Me parto de la risa cuando algunos ridiculizan mis denuncias de homofobia como innecesarias. Ya no me hace tanta gracia cuando las variantes más maliciosas, soberbias y extremistas de esa lamentable especie de homófobo por tradición, juegan a reclamar una imposible discriminación hacia ellos, replicando con términos que a nosotros nos han salido de la sangre, la muerte y la lágrima, su supuesta opresión.
Así se pueden leer aberraciones intelectuales y lingüísticas, verdaderos oxímoron, como “heterofobia” (dejaremos para otro día esa estupidez de improvisar “gayfascistas” para intentar diluir la realidad de un extremismo religioso imperante con firmes vínculos con el fascismo). El opresor, el poder hegemónico que ha provocado las opresiones a las minorías, no puede venir 20 siglos después a denunciar como opresión la mera pérdida de su capacidad de torturar, encarcelar, humillar y oprimir a otros. Eso no se llama opresión, queridos cristofascistas, se llama “ya no podéis destruir vidas con tanta facilidad… y mucho menos con un séquito de palmeros de la homofobia jaleando vuestra orgía de odio”. A la Iglesia y a sus peones de la derecha, se les atraganta mucho que la sociedad española ya haya superado esos tiempos y no quiera vivir en el odio, el rencor y la ruindad.
Pero ellos insisten. Aunque con ese simplón juego de “me apropio y burlo de tu retórica, de tu lucha, distorsionada” (un juego cada vez más en boga entre la derecha neofranquista y que nos remite a una España, infantil, antigua, pacata, arcaica, sometida y miedosa), quede más que patente que jamás han vivido situaciones como la que la actriz de televisión abiertamente lesbiana Leisha Hailey y su novia Camila Grey sufrieron en un vuelo de la deleznable compañía de bajo costo Southwest Airlines, por el mero hecho de ser abiertamente lesbianas y vivir su afecto con naturalidad. Sencillamente, la actriz de series como la icónica “L Word” (L de lesbiana) fue expulsada de un avión por besar a su novia Camila Grey.
Tras la manipulación de la información por parte de la línea aérea, achacando su discriminación a un comportamiento “excesivo” de la pareja (estrategia habitual de los homófobos que quieren transmitir nuestra amputación vital como norma habitual de convivencia), la pareja ha publicado un comunicado de prensa en la página de su banda de música Uh Huh Her aclarando las cosas. Me permito traducirlo para ilustración de lo sangrante que es la homofobia hoy en día:
Siempre hemos promovido la tolerancia, la apertura y la igualdad tanto como banda como individuos. Ambas venimos de hogares amorosos en los que nuestros padres no solo nos quieren y aceptan, sino que también están orgullosos de quienes somos. Creemos que todo el mundo tiene derecho a vivir abiertamente en esta sociedad como iguales. De ninguna manera fueron nuestros comportamientos en Southwest Airlines excesivos, inapropiados o vulgares. Queremos dejar claro que de ninguna manera estábamos “morreándonos” o montando ningún espectáculo, fue un modesto beso. Somos mujeres adultas y responsables que van por la vida con dignidad. Simplemente estábamos siendo afectuosas, como cualquier pareja normal. Llevábamos en el avión menos de 5 minutos cuando todo fue dicho y hecho. Nos responsabilizamos completamente de ponernos verbalmente aireadas con el asistente de vuelo tras habernos dicho que era “una compañía aérea familiar”. Nunca se nos comunicó la razón por la que el asistente de vuelo se nos acercó, se limitó a regañarnos con que “debíamos ser conscientes de que Southwest Airlines era una compañía aérea dirigida a la familia”. Da igual lo bajito que susurres la homofobia, eso no lo hace menos chillona. No puedes susurrar el odio. Le pedimos a esta línea aérea que le enseñe a sus empleados a no discriminar a ninguna pareja, jamás, sin importar sus creencias personales. Queremos vivir en una sociedad en la que si tus seres amados se reclinan a darte un inocente beso no sea catalogado de “excesivo o no dirigido a la familia” por una corporación y sus empleados. Nos parece muy perturbador que la misma compañía que se publicita como gayfriendly o abierta a la comunidad LGTB haya manipulado un incidente desagradable que ocurrió para convertirlo en que nuestro comportamiento fue “demasiado excesivo”. Lo anterior no es una disculpa y estamos en proceso de formalizar una demanda contra la compañía aérea. Esperamos que cuando todo haya sido hecho y dicho una mayor tolerancia sin prejuicios surgirá.
