Pato confinado

Receta de pollo a la jardinera: fácil y saludable

Receta de pollo a la jardinera.
Pollo a la jardinera. Pato confinado.

Es bien sabido que las aves están consideradas como una de las carnes más saludables por los nutricionistas, a pesar de sus deficiencias cuando son de pésima calidad, como esos saurios que venden envasados en los supermercados. El pollo a la jardinera mejora la apuesta, pues incluye en el guiso un buen grupo de verduras, nutritivos guisantes y zanahorias. Se trata de una receta que crece en función de la calidad de los productos utilizados. Mejor un buen pollo de carnicería y usar un caldo casero hecho con sus carcasas. La jardinera puede referirse a la explosión hortícola del guiso o al corte de las verduras empleadas. Hortalizas o frutas cortadas a palitos, tipo juliana (aunque es común que se tajen en daditos también). Estas se añaden al pollo, la ternera, las albóndigas... al coche, lavadora, calcetín, o donde quieras. Siempre alegre, siempre jardinero. Será tu lema. Estás a punto de adentrarte en el huerto del placer.

Receta de pollo a la jardinera

Pollo a la jardinera con guisantes y zanahorias.
Pollo jardinera. Pato confinado.

Ingredientes 4 personas:

  • 4 muslos y contramuslos de pollo.
  • 1 cebolla.
  • 2 dientes de ajo.
  • 2 zanahorias.
  • 1/2 pimiento rojo.
  • 100 gr. de guisantes (pueden ser congelados).
  • 2 tomates maduros.
  • 1 hoja de laurel.
  • 1 vaso de vino blanco.
  • 200 ml. de caldo de pollo.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Pimienta negra molida.
  • Sal.

Elaboración:

Escoge un pollo que sea de calidad. Debes sellar primero su carne, a fuego fuerte, para que después conserve los jugos durante la cocción. Las verduras (principalmente zanahorias y pimiento rojo) tienes que cortarlas en jardineros daditos. Se le añade un chorro de vino blanco o algún licor para reforzar los aromas (atento a que se evapore bien el alcohol). Todo parte de un sofrito al que se le echan los guisantes. Como en muchas recetas de este tipo, los pasos cambian en función del cocinero. Algunos le añaden los guisantes cuando el pollo ya está en marcha en su caldo; otros prescinden de usar salsa de tomate; hay quien hace el sofrito y el pollo a la vez. Lo que parece un "sin dios", lleva al mismo resultado: un pollo delicioso.

1. Sella el pollo:

En la sartén o cazuela donde vayas a hacer el guiso, añade un chorrito de aceite de oliva y cuando esté bien caliente, el pollo. Debe dorarse la piel. Echa un poco de sal o pimienta, o tenlo salpimentado antes.

2. Prepara el sofrito:

Retira el pollo y reserva. Pela y corta las verduras en daditos. Añade la cebolla y el ajo, y unos minutos más tarde el pimiento rojo y la zanahoria. Echa una hoja de laurel y mantén la cocción hasta que las verduras estén pochadas. Añade los guisantes.

3. El tomate... y a guisar el pollo a la jardinera:

Introduce el tomate rallado. Deja que se haga durante unos cinco minutos. Echa un vasito de vino blanco. Debe evaporarse bien (compruébalo por el olor). Introduce el pollo en el sofrito y riégalo con el caldo de ave, sin que termine de cubrirlo. Tenlo cocinando a fuego medio durante unos 15-20 minutos o hasta que la carne esté tierna. Déjalo reposar unos minutos más para que gane sabor (mejora de un día para otro).

➥ Seguimos con una receta de arroz caldoso de pollo.