30 Feb 2012

Desahogos

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Por lo mismo que normalmente les cuesta un tema, hoy les voy a sacudir dos. Mi televisión y otros animales, el blog contra la crisis.

El primero es la noticia, de la que Público ha tenido la primera imagen en exclusiva (¡toma, toma!), del nuevo colaborador de Sé lo que hicisteis y aspirante (a monologuista): Paquirrín. No les voy a engañar: al contrario de lo que le ocurre a cualquier tertuliano sobre cualquier tema, no tengo opinión formada sobre este tema. Estoy seguro de que ustedes sí.

Ya oigo a uno de los bandos: “blablablaprogramadelcorazónblablablavendidosblablablacómoestálapatriblablabla”. Hum… es posible que ahí se me haya colado algo de otra conversación, es verdad. La otra facción cree que pueden consiguir una obra maestra de la televisión humorística y que demuestren, una vez más, que son capaces de reírse con su presa y no de ella, como algunos les acusan. En cualquier caso, si este viernes no petan de audiencia, no lo harán nunca.

Antes de desahogarse sobre este asunto en los comentarios con la educación y clase que caracteriza a todos los comentaristas de esta bitácora (a todos los que pasan al equipo de moderación de comentarios, al menos), vamos al segundo tema. Este miércoles vivimos un gran dejà vu en casa. Por una parte, teníamos a Fama, enchufando todos los vídeos de reciclaje que podían para rellenar hasta la una de la madrugada y echarse más perras a la buchaca con el televoto y para alargar el previsible buen resultado de audiencia.

Con el mando echando humo, saltamos constantemente a Telecinco a ver con qué nos sorprendía la nueva edición de Operación Triunfo. Como dijo Risto: “parece mentira que llevemos siete ediciones y no hayamos conseguido hacer una gala de presentación que no sea un coñazo”. Claro que hay pocas posibilidades, ¿no? Tienen que sacar a 18 tíos cantando y poco más. Lo único que se fusionaran directamente con Supervivientes. ¡O con el telediario de Piqueras! Sí, eso me lo imagino: “(voz de Chucky) Teeerribles imágenes las que vamos a presennnciar a continuación. Lo que prometía ser un vídeo de presentación acaba connnvertido en un grotesco vídeo de karaoke ¡pero! sin música”. ¡Oh, Piqueras debería presentar TODO en Telecinco!

El malote de Risto, del que tras su paso por La tribu de Sardá ya sabemos que no es tan malote, dio en el clavo también con que este es el año de los clones. Como todos los años, por otra parte, porque ¡desde Bisbal y Bustamante cantan todos igual! ¡Hasta tenían un clon de Ramoncín! Por favor, pero si él ha actuado en el Viñarrock entre pedrada y pedrada cómo… Er… ¿qué? ¿Cómo va a…? Vale, vale…. Me dicen que es el Ramoncín de verdad, así que me callo.

De todo lo que vi, que no fue la gala entera porque un episodio de Fringe me llamaba cual sirena, me quedo con unas pocas cosas. Para empezar con Nazaret y Cris, a las que envío mis mejores deseos: que las echen pronto. Quizá así consigan ser artistas de verdad y no copias de papel de calco.

Como yo soy muy fans de la ironía inconsciente, el momento cumbre del programa fue para mí la aparición ¿estelar? de Sergio Rivero. Entremos en la cabeza de algunos concursantes:

TRIUNFITO 1: Jo, qué bien, con lo que yo admiro a este tío.

TRIUNFITO 2: Sergio ¿qué?

TRIUNFITO 3: Mehancogidomehancogidomehancogido.

TRIUNFITO 4: ¡Uau! ¡Un ganador de OT que ha…! Que ha… ay, mierda.

Bien por la dirección del programa. Que sepan desde el principio lo que les espera.

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29 Feb 2012

Ya no hay Héroes

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Porque el lunes la NBC emitió el season finale de la tercera temporada de la serie. Igual se me escapa algún spoiler, así que para los que no se la quieran jugar, se me entretengan con este vídeo:

Llevo tres semanas mordiéndome los dedos para no hablar de Heroes, en espera de confirmar las buenas impresiones que me dio el capítulo 23 de esta temporada: 1961, un episodio que debería haber sido el punto de partida del segundo volumen. Confirmadas.