Sólo puedo decir que estas mujeres lesbianas son mis heroínas y que “ole vuestros ovarios”. Qué orgullo tener a personas excepcionales, valientes y generosas como ellas en nuestra comunidad.
La homosexualidad no es una enfermedad. La homofobia sí.
Murió de éxito, de especulación, de vanidad, de complacencia.
El Orgullo Gay era un ser mitológico, invencible, un misterio encerrado en una reluciente armadura (muchos rumoreaban que era una mujer harta de las limitaciones sociales, otros aseguraban que era un hombre sin miedo a definir su masculinidad en sus propios términos) que, subido a su fiel alazán, había superado mil lances, mil enfrentamientos, mil batallas, mil complots tramados en cortes corruptas e inmovilistas, obsesionadas con mantener el viejo orden a cualquier precio. Pero nada pudo con su valentía, su honestidad, su coraje…
Hasta que un grupo de comerciantes, avariciosos representantes de la recién nacida burguesía, decidió aprovecharse de aquél halo legendario, de su popularidad, del inmenso amor que le profesaba el pueblo maribollo. Se ganaron al Orgullo Gay engañándole, prometiéndole mil victorias, convenciéndole de que su lucha estaba en realidad en la corte, integrándose, asimilándose, siendo uno más. Le juraron que eso era lo que su pueblo maribollo quería: ser como los tiranos que les habían oprimido.
Y Orgullo Gay creyó en aquellas palabras. Creyó que aquellos comerciantes eran la voz de su amado pueblo. No sabía que esos impostores habían amordazado a todo aquél del pueblo maribollo que se opusiese a su plan. Y aceptó acudir a las mil fiestas, desfiles y celebraciones que los comerciantes organizaban en su honor. Aunque ese no fuese su mundo. Aunque a ella/él aquello le resultase muy incómodo. Lo mío es la lucha, no estas fiestas, repetía nervioso. La visibilidad es más importante que la lucha, le dijeron.
Y así parecía. Nadie se extrañó cuando se quitó su reluciente armadura de batalla y bajo ella descubrieron a un bellísimo ser que era tan hombre como mujer, tan viejo como joven, tan enclenque como fornido, tan amanerado como sobrio. Paseó aquella deslumbrante estampa por todas las fiestas que los comerciantes le recomendasen. Y su presencia generó una verdadera industria. Orgullo Gay se convirtió en una valiosa marca, un monopolio que sólo los comerciantes gestionaban. Y el pueblo maribollo, que por primera vez tenía un modelo en el que mirarse, al que emular, no dudó en financiar aquella nueva corte dentro de la corte.
Los años pasaron y las guerras empezaron a pasar al olvido. Todo era fiestas, fotos, distracción… Orgullo Gay no daba abasto. Hasta que un día se encontró gordo, caprichosa, mayor, alcoholizada, enganchado a las últimas drogas de diseño, a una lujuriosa vida sexual que no llenaba el vacío de su antiguo compromiso. Su corazón no resistió tanto exceso, tanta indolencia, tanta indulgencia. Se paró en uno de los numerosos festines a los que habitualmente era invitado. Nadie pudo (o quiso) hacer nada, aquél Orgullo ya no era el que admiraban antaño. Era un tirano caprichoso y ególatra que sólo acumulaba pertenencias.
Y de repente volvió la guerra, las antiguas cruzadas en nombre de un dios iracundo, falso, excluyente. Un dios inventado por los antiguos señores feudales para justificar sus desmanes. Querían restaurar el Antiguo Régimen.
