Opinion · Salud mental en tiempos difíciles

Que Europa es el viejo continente es ya literal (y con las fronteras cerradas)

En Europa se gasta más en pañales para viejos que para niños, hasta el punto de que en  los supermercados la sección “ Incontinencia” ha llegado para quedarse. Así pues, la clásica denominación de Europa como  “el viejo continente” se ha convertido en una realidad empírica, es literal, ya no es una metáfora.  

La tasa de reposición, el número de hijos por mujer ha bajado ya hace años a 1,3 hijos,   y el incremento incesante de la edad de la población prefigura una sociedad cada vez más envejecida con todas las consecuencias que ello supone para la vida social.

En esto contexto se ha de señalar que ahora sí que es acertada la denominación de  Europa, como viejo continente, en el sentido de continente envejecido  y no como se había a usado hasta ahora en el sentido eurocéntrico de considerarnos la cuna de la civilización, ya que oculta que muy anteriores a la nuestra existieron otras civilizaciones muy florecientes. Baste recordar que más de 2000 años antes de Cristo en China había un debate filosófico tan avanzado que contaba con  escuelas  filosóficas, que defendían todo tipo de ideas, entre ellas el ateísmo.   

La propia investigación evolucionista, tanto los datos del ADN mitocondrial femenino como los del cromosoma Y  masculino,  nos muestra que Asia se pobló  hace  unos 100.000 años, mucho antes que Europa, que lo hizo bastante tarde, hace unos 40.000 años . Nuestros antepasados, tras salir de Africa, se dirigieron ante todo hacia Oriente. Esta es una de las razones por la que esta parte del mundo está mucho más poblada, porque sustentó numerosas civilizaciones (la hindú, Japón, China….) desde hace miles de años 

Pero lo más chocante es que mientras vivimos esta situación de envejecimiento de la población en Europa, las fronteras están prácticamente cerradas y la migración supone para millones de personas un enorme sufrimiento humano….al que denominé el año 2002 el Síndrome de Ulises

Cuando hace dos años Alemania acogió  a más de un millón de refugiados sirios, la prensa germana tituló “llegan los  hijos que no tuvimos” señalando el invierno demográfico que padecemos.

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