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El tablero global

Carlos Enrique Bayo

Empieza la venganza de los oligarcas contra los electores

07 may 2012
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La rabia con la que los mercados financieros han acogido los resultados electorales en Francia y Grecia se ha hecho patente nada más abrir las bolsas, en la mañana siguiente a esos dos veredictos de las urnas contra la mortífera austeridad a ultranza impuesta por Merkozy para salvar a la banca a costa de los contribuyentes. El inmediato desplome en un 8% de los valores griegos era previsible, tras el caos parlamentario provocado por la reacción de los votantes a las implacables imposiciones de la UE, el FMI y el Banco Mundial, que han paralizado la economía del país y sumido a la población en una penuria tercermundista. Pero el castigo contra los franceses por haber votado socialista –ampliado a todos los europeos con la caída del valor del euro a su nivel más bajo en tres meses y la brusca subida de las primas de riesgo de los países mediterráneos– no tiene lógica alguna, cuando la victoria de Hollande estaba prevista por todos los sondeos desde hace meses y debería haber sido descontada de antemano por los inversores.

Lo que se está ahora produciendo es una auténtica venganza de la oligarquía financiera (esa que ha aumentado su capital en Europa en otros dos billones de euros, según cálculos de Eurostat, durante esta crisis de recortes sociales y laborales) contra los que se han atrevido a votar a favor de alternativas políticas al neoliberalismo imperante. Porque ninguna de las medidas económicas anunciadas por Hollande en su campaña es auténticamente radical, por mucho que llamen la atención las subidas de impuestos a los millonarios y las entidades bancarias; ni van a afectar seriamente al sector financiero, pues se estima que sólo le supondrá la pérdida de una décima parte de sus beneficios.

Lo que de verdad tiene airados a los magnates de la banca es la sugerencia, lanzada por el ya presidente electo de Francia en las postrimerías de su campaña electoral, de que el Banco Central Europeo (BCE) debe conceder préstamos directamente a los gobiernos, en vez de entregar cientos de miles de millones de euros a los bancos al 1% de interés para que a continuación estos se los presten a cada Estado con intereses del 5%, 6% o más (en el caso de Grecia, su bono a diez años alcanzó ayer la descomunal tasa del 23,25%), para obtener pingües beneficios (en ocasiones, rayanos con la usura) a costa de los erarios públicos. Hace poco, un alto directivo bancario de la City londinense me justificó esa práctica ruinosa para las arcas del Estado alegando que ésa ha sido la manera de camuflar un rescate masivo de la banca europea (arruinada por sus propios excesos en el casino bursátil), subterfugio que ha permitido inyectar en las entidades financieras más de un billón de euros (casi el equivalente al PIB de España) procedentes de los impuestos de los contribuyentes.

Esa astronómica cantidad de dinero público facilitado, vía BCE, a los bancos europeos nunca es reconocida por nuestros gobernantes, cuando alegan que el rescate bancario (en España, 115.000 millones de euros del Estado) se limita a avales, créditos y compra de activos. Es sangrante que el mismo día en que comienza a trabajar el nuevo presidente socialista francés, Rajoy admita por fin que está dispuesto a inyectar en la banca los miles de millones que aduce que no existen para Sanidad, Educación, Seguridad Social, investigación… y que sea el grupo Bankia dirigido por el gurú económico del PP, Rodrigo Rato, el que primero vaya a beneficiarse de ese colosal trasvase de los fondos que se niegan a jubilados, enfermos, maestros, funcionarios, científicos…

En el terreno político, lo peor del resultado electoral francés para la derecha es que se va a poner de manifiesto la profunda falsedad, el tremendo engaño, de su discurso a favor de la austeridad como única salida de la crisis; de la mentira mil veces repetida, hasta lograr que muchos trabajadores se la crean, de que la izquierda es responsable de la crisis y del desempleo por haber despilfarrado los fondos públicos; de que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. ¿Quiénes? ¿Los mileuristas, los parados, los pensionistas…? Es insultante para todos ellos, porque los que sostienen esa tesis saben perfectamente que es falsa, que la crisis fue la que disparó la deuda pública y el déficit presupuestario, no al revés, y que esta Gran Recesión que padecemos fue provocada por los excesos de los potentados a los que ahora se sigue enriqueciendo quitándoles a los trabajadores sus escasos ingresos y sus duramente conquistados derechos sociales.