El gran acierto inicial de la serie fue su capacidad de sorpresa, el presentarnos un concepto que nunca habíamos visto en televisión. Por eso mismo, siempre dije que hubiera sido genial que nos dejaran con más ganas de Hiro, Peter y Sylar cortando su historia para narrarnos la de la generación de sus padres. Y en la siguiente temporada volver a romper y llevarnos a un grupo liderado por Micah con los hijos de los protagonistas de la primera. Así siempre tendríamos seres superpoderosos y superdespistados y no el puñado de tipos de mal humor que se encontró Bryan Fuller cuando volvió a la serie. ¿Por qué será que ambas alternativas me recuerdan a la crisis?

Aunque sigo escéptico, admito que los guionistas han logrado reiniciar la serie con cierto interés de cara al volumen cuatro, del que pensaba desertar vilmente. Envidio a los que se han saltado la última temporada, porque podrán reengancharse tranquilamente a partir de 1961. Y sólo porque los tres episodios que cierran Fugitivos sí que merecen la pena. Sólo os diré que el vigésimo cuarto se titula Yo soy Sylar y el vigésimo quinto podría haber sido Ah, pues no. La solución para bloquear al villano es de manual de primero de cómic. Lo mismo que la vía para retener a Hiro, siempre demasiado poderoso. Si me apuran, es el mejor season finale de toda la serie.

Ahora falta que se sienten y planifiquen bien todo el próximo volumen. Y aunque los guionistas se dediquen a dibujar el futuro de los personajes en los brainstormings, no hace falta que eso mismo ocurra en la serie. O con un canuto les dibujo yo la audiencia con la que acabarán.

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28 Feb 2012

Sálvame a mí también

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Queridos directivos de la cadena amiga:

Espero que al recibo de la presente os encontréis bien. Supongo que será así porque ya habéis visto que Jorge Javier ha cumplido con la primera parte del título de su programa: Sálvame: diario. Para ver si cumple con la segunda parte, tendremos que ver qué pasa el martes. Pero eso lo veremos el miércoles, con las cifras de audiencia. En cuanto al programa, yo pienso invertir ese horario en Buenafuente. Vamos, que me voy a echar la siesta para llegar despierto al tito Andreu.

Vistos los datos de share del estreno del lunes, supongo que habéis vuelto a confirmar vuestras teorías, a saber: que somos imbéciles. Con la ilusión del que espera un depilado escrotal, sintonicé Telecinco a las 15:45, hora a la que habíais anunciado la vuelta del señor del tomate a la sobremesa.

Menos mal que tengo pilas en el mando a distancia para entretener la espera hasta las 16:00, que es cuando os decidisteis a sacarle. A él, a Kiko, a Karmele, a Jimmy y a una señorita que no tengo ni idea de quién es porque ni sigo Supervivientes ni la edición nocturna del programa. En cualquier caso, a primera vista no parece un equipo para un franja dentro del horario de protección infantil. Salvo que la cosa sea tener a esta gente encerrada en vuestros estudios de Fuencarral mientras los niños salen de los colegios. Seguro que es eso.

La primera parte del programa consistió en dos minutos de cebos y chistes sobre la gripe porcina. Igual no estoy muy al día del tema, pero parece que es una enfermedad por la que está muriendo gente. No tengo muy claro el buen gusto de esas bromitas. A lo mejor a cargo de un humorista tienen un pase e incluso gracia. Kiko no es un humorista.

Después de eso, nos colasteis un resumen de Supervivientes mondo y lirondo. De vez en cuando aparecía un redondelito como de portada de cómic con la cara de alguno de los colaboradores que hacía ver que estaba muy interesado. Pero tampoco son grandes actores ninguno de ellos.

A eso de las 17:15 ya tuvisteis a bien hacer algo de programa más. Lo que quiere decir que pusisteis cuatro cebos más y un animado y edificante cruce de insultos. Con la crisis inmobiliaria las cosas edificantes no me molan tanto como antes, así que me pasé a La Sexta a ver ¡Qué vida más triste! con lo que me estuve riendo un buen rato.