Y los comerciantes, como no podían decirle al pueblo lo que habían hecho con su amado Orgullo, decidieron embutir su cadáver en la antigua armadura y pasearlo por las calles como si nada hubiese ocurrido. Pero la derrota cada vez era más evidente. Los enemigos, sin oposición, habían empezado a derrumbar todo lo construido. Especialmente el espejismo de igualdad. Los empresarios se limitaban a añadir cada vez más carrozas, más bufones, más juglares, más distracciones que disimulasen la derrota. Y a pedir que se luchase por mantener sus negocios. Pero nadie recordaba ya cómo se luchaba. Sólo sabían celebrar…
Resucitad el Orgullo. Resucitad su importancia como celebración de nuestra lucha, como recordatorio de quiénes somos, de quienes no nos permiten ser. Resucitadlo como herramienta de combate, no como negocio de unos pocos. Necesitamos a esos activistas a los que habéis boicoteado todos estos años de bonanza por denunciar vuestras manipulaciones. Para que animen a todos a que salgan a la calle a luchar, a reivindicar, a recuperar todo lo que nos van a robar. Poneos en forma. Recordad vuestra historia, vuestros activistas, los sacrificios… que los derechos no se regalan, se conquistan. Luchando.
Porque ese es el verdadero significado del Orgullo Gay: llamar a la lucha, permitir a nuestro pueblo reponer unas fuerzas que van a ser muy necesarias el resto del año, para enfrentarse a las mil agresiones homófobas que nos esperan en cada esquina de nuestra vida, desde el colegio (la gran batalla pendiente) hasta la oficina, pasando por la familia o por un simple beso. Necesitamos tener guerreros preparados y dispuestos a enfrentarse a la invasión reaccionaria, censuradora, dictatorial que se nos viene encima. Ya no hay nada más que celebrar. Ahora hay que reconstruir esa maquinaria activista, luchadora, que habéis destruido todos estos años.
Porque, como dice un amigo: “Antes con el Orgullo te daban una copita de orgullo activista que te servía todo el año, ahora te dan una copa de evasión, de entretenimiento, de vergüenza de ver lo que hemos hecho con el sacrificio de tantos millones de activistas”.
Pero eso era antes de que esos empresarios manipuladores lo convirtiesen en un Orgullo Gaypitalista, centrado en animarnos a asimilarnos, a comprar nuestra aceptación, a rendirnos a “los mercados”…
Resucitad aquél Orgullo, el de todos, porque lo vamos a necesitar.
Y, por lo que más queráis, usad condón. Que el Orgullo no siga siendo una ocasión para contagiarse por culpa del exceso de drogas y la bajada de guardia festiva. El sida aún mata.
El sábado tuvo lugar el Orgullo Indignado o, como se llamaba en anteriores citas, Orgullo Alternativo Transmarikabolleroqueer. Yo, por supuesto, estuve. Esta marcha, que esta vez partió desde Lavapiés en lugar del tradicional recorrido por Vallecas de otras ocasiones, quería unirse al 15M y por eso sustituyó su tradicional alternativo por un actual Indignado y acabó en Sol.
La finalidad del Orgullo Indignado es plantear una alternativa a la comercialización del Orgullo Gay oficial. Volver a la esencia reivindicativa, combativa y alternativa del Orgullo. Por eso, estuve allí.
Este Orgullo crítico, que viene organizándose desde hace años, es una alternativa al Orgullo Oficial, que se organiza de la mano de partidos políticos y el mundo comercial.
En él se reividicarán particularmente 4 puntos de los que incluimos ya en nuestro manifiesto:
Combatimos toda forma de sexismo, homofobia, lesbofobia, bifobia y transfobia en todos los ámbitos: institucionales, laborales, en la educación, en cárceles y comisarías, a nivel nacional e internacional, porque la violencia transmaricabollobifóbica en el actual contexto socioeconómico, lejos de haber desaparecido, está cada día más presente, oculta o visible, en todos los estratos de la sociedad española y domina en la mayoría de países del mundo.
