Con motivo de la publicación del “Decimotercero Informe Anual sobre Control de Exportaciones de tecnología y equipos militares”, que recoge los datos del año 2010, las organizaciones de la Red Europea Contra el Comercio de Armas ha sacado un comunicado pidiendo mayor transparencia e implicación de las instituciones europeas en este sentido, ya que dicho informe plantea muchas preguntas sobre la fiabilidad de los datos aportados y el compromiso de la UE para hacer eficaz el control de exportación de armas.
De hecho, este informe, de 470 páginas de tablas y datos, fue publicado el último día hábil del año (viernes 30 de diciembre de 2011), sin notificación ni en la página web del Consejo de la Unión Europea, que se encarga de su publicación, ni en la del Parlamento Europeo. Esto ciertamente sugiere que el informe es considerado como una mera necesidad burocrática, en lugar de un documento digno de un importante debate público por parte de los gobiernos de los Estados miembros o las instituciones de la UE. Además, ocho países-casi un tercio de los Estados miembros, entre ellos dos de los principales exportadores de armas del mundo, Alemania y Reino Unido-no han proporcionado datos completos sobre las entregas, lo que hace prácticamente imposible la realización de un análisis preciso de las exportaciones de armas reales de los países de la UE.
Según el informe, el valor total de las licencias de exportación de armas en 2010 disminuyó un 21% respecto al 2009, año en que se alcanzó un récord de 40.300 millones de euros. Sin embargo, la cifra para el año 2010, 31.700 millones de euros, es similar a la de 2008, de 33.500 millones de euros y sigue siendo una de las cifras más altas desde la puesta en práctica de la política común de la UE de exportación de armas en 1998. El valor de las exportaciones de armas con licencia para los países occidentales (principalmente la UE y EEUU) se redujo. En cambio, lo que resulta preocupante es que las exportaciones de armas a los países de economías emergentes y en desarrollo se elevó a 15.500 millones de euros, casi la mitad del total. Esto no incluye el valor de las exportaciones de armas a regímenes represivos en Oriente Medio y África del Norte, que disminuyó en comparación con los niveles récord de 2009, aunque persisten valores elevados: 8.300 millones de euros.
En relación a las exportaciones españolas, como ya señaló el Informe del Centro Delàs: El controvertido comercio de armas español, un negocio secreto 2001-2010, la deficiente transparencia informativa que rodea todo el proceso de autorización de las exportaciones impide el ejercicio de un verdadero control sobre la política de exportación de material de defensa del Gobierno español. En este sentido, sería necesario que el gobierno hiciera públicas las razones que llevaron en 2010 a autorizar exportaciones a un total de 15 países identificados como que estaban en conflicto armado por algunos de los centros más prestigiosos del mundo: Argelia, Colombia, Etiopía, Filipinas, India, Irak, Irán, Israel, Nigeria, Pakistán, República Centroafricana, Rusia, Tailandia, Turquía y el Chad. Sólo el hecho de que España haya vendido armas o material de doble uso a estos 15 países nos permite afirmar sin ambages que el Gobierno español incumple la legislación española y la normativa europea sobre comercio de armamento.
De acuerdo con el artículo 15 de la Posición Común de la UE sobre la exportación de tecnología y equipos militares, en 2012 se hará una revisión de la política de exportación de armas. Esta revisión sólo puede tener sentido si se basa en información coherente y completa, y en un debate público. El Parlamento Europeo debería realizar un debate sobre el “Decimotercer Informe Anual sobre Control de Exportaciones de tecnología y equipos militares”, que incluya un análisis exhaustivo de sus deficiencias. Porque cuando miramos de cerca los datos que nos muestran los informes sobre el comercio de armas tanto de España como del conjunto de miembros de la UE, encontramos que Europa no es ese espacio desde el que se promueven los derechos humanos y la paz que nos quieren hacer creer, sino más bien al contrario. Porque si se venden armas a países en conflicto armado, no sólo estamos incumpliendo nuestra propia ley, sino que somos cómplices de las muertes y sufrimiento generados por la violencia armada.
