Pato confinado

Receta de patatas a la importancia

Receta de patatas a la importancia.
Patatas a la importancia.

Tu paladar confirmará la importancia de estas patatas a la importancia. ¿Redundante? No: importante. Esta receta logra la conversión de una tímida patata en una potencia de placeres vívidos. Se trata de un guiso excepcional, dicen que oriundo de Palencia. Hoy es universal en nuestra cocina. Estás a punto de encontrarte con un nuevo reino: el rabo de toro de los vegetarianos.

La patata, poca cosa, tiene fama de montaraz, de sosa, si no se acompaña del dicharachero huevo, y juntos hacen su célebre tortilla. Pero aquí, en este festival de sabores, aparece vestida con ajustadas sedas de harina. De pronto, se transforma en Minerva: un tubérculo con carácter, una patata guerrera, una suerte de carne. Toma sus aires de grandeza.

Las patatas a la importancia son un estofado nutrido, suculento, a la altura de cualquier caldo salido de proteínas de res. Tardarás alrededor de una hora en realizar esta receta. Admite suplementos: hay cocineros que las guisan con un poco de bacalao, almejas, o jamón.

Receta de patatas a la importancia

Patatas y huevo batido para receta de patatas a la importancia.
Patatas y huevo batido para receta de patatas a la importancia. Pato Confinado.

Ingredientes 4 personas:

  • 800 gr. de patatas.
  • 2 dientes de ajo.
  • Perejil.
  • Harina.
  • Vino blanco.
  • 3 huevos (o los necesarios para rebozarlas).
  • 700 ml. de caldo de verduras o pollo.
  • 1 hoja de laurel.
  • Pimentón dulce.
  • Hebras de azafrán (recomendado).
  • Almendras (opcional).

Elaboración:

Preparar las patatas a la importancia tiene su oficio. Son laboriosas, pero merecen el sacrificio. Se realizan en dos etapas: primero una fritura y después el guiso. Debes cortarlas en rodajas, rebozarlas y freírlas para después estofarlas con un poquito de pimentón, azafrán y perejil. Presta atención a que la salsa no salga deslavada y a que las patatas estén tiernas. Deja que repose unos 10 minutos para que adquieran su importancia final.

1. Reboza las patatas:

Necesitarás patatas medianas o de buen tamaño. Debes pelarlas y cortarlas en rodajas de grosor medio (uno o dos centímetros, aproximadamente). Tienen que salir redondas, como en panadera gruesa. Pasa después cada una de ellas por huevo batido y después harina. Fríelas en una olla plana grande o sartén amplia, con un chorro de aceite de oliva y a fuego medio. Vigila que no se queme ni el rebozado de las patatas ni el aceite. Sálalas. Cuando empiecen a estar doradas verás que se ha formado una costra, su suculento vestido. Retíralas entonces y resérvalas.

2. Crea la salsa para las patatas a la importancia:

Puedes usar el mismo aceite en que has freído las patatas. Cuando esté caliente, añade una cebolleta bien picada y ponla a pochar. Haz un majado en un mortero machacando dos dientes de ajo junto a unas hebras de azafrán (si no tienes azafrán, con el pimentón rojo servirá). Añade al majado un poco de vino blanco. Hay recetas que utilizan almendras picadas. Cuando la cebolla esté pochada, echa una cucharada de harina para que se tueste, y cuando empiece a coger color introduce el majado. Deja que se evapore bien el alcohol del vino y pierda su acidez. Por último échale una cucharadita de pimentón, sin pasarse. Deja que el pimentón se sofría unos segundos y añade inmediatamente un poco de caldo de verduras o de carne.

3. Guisa las patatas:

Introduce luego las patatas y espolvorea por encima del guiso un buen puñado de perejil picado. Echa el caldo sobrante. La salsa no tiene que cubrirlas del todo. Tapa la olla de las patatas y deja que se hagan a fuego medio-bajo alrededor de quince minutos. Comprueba siempre que están a punto, tienen que salir tiernas y con un poco de salsa para mojar pan. Sírvelas cuando hayan reposado.

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