Defendemos la eliminación de la transexualidad de los manuales de enfermedades (DSM-V y CIE-11) en su próxima actualización. Demandamos la eliminación del requisito de diagnostico de “disforia de género” para el cambio registral de nombre y sexo, así como el acceso de las personas inmigrantes y de lxs menores al protocolo de cambio de nombre y sexo. Reclamamos el acceso universal a la salud para las personas trans desde una perspectiva de libertad, información y autonomía. Abogamos por el derecho de todas las personas que lo desean a no identificarse ni como hombre ni como mujer. Consideramos que no debe ser obligatoria la mención de sexo en los documentos oficiales. Reclamamos la eliminación de los protocolos médicos de normalización binaria para personas trans e intersexuales (como el test de la vida real, cirugías de normalización genital, etc.).
Exigimos que se respete el derecho de las personas a migrar y acogerse al estatus de asilada por motivos de orientación sexual y de género, eliminando todas las trabas existentes para ello. Abogamos por la abolición de los CIEs, y denunciamos los abusos que se producen con las personas transmaricabibollos internadas en los mismos.
Denunciamos la instrumentalización por parte de los partidos políticos y el mundo empresarial de ciertas asociaciones y federaciones LGTB, lo que domestica la lucha política y resulta en una falta de representatividad de la diversidad sexual. Denunciamos la mercantilización de las sexualidades no normativas, que son reconocidas únicamente a través del consumo (capitalismo rosa) y nos posicionamos como transmaricabollosbiqueer anticapitalistas.
Os invitamos a todas y todos a participar en esta movilización que responde al espíritu de las luchas y reivindicaciones que se vienen haciendo en el movimiento 15M desde que empezamos a tomar las calles.
La marcha transcurrió sin incidentes por las calles de Lavapiés y, finalmente, desembocamos en Sol. He aquí algunas fotos.
Partimos desde la Plaza de Lavapiés y allí mi admirado Guille Tifoideo sostuvo una pancarta que denuncia la retirada de todas las subvenciones a la lucha contra el VIH/sida que ha llevado a cabo Esperanza Aguirre para dárselas a los grupos cristofascistas provida o contra el aborto.
Por las multiculturales calles de Lavapiés, la marcha transcurrió sin incidentes y con un tono festivo. Aunque el recorrido era un poco tortuoso, eso nos permitió saludar a los vecinos del barrio y conocer a algunos de los manifestantes. Como la encantadora pareja de dueños de la sauna gay que hay en Lavapiés y de un café delicioso.
Juanmi, abogado y generoso activista, lució una bandera gay con el “Pace” que en Italia se apropiaron para el pacifismo y un amigo gay le regaló para que la pusiese en su lugar: las marchas gays. Una anécdota divertida para un manifestante encantador y guapísimo.
Javi y Giulio, una pareja envidiable, me acompañaron toda la marcha.
Nuestra llegada a Sol levantó gran expectativa. Muchos curiosos se alegraron de volver a ver movimiento “indignado”.
No quise irme sin hacerme una foto con los maravillosos voluntarios de MadVIHda. Repartían condones, una tradición que se ha ido olvidando: la prevención es lo esencial, no la medicación que está enriqueciendo a muchas farmacéuticas que intentan minimizar la presencia del condón. Gracias por vuestra generosidad MadVIHda.
Yo viví casi una década en Nueva York, así que haber sabido esta madrugada que el senado ha aprobado el matrimonio gay 42 años después de las revueltas de Stonewall ha sido un momento muy emocionante.
He seguido atentamente el proceso y me emocionó especialmente ver anoche a una multitud reunida delante del mítico Stonewall Inn, el local en el que se originaron las revueltas que se celebran el Día del Orgullo Gay. La emoción y reverencia se podían palpar.
Por supuesto recordé a mi san Judy Garland (cambio los géneros hagiográficos por eso de discutir el heterocentrismo, el Patriarcado y lo normativo, para los que no me conozcan). Ella fue la principal causa de aquellas revueltas. Nunca lo supo, pero su muerte fue un golpe durísimo para la comunidad LGTB que la había convertido en su santa patrona hacía mucho ya. Su ejemplo de enfrentamiento a los prejuicios, de personalidad tan carismática como controvertida, de talento innegable y continuos guiños gays, la puso en aquél pedestal del que ya nunca se ha bajado.