Un año más se celebra el Foro Económico Mundial (FEM) en Davos (Suiza) con un grandilocuente lema: La gran transformación, que nadie cree que sea algo más que un eslogan publicitario al estilo de la falsa Responsabilidad social Corporativa que bien conocen y explotan los principales socios y participantes de este encuentro. Unos dos mil grandes banqueros y ejecutivos de archiconocidas transnacionales (Coca-Cola, Nike, Nestle, Novartis, diversas petroleras…) que, en pro del máximo beneficio económico, están en el punto de mira de las organizaciones de denuncia de violaciones de derechos humanos por sus prácticas contrarias a la moral y la ética, se reúnen en este pueblo de alta montaña inaccesible para las protestas ciudadanas (por lejano, por caro y por encontrarse bloqueado por las fuerzas de seguridad). El FEM se ha blindado, como es habitual, de posibles protestas sociales, aunque no ha podido evitar que un puñado de activistas haya llegado a los aledaños del palacio de congresos y muestre su protesta desde unos pocos iglús, trasladando el espíritu del 15-M, el de Occupy Wall Street y el del Foro Social Mundial (FSM) a Davos.
Alrededor de 260 actividades que versan sobre los más diversos temas, –porque no sólo de economía hablan las élites de Davos–, serán abordadas con toda seguridad desde una visión de ferviente defensa del capitalismo. He mirado con atención el programa de este año y podemos afirmar que en Davos debatirán y elucubrarán sobre cuestiones geopolíticas e incluso culturales de la actualidad mundial. Es decir, en Davos se habla de todo y se quiere influir en todo. Es lógico porque el capitalismo lo abarca todo, no es solo un sistema económico. Es un modo de vida, con valores y principios propios de la jungla, una ideología política muy determinada en la que los ricos mandan sin ambages sobre gobiernos títeres y donde la ciudadanía está compuesta por meros consumidores. Donde quien no consume no cuenta.
Pero, ¿quién manda en Davos? ¿Por qué hay este año (y los anteriores) conferencias que muestran las claras intenciones del FEM, como las tituladas Fixing capitalism y otra llamada Remodelling capitalism? Para descubrirlo solo hay que acceder a su lista de socios, donde destacan los llamados “estratégicos” y los “industriales”. Los socios estratégicos son los más importantes y están compuestos por 100 empresas líderes, entre las que aparecen las que poseen los currículums más negros del mundo, y si faltaba alguna podemos completar la lista con los socios industriales, en la que encontramos a conocidas empresas españolas como Telefónica, Iberdrola, Gamesa o el Banco Santander. En Davos mandan los más ricos entre los ricos del mundo y son acompañados por la claca que quisiera ser como ellos. Sin escrúpulos utilizan a premios Nobel y reconocidos artistas y científicos, para justificar y lanzar sus proclamas de promoción del capitalismo. Al tiempo que olvidan que el sistema que idolatran mata cada día a cien mil personas de hambre y sed mientras tira a la basura toneladas de alimentos.
Este año del se afirma que acudirán un buen número de españoles, entre ellos el nuevo ministro de Economía y Competitividad (y exdirectivo de Lehman Brothers), Luis de Guindos; y Joaquín Almunia, vicepresidente de la Comisión Europea. También lo harán un buen puñado de dirigentes de la élite empresarial española, como César Alierta, de Telefónica; Ana Patricia Botín, del Banco Santander; Jorge Calvet, de Gamesa; José Manuel Entrecanales, de Acciona; Francisco González, del BBVA; Carlos López Blanco, de Telefónica; Javier López Madrid, del Grupo Villar-Mir; Ramón de Miguel, de Iberdrola; Rafael del Pino, de Ferrovial; e Ignacio Sánchez Galán de Iberdrola. Estos dirigentes empresariales cobran millones de euros cada año, algunas de sus empresas despiden a trabajadores a la par que obtienen beneficios y en los países donde operan no siempre respetan como debieran los derechos humanos.
Davos es una reunión de personas y empresas de malos procederes, como podemos comprobar en los abusos de buena parte de las transnacionales que organizan y participan en el encuentro. Estas empresas toman decisiones cuyos últimos responsables son sus presidentes y consejeros delegados. Por tanto, Davos es una reunión en la que se da cita demasiada gente de moral baja y ruin como podemos comprobar con las prácticas fraudulentas y corruptas de tantos y tantos ejecutivos (y de políticos afines) en la actual crisis. Davos es una reunión canalla a la que, sin embargo, debemos prestar atención para saber exactamente lo que la gente normal y corriente no necesita. Para esta gente existen algunas convocatorias alternativas al FEM, enmarcadas en el proceso del FSM. Destaca el Foro Social Temático que estos días se celebra en Porto Alegre (Brasil) bajo el título “Crisis capitalista, justicia social y ambiental” o la manifestación “No a la dictadura financiera, paremos los recortes” convocada por el Foro Social Catalán en Barcelona.
