Es el fútbol, estúpido

Estamos para bromitas. “Los especuladores suizos disparan el riesgo de España. Baja la cotización y crece el diferencial con Alemania”, nos helaba la sangre en primera El Mundo. Buff, falsa alarma. Era un chiste para contar que los inventores del reloj de cuco habían derrotado a la gloriosa Roja en el Mundial de Suráfrica. Más simplona en la inevitable metáfora económico-futbolera, La Razón titulaba “Depresión española”, y le ponía una puntita de cayena antigubernamental: “La crisis contagia al fútbol. Ni la selección dio un respiro al Gobierno, que hizo coincidir la reforma laboral con el debut de La Roja”.

ABC, que ahorraba comparaciones en primera, las derrochaba a toneladas en su sala de columnas. “El rojo y la roja”, se gustaba a sí misma Edurne Uriarte, y dejaba para la historia este par de frases: “Y llegó la roja y decepcionó tanto como el rojo. Ahora que el rojo ha abrazado con fervor el patriotismo”. También era intención de Hermann Tertsch regodearse en la alegoría, y de hecho su pieza se titulaba “España campeona”. Pero el bisonte tira al pasto, y al final su moraleja era la de sus mil últimos textos: “Nuestros listos del pesebre nos sacarán mil argumentos para cimentar esta política de la mentira constante. Sabemos quiénes son, están identificados y cada uno es libre de despreciarlos a su manera”.

De Prada, un gafe

Invitado inesperado en estos juegos florales, Juan Manuel De Prada se delataba en la Cope como el gafe que provocó el petardazo ante Suiza. Toda la vida echando pestes del balompié, y horas antes del partido salía del armario de los forofos: “Esta tarde, siquiera por unas horas, me dejaré arrastrar por la certeza de ser español y, siquiera por unas horas, gritaré exultante mientras me abrazo a otro español. ¡Más goles! ¡Vengan más goles para España!” A este, el lunes, que lo encierren bajo siete llaves o hay drama frente a Honduras.

En otra onda, Luis María Anson diparaba desde El Mundo sus golpes francos contra la portería de Carod Rovira. ¿Por qué? Lean: “Lo que más revienta a José Luis Carod Rovira es el auge del idioma castellano. De las 32 naciones que han llegado a la fase final del campeonato mundial de fútbol, siete tienen la desfachatez de exhibir como idioma oficial el español”. Y como remate, este punterazo: “La putísima España, que figura entre las favoritas en Sudáfrica y que tiene pegados al televisor a todos los catalanes”. Penalti y expulsión.