La sobreexposición mediática de Cuba

21 Mar 2010
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“Mantendré la huelga hasta el final. Yo me voy a morir con mis ideas. Es una oportunidad histórica que no voy a dejar pasar.” -Guillermo Fariñas, disidente cubano- 

                  

Hagan la prueba, a modo de test de actualidad. Pregunten a familiares, vecinos y compañeros de trabajo: que les digan el nombre de un país que sea una dictadura. O que piensen en un país con presos políticos. O un lugar del mundo donde no haya libertad ni se respeten los derechos humanos. Tiene que ser una respuesta rápida, sin pensar, lo primero que les venga a la cabeza. La respuesta a cualquiera de esas preguntas, en la casi totalidad de los casos, será la misma: Cuba. 

Ni Cuba es el único país tildado de dictadura, ni el que más disidentes encarcelados tiene, ni el lugar del mundo con menos libertad o más amenazas para los derechos humanos, más bien al contrario. Sin embargo, recibe atención como ninguno, y para buena parte de los medios es La Dictadura por antonomasia. 

De los Balcanes siempre se dijo que soportaban más peso histórico del que podían aguantar, demasiada historia en tan poco territorio. Algo así podría decirse de la atención mediática a Cuba: cómo es posible que un país tan pequeño tenga tantos corresponsales extranjeros por metro cuadrado, y protagonice tantas horas televisivas. 

Fíjense en la huelga de hambre de Guillermo Fariñas, retransmitida en directo a todo el mundo. La dictadura será todo lo feroz que quieran, pero Fariñas habla a diario desde el hospital con radios de medio planeta, lanzando durísimas acusaciones. Además de las evidentes intenciones políticas de quienes lo han tomado como bandera, vemos cómo la disidencia se convierte en espectáculo, a lo que ayuda el propio Fariñas, que se dice decidido a morir a toda costa, se prodiga en declaraciones altisonantes, y posee una fotogenia (negro, calvo, desnudo, con expresión doliente) que facilita el trabajo a quienes quieren convertirlo en icono. 

No creo que la hipervisibilidad de Cuba ayude a ningún tipo de apertura. Más bien al contrario, la sobreexposición mediática conseguirá que los gobernantes cubanos se sientan más hostigados. Sería ingenuo no pensar que eso es lo que pretenden algunos, partidarios del “cuanto peor, mejor.”

Qué le dice un ‘broker’ a un cardenal

20 Mar 2010
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“Como prueba de mi profunda preocupación he escrito una carta pastoral sobre esta dolorosa situación de los abusos de menores.” -Benedicto XVI, Papa de la Iglesia Católica- 

              

Lo contaré como un chiste, aunque no da risa: esto es un ejecutivo de Wall Street que entra en un bar. Se sienta junto a la barra y descubre a su lado, en un taburete y cabizbajo ante un whisky, a un cardenal del Vaticano, con su sotana, solideo y todos los adornos habituales. 

“Monseñor, ¿se encuentra bien?”, pregunta el broker al purpurado, que suspira y habla en voz baja: “Regular, hijo, regular. No levantamos cabeza con los casos de pederastia. Cada vez salen más denuncias, y no ha hecho más que empezar. El Santo Padre está desesperado, no sabe qué hacer para salvar la imagen de la Iglesia. Estamos en crisis.” 

“¿Crisis?”, responde el ejecutivo, sonriendo. “De eso yo sé mucho. ¡Crisis! Hace un año estaba yo como usted, hundido y pensando que era el final. Y míreme ahora. Tan tranquilo. Si quiere, puedo darle algunos consejillos.” El cardenal se gira y lo toma por los hombros: “Por favor, hijo, cuéntame cómo lo hicisteis.” 