El sábado28-E a las 17h tendrá lugar en Barcelona la manifestación anti-Davos de este año. Mientras en esta ciudad suiza se encuentran quienes nos han metido en esta crisis -entre ellos el Ministro de Economía español, Luis de Guindos, de quien no sé si estará en Davos, pero sí que es de los responsables del capitalismo de casino que está enviando a la miseria a medio mundo (no olvidemos su pasado reciente en Lehman Brothers)-, en las calles nos veremos miles de ciudadanos y ciudadanas para volver a mostrar nuestra indignación.
Esta convocatoria coincide con la fecha de celebración de los foros sociales y otras movilizaciones en el marco del Foro Social Mundial, que mientras se repiensa, pide que también salgamos a protestar contra los abusos de una banca que gobierna al gobierno con mano de hierro, como los dictadores más nefastos de nuestra historia. Así son los banqueros, los miembros de sus consejos de administración y los avariciosos ejecutivos que solo quieren ser más y más ricos, sin importarles lo más mínimo lo que pasa más allá de clubs de campo y coches de lujo.
En los tiempos que corren, ser banquero (de los que mandan, que no me malinterpreten los pobres cajeros de ventanilla) puede ser una de las profesiones más despreciables. Tendrán dinero, sí, pero no nuestro reconocimiento. El sábado en Barcelona nos hemos convocado para mostrarles que sabemos que son responsables de gran parte de nuestros problemas y que no les queremos. Llegará el día en que quienes saldremos el sábado a las calles de Barcelona seremos mayoría, y a estos señores se les habrá acabado el chollo.
En el nuevo contexto político y de movilización que se ha ido construyendo a lo largo de 2011, afrontamos el 2012 con una mezcla de miedo y aún más indignación, por lo que vendrá de los gobiernos conservadores y la responsabilidad para responder desde los movimientos sociales los nuevos retos que a buen seguro nos plantearán. Si el otoño ha sido caliente, 2012 debería serlo aún más.
El movimiento del 15M ha tenido efectos realmente positivos en las luchas sociales que debemos aprovechar, como es el caso de su enorme capacidad de incidencia mediática, y en menor medida política. Los movimientos sociales de siempre, los de hace menos tiempo y los nuevos se han mezclado en infinidad de luchas reactivas a las medidas de profundización de las políticas neoliberales de los últimos años, pero no parece que hayan conseguido una articulación adecuada, sino más bien todo lo contrario.
Podríamos decir que vivimos una nueva fase de dispersión en los movimientos sociales. Esto no es necesariamente negativo, porque la diversidad impulsa la creatividad y multiplica las acciones. Sin embargo, para hacer frente a los enormes poderes que deciden, a pesar de que las protestas existen y son más visibles que nunca, sería bueno caminar hacia un frente común, que respete las diferencias, pero sabiendo que estamos juntos en la construcción de un mundo mejor . Los valores que nos unen son abrumadoramente más numerosos e importantes que las pequeñas diferencias a las que dedicamos demasiado tiempo.
Además, hay un punto en común que hay que resaltar. El 15M, Democracia Real Ya (DRY), los movimientos sociales tradicionales, los nuevos, los antiglobalización y los finalmente denominados altermundistas, buscan lo mismo, cambiar el mundo y frenar las políticas insolidarias y que generan desigualdad.
Desde el año 2000, en el marco del Foro Social Mundial, se intentan coordinar y sumar los esfuerzos existentes para conseguirlo. Los nuevos movimientos sociales nacidos en el seno de la spanish revolution, comparten objetivos e incluso maneras de hacer con los que se encuentran en los foros sociales: autogestión, diversidad, noviolencia, acción y reflexión, etc. En 2012 se retoma un nuevo proceso del Foro Social Mundial para repensar su papel en un nuevo contexto donde las fuerzas de las élites gobernantes y los poderosos mercados, están comandando una fuerte ofensiva contra el Estado del bienestar, intentando criminalizar las protestas y despreciando las alternativas al capitalismo.
Los foros sociales pueden seguir siendo una herramienta útil también para los movimientos sociales que acaban de nacer. No se trata de que nadie lidere los movimientos o hable en nombre de todos, pero sí que nos articulamos para tener más impacto.