Y lo más inadmisible de todo esto es que, además, esa imposición de austeridad mayúscula no hace más que agravar esa misma crisis, precipitando a la economía en un abismo de parálisis que genera aún mayores pérdidas en un círculo vicioso que amenaza con arruinar a las sociedades más prósperas del planeta. Como sostiene el premio Nobel de Economía Paul Krugman en su último libro (¡Acabad ya con esta crisis!) “…políticos y funcionarios públicos de primer orden (…) han elegido olvidar las lecciones de la historia y las conclusiones de varias generaciones de grandes analistas económicos; y en lugar de este conocimiento, obtenido con tanto empeño, han optado por prejuicios ideológicos y políticamente convenientes”.

Krugman subraya que nuestros gobernantes “han hecho caso omiso por completo de la máxima esencial de Keynes: ‘el auge, y no la depresión, es la hora de la austeridad’. Es hora de que el Gobierno gaste más, y no menos”. No sólo eso, digo yo, sino que los mismos que hoy recortan los gastos sociales y las inversiones estatales, cuando son más necesarias que nunca, fueron los que impulsaron proyectos públicos faraónicos y permitieron el enriquecimiento ilícito de sus amigos durante los años de bonanza, como se comprueba con sólo dirigir la vista hacia Valencia. O hacia Grecia, donde hoy pretende volver a gobernar la misma derecha de Nueva Democracia que causó la catástrofe económica del país al falsificar las cuentas del Estado y despilfarrar los recursos públicos.

Y, para mayor escarnio, ese partido se proclama ganador, tras perder un 15% de los votos y quedarse con menos del 19% de los sufragios emitidos, porque el sistema electoral griego (diseñado para dar el poder absoluto a los ya poderosos) le regala 50 escaños (casi un 17% del total de diputados) para que pueda tener más del doble de parlamentarios que el izquierdista Syriza, al que sólo ha superado en dos puntos porcentuales. Con semejantes perversiones de la democracia, en su propia cuna, a nadie puede extrañar que la ciudadanía se rebele contra los políticos, como se pondrá de manifiesto este próximo fin de semana 12M-15M en un millar de ciudades del planeta, donde la ciudadanía reclamará no ser gobernada por malhechores.

Ahí radica el verdadero temor de los mercados: que el pueblo se subleve contra su tiranía. Y es por eso que su venganza va a ser, sin duda, terrible.

Con Putin, los rusos dicen adiós al futuro

05 mar 2012
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Tanto los observadores de la OSCE como el propio Departamento de Estado de EEUU reclaman que se investiguen las irregularidades en las elecciones presidenciales de Rusia que dieron la victoria a Vladímir Putin con casi dos tercios de los votos. Una vez más, está claro que estos últimos comicios a la rusa no han sido un ejemplo de limpieza y democracia, pero no cabe la menor duda de que el presidente-primer ministro-presidente, habría ganado igualmente aunque no se hubieran rellenado urnas ni se hubiera practicado el ya célebre “tiovivo”: votantes que viajan en autocares proporcionados por las autoridades para depositar sufragios sucesivamente en varios colegios electorales distintos, gracias a la permisividad de las autoridades electorales.

En este caso, el triunfo de Putin en las urnas no se ha debido al pucherazo, como reconocía Yuri Saprykin, director de una revista opositora que apoyó las manifestaciones contra el líder del Kremlin: “Incluso tomando en cuenta las falsificaciones, los tiovivos, el bloqueo de las cámaras de vigilancia… Putin posee una mayoría a la que nadie ni nada puede oponerse”.

Porque el verdadero fraude a la democracia es el de la falta de libertad de expresión e información en Rusia. Dos meses después de la primera victoria electoral de Putin, en marzo de 2000, agentes enmascarados de la Policía fiscal asaltaron la sede de la mayor televisión privada del país, NTV, que había hecho información crítica de las guerras chechenas. Al año siguiente, la cadena fue adquirida por la multinacional estatal del gas, Gazprom. Ahí terminó la independencia de esa emisora, que pasó a convertirse en portavoz del hombre que ha decidido gobernar todas las rusias con mano de hierro durante 24 años consecutivos: ahora tendrá otros 12 años en la Presidencia, tras haber ejercido otros tantos como verdadero Zar, primero en ese mismo cargo y hasta ahora en el interregno como jefe del Gobierno que pactó con Medvedev para sortear la limitación constitucional de dos mandatos seguidos.