“Se lo explicaré con sencillez”, dice el ejecutivo, que saca su blackberry para mostrarle un powerpoint. “Lo primero es dejar claro que se trata de casos aislados, individuales, que nada tienen que ver con el funcionamiento del sistema. Nosotros culpamos a la codicia de unos cuantos; ustedes pueden denunciar la lujuria de unos pocos. Pero que los fieles tengan claro que no hay nada en el sistema católico que favorezca esos abusos. Ni el celibato, ni el secreto, ni las relaciones de dominación, ni la homofobia, nada. Todo es culpa de unos pocos pecadores, manzanas podridas que hay que apartar.” 

“Segundo, propósito de enmienda. Ya me entiende. Prometan algo grande, generen expectativas: digan que van a refundar la Iglesia, que han aprendido la lección, que no volverá a pasar.” 

“¿Crees que funcionará?”, pregunta el cardenal, con un brillo en los ojos. “Claro, padre. Nosotros ya hemos conseguido que la culpa de la crisis sea de los trabajadores, de sus sueldos y su baja productividad. Si me hace caso, en un año acabarán echando la culpa a los niños, por ir provocando. ¿Pedimos otra copa?”

Aído, ministra pimpampum

19 Mar 2010
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“No hay día en que la ministra de Igualdad no deje de sorprendernos con sus ocurrencias y originalidades” -Sandra Moneo, Secretaria de Política Social del PP- 

              

¿Para qué sirve el Ministerio de Igualdad? Es una pregunta corriente entre quienes, desde su creación, cuestionan tanto su existencia como a su titular, Bibiana Aído. Yo no sé si sirve realmente para avanzar en la igualdad que promueve, si es más eficaz un ministerio que agrupe funciones antes repartidas en otras carteras. Pero sí creo que el departamento de Aído cumple una función inestimable para el gobierno en esta legislatura: ser el pimpampum político y mediático. 

La institución del pimpampum es un clásico entre nosotros. Los sucesivos gobiernos de la democracia han procurado tener en sus filas algún elemento que sirviese como blanco preferente de las críticas, en el que la oposición y los medios entretuviesen los dientes y descargasen su ira, que de esa forma no alcanzaba tanto a otros miembros del gobierno. 

Hagan memoria, ya verán como recuerdan unos cuantos ministros bocazas, bronquistas, despistados o ineptos, que hicieron las delicias de sus rivales, así como de tertulianos y humoristas, y hasta protagonizaron chistes populares. Una vez fuera del gobierno, la mayoría demuestra que no son ni tan brutos ni tan tontos como parecían. 

Pues bien, Bibiana Aído, al margen de su competencia, cumple bien como pimpampum. No hay más que ver la saña con que la oposición y ciertos medios se ceban con ella cada vez que abre la boca. Hay que reconocer que a veces hace méritos; otras no tanto, pero cualquier cosa que haga o diga es recibida ya con el colmillo retorcido. 

Volviendo a la pregunta inicial: ¿para qué sirve un Ministerio de Igualdad? ¿Es necesario? Yo pienso que sí hacen falta políticas de igualdad, tanto por las discriminaciones que permanecen como por el fondo cultural machista que aún persiste –y que se ve en el tono de ciertas críticas a Aído y a otras ministras-. Pero no tengo claro que la solución pase por un ministerio específico. En tal caso, esperaría que sirviera para algo más que formular ideas, lanzar campañas de sensibilización y funcionar como pimpampum de la derecha. Aunque esto último lo borde.

Algo nos han echado en la sopa

18 Mar 2010
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“La gente está impaciente ante las reformas financieras que no acaban de llegar. Si se siguen retrasando, podría desembocar en revueltas sociales.” -Dominique Strauss-Kahn, director del FMI- 

               

Aunque en su discurso de ayer ante la Eurocámara lanzó varios mensajes positivos sobre la recuperación de la economía mundial, el director del FMI dejó también una advertencia tremendista, para que la audiencia no se relaje demasiado: según dijo, en cualquier momento podría desbordarse la paciencia de los ciudadanos si los países e instituciones no abordan las reformas esperadas. 

