La trama mediática

No cesan los pitos

Los columneros son volubles como plumas al viento de conveniencia. Retratamos aquí hace dos días a Alfonso Ussía aplaudiendo al pueblo soberano (histórico brandy) que chifló a Zapatero. Ayer ya pensaba otra cosa el tamborilero de La Razón: "Abuchear al Presidente del Gobierno antes y después de un acto institucional es un derecho. Hacerlo durante su desarrollo y en el momento más solemne, una grosería". Si el tiene su gracia el cambio de acera argumental, roza lo chanante la explicación del Ussía sobre la finalmente reconocida zafiedad de los silbantes: "Lo vengo diciendo desde años atrás. La Mili. El Servicio Militar formaba y educaba. Los que la hicimos sabemos muy bien lo que significa el toque de oración. En mis quince meses de servicio, allá en Camposoto, saludé emocionado al ocaso más de cuatrocientos días". Qué profunda emoción.

Desde las regias páginas de ABC, el vendedor de jamones Carlos Herrera sacaba una paletilla pasada de fecha: "Hace unos meses abuchearon indecentemente a los Reyes en una final de Copa y ninguno de los sensibles escocidos del domingo dijo ni una palabra". Doble mala memoria: entonces se dijo de todo y, además, la bronca no fue el domingo, sino el martes. Imposible no sonreír al leer eso en el mismo ejemplar del vetusto diario que traía en portada una foto gigante del monarca junto a esta brillantísima sentencia salida de sus labios: "La educación es el futuro". ¡Y se le ocurrió a él solo!

El apellido de la ministra

Arrastrando también la resaca de los pitidos, el pluscuamultra colectivo Gees dedicaba esta lindeza en Libertad Digital a la ministra de Defensa, con el presunto chiste adosado de cambiarle el apellido: "Chachón [sic] se ha mostrado eficaz en la ruptura de los tradicionales vínculos del ejército con la sociedad, en la eliminación de actos de homenaje a los muertos por España, al honor de la patria y la unidad nacional o la religiosidad de tropa y unidades".

A todo esto, La Gaceta seguía con su bombo autocompasivo. "La Fiscalía que detenta más que ostenta Pumpido, se ha puesto al revés: a perseguir, como ‘Torquemada’ De la Vega, al Grupo Intereconomía", plañía Carlos Dávila en su pegote de primera. Unas páginas después, su gran imitador El Trasgo dedicaba unas rencorosas palabras a quien hace dos días comparó con tino el papel intereconómico con El Alcázar: "Y tú, Ramírez, tanto acusar a los demás y ya ves cómo te lo pagan. En qué jardines te metes". Je, je.