Durante sus sucesivos mandatos, Putin ha amordazado a toda voz disidente hasta crear un pensamiento único y unánime entre los lectores, telespectadores y oyentes, de forma que la única versión existente para la inmensa mayoría de los ciudadanos rusos es la de su omnipotente red de medios afines. Sólo una voz, la emisora Ekho Moskvy, con el periodista independiente Alexei Venediktov al frente, quebraba ese entramado digno del Gran Hermano orwelliano… hasta que apoyó abiertamente las grandes manifestaciones de denuncia del fraude electoral tras las legislativas de diciembre.

El gigante del gas ruso, metido en editor general de los medios de comunicación a través de su división Gazprom Media, ya poseía dos terceras partes de la propiedad de esa emisora de radio y decidió el mes pasado modificar la composición del consejo de administración de “Eco de Moscú”, de forma que los periodistas serán reemplazados por tecnócratas y el puesto independiente será ocupado por un antiguo compañero de clase de Dmitri Medvédev, el presidente que le ha calentado el trono del Kremlin a Putin durante estos años. Al fin y al cabo, Medvédev presidió la todopoderosa Gazprom antes de ocupar la jefatura del Estado.

Casi simultáneamente, la Fiscalía rusa abrió el 16 de febrero una investigación contra el único canal independiente de televisión que queda, Dozhd TV, que se distribuye por cable e internet, en represalia por su cobertura de las protestas contra las irregularidades electorales.

Al final, a la oposición sólo le queda la voz de los blogs y de Twitter, y el bloguero Aleksei Navalny se ha convertido en el líder de la rebelión contra Putin después de que fuera encarcelado durante quince días por informar sobre las manifestaciones de diciembre. Tiene sólo 35 años, pero ya ha desvelado numerosos escándalos de corrupción, como el de los millones de euros en comisiones y sobornos distribuidos por otro coloso, Transneft, que controla los oleoductos rusos. Navalny llama a Putin “el consejero delegado de Rusia SA” y acusa a su partido de estar formado por “estafadores y ladrones”, algo que le ha atraído las simpatías de numerosos seguidores jóvenes en las grandes ciudades, especialmente en Moscú, donde el líder del Kremlin no superó la mitad de los votos emitidos.

Esos jóvenes rusos se lamentan ahora de que “los mejores años” de sus vidas estarán marcados por el estigma del putinismo. Uno de ellos llevaba una pancarta, durante los disturbios del lunes por la noche, que clamaba: “Adiós, futuro”.

Ante otro falso ‘shock del petróleo’

31 ene 2012
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El Parlamento de Irán está debatiendo un proyecto de ley para prohibir toda venta de crudo a Europa, como represalia por el embargo del petróleo iraní anunciado por la UE a partir del 1 de julio. No cabe duda de que el Majlis seguirá la recomendación del diario Kayhan (cuyo director nombra el líder supremo, Alí Jamenei): “¿Por qué no vamos a parar de inmediato las exportaciones petroleras a los países europeos y reemplazarlos por los otros clientes numerosos que están dispuestos a comprarnos?”

Lo más probable, pues, es que en las próximas semanas se corte el flujo del crudo iraní hacia Europa y los países que más dependen de él (España, Italia y Grecia) no tendrán los cinco meses con los que contaban para sustituirlo. Además, “si Irán cesa las exportaciones a países clave, la pérdida de suministro puede ser mucho más rápida de lo que los mercados esperan”, advirtió al Financial Times Lawrence Eagles, jefe de investigación petrolera de JP Morgan.

El Fondo Monetario Internacional se apresuró a predecir una subida de los precios de hasta el 30%, como consecuencia de un declive del suministro mundial de 1,5 millones de barriles al día. El barril de Brent superó el viernes los 111 dólares y los analistas empezaron a augurar niveles de 150 dólares/barril, sobre todo si la tensión bélica con Teherán lleva al bloqueo del estrecho de Ormuz, por el que circula la quinta parte del crudo mundial. Es decir, afrontamos otro shock del petróleo que frenaría de golpe la recuperación económica de EEUU y agravaría peligrosamente la crisis de la deuda en Europa.