En realidad, su preocupación no son esas temidas “revueltas sociales”: en su intervención mencionó directamente la dificultad de volver a pedir dinero a los contribuyentes en caso de recaída en la crisis. Hablando en plata: “con qué cara le vamos a pedir más pasta a la gente, si después de la que hemos liado nada cambia y todo sigue igual”. 

Sin embargo, al director del FMI le toca poner cara de preocupación, y hacer como que está muy afectado por nuestra situación, que se hace cargo de nuestro cabreo. Repaso la hemeroteca y veo que el mismo Strauss-Kahn advirtió hace justo un año de posibles “disturbios sociales que incluso acaben en guerra” debidos a la crisis; auguró en septiembre “riesgos para las democracias por el descontento ciudadano”; y en diciembre dijo ver en el horizonte “revueltas populares”. 

Venga, repitan conmigo, para tranquilizar a este buen hombre: no se preocupe, señor director, que la sangre no llegará al río. Que estamos cabreados, sí, pero algo nos han debido de echar en la sopa porque estamos de lo más tranquilos. Ayer, por ejemplo, supimos que ha aumentado la población pobre y el número de familias que no llegan a fin de mes, pero la única llamada a la rebelión que hemos oído es del PP y los empresarios contra la subida del IVA. Los demás, apenas torcemos el gesto, y asumimos que la culpa de la crisis es nuestra, por los salarios tan altos y lo poco productivos que somos. 

Al final, a Strauss-Kahn se le fue la mano dramatizando: dijo que la crisis ha supuesto “una experiencia profundamente humillante” para la clase política y financiera. Hombre, eso ya es tomarnos por cornudos y apaleados.

Doctor Díaz y Mister Ferrán

17 Mar 2010
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“Siempre he distinguido la doble faceta y la doble función de Díaz Ferrán. Una cosa es como empresario y otra como presidente de CEOE.” -Cristobal Montoro, coordinador de Economía del PP- 

                

Ah, entonces era eso. Todos preguntándonos si es posible ser al mismo tiempo un buen presidente de la patronal y un pésimo empresario, y resulta que es un problema de doble personalidad, del tipo doctor Jekyll y mister Hyde. Imagino la inquietud de los miembros de la junta directiva de CEOE cuando hoy se reúnan con su presidente bipolar. ¿Quién será el que les pida que le renueven la confianza? ¿El doctor Díaz que defiende los intereses patronales en el diálogo social, o el mister Ferrán que va quebrando una tras otra sus empresas? 

El doctor Díaz, la cara bonita, se sienta con el gobierno y los sindicatos en los sofás de Moncloa, aprieta las tuercas en la negociación, pelea por lograr los objetivos empresariales. Pero de repente se convierte en el oscuro mister Ferrán que hunde Aerolíneas Argentinas, tumba Air Comet, arruina Seguros Mercurio y mantiene tiritando Viajes Marsans –ahogada en deudas, y cuyo director general acaba de dimitir-. 

Pero claro, como en la novela de Stevenson, al final el terrible Hyde se come al bueno de Jekyll, y el mismo mister Ferrán que mantiene ocho meses sin sueldo a los trabajadores de Air Comet acaba sentándose en el sillón de CEOE, desde donde enseña los colmillos pidiendo despido barato, contratos sin derechos y rebajas salariales. 

No es el único dirigente empresarial que sufre desdoblamiento de personalidad. Ahí está el presidente de la Cámara de Comercio madrileña, Santos Campano, fiel escudero de Ferrán desde hace años, y capaz de presidir una patronal del pequeño comercio (CECOMA) y al mismo tiempo aplaudir la libertad de horarios comerciales que tanto daño hace al pequeño comercio. Ayer defendió con amor a Ferrán: lo presentó como una víctima, y advirtió que “hay que conocer todo en la interioridad para poderlo juzgar”, tal vez refiriéndose a esa lucha interior entre Díaz y Ferrán. 

