrota en la reciente batalla política sobre la pandemia. Pero lo que realmente preocupa al Gobierno es como desde su doble moral Casado intenta que Sánchez no apruebe el doble examen.

La propuesta de Mark Rutte, primer ministro de los Países Bajos, avalada por Angela Merkel no deja lugar a duda sobre los estrictos requisitos para aprobar el segundo examen del Consejo de la Unión Europea: revisados y aprobados por unanimidad. Dicho de otro modo, la condicionalidad de los fondos iría ligada a las reformas estructurales que exige la Europa del Norte a la Europa del Sur.  Es decir, un claro derecho de veto a las ayudas del fondo de recuperación que puede complicar extraordinariamente la gestión del Fondo hasta inutilizarlo por completo. Es un salto cualitativo sobre lo propuesto por la Comisión Europea que sometía dichas reformas a mera verificación técnica.

No cabe abrir la caja de los Fondos de ayuda con la doble llave de Merkel sin un previo acuerdo del Gobierno con la oposición sobre la tipología, alcance y duración de las reformas exigidas. La desautorización del plan de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión, es sin paliativos. Quien manda, manda y no reside en la capital belga sino en la alemana. Lo que exige de la derecha e izquierda española una estrategia nacional de cara una dura negociación que está dejando de ser técnica para convertirse en política al sobrecargarse de una imprevisibilidad de dudoso recorrido. Sobre todo, cuando la Moncloa no tiene claro aún con qué tipo de mayoría, ni con qué tipo de Presupuestos, contará al final del verano.

De ahí que desde la derecha mediática haya surgido esa serpiente de verano revestida del GAL. Se equivoca Aitor Esteban cuando afirma  que la discusión sobre este ofidio es sinónimo de democracia sana. Culebrea para dividir al Gobierno, separarle aún más de la oposición estatal y enfrentarle al mismo tiempo con el nacionalismo catalán y vasco. No en vano el PP, mientras habla sobre los 27 asesinados del GAL, se niega a  discutir sobre otros 43 asesinados bajo gobiernos de la derecha y acaban de votar en contra de una investigación en el Congreso como hace un cuarto de siglo votara también en contra de otra comisión similar en el Senado. Martín Villa, hilo conductor de la dictadura a la monarquía, vio el dossier del teniente general SantaMaría y Aznar calló para siempre.

No se dispara sobre lo que pudo practicar o no Felipe González hace cuatro décadas, sino  solo sobre lo que predica hoy al pedir un acuerdo de todos los partidos para hacer frente al desastre económico social de este otoño. Que Casado repita hoy la doble moral de Aznar, contra uno de los símbolos de la Unión Europea, preocupa hoy en Bruselas por cuanto Berlín asesinó a la Baader Meinhof en las prisiones, Londres al IRA en Gibraltar, Paris a la dirección de la OAS dinamitando un chalet suizo y Roma utilizó a la harka de Toni Negri para abortar en el huevo al compromiso histórico de Enrico Berlinguer con Aldo Moro. Por no hablar de Washington, ametrallando en la cama a los Panteras Negras. De todos estos gobiernos solo bajo el de Felipe González se autorizó a Margarita Robles, hoy ministra de Defensa y ayer mismo secretaria de Estado en Interior, a investigar el terrorismo de Estado.

El objetivo de esta doble moral es debilitar hoy al máximo al gobierno de Sánchez justo cuando va enfrentarse a un doble examen en Bruselas. La derecha política, en absoluto la económica, necesita que la prueba sea más dura que nunca para conseguir el suspenso de Sánchez. Perdieron la batalla política de la pandemia del coronavirus, aspiran a ganar la de los Fondos de Recuperación. Casado ha suspendido espectacularmente en junio, necesita ahora que Sánchez suspenda en septiembre.  De ahí que demanden dureza a Merkel, le dejen sin pacto, tratando de aislarle en la Moncloa. Justo porque los alemanes acaban de endurecer el segundo examen, el presidente del Gobierno necesita presentarse al Consejo de la Unión Europea más arropado que nunca porque la doble llave acompañada de la doble moral puede dejarle noqueado. Sobre todo si sus socios no saben, ni quieren o ni pueden superar la miopía nacionalista y la ceguera izquierdista.