Empero, esa nueva amenaza crítica para la economía occidental que sin duda se esgrimirá para volver a recortar prestaciones sociales y servicios públicos, resulta ser otra falacia: cuando llegue el verano, el mundo contará con mucho más petróleo del que ahora dispone, no menos, pero en estos meses el aumento de precios en las gasolineras habrá enriquecido a intermediarios, comisionistas y grandes compañías petrolíferas.

El aumento de producción previsto por Arabia Saudí (medio millón de barriles/día), por Irak (otros 400.000 a partir de marzo, tras la inauguración de una nueva terminal SPM en el Pérsico) y por Libia (que regresará a su plena capacidad y estáexportando 800.000 barriles/día este mes), no sólo compensará, sino que duplicará el volumen de exportaciones iraníes que pierda Europa.

Además, ese crudo iraní no desaparecerá del mercado, sino que será adquirido por los países asiáticos, sobre todo China, cuyas petroleras ya negocian con la National Iranian Oil Company, e India, cuyo ministro del Petróleo, Jaipal Reddy, anunció esta semana que su país comprará todo el crudo que le quiera vender Irán en vista de las excelentes condiciones que le ofrecen. O sea, el suministro internacional de petróleo aumentará notablemente, en vez de reducirse alarmantemente como pretende el FMI.

En cuanto al tan anunciado bloqueo de Ormuz, los analistas militares lo descartan de plano. “El cierrede Ormuz es un mito”, asegura Mustafá Alani, jefe de Estudios sobre Seguridad y Terrorismo del Gulf Research Center. “Irán trató de hacerlo durante los ocho años de su guerra con Irak [en los años ochenta] y no lo logró ni siquiera durante una hora”.

Entre 1984 y 1988, Irán e Irak extendieron su contienda bélica a Ormuz en la llamada “guerra de los petroleros”, atacando sus navíos-cisterna. Unos 250 superpetroleros fueron alcanzados por torpedos, misiles o minas, y algunos se fueron a pique, sin que Teherán consiguiese clausurar el estrecho, por el que cada día cruzan 14 tankers con 17 millones de barriles de crudo, el 35% de todo el que se mueve por mar en el mundo.

La “guerra de los petroleros” terminó, en el 88, cuando la fragata estadounidense Samuel B Roberts fue destrozada por una mina iraní. La respuesta militar de EEUU fue tan devastadora que destruyó en un solo día las dos terceras partes de la Armada de Irán. Un mes después, el crucero lanzamisiles Vincennes derribó un avión de pasajeros iraní y mató a 290 civiles, en lo que Washington calificó de “trágico accidente”. El régimen ira-ní no volvió a tratar de cerrar Ormuz.

Ahora, si Irán intenta bloquear el estrecho (un verdadero casus belli), la respuesta militar de EEUU, Reino Unido y Francia, con apoyo de Israel y Arabia Saudí, no sólo sería demoledora, sino que “probablemente aprovecharíamos la oportunidad para destruir todo su sistema de defensa antiaérea, y casi sin ninguna duda se desencadenarían ataques masivos contra sus instalaciones nucleares”, estima Anthony Cortesman, exoficial de inteligencia y ahora catedrático de Estrategia en el Center for Strategic and International Studies de Washington DC. “Una vez los iraníes rompan las hostilidades, no habráun nivel máximo en el que tengamos que detener la escalada bélica”.

Está claro que ni siquiera el régimen de los ayatolás va a provocar semejante respuesta anunciada, pues sería tanto como cometer suicidio. No obstante, los brokers de la City de Londres especializados en tráfico naval creen que Teherán aún tiene un as en la manga: como el Pérsico después de Ormuz es poco profundo para el calado de los superpetroleros, estos se ven obligados a transitar por aguas territoriales iraníes (ver mapa). Allí, Irán podría detenerlos uno a uno, con la excusa, por ejemplo, de registrarlos para combatir un supuesto tráfico de drogas o de armas, provocando un tremendo atasco de navíos sin cometer ataques considerados casus belli.

Otro sistema de paralizar el tráfico petrolífero es, simplemente, amagar. “Todo lo que tienen que hacer los iraníes es decir que han minado el estrecho y todo el tráfico de petroleros cesará de inmediato”, advierte Jon Rosamund, jefe de la sección marítima de IHS Jane’s. Además de que el precio de los seguros y fletes se disparará, encareciendo el precio del transporte.

En cualquier caso, los grandes perdedores de esta arriesgada partida de póker petrolífero seremos los consumidores europeos.