Pese a todo, hay empresarios que prefieren ser representados por mister Hyde. Pues que tengan cuidado, no sea que acaben siendo ellos también víctimas de su criatura.

Aguirre, reina del Photoshop

16 Mar 2010
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“Nosotros nos apretamos el cinturón: hemos quitado consejerías, suprimido altos cargos, bajado el sueldo. Eso tendría que hacer el gobierno.” -Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid- 

                              

El día que se retire de la primera fila, Esperanza Aguirre tiene por delante un gran futuro como asesora e instructora política. Me la imagino dando conferencias por el mundo y firmando libros de autoayuda para gobernantes, rodeada de fans y discípulos. Y no me refiero ahora a su reconocida capacidad para ser el perejilillo de todas las salsas, ni a la inteligencia política con que ha construido su fortín. Hablo de otra de sus habilidades, menos publicitada pero igualmente admirable: su manejo de la contabilidad creativa, su buena mano para el maquillaje estadístico y contable. 

Ahora que el gobierno español recibe presiones europeas para reducir el gasto público y recortar el déficit, Zapatero debería pedir consejo a Aguirre, o incluso dejar en sus manos la contabilidad del Estado. Así venderíamos la moto de un recorte del gasto, mientras en realidad lo mantendríamos o incluso lo aumentaríamos. 

No hay más que ver lo que lleva haciendo en Madrid desde hace seis años. Basta cambiar el nombre de cada cosa para que las cuentas ya no sean las mismas. Por ejemplo, los altos cargos: desde que llegó Aguirre se han duplicado los puestos de libre designación y directivos del gobierno regional, pero modificó la forma de denominarlos y computarlos, y así presume de haberlos reducido. 

Lo mismo hizo con las listas de espera quirúrgica. Como eran escandalosas, dio una manita de maquillaje, y a correr. Las listas son hoy mayores que nunca, pero como el sistema sanitario no te considera en lista de espera hasta que no estás ya casi tumbado en la mesa de operaciones, pues tan contentos. Lo que no se computa no existe. 

La educación es otro modelo de maquillaje. Aguirre deja que los colegios públicos se degraden, mientras da facilidades a los privados. Resultado: cada vez más padres huyen de la pública a la privada. En lenguaje aguirrista: libertad de elección, son los padres los que eligen privado. 

Ya sé que Aguirre no es la única gobernante aficionada al Photoshop. Pero nadie lo hace como ella.

A ver si me curo del antisemitismo

15 Mar 2010
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“España tiene una larga e infame historia de antisemitismo, anterior a la Inquisición, y que dura siglos desde la expulsión de 1492.” -Editorial de The Jerusalem Post

             

Yo pensaba que mi indignación por las continuas agresiones de Israel a los palestinos obedecían a un sentimiento de solidaridad y justicia, pero qué va. Mi problema es que estoy enfermo. Me lo han diagnosticado los expertos médicos de la embajada israelí en España, y el influyente diario The Jerusalem Post, que hace unos días publicó un editorial titulado “La enfermedad española”. 

Me temo que no tengo cura, pues no es algo infeccioso ni hay vacuna, sino que parece ser una malformación congénita que compartimos los españoles por nacer aquí, y que arrastramos desde hace siglos, con frecuentes episodios agudos. 

Según las autoridades israelíes, en el último mes los enfermos hemos sufrido una crisis de las gordas, y mencionan varios episodios: en primer lugar, la embajada protestó ante el gobierno hace un par de semanas, después de recibir varias docenas de cartas enviadas por escolares españoles -que tan pequeños ya mostraban síntomas del mal-. Entre otras cosas, algunas cartas acusaban a Israel de matar niños palestinos. Ya ven lo fuerte que pega la enfermedad. 

El segundo episodio fue una escultura exhibida en Arco, que aparentemente atacaba a las tres religiones monoteístas, pero que era obra de un artista igualmente afectado por la enfermedad. Y el tercero, la reunión en Barcelona del Tribunal Russell para Palestina, cuyas conclusiones suponen una dura condena de las sucesivas acciones de Israel, incluida la terrible operación “Plomo fundido”. 

