Trabajadores, estáis rodeados

20 Nov 2009
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“No sería nada razonable manifestarse contra los empresarios cuando estamos en pleno diálogo social” -Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la CEOE-

                   

Tal vez usted es de los que piensa que la cosa social se está volviendo insostenible de tan caliente como está. Quizás en su empresa hay mal ambiente, mesas que aparecen vacías por la mañana, y el miedo por quién será el próximo. Puede que usted piense que esto tiene que estallar por algún lado, y que hace falta pasar a la acción.

Pues desengáñese, amigo. La cosa no es para tanto. Fíjese en los sindicatos mayoritarios, que tras año y pico de destrucción masiva de empleo continúan apostando por el diálogo social. Es cierto que han convocado una manifestación el próximo mes, y bajo lemas que endurecen el discurso, pero es lo menos que podíamos esperar a estas alturas, ¿no?

El gobierno no parece muy inquieto con que los trabajadores salgamos a la calle un sábado, y no sería raro que el ministro se uniese a la pancarta, dejando sitio a algún representante del PP, en plan “todos contra la crisis”. Los empresarios tampoco se dan por aludidos, pues nos han convencido de que ellos no se merecen una huelga, ni una manifestación. Al contrario, están pidiendo a gritos un abrazo, un poco de cariño, que si mal lo pasamos los trabajadores, peor ellos, que encima de no ganar tanto como antes, pasan el trago de despedirnos. Vamos, que tienen más motivos que sus empleados para manifestarse.

Hay quien todavía pide una huelga general, pero quizás se nos ha pasado ya el arroz. Cada vez quedan menos trabajadores que puedan hacerla: unos, por estar en paro. Otros, por no ser asalariados aunque trabajen. Y los más por miedo, que para algo sirve tanto despido. A este paso, lo del doce de diciembre será un funeral, un llanto colectivo, o una entrega de armas: nos rendimos, estamos rodeados.

Las fragatas, a pescar atunes

19 Nov 2009
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“¿Para qué queremos hoy el Ejército español? ¿No sería mejor que estuvieran protegiendo a los pescadores allí donde están? -Andoni Ortuzar, presidente del PNV en Vizcaya-

              

Visto que no hay manera de pescar tranquilamente en las aguas del Índico, y que por mucho despliegue militar que haya los piratas siguen capturando barcos, propongo al ministerio de Defensa una medida más audaz: que las fragatas del Ejército pesquen atunes. En vez de enviar más soldados y barcos, ampliar el perímetro, poner seguridad a bordo, formar guardias somalíes o bloquear puertos, sería más barato y eficaz colocarle unas redes a los buques de guerra, que los soldados se remanguen y hala, a coger atunes.

Aquello va camino de convertirse en la guerra del atún. Por si era poco el despliegue militar en la zona, ahora los atuneros van equipados con ametralladoras de largo alcance y unos cuantos guardias de seguridad -de cuyo sueldo nos toca pagar la mitad-. Pero claro, si los barcos se arman, lo esperable es que los piratas renueven su arsenal para estar a la altura. Por dinero no será, y si yo fuera fabricante de armas hace ya tiempo que tendría unos cuantos comerciales trabajando en Somalia.

Hágame caso, ministra: ya que no podemos vivir sin los atunes del Índico, lo más sensato sería dar un cursillo de artes de pesca a nuestros infantes de Marina, y a faenar. Nos ahorraremos mucho dinero, pero también nos evitaremos malos ratos, sustos, disgustos, ridículos y vergüenzas.

Total, una vez hemos aceptado que el Estado se ocupe de proteger la actividad de empresas privadas a miles de kilómetros de casa, incluso si navegan con pabellón extranjero, lo mejor es hacer la gracia completa: les recogemos el pescado por lo militar, y entregamos la carga en puerto. ¿Les parece un disparate? Pues no mucho más que lo que ya está pasando en aquellos mares.