Durante la última semana de enero se volverán a reunir en Davos empresarios, políticos y científicos afines a la ideología neoliberal, para decirnos lo que hacer para salir de una crisis sistémica creada por ellos.
Los movimientos sociales debemos ser capaces de mostrar nuestra indignación con más fuerza, para llegar a ser la mayoría que nunca habíamos tenido tan cerca. Es el momento de aprovechar la capacidad de comunicación y movilización de los 15M, DRY y de la infinidad de asambleas creadas en su marco, para llegar a la ciudadanía en general y realizar acciones masivas de protesta, uniéndose con los movimientos ya existentes , que pueden aportar su experiencia y un programa de contenidos políticos para conformar una alternativa verdadera a las políticas neoliberales y, por qué no, al capitalismo. El día 28 en Barcelona nos veremos en las calles, en la manifestación del Foro Social Catalán con el lema “No a la dictadura financiera, paremos los recortes”.
La alarma que ha creado el nombramiento como ministro de defensa de Pedro Morenés no es una cuestión que el Presidente Mariano Rajoy debiera pasar por alto. El Presidente español, reconocido por su carácter moderado, no lo ha manifestado con el nombramiento de un miembro del complejo militar-industrial español como máximo responsable del Ministero de Defensa. Morenés tiene la ocasión de comprobar por sí mismo el excelente funcionamiento de las puertas giratorias entre la Administración y la industria armamentística españolas. Pasó de ocupar relevantes cargos de la División de Construcción Naval del Instituto Nacional de Industria a ser Secretario de Estado de defensa, de seguridad y de política científica y tecnológica en la época de José María Aznar para iniciar una meteórica carrera en la industria armamentística privada. El nuevo ministro de Defensa ostentaba hasta hace muy poco doce cargos de alta responsabilidad en empresas de armas, de seguridad y de representación empresarial. Ahora la puerta gira hacia adentro del Ministerio. Veamos hacia donde lo hace cuando deje su recién estrenado cargo, ya que nada es para siempre.
La polémica se esconde tras la actuación de las empresas presididas o aconsejadas por el ministro Pedro Morenés, al menos en tres flagrantes casos que despiertan temor sobre la actuación que el nuevo ministro pueda tener en la dirección de la cartera de defensa. La polémica se ve fundamentada en primer lugar en cuanto a que Morenés ha sido presidente en España del segundo mayor productor mundial de misiles, MBDA, que vendió en el año 2010 más de 20.000 misiles anti-barco, anti-tanque o para helicóptero a países tan cuestionables como Brunei, India, Líbano, Indonesia, Marruecos, Oman, Qatar Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos. Cabe resaltar que MBDA ha realizado negocios con el Ministerio de Defensa que ahora dirige Morenés, le ha vendido a España misiles Mistral para los helicópteros de combate Tigre por 27,7 millones de euros y ha firmado un contrato para desarrollar los misiles Meteor por más de 100 millones de euros. Además, Morenés ha sido consejero o representante desde agosto de 2005 hasta octubre de 2011 de la empresa zaragozana Instalaza, productora de bombas de racimo hasta que fueron prohibidas en julio de 2008. Gadafi lanzó sobre Misrata bombas de racimo MAT-120 fabricadas por esta empresa y vendidas al dictador libio poco antes de ser prohibidas. Morenés era consejero o representante de Instalaza cuando decidió hacer esta operación y cuando presentó una demanda al Gobierno español de 40 millones de euros por el lucro cesante sufrido al no tener la posibilidad de vender sus destructivas bombas de racimo a países como Libia. El tercer caso que despierta recelos por el nombramiento de Morenés como ministro de Defensa es su relación con Segur Ibérica, que con dinero público y armas cedidas por Defensa da seguridad privada a los atuneros que operan en aguas somalís.
Con semejante currículum, las dudas que surgen son muchas. ¿Va a beneficiar el nuevo ministro a las empresas en las que ha trabajado hasta ahora? ¿Está de acuerdo el señor Morenés con la prohibición de las bombas de racimo? ¿Intentará que Instalaza se haga con los 40 millones de euros que reclamó al Gobierno, ahora que es él quien decide? ¿De qué manera el ministro presidirá la JIMMDU, el organismo que decide sobre el comercio de armas español?, ¿aplicará los mismos criterios que en su paso por el sector privado, vendiendo alegremente a países donde se violan los derechos humanos?