Así que ya saben. Si ustedes, por ejemplo, se sienten indignados por la decisión israelí de construir más asentamientos en territorio palestino, o todavía no se han recuperado del horror que fue el último ataque a Gaza, háganselo mirar, métanse en cama bien abrigado, y esperen a que se le pase. 

Eso sí, no a todos los españoles nos afecta por igual la enfermedad. A los gobernantes, por ejemplo, les suele dar leve, como un catarrillo. De ahí que nunca vayan más allá de llamamientos a la paz y al diálogo, y alguna petición educada de alto el fuego cuando se les va la mano.

Cuando no hay flotadores para todos

14 Mar 2010
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“Hoy hay muchos que malviven con pensiones bajas, así que los que tenemos el futuro por delante hemos de procurar no malvivir.” -Josep Antoni Duran Lleida, portavoz del CiU en el Congreso-

                 

Hay que ver la risita tonta que tenían algunos políticos cuando los periodistas les hacían la pregunta de la semana: “¿Tienes plan?”. El comentario del ministro de Trabajo sobre los planes privados de pensiones ha servido para retratar a nuestra clase dirigente. Lo que les retrata no es tanto que tengan o no plan, sino la forma en que responden a la incómoda pregunta.

Aunque unos pocos han reconocido con entusiasmo tener plan, muchos han respondido con un punto de vergüenza, como pillados en falta. Hay quien se escaquea (“es mi vida privada”), quien confiesa pero quitándole importancia (“es un plan pequeño, casi no meto dinero”), quien se disculpa (“lo tengo porque me convenció un amigo que trabaja en eso”), y quien hace el obligado juramento (“tengo, pero soy defensor del sistema público”).

No es un debate nuevo. Cada poco tiempo salen críticas hacia algún gobernante por llevar a sus hijos a un colegio privado, u operarse en una clínica. Nada hay de ilegal en ello, por supuesto. Pero tales comportamientos indignan a muchos ciudadanos, sobre todo cuando se trata de políticos que se dicen de izquierda y defensores de lo público.

La pregunta, en todos los casos, es: ¿podemos confiar en que defiendan lo público quienes eligen lo privado? ¿Tiene consecuencias esa contradicción? Y cuando digo “defender lo público” no me refiero sólo a impedir su quiebra o su privatización, sino a apostar porque lo público sea mejor que lo privado, y no sólo una ayudita para quienes no pueden recurrir a lo privado.

Todos vamos en el mismo barco, es cierto. Y salvo quienes prefieren que se hunda y que cada uno se compre su propio barquito, los demás queremos que siga a flote. Pero la preocupación por que la nave no naufrague y sea más cómoda para todos no es la misma para quien viaja a pelo que para quien tiene flotador asegurado y camarote en primera. ¿Cuántos españoles pueden hoy comprarse un flotador? ¿Cuántos pueden meter cada mes esos 600 euros que a Duran Lleida le parecían “escasos” para su propio plan?

Se vende piso. Razón: el banco

13 Mar 2010
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“El sistema financiero tiene miedo a reconocer los problemas que tiene, y eso entra en su lógica para que no se produzca pánico y esas cosas.” -Javier Gómez Navarro, presidente de las Cámaras de Comercio- 

           

Ayer fui a visitar varios pisos en venta en mi barrio, y para mi sorpresa la llave no la tenía el portero del edificio, como es la costumbre: para verlos tuve que pasar por una sucursal bancaria en la misma calle, cuyo director se ofreció a enseñarme los pisos con la misma sonrisa con la que hasta ayer intentaba colocarme algún producto financiero. Le costó encontrar la llave de cada puerta, entre las muchas que le abultaban el llavero. 