Contra el miedo no hay vacuna

18 Nov 2009
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“Estamos comprometidos en respaldar a los gobiernos para proteger a sus poblaciones contra la pandemia” -Andrew Witty, consejero delegado de GlaxoSmithKline- 

                  

No vayan a pensar ustedes que hubo alarmismo con lo de la gripe. Nada de eso. Lo que hubo fue un ejercicio de responsabilidad de las autoridades sanitarias en todo el mundo, con la OMS a la cabeza. Lo mismo podemos decir de los medios de comunicación, y hasta de nuestra leal oposición, cuando pedía vacunas para todos. Ahora es fácil criticar, a toro pasado, cuando ya sabemos que la gripe es más leve de lo esperado. Pero si no se ponen en lo peor, y luego resulta que la cosa se desmadra, ¿qué estaríamos diciendo ahora? ¿No los acusaríamos de negligentes? En las cosas de salud ya se sabe, es mejor pasarse que quedarse corto. 

Ése es más o menos el argumento con que nos responden hoy cuando criticamos el alarmismo de meses atrás. Y tiene una parte de verdad, pero también es tramposo. Es cierto que las autoridades tienen que contemplar todos los escenarios, y tener planes de actuación incluso para el peor de ellos. Nadie pide que se crucen de brazos. Pero no acepto que el precio sea el susto permanente, que tengamos que pasar miedo a cambio de que cumplan con su deber. 

¿No era posible actuar de manera preventiva sin asustarnos? Porque hoy, con tanto llamamiento a la calma, ya se nos ha olvidado, pero hace unos meses pasamos miedo. Vayan a las hemerotecas, recuperen lo que se dijo, y la manera en que se dijo, y ya me contarán si era imprescindible aterrorizarnos así. 

No aprenderemos la lección. Contra el miedo no hay vacuna: un susto no nos hace desarrollar anticuerpos contra futuros sustos, pues el miedo, más que cualquier virus, muta con facilidad, y si este año era la gripe A, el próximo año tocará otra cosa y nos pillará sin defensas. Abríguense bien para cuando llegue.

Así se hace una paja (mediática)

17 Nov 2009
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“Se está produciendo un delito de provocación sexual, un delito de corrupción de menores, y otro de intrusismo.” -Denuncia de Manos Limpias contra la Junta de Extremadura- 

             

Los consumidores de información tenemos nuestras perversiones, claro que sí: temas que nos excitan sobremanera y nos revolucionan las hormonas. Salvo ciertas parafilias, somos previsibles: a todos nos pone más o menos lo mismo, y los medios saben tocar la tecla exacta para calentarnos. 

A mí no me pone cachondo lo mismo que a una señora del PP, por supuesto. Pero los de mi tribu respondemos a estímulos similares, de la misma forma que en la derecha tienen su propio repertorio. De forma que muchas mañanas la experiencia de leer un periódico o escuchar una radio es, cómo decirlo, uf… Como una paja, sí. Una paja mental, claro. O mediática, para ser más exactos. 

Viene a cuento de otras pajas de estos días, las que supuestamente enseña la Junta a los jóvenes extremeños. La noticia no daba para mucho, así que hubo que manipularla e inflarla para que estuviera a la altura de la libido de la derecha nacional. Y es que algunos, cuando leen en un mismo párrafo PSOE, educación sexual, jóvenes, despilfarro y crisis, aliñado con unas cuantas gracietas, ya ven lo que pasa, ay, ay, oh, oh, uuufff. 

Por supuesto, a los lectores de izquierda también nos va la marcha, pero nos animamos con otros reclamos. Algunos lo ponen todo perdido con sólo ver a Aznar, o a Bush, y si están los dos juntos ya es el descontrol. Otros se ponen a cien en cuanto un obispo abre la boca, o con Díaz Ferrán, o incluso con Esperanza Aguirre. Yo mismo creo saber lo que excita a mis lectores, y les doy el gusto cada vez que puedo. 

Que una pajilla mediática de vez en cuando está bien, eh, pillines. Pero no os paséis. Porque éstas, a diferencia de las de toda la vida, sí que te dejan ciego.