Ha llegado al Ministerio de Defensa un tecnócrata de las armas, un experto en el negocio que nos lleva a las guerras. Los empresarios de armamento, tienen como objetivo maximizar su beneficio a largo plazo, como todo empresario que se tercie. Para ello, deben conseguir que se compren armas ahora y en el futuro. Para que se compren armas se necesitan dos cosas, o la renovación de los arsenales o que se gasten las ya existentes. Las armas se gastan principalmente en las guerras. La renovación de los arsenales será difícil de acometer en momentos de crisis económica y recortes presupuestarios, y porque el Ministerio de Defensa tiene comprometidos durante los próximos años más de 30.000 millones de euros por los contratos de nuevo armamento firmados en la última década tanto por Aznar como por Zapatero. A los empresarios de las armas solo les queda la esperanza de que haya guerras. Lo que al tiempo es la desesperanza de toda la Humanidad.
El a priori polémico nuevo Ministro de Defensa debe demostrar que no defiende los intereses del complejo militar-industrial, porque su currículum lo convierte en sospechoso, lo coloca en el punto de mira de analistas y periodistas, porque es un ministro demasiado cercano al negocio de la guerra. Saldremos de dudas durante la conformación de los presupuestos para 2012, que el PP aprobará estratégicamente después de las elecciones andaluzas. Sabemos que serán unos presupuestos donde se recortarán todas las partidas, también la militar. La pregunta es, ¿se atreverá Don Pedro Morenés, ahora que es más necesario que nunca, a aplicar un drástico recorte del gasto militar, o se dejará influir por sus antiguos compañeros del complejo militar-industrial?
Sobre la desobediencia civil es conocida -al menos en ciertos ámbitos- la denominada objeción fiscal. Aquella acción por la que no se cumple con el pago de ciertos tributos, generalmente de imposición directa, con el objetivo de lanzar un mensaje político sobre algún cambio esencial que se debería realizar en la legislación o alguna otra normativa, y que supondría una mejora para el conjunto de la sociedad.
La desobediencia al pago de la parte correspondiente al gasto militar es la más popular. Es conocida como la objeción fiscal a los gastos militares. En este caso la acción de desobediencia pide una reducción (o la eliminación) de los gastos militares y de las guerras para construir un mundo en paz.
Hay otra iniciativa de desobediencia civil relacionada con una demanda política que está cogiendo forma entre el independentismo catalán. Se trataría de una objeción fiscal hecha desde Cataluña, desviando fondos de lo que correspondería como pago a algún tributo estatal, probablemente el IRPF, y hacer que llegue a aquellos servicios básicos que están sufriendo recortes. En este caso la demanda política sería conseguir mayor autonomía fiscal y política para Cataluña.
La tercera de las iniciativas -que aquí nombraremos- de desobediencia civil relacionada con los tributos proviene de una señora llamada Carmen Lomana, quien ha declarado que lo que habría que hacer es no pagar impuestos, mostrando su enfado con la subida recientemente anunciada por el gobierno de Rajoy. En este caso la demanda de una mejora social, del cambio de algún elemento de la legislación española no ha sido especificada. He consultado quién era esta señora, ya que no me sonaba su nombre. Resulta ser una acaudalada habitual de la prensa del corazón y participante en Intereconomía, cuya noticia más destacada que he encontrado con una pequeña búsqueda es la que lleva el titular “Carmen Lomana cazada otra vez con las lomanas al aire“. Quien sabe… quizá esta última desobediencia sea la que más le importa a Rajoy.
El nuevo Ministro de Defensa ha estado ligado a la producción y venta de algunas de las armas más controvertidas y rechazadas socialmente que existen en el planeta: las armas nucleares y las bombas de racimo. Morenés preside, hasta que se convierta en ministro, MBDA en España, una multinacional que construye una larga lista de armamento de gran poder destructivo, entre la que destacan los misiles nucleares ASMP-A. Los propietarios de MBDA son tres de las empresas que se dedican a la producción de armas nucleares: EADS, BAE Systems y Finmeccanica. Esta última es una empresa armamentística italiana, participada en un 2,01% por la Libian Investment Authority (LIA) del gobierno libio, que ha realizado recientes y suculentos negocios con el gobierno de Gadafi, cuyas armas han sido muy probablemente utilizadas en la reciente represión de la población civil de este país.
