La trama mediática

La reconquista del Tinell

Arrepentíos, rompepatrias, la contrarreforma está en marcha. "El otro Pacto del Tinell", anunciaba ayer en primera El Mundo bajo una imagen de Alberto Núñez Feijóo, Alicia Sánchez Camacho y Antonio Basagoiti. Cual coristas aficionados, sostenían la partitura que nos explicaba el subtítulo: "Compromiso del PP de Cataluña, Galicia y el País Vasco para que las comunidades históricas defiendan la unidad de España". La versión de ABC tenía más épica. "Galeusca española", cacareaba sobre una fotografía a toda plana del triplete de llaneros pateando, cual reconquistadores, el Barrio Gótico de Barcelona.

¿Pero no va en cabeza de los sondeos el secesionista Mas? Según el editorialista del vetusto, eso es caza menor para la heroína de la gaviota: "La candidatura que lidera Alicia Sánchez Camacho está en condiciones de jugar un papel decisivo en Cataluña, actuando como bisagra para reconducir los excesos nacionalistas que Artur Mas proclama sin rodeos". Desde La Razón, el pensador de cabecera de Aznar, José María Marco, vende la piel del mismo oso aún no cazado: "Llega la hora de Cataluña y, si los sondeos se cumplen, también aquí, como en Galicia, el experimento habrá llegado a su fin. Así que parece haber llegado la hora de poner fin a estos años extraños, irregulares, de la vida catalana".

El PP se va con los malos

Cae, pues, la fatua que impedía al PP tener trato con malvados catalanistas. Lo que sigue siendo imperdonable es ir junto a la izquierda, aunque sea a denunciar el silencio de Moncloa ante la masacre marroquí del pueblo saharaui. "¿A qué fue Pons a la manifestación de los Bardem y compañía? Quizá fue sólo a conquistar unos pocos votos. Pobre. Ingenuo", afeaba Agapito Maestre desde Libertad Digital la presencia del dirigente popular en la protesta del sábado. Y aún era más severo César Alonso de los Ríos, que señalaba en ABC con quién debe alinearse un partido de orden: "En el caso del Sahara los dirigentes del PP habrían debido tener en cuenta la política común de Washington y Madrid, empeñada obviamente en crear con Marruecos un muro de contención de la yihad que avanza hacia Algeciras".

Terminamos en La Gaceta, hecha unas castañuelas por la recuperación de uno de sus lugares sagrados. "Una multitud desafía a Zapatero en el Valle de los Caídos", se felicitaba el papel intereconómico por la celebración anticipada del 20-N que tuvo lugar el domingo en la siniestra Arcadia de los vencedores.