Broncas de distracción masiva

16 Nov 2009
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“Va a resultar que, de ser la tonta del PP, he pasado a ser la mala malísima que le mueve la silla a Rajoy” -Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid- 

            

Esperanza Aguirre es, reconozcámoslo, una de las políticas más visibles de este país. Día sí y día también está en la calle, inaugurando todo lo que se deje inaugurar, visitando colegios y gimnasios donde poder descalzarse, o empresas donde ponerse el casco y la bata. Y en todas las ocasiones suele hablar, rodeada de micrófonos. 

¿Y de qué habla la presidenta madrileña? Pues de lo que quiere, y de lo que le preguntan. Normalmente habla de lo que quiere, pues es experta en colar su discurso aunque no venga a cuento. Pero también contesta a las preguntas de los periodistas, que suelen tratar sobre: a)Sus relaciones con Gallardón; b)Sus relaciones con Rajoy; y c)Sus relaciones con cualquier otro dirigente popular que ese día haya opinado sobre las luchas internas del PP. 

Más o menos lo mismo le pasa al alcalde madrileño. Y si encima coinciden los dos en un acto público, para qué queremos más: todos pendientes de si se besan, si se hablan, si se sacan la lengua o si llevan tacones; así como de interpretar lo que dicen, buscando dobles sentidos y mensajes envenenados. 

No digo que no sea interesante la lucha de poder madrileña, yo mismo le he seguido el juego en esta columna más de una vez. Pero mientras todos estamos distraídos con sus mordiscos, por detrás hay dentelladas mucho más gordas de las que hablamos menos: el deterioro de la sanidad, el recorte a la escuela pública, la interminable obra madrileña, la deuda disparada, las privatizaciones, la corrupción, el despilfarro preolímpico, la situación en los barrios… 

Luego hay quien se pregunta cómo es posible que arrasen en las elecciones, con tanta gresca interna. Pues va a ser por eso.

¿Uribe? ¿Quién es ése?

15 Nov 2009
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“Estamos pendientes de las tensiones entre Venezuela y Colombia, pero no es algo que tenga que ver con Estados Unidos” -Philip Crowley, portavoz del Departamento de Estado- 

           

Confío en que el enfrentamiento entre Colombia y Venezuela no vaya a más, pero me parece preocupante. No es algo nuevo, pues hace ya años que se acumulan agravios y acusaciones. Dos no se pelean si uno no quiere, pero aquí hay uno que parece tener ganas de bronca. Ya saben a quién me refiero, ¿no? 

Me refiero a ese país tan problemático, que lleva mucho tiempo creando problemas a quienes comparten frontera con él, y que ha provocado ya varios incidentes diplomáticos en la región. Saben de quién hablo, ¿verdad? 

Un país donde la democracia está amenazada seriamente, donde ser periodista es una profesión de riesgo, donde la oposición tiene miedo. Un país que está a la cabeza en violaciones de los derechos humanos en el continente. No hace falta que lo nombre, ustedes ya me entienden, ¿verdad? 

Encima tiene un presidente populista y autoritario que busca perpetuarse en el poder, forzando la constitución para una nueva reelección, y que usa la tensión bélica con el vecino para exaltar los sentimientos nacionales y ganar apoyo. Estamos pensando en el mismo presidente, ¿verdad? 

Por si alguien duda, lo aclaro: estoy hablando de Colombia, que está a la cabeza en periodistas, sindicalistas y políticos asesinados en América; se está armando con ayuda norteamericana; ha provocado conflictos fronterizos con Ecuador y Venezuela; y cuyo presidente busca una tercera reelección tras haber modificado ya una vez la constitución… Sin embargo, prueben a hacer un test de actualidad: salgan a la calle y pregunten por Colombia y Venezuela. Si usan los párrafos anteriores, la mayoría dará por hecho que hablamos de Hugo Chávez. De Uribe no conocen ni su nombre.