Morenés y Gadafi aparecen desde esta perspectiva relacionados en otro aspecto. Hasta hace unos meses el nuevo Ministro de Defensa era asesor de Instalaza, una empresa española dedicada a la fabricación y la venta de bombas de racimo, hasta que les fue prohibido por ley. Poco antes de su prohibición y con Morenés en su plantilla, vendieron bombas de racimo a Gadafi que, como pudo comprobar Humans Right Watch, fueron utilizadas contra la población civil. En el complejo militar-industrial deben estar contentos, les ha tocado el Gordo de Navidad, sin necesidad de comprar ni un décimo.
Sin estar todavía en el Gobierno español, el Partido Popular ya ha mostrado la patita en un tema que es de importancia capital para el país. Amaiur tiene diputados suficientes pra conformar un partido propio en la presente legislatura. Los beneficios que obtendría son evidentes, más financiación y mayor cuota de participación en la vida parlamentaria. Para el PP -y en cierto modo también para el PSOE y CIU, porque se han abstenido en la mesa del congreso ante la negativa a que Amaiur pudiera tener grupo parlamentario propio- el que la izquierda abertzale haya conseguido un extraordinario apoyo popular en Euskadi no es suficiente. Lo dejan sin grupo porque no ha conseguido el porcentaje suficiente sumando la representación obtenida en Navarra y Euskadi. Hay quien afirma que una razón de la oposición a que Amaiur tenga grupo es porque de este modo tendrían acceso a la comisión de secretos oficiales. Ambos suenan a argumentos poco rigurosos o de otra época.
Si no se permite a Amaiur integrarse en la vida democrática de ámbito estatal como debiera es porque no se quiere. El PP no lo quiere y los circunstanciales abstencionistas tampoco. Desconozco sus razones verdaderas, pero sé que para el proceso de paz -como en todos los procesos similares ocurre- es necesario que se den concesiones por todas las partes. Y permitir o animar a que la manera de reivindicar cualquier idea política sea a través de las vías democràticas y no a través de la violencia debería ser una prioridad. La paz no se consigue tan solo con la disolución de una banda terrorista (que antes o después llegará), hay mucho por hacer y desgraciadamente Rajoy no ha empezado con buen pie.
En relación a la muy de moda RSC (Responsabilidad Social Corporativa), es necesario hacer un análisis más amplio de las prácticas de quienes dicen aplicarla, para comprobar que aún queda mucho trecho para que nuestras empresas y, en concreto, las entidades financieras españolas, sean socialmente responsables. Sirva de ejemplo la controversia que pueden generar sus vinculaciones con el negocio de las armas.
Las empresas del sector armamentístico no son una excepción en la economía actual y necesitan del apoyo financiero de los bancos y cajas para poder desarrollar su negocio y realizar nuevas inversiones. El nivel de endeudamiento de alguna de estas empresas ronda fácilmente el 100%. Son empresas, por tanto, dependientes del apoyo del sector financiero, sin el que no podrían mantener su ritmo de producción y de crecimiento actual. La financiación de las empresas de armas se realiza a través de cinco mecanismos principales: la financiación de las exportaciones, la concesión de créditos, la emisión de bonos y pagarés, la gestión e intermediación en fondos de inversión en los que existen participaciones de empresas armamentísticas y la participación accionarial directa o indirecta.
Por lo que se refiere a la financiación de las exportaciones, encontramos poca información. Pero cuando hemos tenido acceso a ella, como es el caso de la financiación de las exportaciones de armas italianas, –un informe anual de su ministerio de economía indica el nombre de la entidad financiera que ha financiado ventas de armas italianas al exterior–, encontramos que los dos principales bancos españoles aparecían como financiadores de exportaciones de armamento. Si tuviéramos un informe en España sobre quién financia a las exportaciones de armamento españolas, de buen seguro que encontraríamos éstos y muchos otros que por falta de transparencia no pueden ser identificados.
En relación a los créditos, los dos principales bancos españoles han concedido más de 1.500 millones de euros a empresas de armas del ámbito del Pentágono de EEUU, es decir, aquellas que fabrican gran parte de las armas que hoy se están utilizando en Afganistán o Irak. Destaca el crédito de 18 entidades financieras al grupo Maxamcorp Holding SL, propietaria del 100% de Explosivos Alaveses S.A (Expal), una de las empresas de armas con menos escrúpulos del Estado español, que ha fabricado –hasta que se lo han prohibido por ley– minas antipersonal y bombas de racimo, armas que causan y han causado miles víctimas civiles. Además, sabemos que diez conocidas entidades financieras le concedieron préstamos por un valor cercano a los 12 millones de euros a Instalaza, la empresa que le vendió bombas de racimo a Gadafi meses antes de ser prohibidas en España, que Humans Right Watch demostró que fueron utilizadas contra los rebeldes en el reciente conflicto armado libio.