En 2012, el mundo cambiará para quedarse igual

22 dic 2011
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Los que crean que 2011 fue un año tumultuoso, sólo tienen que esperar a ver las convulsiones que nos deparará 2012, cuando podemos prever que verdaderamente va a cambiar el mundo… para que todo siga igual.

Para empezar, en marzo coinciden dos rituales, vacíos de autenticidad pero cruciales en sus anunciados resultados, en dos superpotencias: las elecciones presidenciales en Rusia, que ganará Vladímir Putin para regresar al Kremlin; y la sesión anual de la Asamblea Popular China, en la que resultarán elegidos Xi Jinping, como nuevo gran líder del gigante asiático, y Li Keqiang, como jefe del Gobierno de Pekín.

En ambos casos, se pretende que nada cambie pero la imposición del continuismo del poder a ciudadanos cada día más indignados con sus gobernantes puede resultar explosiva. En Rusia, aunque las urnas vuelvan a estar rellenas de antemano, el cóctel de un nuevo zarismo corrupto y arbitrario agitado con una desigualdad social rampante amenaza con desencadenar una primavera eslava si los dos tercios de la población que cobran menos del salario medio del país (550 euros/mes) se alzan contra un sistema de oligarcas que ha convertido Moscú en la capital mundial de los milmillonarios (ya son más de cien allí).

En China, los salientes Hu Jintao y Wen Jiabao pronunciarán sendos informes de despedida, pero sus sucesores no tendrán que anunciar sus planes públicamente hasta dentro de un año (Li) o incluso cinco (Xi) porque supuestamente ya están previstos desde principios de 2011. Empero, las consecuencias de la crisis económica global para el coloso de la exportación pueden ser mucho menos previsibles, y si se estanca el crecimiento estallará el profundo malestar provocado por las brutales disparidades entre las grandes urbes y el campo, que aqueja a unos 300 millones de chinos.

Mucho más cerca, en la vecina Francia, a partir de abril se jugará el futuro político de Nicolas Sarkozy, que podría agotarse el 6 de mayo con la victoria presidencial de François Hollande. Sin embargo, y pese a las promesas de cambiarlo todo que lanzará durante la campaña, el líder socialista seguramente mantendrá intacto el eje franco-alemán siervo de los mercados una vez se instale en el Elíseo.

Mucho después, el 6 de noviembre, es más que probable que Barack Obama revalide el inquilinato de la Casa Blanca, sólo porque los votantes norteamericanos tienen miedo a cambiar de timonel en plena tormenta y los republicanos parecen incapaces de presentar un candidato sin defectos de fábrica. Así que, tras muchos aspavientos, EEUU quedará exactamente donde empezó: atascado en la recesión, dividido políticamente hasta la médula y disminuido en su hegemonía mundial.

Entretanto, América Latina se verá sacudida por elecciones fratricidas en México y Venezuela, mientras el arco de la crisis de Oriente Próximo tiembla bajo la presión de los procesos revolucionarios de la Primavera Árabe… algo que nadie pudo prever (incluido yo) hace un año.

El PC ruso sube, pero no es nostalgia totalitaria

05 dic 2011
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El diario Nezavisimaya Gazeta explicaba hace poco que entre los rusos se está produciendo un fenómeno sociológico de añoranza por la perdida grandeza de la desintegrada Unión Soviética que denominó “totalgia”, nuevo vocablo  construido a partir de las palabras “totalitarismo” y “nostalgia”.

Sin embargo, el notable ascenso del Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR) en las legislativas del domingo no se limita a reflejar la pesadumbre por el hundimiento de un imperio, ni supone en absoluto un deseo de recuperar el rango de superpotencia aun a costa de soportar un régimen autoritario. Aunque no cabe duda de que la sólida y estructurada organización obrera y regional que conservó el PC tras la caída de la URSS le ha permitido sobrellevar las trabas administrativas, la persecución política y el vacío mediático a los que el Kremlin de la era Putin ha sometido a todos los partidos opositores.

No. Ha sido precisamente la feroz represión de toda disidencia, el control total sobre los medios de comunicación y la despótica manipulación de todas las estructuras políticas y económicas del país, en beneficio de la camarilla gobernante, lo que ha impulsado a los electores a ejercer el único voto posible contra la omnipotencia de Rusia Unida.

