La persona del año

Llega fin de año y, con él, los listados de la gente más importante. La idea, creo, es que los no importantes miremos las fotos de los importantes y nos maravillemos de su importancia. Este año, nos dicen, ha importado Barack Obama, porque ganó las elecciones y le regalaron un Nobel. Y ha importado Patxi López, porque perdió las elecciones pero se ganó a la derecha. Son importantes ciertos actores y actrices porque han hecho películas bien promocionadas, y es importante tal o cual deportista porque su deporte tiene share.

Estos días, las televisiones nos machacan con doce meses de imágenes yuxtapuestas. Y resulta que éste ha sido el año de Tamiflu y de SITEL, de los corruptos y los presuntos. El año que buscamos a Lorca y no lo encontramos. El año que los crucifijos se quedaron en las aulas, cuando la ciencia fue castigada en los presupuestos públicos y volvieron las máscaras antiglobalización. Cuando a Berlusconi le partieron la cara. El año en que la suave desaceleración económica dejó en las calles de nuestro país a más de cuatro millones de desacelerados trabajadores. El año en que se fusionó todo el mundo y Freixenet repitió anuncio en Navidad. El año en que 29 medios de comunicación murieron en España y con ellos, un poco, el periodismo.

Pero, sobre todo, éste ha sido el año en que te enamoraste o rompiste, cuando te acostaste con éste o aquélla, cuando le conociste, cuando nació o falleció. El año de aquel viaje, de aquella noche, el año que pasaste todo el año sin verle. El año en que las imágenes del año pasaron a tu alrededor sin tocarte. Igual que el anterior, el año que fuiste importante pero a ninguna lista le importó.

Feliz 2010.