Iba a hacer una reflexión poética sobre la ironía de ambos títulos (el vuestro y el de los de Basauri), pero ¿sabéis qué?

Que vayáis a tomar el pelo a vuestra p

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27 Feb 2012

Anómalo contra todos

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Me encanta ponerme en los títulos, incluso aunque sea para dar la impresión de que he sido contratado como abogado de Telecinco. Pueden estar tranquilos, yo nunca haría algo tan vil. Quiero decir que nunca se me ocurriría estudiar Derecho.

Contra los que me enfrento es contra la mayor parte de la audiencia del domingo por la noche y contra todos los compañeros críticos y comentaristas que he leído hasta ahora. Sí, amigos: La chica de ayer, esa serie con banda sonora original de Queen (¿?) ha arrasado entre público y crítica. Si escuchan con atención pueden oír el rechinar de dientes de Paolo.

Lo que me da rabia es que tengo pocos argumentos en contra (pero contundentes, ya verán). El trío protagonista está muy bien, la producción está muy cuidada y, para ser española, no falla mucho de ritmo. Este comentario no duda de la capacidad de los profesionales nacionales, sino, una vez más, de la necesidad de que cada capítulo se alargue hasta los 80 minutos. Que nuestras series funcionen a pesar de este hándicap demuestra que tenemos los mejores guionistas del mundo. Escenas de matrimonio demuestra que, sin embargo, los que mandan son los productores.

Mientras veía la serie, a pesar de (y no gracias a) la web de Antena 3 estaba convencido de que iba a ser un éxito. Y me estaba dando una rabia… Hay dos cosas peores que copiar en un examen. La primera es copiar mal. La segunda es copiar cuando no hace falta:

- Jennifer Madonna, ¿eso que acabas de esconder es una chuleta?

- Sssssssno, no.

- ¿Y cómo llamas a un papel con todas las fórmulas para los problemas de estadística?

- ¿Copia de seguridad?

- ¿Por si se te estropea el libro que os dejo traer al examen?

- Anula usted mi creatividad, profe.

La chica de ayer es una copia (legal, no se la han bajado ni nada) de la inglesa Life on Mars, a su vez versioneada en Estados Unidos con Harvey Keitel en el papel que aquí interpreta Antonio Garrido. Y esto lo digo para subrayar que nuestro poli facha está mucho mejor que el bajito yanki con mala leche. Prefiero no comparar con Philip Gleinster.

El título anglosajón se refiere a la canción que está escuchando el protagonista cuando tiene el accidente que le envía al pasado (o lo que sea) y que se publicó en 1973, año en el que se desarrolla la trama. Aquí extrañamente se ha optado por una composición de 1980 para titular una narración situada en 1977. Así que en el accidente nos endosan la Bohemian Rapsody de Queen, publicada en 1975. Y lo peor es que es la única canción reconocible del capítulo, que podría brillar en ambientación musical. Si hubiera presupuesto, supongo.

Una vez soltada la pedantería, el fallo más importante está en el concepto. Life on Mars, la inglesa, es una serie casi redonda. Lo único que no me convenció mucho fue el desenlace, pero disfruté tremendamente de cada capítulo. ¿Era necesario volver a hacerla? “Oh, me gusta mucho el Gernika; pásame los Plastidécor, que lo voy a hacer yo”. Si esto lo dice un niño de diez años, está bien. Si lo dice Antonio López, tenemos un problema. Por bonito que le quede su lienzo.

Quiero pensar que el público español es lo bastante maduro como para cruzar el Cantábrico y sumergirse en el Manchester setentero de la serie original. Que podemos comprar series inglesas, no sólo americanas, y disfrutar con ellas. Y que con el dinerazo que nos ahorramos, podemos llamar a un guionista de los de aquí y preguntarle por esa idea con la que lleva acosándonos años. Aunque sea sobre un ninja en la corte de Felipe IV.