Además, la domesticación o creación artificial desde el Kremlin de los demás partidos con representación parlamentaria ha convertido al PC en la única alternativa viable. Es decir, el auténtico voto útil, pues los electores saben muy bien que los sufragios de los pequeños partidos democráticos, como Yábloko, acaban por ser redistribuidos en beneficio, otra vez, de Rusia Unida. Con ese fin se promulgó una ley electoral que establece un mínimo del 7% para acceder a la Duma: para dejar fuera a la auténtica oposición y sustraer sus votos con objeto de engordar las actas del partido hegemónico.

El resultado es paradójico, pues muchos de los liberales pro-occidentales acaban votando al PCFR como único recurso para oponerse al diktat putinista. Y muchísimos jóvenes, sin nostalgia alguna por la sociedad soviética que jamás conocieron, encuentran en el PCFR a la única formación que denuncia y combate, hoy en día, la corrupción rampante, las crecientes desigualdades sociales, la abismal pobreza de la inmensa mayoría para que la élite goce de una riqueza obscena. Así que votan comunista porque no hay otra forma de oponerse a Putin.

“Los comunistas tienen el único partido de verdad”, decía ayer a Reuters un banquero occidental basado en Moscú. “Los demás son un chiste, y la gente lo sabe. Así que les votan porque saben que es el auténtico voto opositor”.

Por eso los comunistas han obtenido 12 millones de votos pese al hostigamiento, e incluso fraude descarado, de las autoridades. Esos votos no son un eco del pasado, sino un deseo de futuro, de equidad y de justicia. Pues el reaccionario es Putin y los que están contra él, y lo comparan con Brezhnev, votan hoy al PC.

Los rusos intentan huir del nuevo zarismo de Putin

03 dic 2011
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A Vladimir Putin le preocupan los sondeos que indican que su partido Rusia Unida ha recibido hoy casi once millones de votos menos que en 2007. Tanto le inquietan, que las autoridades han cometido miles de infracciones durante la campaña para favorecer a esa formación con el fin de evitar un descalabro que aunque al final le deje con mayoría absoluta en la Duma, le privará de los dos tercios de los escaños con los que hacía y deshacía a placer la Constitución.

Ahora bien, los que sin duda no le han votado son el medio millón largo de rusos que han emigrado durante su mandato en una ola migratoria masiva que amenaza con agigantarse en los próximos 12 años de zarismo, tras el regreso de Putin a la Presidencia en marzo. También son sondeos los que indican que hoy un 22% de los ciudadanos rusos desearía marcharse de su país para siempre, frente al 13% que expresaba ese deseo en 2009. El flujo de los que emigran de Rusia se estima ya en alrededor de 100.000 cada año.

Los motivos son la creciente desigualdad social, ya en niveles mexicanos; la falta de oportunidades de promoción (un joven ingeniero en nanotecnología suele cobrar menos que un barrendero), mientras los más altos puestos ejecutivos de grandes bancos y compañías están ocupados por hijos de gobernadores o de jefes de fuerzas policiales o de servicios secretos; y la parálisis económica de una potencia que obtiene dos tercios de sus ingresos por exportaciones de la venta de gas y petróleo.

El legado de los primeros 12 años de la era Putin, reinando desde el Kremlin o el Gobierno, es ya comparable al estancamiento que hundió a la URSS, aunque esta vez la corrupción, el nepotismo y la arbitrariedad de la oligarquía del putinismo son mucho más acendradas.

Pero él nunca perderá, con o sin urnas, ya que su circulo más íntimo de amigos y colaboradores controla entre muchas otras cosas el Bank Rossiya de San Petersburgo, cuyo capital se ha multiplicado por 40 durante su mandato, hasta alcanzar 8.900 millones de dólares, según acaba de revelar una investigación del Financial Times gracias a que uno de los testaferros de Putin ha decidido tirar de la manta.

Eso sí que es un éxito de gestión… y ¡sin tener que manipular votaciones!

Goldman Sachs se forra provocando hambrunas

24 nov 2011
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Tan obsesionados andamos con la deuda soberana, la crisis del euro y la recesión del ladrillo, que nos hemos olvidado de los que están mucho peor que nosotros: los mil millones de personas que cada día se acuestan con hambre.