Destacan también los dos grandes bancos españoles en la emisión de bonos y pagarés de algunas de las empresas de armamento más controvertido del mundo. Por lo que respecta a los fondos de inversión, debemos prestar especial atención a cincuenta fondos de los dos gigantes españoles directamente relacionados con el negocio de las armas. Las vinculaciones accionariales entre las entidades financieras y las empresas de armamento son de gran relevancia por dos aspectos fundamentales. Primero, porque la posesión de acciones supone tener parte de la propiedad y, por tanto, capacidad de decisión, en las empresas de armamento. Segundo, porque al comprar y mantener acciones de una empresa estamos ayudando a su financiación ya que es una práctica habitual la captación de fondos por parte de las empresas mediante ampliaciones de capital. Prácticamente todos los grupos bancarios españoles, surgidos de las recientes fusiones, tienen participaciones en el sector militar. Aunque la mayor parte de las empresas de las que los bancos españoles tienen cierto control, están dedicadas al ámbito tecnológico y electrónico de la guerra (tan necesaria para hacer la guerra como las bombas y las balas), también podemos encontrar participaciones indirectas en fabricantes de misiles.
En este marco, se está extendiendo cada vez con más fuerza la RSC, de la que hacen gala muchas de las entidades financieras españolas. Muchas de ellas ofrecen, al tiempo que invierten en armas, fondos tildados de solidarios o socialmente responsables. Incluso hay quien dice tener una política propia de control de sus relaciones con el sector armamentístico. De nuestro análisis de estas políticas y de los departamentos de RSC podemos concluir que son insuficientes y que tienen tan solo el objetivo de maquillar una imagen cada vez más deteriorada de los bancos en la opinión pública española. Los departamentos de RSC de los bancos son reactivos, solo responden a las denuncias que con dificultades pueden hacerse desde la sociedad civil. La RSC de estos bancos es mero márketing social. Identifica el nuevo nicho de mercado que conforman consumidores y consumidoras conscientes e intenta que el banco en cuestión sea atractivo a los ojos de este mercado en crecimiento. Porque si sus intenciones fuesen sinceras, no financiarían la producción armamentística, un sector del que no hay que explicar los devastadores efectos que tiene sobre las personas, algo socialmente muy poco responsable.
Hoy voy a hacerme eco del último informe sobre la exportaciones españolas de material de defensa de 2010 del Centro Delàs de estudios por la Paz de Justícia i Pau. No solo por mostrar algunos datos que nos escandalizan año tras año, sino para hacer una reflexión sobre quienes se lucran del negocio armamentístico.
España vendió, con consentimiento del gobierno (porque toda venta de armamento tiene que estar aprobada por el gobierno español) 1.128€ millones, un 16% menos que en 2009. Pero no nos dejemos engañar por este coyuntural (por la crisis, supongo) descenso, porque las ventas de 2010 han sido un 388% superiores respecto a 2001.
Este año, el Estado español se ha situado en la novena posición en el ranking mundial de países exportadores de armamento, alcanzando el 2% del total mundial y el 0,6% del total de la balanza comercial española. Cada día España exporta 3 millones de euros en armas, muchas de ellas a países en conflicto armado o donde se violan los Derechos Humanos. Pero sobre el destino de nuestras armas, hablaremos con más detalle otro día. Centrémonos hoy en la enfermiza codicia de los empresarios que producen y venden estas armas y que además proponen al gobierno su venta a países donde están siendo usadas para disparar sobre la población civil. Estas personas que se enriquecen con el sufrimiento ajeno, merecen todo el desprecio del mundo.
El negocio de la violencia armada es inmoral y en muchos casos ilegal. Los empresarios de la muerte, Tíos Gilito sin escrúpulos y sin un ápice de moralidad no dejarán de vender armas a Gadafis de todo el mundo, porque solo piensan en ser más ricos (como tanta gente) sin importarles los demás. El gobierno es cómplice porque consiente todas las ventas de armamento de este país. También consintió vender bombas de racimo a Gadafi. Solo con mayor control y una aplicación estricta de la ley sobre comercio de armas se puede poner algún freno al negocio armamentístico.