Mira tú que si luego es un éxito…

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24 Feb 2012

El público ve lo que mira

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Sé que es difícil de creer, pero un estudio de Accenture revela que los espectadores estás más pendientes del contenido que del canal (o el dispositivo) por el que lo reciben. Dicho de otra manera, la gente ve a Grissom el lunes por la noche porque les gusta CSI, no porque lo den en Telecinco. Aterradora conclusión.

Sin embargo, con consecuencias muy interesantes para todos los actores del sistema:

- Para las productoras. Significa que tienen que negociar sus contratos con las cadenas cuidadosamente. Lo que para una cadena mayoritaria puede ser un descalabro estrepitoso, podría convertirse en un producto más que digno para una más minoritaria. Lo hemos visto recientemente con formatos extranjeros como Caso abierto, Numb3rs, 30Rock, Rex, Embrujadas, Humor amarillo, Pressing catch… ¿Podría darse el caso de que Cuatro o LaSexta salvaran La guerra de los sesos tras su caída en Telecinco?

- Para los espectadores. Resulta que tenemos criterio y, por tanto, responsabilidad, lo que tiene unas implicaciones tan pavorosas como… no sé, como la democracia. Con la actual fragmentación y las posibilidades de tele a la carta que dan las webs de las cadenas, es muy difícil argumentar que vemos La Noria porque no dan nada más. Ya no vale ni la excusa de “es que no me gusta leer”.

- Para las teles. En teoría deberían trabajar para mejorar su oferta y conseguir contenidos más atractivos. En la práctica, ellos saben lo que queremos y nos lo van a dar hasta que nos guste. Mi impresión es que hay un tapón generacional en los directivos de televisión y que ahora mismo están atareadísimos en retrasar una revolución que no entienden y que amenaza con ponerles en la calle.

- Para los anunciantes. Habrá que ser más preciso en la contratación de publicidad. A lo mejor no se trata tanto de contratar un porrón de spots en el prime time de una cadena, sino de afinar con unos pocos en el horario concreto del espacio cuyo público conecta más con sus consumidores.

Otra conclusión del informe es que va creciendo la predisposición de pagar por los contenidos. Esto nos vuelve locos a todos. ¿Y si la productora no logra colarle su piloto a ninguna tele y lo rentabiliza directamente a través de la Red?  ¿Puede una cadena mantener en antena un programa por prestigiarlo y obtener los beneficios de la venta por Internet y la publicidad on-line? ¿Unos sistemas optimizados y unos precios razonables, como sugiere Hernán Casciari, acabarían con la piratería?

Como les conozco, alguno se quejará de que he hecho un post demasiado serio. O eso, o todo es un enorme chiste. Elijan ustedes.

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23 Feb 2012

Telecinco, las mamachicho y el condensador de fluzo

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Hace unas semanas, algún ejecutivo de Telecinco miró las descendentes cifras de audiencia y se apresuró a ir diciendo a todo el mundo que lo mejor está por llegar. Es una táctica como cualquier otra para evitar el paro. Los hay que prefieren hacer bien su trabajo, pero eso no es ninguna garantía. El ejecutivo optó por la “estrategia los cuarenta principales”, que consiste en repetir algo tantas veces hasta que empiece a sonarle bien a todo el mundo. Incluso se convirtió en cortinilla de la cadena:

Pongo la de Jesús por coherencia: él se va a librar de La guerra de los sesos

Empezamos a creer que a lo mejor había algo de verdad cuando Vasile dijo que la telebasura había muerto: “El corazón agresivo ha muerto, ha cambiado el gusto del público”. Y si alguien podía hacer esa afirmación era un jefazo de Telecinco; es como si mi compañera de piso os dice que he muerto: os lo creéis, porque de todo el mundo, ella es la que mejor lo puede saber.

Como hacía un año que habían matado al Tomate, nos lo creímos. También nos creímos que no había crisis y que España podría entrar en el G8, así que muy fiables no somos, no. Y mientras  las cortinillas seguían mostrando el optimismo de la cadena con el futuro, Telecinco no paraba de bajar en audiencias.

Entonces volvió Sardá, que también tiene vídeo de esos de “lo mejor está por llegar”. El futuro se parecía terriblemente al pasado, pero con aquello de que el tiempo no es lineal, sino simultáneo, dudamos pero poco. A lo mejor Crónicas marcianas coexiste en varios momentos del continuo espacio-tiempo. Yo tampoco entiendo esto, así que no me echen la culpa.

