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Ansiedad, gastritis, depresión… las enfermedades que pueden aparecer por estrés en el trabajo

El trabajo y el estrés que tienen muchos ciudadanos son los culpables de multitud de enfermedades que se pueden padecer.

El pasado mes de mayo conocimos que la OMS (Organización Mundial de la Salud) reconocía el "síndrome del trabajador quemado" en su lista de enfermedades, describiéndolo como un "síndrome resultante del estrés crónico del trabajo que no ha sido gestionado con éxito". Dicha patología se caracteriza por tres elementos: el sentimiento de agotamiento, los pensamientos negativos y el menor rendimiento profesional.

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Pero el "síndrome del trabajador quemado" no es la única enfermedad aparejada al estrés laboral. La depresión, los problemas gástricos, el dolor de espalda y la fatiga crónica son algunas enfermedades que vienen directamente relacionadas con el estrés en el trabajo.

Dulce Rich estuvo siete años trabajando para un organismo público empalmando contratos de un año. "Era un trabajo muy estresante. Tenías que hacer muchas cosas y te daban muy poco margen de tiempo. Al principio crees que puedes con todo pero, en mi caso, a los tres años empecé a tener fatigas muy fuertes y dejé de comer", cuenta Dulce.

"Hubo un día que cogí el coche para ir a trabajar y pensé que había tirado una señal de tráfico en un stop, pero la realidad fue que me había quedado dormida al volante durante unos segundos y lo soñé", explica.

"Al final el médico me mandó una cura de sueño durante los fines de semana. Me medicó y dormía todo el día, sólo me levantaba a comer. Después de siete años trabajando allí no me renovaron el contrato", finaliza.

David Álvarez no encontraba trabajo de economista y aceptó un puesto como mozo de almacén. Debido al mobbing que sufrió por parte de su jefe, acabó asistiendo a un psicólogo para que le ayudase con su ansiedad.

"Al tiempo de estar trabajando allí comencé a tener muchísima ansiedad. Estaba irascible por todo y mi mujer me recomendó que asistiese a un profesional. Mi psicólogo supo en la segunda sesión que lo que me ocurría era por culpa del trabajo. Había días que lloraba porque no quería volver…", explica.

Tras una baja por depresión acabó dejando el trabajo. "Ahora estoy mucho mejor", asegura.

El caso de Aina, de 23 años, acabó con dermatitis, gastritis y sangrados por la nariz causados por el estrés. "Yo estaba de becaria en una empresa de marketing trabajando muchísimas horas y muchas de ellas sin cobrar. El ambiente con los jefes era terrible. Hubo un día que mi jefa me metió en un despacho y se puso a amenazarme e insultarme", explica Aina.

"En ese momento no solté ni una lágrima, pero después me derrumbé. Los artículos que hacía para la empresa se publicaban bajo el nombre de los jefes. Mi jefa me pedía que escribiera como escribía ella para que no se notase que los artículos eran míos. Esa situación tan terrible hizo que me saliese una gastritis y una dermatitis. Me salía sangre de la nariz y, hoy en día, sigo teniendo una dermatitis que me produce sangre cada vez que me toco", asegura.

Estos no son los únicos casos, en Mierda Jobs han llegado más de 40 testimonios en estos días que ponen de manifiesto las consecuencias fatales que puede tener para la salud el estrés laboral.