Opinion · Salud mental en tiempos difíciles

El duelo colectivo por los atentados del 17-A ha de ser por 24 muertes, no por 16 como se ha dicho

En los actos oficiales del 17 A se ha hablado  por activa y por pasiva  de hacer el duelo por  16 personas muertas violentamente.  Sin embargo, como es sabido, en los atentados de Barcelona y Cambrils del año pasado hubo 24 personas muertas de modo violento:  16  por los atentados, 2 en la explosión de Alcanar y 6  terroristas el mismo día de los atentados.  Los números no cuadran 

Como sociedad, el duelo colectivo por las muertes violentas es muy complicado. Hay una mezcla de sentimientos muy difícil de manejar e integrar: 

1- sentimientos de rabia  ante toda muerte violenta de seres humanos  ya sea por terrorismo o contraterrorismo, por guerras neocoloniales, por limpiezas étnicas  o por otros motivos. Como es bien sabido hoy desde la psicología evolucionista los humanos, lo mismo que otras especies animales,  tenemos un sentido innato de la justicia y somos muy sensibles ante todo lo que tiene que ver con el grado de moralidad de nuestras acciones 

2- la tristeza por las pérdidas de seres queridos, vecinos o simplemente conciudadanos que moviliza el instinto del apego muy importante no solo en los humanos, sino ya en todos los mamíferos 

3- la desesperanza sobre el buen funcionamiento de nuestra comunidad y  las posibilidades de convivencia ante el uso de la violencia en la vida social 

 Todos estos sentimientos son muy difíciles de manejar y suponen tomar conciencia del alto grado de destructividad que podemos llegar a tener los seres humanos.  Los humanos compartimos la agresividad con las demás especies animales,  pero nuestro gran desarrollo de las funciones simbólicas hace que a la agresividad se añada el odio, la venganza,  la envidia destructiva y otra serie de sentimientos muy difíciles de manejar e integrar

 Ante una situación tan dolorosa y compleja como el duelo por las muertes violentas  se utilizan habitualmente, tal como nos muestra la psicología cognitiva y el psicoanálisis,  dos mecanismos de defensa muy básicos

 -la disociación (dividir en dos partes):  que separa radicalmente lo bueno de lo malo, de modo que no se toquen, no tengan ninguna relación. De esta manera los terroristas, y los que los defienden,  quedan radicalmente separados de la sociedad: son la maldad absoluta, inhumana, algo que solo cabe  erradicar. Pero esa no es la realidad, porque , por monstruosos que pudieran ser, siguen siendo personas, ciudadanos de nuestra sociedad y nos convertiríamos  en igualmente monstruosos si nuestra actitud fuera  la de eliminarlos a cualquier precio

 -la negación: no se quiere ver una parte de la realidad. Así al hablar del duelo por 14 personas y no por 22, se niega la misma existencia de esas ocho personas muertas también de modo violento. Ni se habla de ellos. Mentalmente se considera que estas personas y los grupos que les apoyan, no existen. De este modo a nadie  le puede importar saber qué pueden estar sintiendo los familiares, amigos de esas personas, ni  qué factores causales  se hallan relacionados con esa violencia.  Así parece que “mágicamente” ya no existen al no pensar en ellos. 

Estos  dos mecanismos psicológicos que he señalado, sobre todo si se usan de modo masivo, no son una buena estrategia para resolver ningún problema. Algo falla en nuestra sociedad cuando se repiten estas actitudes   

  La violencia muestra problemas de fondo de nuestra sociedad, problemas difíciles de asumir, y muy complejos de analizar porque son multifactoriales y en el mundo de hoy lo que se llevan son soluciones fáciles, mágicas, a golpe de twit, de imagen. Pero si no analizamos y resolvemos las causas de estos problemas, hay mucho riesgo de que se cronifiquen