Las hambrunas que aquejan al planeta tienen múltiples causas, desde las sequías e inundaciones causadas por el cambio climático hasta la industria de los biocombustibles, que quita tierras y cultivos a la producción de alimentos para llenar los depósitos de los grandes todoterrenos del mundo rico. Pero pocos saben que uno de los principales motivos de ese sufrimiento mundial –y de que cinco millones de niños mueran por malnutrición cada año en el Tercer Mundo– es la ingeniería financiera con la que los tiburones de Wall Street transformaron los mercados de futuros de las materias primas en una ruleta bursátil, con la que seguir enriqueciéndose, tras el pinchazo de la burbuja de las puntocom en 2000-2001.

En realidad, a los primeros que se les ocurrió tan estupenda idea fue a los banqueros neoyorquinos de Goldman Sachs, quienes ya en 1991 crearon un nuevo instrumento especulativo, un índice de 18 productos básicos –del trigo, el cacao, el cerdo, el arroz o el café, al cobre y al petróleo– para que los brokers pudieran también jugar en lo que hasta entonces era un mercado especializado. A ese Goldman Sachs Commodity Index se sumaron después muchas otras grandes entidades financieras deseosas de aprovecharse de la llamada “apuesta de China”: la lógica creencia de que a medida que crezcan los ingresos de chinos, indios y otros integrantes de las nuevas clases medias de las potencias emergentes, consumirán alimentos de mejor calidad y en más cantidad. Una jugada segura.

Es lo que la Conferencia sobre Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas (Unctad) denomina “financialización” de los mercados de productos de primera necesidad. Un fenómeno que se desbocó cuando los lobbies financieros norteamericanos consiguieron que el Congreso de EEUU aprobase por la vía de urgencia –para compensar a los mercados del colapso de la burbuja digital– una legislación que permitió a los grandes fondos de pensiones y hedge funds que empezasen a especular con derivados de esos índices de materias primas. Acababa de empezar el siglo XXI y tanto republicanos como demócratas abrazaban el credo de la desregulación financiera.

El resultado fue tan espectacular como ignorado por políticos y ciudadanos: en sólo cinco años, las posiciones de los fondos en el mercado de materias primas pasó de 13.000 a 317.000 millones de dólares. Esa tremenda multiplicación especulativa buscaba, por supuesto, que los precios de esos productos básicos se disparasen, para obtener pingües beneficios con los astronómicos márgenes entre lo que se paga a los agricultores (fijado de antemano e invariable) y lo que se acaba cobrando a los consumidores.

Y así fue. Según los cálculos de la Unctad, en la primera década del siglo los precios medios del trigo, el maíz y el arroz prácticamente se triplicaron… produciendo decenas de miles de millones de beneficios a los especuladores bursátiles, con los que compensaron sus pérdidas en las temerarias operaciones de las hipotecas subprime, los activos basura y los CDS. Entretanto, en 2008 estallaban revueltas del hambre en una treintena de países del Tercer Mundo, donde la mayoría de la población tiene que gastar en alimentos el 70% de sus ingresos y no puede costear ni la menor subida de precios; simplemente ha de pasar hambre.

Ni siquiera la actual crisis económica global ha frenado ese encarecimiento de los productos de primera necesidad, pues el año pasado los precios de los cereales aumentaron en más del 60%.

“El mercado de los alimentos se ha convertido en un casino”, declaró Joerg Mayer, de la Unctad, a The Guardian. “Y por una única razón: hacer que Wall Street gane todavía más dinero”.

No nos van a quedar ni las piedras para matarnos

14 nov 2011
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Einstein advirtió de que “la Cuarta Guerra Mundial se librará a pedradas”. Es muy posible que tuviera razón, aunque no porque la tercera sea nuclear, como él temía, sino porque es financiera y consiste en exprimir a los trabajadores hasta la ruina total de la economía.

Porque la situación a la que nos ha llevado el desatino de la globalización bursátil es ya prebélica, al menos para la sibila Merkel, que la compara con la última hecatombe militar europea. Sin embargo, se limita a prescribir más régimen de ascetismo público para satisfacer a “los mercados” privados.

Pero esa amarga medicina germánica no sacia a los tiburones de la City, que siguen asfixiando Italia tras imponer a su preferido en la jefatura del Gobierno… igual que ahogan España sin importarles que la derecha se disponga a tomar el poder. Quizá Merkel se crea capaz de resistir esa voracidad, pero las dentelladas especulativas que han destrozado a Berlusconi (igual que devoraron a Cowen, Sócrates y Papandreu, y desangraron a Zapatero) se dirigen ahora hacia el norte y Sarkozy será sin duda su próxima víctima.