Ya hemos comentado alguna vez la ley no escrita de la televisión que dice que el que manda en la tarde, lidera en la audiencia. Algo así como “una franja para dominarlas a todas”. Telecinco seguía cayendo y, para sorpresa de algún ejecutivo y alivio de Jesús Vázquez, La guerra de sesos fue un fracaso. En una reunión de análisis rutinaria en la que se buscaba una solución, un programador puesto en la picota pedía auxilio a su secretaria por el bluetooth: “Sálvame”, dijo.

Y así los demás entendieron que el late night de Jorge Javier Vázquez era la única forma de que lo mejor estuviera por llegar: buscándolo en el pasado y poniéndolo en el lugar que nunca debería haber abandonado, según la cuenta de resultados: la sobremesa. De aquí el condensador de fluzo del título, no crean que voy a profundizar más.

Por mucho que lo dijera Vasile, en Telecinco no acaban de creerse que se haya acabado un ciclo. Desconfían en la capacidad del espectador para evolucionar y ni siquiera son conscientes del relevo generacional. No es sólo que los gustos cambien, es que también son diferentes las personas que se sitúan frente al televisor o la pantalla del ordenador. O tal vez  el equipo directivo de la cadena el que ya no da más de sí y es el momento para pasar el testigo.

O eso o, puestos, retroceder un poquito más y recuperar a las mamachicho (y de aquí la última parte del título). Alguno dirá que denigran a la mujer. No lo niego, pero mientras Berlusconi conserve una cuota de poder, también es una buena forma de empezar una carrera política.

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22 Feb 2012

Por qué odio a Serafín Zubiri

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Pues porque me chafa todos los chistes. Hablamos de un señor invidente que en los castings de OT decía cosas como “en el escenario no estoy viendo a una chica de dieciséis años”. ¡Por favor! Yo ya no puedo añadir nada a eso.

Por otra parte, también me da un poco de penica. Oyendo cantar a los aspirantes a la nueva edición de Operación Triunfo, me lo imagino diciéndole a Noemí Galera por lo bajini: “Pero si este es Bisbal” y “va, venga, que me habéis colado a Bustamante, que no soy bobo”. En casa nos gustó mucho cuando la jurado veterana tenía que explicarle lo que pasaba a Zubiri. Por fin se hace accesible el programa a las personas de visibilidad reducida (ay, que me perdonen, pero tengo el lenguaje políticamente correcto oxidadísimo).

Volviendo a los estilos musicales, por decir algo: ¡todos  cantan exactamente igual! Con el dinero que tiene, Bisbal no tiene que volver a pisar un estudio de grabación. Puede contratar a uno de estos y convertirse en el Ana Rosa de los grammy latinos.

Por un prurito profesional de esos que me dan de vez en cuando, me tragué toda la gala-pregala de este martes. Ya he hecho más que Jesús Vázquez.

Como habrán imaginado, yo no soy exactamente público objetivo del programa. Hablando en plata: Operación Triunfo me aburre. Mucho. En la edición anterior poníamos a Risto y luego nos veíamos las cosas de las que hablaba en Internet o programas de zapping. Pero lo de los castings ya es lo peor: capellas horrorosas, infinitos repasos de la discografía completa de Whitney Huston y Aretha Franklin, el daño que le ha hecho Pitingo a la música… e interminables sesiones de catarsis personal. No entiendo por qué la gente cuenta sus traumas. ¿Lo hacen cuando  van a una entrevista de trabajo? ¿Explica este psicoanálisis garrafonero las elevadas cifras de paro en nuestro país?

Los concursantes tampoco me interesaron. Por su historia o su apariencia física ya sabías lo que iba a pasar: “este es el nuevo Bisbal, dentro; este es el chulito con buen fondo, dentro; ay, el feúco de esta edición, mírale; a este negro no le cogen, porque ya cogieron a otro; ah, pero no es la selección final, así que aún pasa”. Y así. Sólo nos rompió la cadera una chica de exuberante envergadura (gorda) que no llegó a ser la nueva Rosa.

