Opinión · La oveja Negra

‘La oscura inmensidad de la muerte’: el pecado y la redención

Existen muchos motivos por los que uno se hace escritor de novela negra. Por casualidad, por una promesa, por una tara mental, por la necesidad de contar lo que llevas dentro, por una búsqueda de notoriedad… Pero el caso de Massimo Carlotto es único: Se hizo escritor tras ser acusado de asesinato.

Fue en octubre de 1976. Carlotto solo tenía 19 años cuando, una noche, en Padua, la ciudad donde vivía, se topó con el cuerpo de una joven a la que habían asesinado de 59 puñaladas. Asustado, huyó del lugar. Su error fue tocar el cadáver. Cuando finalmente se entregó a los Carabinieri fue inmediatamente acusado del crimen. Según él, su militancia en el grupo de extrema izquierda Lotta Continua, del que era un miembro destacado, tuvo mucho que ver en esta acusación. Tras el juicio, fue condenado a 18 años de prisión. Después de pasar seis años encerrado se fugó. Estuvo años viviendo como un prófugo en países como Francia y España hasta que finalmente fue detenido en México y extraditado de nuevo a Italia. En 1993, gracias a la presión social por la inmensa lista de irregularidades que sufrió su proceso, el presidente de la República, Oscar Luigi Scalfaro, le concedió el indulto. Para que se hagan una idea de los errores que rodearon este caso, entre las uñas de la víctima se encontró un cabello. Con un análisis de ADN se podría haber determinado si pertenecía a Carlotto o a otra persona. Pero el pelo misteriosamente desapareció de una caja fuerte del Instituto de Medicina Legal.

Cuando fue de nuevo un hombre libre, Carlotto se dedicó a investigar su caso en profundidad. Cada detalle, cada punto oscuro, cada error. Ese manuscrito se lo mostró a una crítica literaria que inmediatamente le animó a publicarlo. Así nació el autor de novela negra.

Estos hechos traumáticos no solo marcaron su vida sino también su obra. En La oscura inmensidad de la muerte, editada por Emecé, temas como la culpa, la justicia real frente a la justicia judicial, el perdón y la redención están presentes.

Un atraco a una joyería. Algo sale mal. Los dos ladrones toman como rehenes en la fuga a una mujer y su hijo de ocho años. Los dos van hasta arriba de coca y uno de ellos mata a la mujer y al niño antes de ser detenido. Su compañero se da a la fuga. Han pasado los años, Raffaelo Beggiato, que así se llama el asesino, continúa en prisión. Pero ha solicitado su puesta en libertad porque se está muriendo. Tiene cáncer. Pero para ello necesita el perdón de Stefano Contin, padre y marido de las víctimas. Así lo recoge la legislación italiana. Y cada uno de estos hombres tiene sus propios planes.

Escrita de una forma original y muy eficaz, utilizando solo la primera persona desde la perspectiva de estos dos protagonistas, La oscura inmensidad de la muerte nos pone frente al espejo y nos pregunta qué haríamos nosotros. ¿Con quién nos identificamos? ¿Qué es justo? Una novela que nos obliga a tomar partido. Una obra que cala y que contiene todos los elementos del universo de Carlotto.

Si quieren conocer al autor italiano en persona, tienen oportunidad de hacerlo en el festival Las Casas Ahorcadas de Cuenca, que se celebra los días 25, 26 y 27 de este mes. Un milagro con los libros como protagonistas que se ha convertido en uno de los certámenes dedicados al género negro más prestigioso y con más criterio de nuestro país. Y todo gracias a ese agitador cultural llamado Sergio Vera y a sus cómplices del club de lectura. A parte de Carlotto, pasarán por Cuenca autores de la talla de Nieves Abarca, Toni Hill, Carlos Bassas del Rey, Alexis Ravelo, Lourdes Ortiz o Domigo Villar, entre otros. Es una oferta que no podrán rechazar. Aténganse a las consecuencias si lo hacen.