Todos los gobernantes (mejor dicho, sirvientes de Goldman Sachs) reclaman más y más “sacrificios” de la población en aras de la salvación del sistema capitalista, sin atender los avisos de que el que ponen en peligro es el sistema democrático, al rendir su política a los intereses del gran capital. Hacen sonar las alarmas de la Depresión, sin darse cuenta de que “no es la pobreza, sino el miedo a ella, lo que pone en peligro la democracia”, como alertaron Martin y Schumann en su obra sobre la globalización… ¡hace ya 15 años!

¿Quedarán piedras para la próxima Gran Guerra?

Todos lo sabemos: nos están arruinando

04 nov 2011
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Leonard Cohen tenía razón: primero hay que ocupar Manhattan y detener la codicia demente de Wall Street, para poder tomar después Berlín y frenar la doctrina germánica de austeridad que está minando nuestra economía.

Cuando el inside job del casino bursátil dejó tiritando a EEUU, Europa pilló una pulmonía que no admitió hasta que se desplomaron varios pequeños países periféricos. Incluso entonces, la UE pretendió aplacar la voracidad de “los mercados” sacrificando su Estado del bienestar en aras del capital financiero.

Pero son ahora los norteamericanos quienes se han echado a las calles al grito de “¡muerte al capitalismo!”, consigna que hasta hace muy pocos años habría sido considerada blasfemia en la patria de la Escuela de Chicago. La propia sociedad civil estadounidense se está alzando contra el sistema económico que siempre idolatró, y eso puede ser el movimiento de indignación popular más poderoso del mundo porque socava los cimientos de la oligarquía mundial en el seno de la única superpotencia.

Mientras el Banco Central Europeo se deja en manos de uno de los directivos de Goldman Sachs que provocó la crisis de la Eurozona al enseñar a mentir al partido conservador griego (que ahora quiere volver al poder, aprovechándose del caos que él mismo causó), Washington persigue judicialmente a sus máximos ejecutivos. Y el Movimiento 99% de EEUU organiza un juicio público contra ese banco de inversiones que medró arruinando a los demás.

Como dijo Cohen: “Todo el mundo sabe que los dados están cargados / que todos los tiran con los dedos cruzados / todo el mundo sabe que la guerra terminó / y que los buenos la perdieron / todo el mundo sabe que la lid estaba amañada / los pobres siguen pobres y los ricos se enriquecen / así son las cosas / todo el mundo sabe / que el barco tiene una vía de agua / y que el capitán mintió” (1988).

La odiosa negociación con los “terroristas”

19 oct 2011
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No hay otro político en el mundo que haya clamado tanto como Netanyahu contra el diálogo con los terroristas –salvo, quizá, Aznar–, ni Gobierno que haya exigido tantas veces como el suyo, a los demás, que no negocien con bandas armadas… exceptuando, claro, al proto-Ejecutivo de Rajoy.

Pero no debe en absoluto sorprendernos que ese mismo purista de la derrota total del terrorismo a cualquier precio (incluso al de la renuncia a la paz) regatee con Hamás (organización “terrorista” según todos los baremos occidentales) hasta alcanzar el precio de un israelí por 1.027 palestinos. Al fin y al cabo, Israel canjeó en 1985 a 1.150 prisioneros por tres soldados capturados en Líbano; así como a 65 presos y 40 cadáveres de milicianos de Hizbolá por el cuerpo sin vida de un soldado judío, en 1998.

Así que, como ocurre en España, la negociación con los terroristas u organizaciones cercanas sólo es –para la derecha– odiosa blasfemia criminal cuando la comete la izquierda. Y si, encima, la mediación puede engendrar la paz, entonces el mero intento de acabar con la matanza es una abominación peor que las propias masacres, como trató de probar Israel en 2009 exterminando a 1.300 palestinos en Gaza, la mayoría civiles y entre ellos cientos de niños, para vengar las vidas de una docena de israelíes.

Por supuesto, eso no logró la “derrota del terrorismo”, igual que no vencería la democracia en España si se impusiese en Euskadi una “rendición incondicional del enemigo” al que el propio Aznar denominó “Movimiento de Liberación del Pueblo Vasco”.

No hay como ser políticamente intolerante para permitirse lo que en los demás se denuncia como anatema.