Hasta hubo momentos en los que nos pareció que no había frikis. ¿Qué interés tiene un programa de castings sin frikis? Elegir gente mediante audiciones es un rollo (salvo para algunos productores que tienen sofás en sus despachos). Si encima no puedes decidir tú, carece de todo sentido. Tú sí que vales por lo menos era variado y el jurado aportaba valor añadido. Por cierto, que uno de los que pasaron el corte ya había coincidido con Noemí en ese programa. Aún no sé cómo valorar el tour de este chico por todos los programas de castings. Le veo aprendiendo a bailar, por si acaso.

Un detalle feísimo fue elegir Russian Red para poner música de fondo en una de las piezas. Si algo hay opuesto al fast-fame que ofrece operación triunfo es el prestigio casero que se ha cocinado Lourdes Hernández. Pero si Ramoncín puede ir al Viñarock, cualquier cosa puede ocurrir…

 

Yo también pongo a Russian Red si me da la gana, hale

Como no quiero que me acusen de hipercrítico, voy a acabar con el mayor acierto de la productora: poner a ex triunfitos micro en mano por los distintos castings. Más allá de lo lamentable que es Guillermo (y lo es), destaco uno de sus comentarios. Decía este hombre de fulgurante carrera musical que estos castings son el primer paso para que los candidtaos puedan alcanzar su sueño. Teniendo en cuenta que él pasó esas pruebas y ahora se dedica a hacer (mal) de reportero de calle, ¿no les parece una ironía excelsa?

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21 Feb 2012

Un infiltrado follonero (sin relación con Évole)

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Si es usted un lector normal, deje de leer. Sigue sólo si eres responsable de los servicios informativos de alguna cadena de televisión. Ignora la contradicción en los términos de esa frase ¿Ya? ¡Nos han pillado, troncos!

Todos pensábamos que nadie se había dado cuenta de que los noticiarios están casi vacíos de contenido y que ofrecen una versión sesgada y distorsionada del mundo. En fin, nadie se ha quejado hasta ahora; como mucho hacemos chistes sobre Pedro Piqueras. Hasta ahora, insisto. Charlie Brooker nos está poniendo en evidencia en su programa Newswipe. ¡Por el amor de Ana Blanco, si hasta se ha dado cuenta de las chorradas que se dicen en cuanto caen cuatro copos de nieve!

Ved este vídeo. Comprendo que como ejecutivos de cierto nivel, no habláis inglés, pero haced un esfuerzo, que no he encontrado subtítulos ni nada.

En lo que lleva de emisión, al menos lo que está en YouTube, Brooker ha repartido collejas sobre el pesimismo de los informativos (aquí me tienta hacer una broma sobre Piqueras, ¿ven?), el llamado “periodismo ciudadano” o la evolución de los bustos parlantes. Sin mencionar secciones de actualidad como La semana en gilipolleces, donde repasa las tonterías informativas de los últimos días. Un título de sección coherente, eso hay que concedérselo.

Si alguien está pensando en paralelismos con El intermedio, Sé lo que hicisteis o Estas no son las noticias, que se olvide. El nivel de crítica y sarcasmo sonrojaría a los directores de Intereconomía. Y lo más importante: hay estopa para todos y lanzada desde la mismísima BBC. ¿Os imagináis un programa de TVE poniendo a parir a Lorenzo Milá? ¿O a Matías Prats, aunque sea desde La 1? ¡Maldita experiencia democrática británica!

Y maldita también la propia trayectoria del propio Brooker. Hace unos años escribió y presentó Screenwipe, un análisis de lo más certero sobre el mundo de la televisión y sus diversas profesiones y contenidos. Con la misma mezcla de humor, rigor y mala leche se atrevió incluso a desglosar lo que cuesta hacer el plano más tonto de cualquier programa de televisión. Menos mal que aquí somos más de ver remakes americanos, porque el día que nos fijemos en la programación de la BBC, tenemos un motín.