¿Hay algo peor que la SGAE?

14 Nov 2009
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“Quien no tenga dinero para música en las fiestas, pues que no ponga música. ¿O no tenemos derecho a cobrar?” -José Ángel Hevia, músico y directivo de la SGAE- 

             

Que la SGAE tiene mala imagen no es ninguna sorpresa. Una encuesta la acaba de señalar como la entidad más odiada entre los internautas, por encima de Hacienda y de Telefónica. Un 40% propone ilegalizarla. Aunque la encuesta no lo preguntó, supongo que habrá también partidarios del castigo físico. 

No es raro, ya digo. La SGAE sólo es noticia para mal, y suele ser para muy mal: se le acusa de espiar en las bodas, exigir dinero a los vecinos de un pueblo por montar una obra, encarcelar a los manteros, amenazar las fiestas populares, encarecer los CD, o que nos puedan cortar Internet. 

La SGAE se ha convertido en un pim-pam-pum demasiado fácil. Tanto que da que pensar. Es oír su nombre y todo el mundo coge una piedra para tirársela a Teddy Bautista cuando pase. Nadie se atreve no ya a defenderla, sino a no tirar la obligada piedra. Los propios autores la defienden con la boca chica, o protegidos por el grupo, tras un manifiesto. 

Y sin embargo, la mayoría de autores está en la SGAE. Aunque nos parezca que es un conciliábulo de vampiros que sólo piensa en hacer el mal, echen un vistazo a la Junta Directiva y encontrarán a muchos de sus artistas favoritos. Más de un furibundo anti-SGAE se llevaría un disgusto al ver a su ídolo sentado junto a Bautista. 

Supongo que la SGAE hace el trabajo sucio a los artistas, para no enlodarse en algo que parece perdido de antemano. Porque lo guay es decir que estamos por la libertad y la democratización de la cultura. Hay gente que lo defiende en serio, con argumentos, y merecen ser escuchados; pero también mucho jeta al que importa un pimiento todo eso. Dicen que la SGAE ha encargado una campaña para lavar su imagen. Lo tienen crudo.

Díaz Ferrán no habla alemán

13 Nov 2009
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“Si el modelo alemán estuviera en España probablemente se habrían salvado muchos puestos de trabajo” -Celestino Corbacho, ministro de Trabajo- 

            

Sin levantar mucho la voz, para no asustarnos, otra vez se oye hablar de reforma laboral. Sindicatos y empresarios se han puesto de acuerdo en la negociación colectiva, y el apretón de manos es visto por algunos como un primer paso hacia otros pactos. Para ir creando ambiente, desde el gobierno han dejado caer una primera propuesta: el “modelo alemán”. 

Así dicho suena bien, ¿verdad? Los alemanes son gente seria, y todo lo que venga de allí nos impresiona. En este caso se trata de un tipo de contrato por el que las empresas, en vez de despedir trabajadores, los mantienen pero trabajando menos horas y cobrando menos, mientras el Estado paga parte de la reducción de sueldo y las cotizaciones sociales. Dicen que allí funciona, y que ha impedido el despido de medio millón. 

El problema, como bien saben nuestros gobernantes, es que España no es Alemania. Ni nuestro modelo productivo es equiparable (allí industria, aquí servicios), ni las empresas se parecen (aquí hay más pyme), ni los sindicatos españoles tienen la fuerza de aquellos. Y sobre todo, nuestros empresarios no tienen mentalidad alemana. Aquí y allí buscan ganar dinero, sí. Pero no actúan igual. 

De hecho, aquí ya existe algo parecido en las grandes empresas: el ERE de reducción de jornada. Pero sólo un 10% de quienes ajustaron plantilla lo usó en el último año. La inmensa mayoría prefirió despedir a sus trabajadores. Mientras no cambie la mentalidad de nuestro españolísimo flexiempresariado, el contrato alemán sólo servirá para maquillar un poco las cifras de paro, y quizás para que los más listos se aprovechen, contratando por menos horas para luego obligar a trabajar en negro el resto de la jornada. Y no quiero dar ideas.