Ya que últimamente no se dedican a lo suyo, que es prestar dinero, los bancos y cajas han ampliado negocio y ahora también se dedican a vender pisos. Por ahora lo hacen discretamente, sobre todo a través de portales de Internet, pero no nos extrañe que pronto coloquen anuncios en la puerta del banco, de esos con papelitos recortados para coger el número de teléfono. Y los hay para todos los gustos: nuevos, de segunda mano, y a medio construir. 

Entre embargos, impagados y canjes de deuda por activos inmobiliarios, el sector financiero está engordando sus llaveros a tal velocidad que se le empiezan a caer los pantalones por el peso de tanta llave. Ellos disimulan, ponen buena cara mientras se sujetan los pantalones por detrás, y juran que son la banca campeona del mundo. Pero en cuanto dan dos pasos se oye el ruido de sus bolsillos. Y no son monedas. 

En el último año los bancos y cajas españolas han triplicado el tamaño de su cartera de inmuebles, hasta unos 30.000 millones de euros. Y seguirá creciendo, pues los promotores inmobiliarios tienen una deuda con la banca de 350.000 millones. Gómez Navarro comentó hace unos días que podían dar por perdido casi un tercio de esa deuda, y le han caído capones de todos lados. 

Habrá quien se alegre de ver a los bancos agobiados con tanto piso que nadie compra. Yo no. Me aterra pensar que, tras el pinchazo de la burbuja, la vivienda –que no olvidemos, sigue siendo un derecho constitucional- deje de estar en manos de los promotores para pasar a manos de los banqueros. No sé qué será peor.

Aguirre siempre sabe dónde tocarnos

12 Mar 2010
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“El gobierno regional renuncia al cien por cien. No queremos nada de ese incremento del IVA, renunciamos a todo.” -Ignacio González, vicepresidente de la Comunidad de Madrid- 

       

Todavía hay quien se extraña de que Esperanza Aguirre haya ganado dos elecciones en Madrid, y amenace con una tercera victoria sin sudar demasiado. Pues ahí tienen otro ejemplo de su forma de hacer política, ahora con su llamada a la rebelión contra la subida del IVA. Llámenla populista, demagoga, irresponsable. Ella sabe bien lo que hace, y no le va nada mal. 

Aguirre es muy lista, y sabe que el IVA es un asunto emocional en España, algo que toca las tripas de los ciudadanos. Lo son los impuestos en general, pues nunca nadie se ha tomado la molestia de educarnos como buenos contribuyentes, y somos campeones del fraude, grande o pequeño. Pero sobre todo el IVA, en un país donde la frase más pronunciada a diario, tras “Buenos días”, es “¿Con IVA o sin IVA?”. 

El IVA es un impuesto joven, poco más de veinte años, y aún no lo hemos asumido. Todavía resuenan los chistes y cancioncillas que se hicieron en su momento cuando la entrada en Europa nos obligó a meter un impuesto al consumo que otros países ya tenían. El IVA se convirtió en el coco, una maldición, y sigue siéndolo, de ahí la generalizada tolerancia social hacia su fraude. 

La presidenta madrileña sabe tocar la tecla adecuada, y su llamada a la rebelión por la subida del IVA encuentra un eco favorable. Sobre todo porque la decisión del gobierno de incrementar este impuesto no sólo cuenta con nuestro rechazo emocional: también con nuestra incomprensión racional. Somos muchos los que no entendemos que se suba el IVA de forma generalizada, por mucho que nos lo expliquen. 

Entiendo que el Estado necesita recaudar más, y me parece lógico en un momento como éste. También sé que el IVA español es de los más bajos de Europa. Pero si de lo que se trata es de recaudar, hay otros agujeros donde poner el cazo: el impuesto de patrimonio tan alegremente eliminado, la fiscalidad de las grandes fortunas (SICAV y similares), y por supuesto la lucha contra el fraude. A ver si la guerrillera Aguirre propone una rebelión a favor de medidas así, que me apunto.