Hay una vía para la esperanza. Aún podemos subrayar sus contradicciones. Si critica eso de que sólo las malas noticias encuentran hueco en televisión, tiene una posición muy débil para luego atacar noticias como las de las nevadas y las bellas estampas que, en forma de fotografía, los espectadores envían para ilustrar los mantos blancos que cubren nuestro país y tanto alegran a los empresarios del ski. Vale, es sutil, pero podemos señalar su demagogia.

Aunque si algo nos da esperanza es el hecho de que este individuo se atreva a comparar el circo mediático en torno a la muerte de Jade Goody con ¡el gato de Schrödinger! Mientras mantenga ese nivel, seguro que estáis tranquilos.

Como pensáis que el público es idiota…

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20 Feb 2012

Cruce de cables

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El maldito J. J. Abrams lo ha vuelto a hacer. Sigo sin saber si es un genio de la televisión o no (seguro que ustedes me lo aclaran en los comentarios), pero lo que es seguro es que maneja el marketing como nadie. Con la posible excepción de Ana Rosa Quintana, cada uno en su estilo.

En la última televisión hay tendencia a crear lo que se llaman los 360 grados, que es la temperatura a la que hierve un programa o una serie en todos los medios posibles. El ejemplo más claro es Perdidos, que tiene material extra en su página oficial de Internet, podcasts, webs de las compañías ficticias que se mencionan en la serie, acciones de marketing de guerrilla, interacción con los internautas y los fans de la serie, etc. Otro pionero en estrategias 360º se refiere es Saber y ganar, con su presencia en la página de rtve y su incomparable dominio de las posibilidades del teletexto.

A la experiencia en Perdidos de Abrams hay que sumarle su labor de productor en Monstruoso (Cloverfield). Seguro que es mi mala memoria, pero no recuerdo que se gastaran ni medio euro en publicidad convencional y sin embargo arrasó en taquilla por medio mundo gracias a el ruido que consiguió hacer en Internet.

La nueva provocación es un señor calvo, y no me refiero a Nicholas Cage (oh, sí, Nick, aunque no lo creas, nos hemos dado cuenta). Los creadores de Fringe, incluido Abrams, y la Fox juegan con el espectador de su cadena a esconder al Observador, un personaje de la serie, por distintas emisiones de la cadena. Los más atentos han podido descubrirle entre el público de American Idol, las carreras de coches de Nascar e incluso en partidos de la NFL. Con el toque de genialidad que le añade que no haya habido ningún tipo de comunicación oficial sobre esta campaña.

Estas cosas me dan casi tanta envidia como el pelazo de John Travolta. Los directivos de nuestras televisiones creen que la agilidad mental de sus espectadores está a la altura de la de una marmota. Un juego de este estilo aquí daría lugar a una nota de prensa y a una pieza en el informativo de la cadena correspondiente. No olvidemos que estamos en un país en el que se confía tanto en la emoción de un concurso que las cadenas emiten una nota de prensa cuando alguien se lleva el bote. Me imagino a Matias Prats anunciando que el doctor Mateo ha sido visto en Antena 3 noticias (guiño, guiño) mientras Gonzalo de Castro se pasea por detrás.  Tengan en cuenta que vemos una televisión que considera un emplazamiento de productos sutil esto:

 Promo de Fuga de cerebros

Para ver el vídeo me clican aquí y se van al minuto 7:38

Los pocos crossovers o cruces de tramas que hemos tenido siempre han sido bastísimos. Más allá de la semisutil aparición del diario Crónica en los productos de Globomedia, la entrada de un personaje de otra serie va acompañada de un parón, como si le dijeran al público: “sí, es él, puedes aplaudir ahora”. La narración deja de fluir y se pone en función de la promoción. ¿No sería estupendo que Iker Jiménez se dejara caer con toda naturalidad por la casa de Hay alguien ahí? ¿O ver algún personaje de Escenas de matrimonio acudiendo al Hospital Central? Aunque lo realmente bueno sería ver a Iker Jiménez investigando las matrimoniadas como fenómeno extraño en sí mismo.

Siempre lamentaremos que la competencia entre cadenas impidiera el planeado crossover entre Médico de Familia y Hostal Royal Manzanares. Y aunque no me crean, no es un chiste.