El crucifijo es sólo un símbolo, sí

12 Nov 2009
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“Suprimiéndolo se niega el derecho a la libertad religiosa de una mayoría y se olvidan las raíces cristianas de Europa” -Juan José Asenjo, arzobispo de Sevilla- 

            

Me cuenta mi amigo Fabio, editor italiano, cómo la presentadora de un espacio de divulgación científica de la televisión pública -insisto: divulgación científica- hizo su programa abrazada a un enorme crucifijo. Era su aportación al debate que estos días sacude Italia, donde no hay crisis que valga, ni importan los manejos de Berlusconi comparado con el gran tema: la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que da la razón a una madre contraria a la presencia de crucifijos en las aulas. 

En el debate se retratan todos: gobierno, obispos, y también la izquierda, que defiende el crucifijo como “tradición nuestra que no ofende a nadie”. Pero la estrategia de unos y otros, antes que quitar importancia a la cruz, pasa por cargarla de simbolismos, que no sustituyen sino que se añaden al religioso. Símbolo cultural, dicen los más. Símbolo nacional, dice la derecha, que lo ve como una seña de identidad italiana. 

En España la jerarquía católica ya ha puesto sus barbas a remojar, sobre todo ante la venidera ley de libertad religiosa, que algo tendrá que decir. Ya están preparando el argumentario, para hacer pasar el crucifijo por símbolo de valores culturales, sociales y humanos. Y si no cuela, se atrincherarán una vez más. 

En efecto, el crucifijo puede ser visto por muchos como símbolo de todo eso y más. Pero no es ese simbolismo el que nos molesta y obliga a su retirada. La cruz en el aula, como en las mesas donde prometen el cargo los ministros, o como la presencia de obispos en tribunas oficiales, es un recordatorio a los ciudadanos del poder que la iglesia católica sigue teniendo y que se resiste a perder. Es el símbolo de la humillación del Estado.

Estos del PCE, es que van provocando

11 Nov 2009
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“El totalitarismo comunista sobrevivió a la derrota de su hermano nazi-fascista, e incluso hoy sigue siendo alabado por algunos” -Video de Nuevas Generaciones del PP-

              

Decíamos ayer que el anticomunismo sigue muy vivo, y ha dominado las conmemoraciones del fin del Muro. Ahora añado que, tras seguir el tratamiento informativo que ha habido en otros países, confirmo que España está a la cabeza del anticomunismo en el mundo. Asusta la saña que los habituales de la derecha mediática han empleado estos días, aprovechando además para sacudir al nuevo secretario general del PCE.

Si las conmemoraciones, bajo su aspecto festivo, han sido un funeral renovado del comunismo, de echar más tierra en la zanja para asegurarse de que está muerto y bien muerto, en España las paletadas son de cal viva: equiparación nazismo-comunismo (añadiendo la coletilla de que el comunismo es mucho peor), exigencia de petición de perdón, arrepentimiento y renuncia; y la descalificación de toda la tradición izquierdista (como si la derecha no tuviera cadáveres en sus sótanos).

A anticomunistas no nos ganan. Durante la Guerra Fría consumimos la misma propaganda que el resto de Occidente, pero aderezada con la paranoia franquista, que convirtió el comunismo, Rusia y todo lo rojo en su bestia negra. Varias generaciones de españoles fueron educados en el anticomunismo más feroz, y todavía nos dura.

No sé si había intención, pero para la caverna española ha sido una provocación que el PCE celebrase su congreso en estos días en que tocaba recordar lo malos y criminales que han sido siempre los del puño en alto. Y encima que lo hicieran “sin complejos“, reivindicando su historia, sus héroes y sus víctimas. En esa línea de no agachar la cabeza, mañana piensan homenajear a Dolores Ibarruri, Pasionaria, en el Cementerio Civil de Madrid. Más de uno echará espumarajos por la boca cuando se entere.