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18 Feb 2012

El increíble señor Sardá

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Viernes noche. Salón de la casa de Ana Rosa Quintana. Int / Noche

AR: ¡Oeeeeeeeeoeoeoeeeeeeeeee! Dame el teléfono que voy a llamar a Jaime para que se relajen. Más.

Viernes noche. Salón de un domicilio barcelonés. Int / Noche

Anómalo: …

Viernes noche. Salón de la casa de algún directivo de Antena 3. Int / Noche

Directivo: ¡Toma, toma!

Viernes noche. Salón de un domicilio barcelonés. Int / Noche

Anómalo: …

Viernes noche. Salón de la casa de algún directivo de Telecinco. Int / Noche

Directivo (al teléfono): Qué bueno es Sardá, ¿eh? El tío lo ha vuelto a hacer. Otra vez a petarlo todo, ¿eh?

Interlocutor: Pero ¡tú estás viendo el programa?

Directivo: ¡Claro que no! ¿Por quién me tomas?

Viernes noche. Salón de un domicilio barcelonés. Int / Noche

Anómalo: …

Viernes noche. Salón de la casa del profe de lengua de María Patiño. Int / Noche

Mujer del profe de lengua de María Patiño: ¿Y exactamente cómo hizo esta chica para aprobar tu asignatura, cariño?

Viernes noche. Salón de un domicilio barcelonés. Int / Noche

Anómalo: …

Viernes noche. Salón de la casa de Pepe Navarro. Int /Noche

Pepe Navarro: Pues sí que Sardá es mi sucesor, sí. Sigue mis pasos fielmente. Lastimica de hijo…

Viernes noche. Salón de un domicilio barcelonés. Int / Noche

Anómalo: …

Sábado mañana. Casa de Javier Sardá. Int / Día

Sardá (al teléfono): La hostia, ¿eh?

Interlocutor (mirando los resultados de audiencia): Exacto: la hostia.

Sábado mañana. Salón de un domicilio barcelonés. Int / Día

Anómalo: …

Me permitirán que no haga un discurso sino una mera enumeración. Gracias por no torturarme (ustedes, oh, fieles lectores):

Felaciones verbales de todos a todos. Una entrevista a una ex ministra grabada antes de que fuera destituida del cargo y emitida tal cual; se ve que hay crisis y no vamos a tirar cinco minutos de televisión. Una dirección que sigue sin darse cuenta que Latre necesita un guionista cada vez que abre la boca. Un programa de actualidad que habla de un libro publicado hace un año, que charla con una ministra que ya no es ministra, que invita a una actriz para hablar de un compañero de reparto con el que no trabaja desde noviembre, que para hablar de un futbolista del Real Madrid saca a un imitador del entrenador del equipo relevado hace varios meses… y un señor tocando el ukelele. Un ritmo televisivo que existía sólo en la cabeza de algún usuario de sustancias ilegales. Guión de hierro mal escrito y muy mal defendido. Boris haciendo de Boris. Mercedes Milá haciendo de Mercedes Milá. Sardá haciendo de Sardá y Carlos Latre haciendo de varias personas que en realidad son la misma: él (Latre es como Joaquín Reyes, pero al revés). Un realizador al borde de un ataque de ansiedad. Risto Mejide consciente de que se juega el puesto. Una Amaia Salamanca recordándose su contrato a cada treinta segundos para no salir huyendo. Toni Moog endosándonos parte de su monólogo porque ya ve que en la tele tiene poco futuro. Frikis sin Cárdenas porque al ser un espacio semanal, Sardá tiene tiempo para ir él mismo (y nostalgia del Dutifri). Gritos del regidor para que el público sepa cuando tiene que reír y aplaudir. El plató de Crónicas marcianas con una capa de barniz. Las músicas de Crónicas marcianas, tal cual. Qué narices: Crónicas marcianas mal hecho, pero semanal y en prime time, dos factores que en principio deberían servir para mejorar el producto.

Dos opciones: o la bronca entre Sardá, Gestmusic y Telecinco no estaba tan superada como nos hicieron creer o al próximo que me diga que el tipo es un comunicador excelente le obligo a ver La tribu. Y sin descansos.

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