Cuando murió, la comunidad LGTB se sintió huérfana y no estaba para tonterías. Así que la ocurrencia de aquellos policías de hacer la habitual redada en el Stonewall Inn con san Judy de cuerpo presente fue una mala idea. No contaban con que la mayoría de las transexuales, bolleras camioneras y maricas allí reunidos habían pasado el día guardando cola entre lágrimas en la funeraria Campbell para ver a la santa, san Judy, recién traída de Londres, donde murió el 22 de junio.
Cuando el jefe de policía ordenó que se apagase la gramola en la que llevaba todo el día sonando sin parar el Over The Rainbow de san Judy, himno oficioso de la comunidad gay, los maricones, bolleras y transexuales allí presentes dijeron hasta aquí hemos llegado. Atacaron a la policía e impidieron que apagasen la voz de san Judy. Aquello degeneró en las revueltas que parieron nuestros derechos, la primera vez que tuvieron que respetarnos. Había llegado el momento, no íbamos a tolerar más humillaciones, más patadas arbitrarias, más cabezas sumergidas en el barreño de los vasos sucios con peluca incluida, más desnudos frente a todos para contar si llevábamos las reglamentarias cinco prendas de nuestro género, más sobornos para poder operar locales infectos sin agua corriente y sin luz… eso se celebra el Día del Orgullo Gay.
Por eso fue tan emocionante ver a esta multitud reunida frente a lo más parecido a nuestra Mecca que exista: el Stonewall Inn. Esperaban allí el resultado de la votación.
42 años después de esas revueltas el senado ha aprobado el matrimonio homosexual con la ayuda de 4 honestos republicanos que han votado contra su partido y se han unido a los demócratas.
Que se haya aprobado a sólo 3 días del Día del Orgullo Gay ha sido realmente mágico. La mejor celebración posible. Y ha permitido la magia de ver esta noche el Empire State Building por primera vez en la historia iluminado así como saludo a la comunidad LGTB. Sólo el día del Orgullo lo iluminan de lavanda, pero hoy han puesto toda la bandera del arcoíris. El arcoíris de san Judy.
Al ver esto lo primero que he pensado ha sido, de nuevo, gracias Zapatero, gracias de nuevo porque nosotros hemos estado por delante de todos ellos y pareció tan fácil.
Y ya pueden los facistrolls ponerse a bailar unas bulerías manipuladoras en los comentarios, a intentar acogotarme con insultos y acoso, que yo mantengo lo que cualquier persona culta, inteligente y con criterio mantendrá: gracias Zapatero. Como feminista, maricón y rojo, te agradezco aquella primera legislatura que nos puso por delante de todos. Y si la derecha sigue queriendo borrar todo y quitar el foco de su corrupción, su fascismo y su asquerosa falta de integridad, es su problema. Tranquilidad, los lobos pueden acosar al rebaño pero no somos ovejas, somos valientes luchadores.
PD: Sobre la anterior entrada me entristece que muchos sigan manipulando para no hablar del problema importante, esa guerra intestina en la izquierda, y sigan con el debate de si los anarquistas o los comunistas o yo o los otros. No les sigáis el juego, los comentaristas cristofascistas no tienen argumentos y sólo conocen la confabulación sibilina, la difamación, el griterío y la crispación. Enfanga el fondo para que no se distinga a corruptos de honestos. Pero yo tengo una ducha divina, queridas. Me quité su lodo hace tiempo.
Ayer las transmaribolleras se echaron a la calle a protestar con una “cacerolada”. Fue una reacción a lo que ya se ha denominado el “botellazo” en Chueca, o sea: la prohibición de actuaciones musicales en la Plaza de Chueca durante el Orgullo Gay de Madrid, una normativa que muchos asocian con la homófoba Ana Botella “peras y manzanas”, de ahí el nombre “botellazo”.
El caso es que la “cacerolada”, acabó en la puerta de la residencia de Gallardón y este, aturdido por sufrir unos minutos de lo que la mayoría de los ciudadanos que no sean ricos llevan años sufriendo (esas interminables obras fruto de sus delirios de grandeza) se encaró a las maribollos y les espetó un ridículo: “Aquí viven mi mujer e hijos. Hacerle esto a mi mujer y mis hijos no es de justicia”.
¿De verdad, Gallardón? ¿De verdad crees que entrometerse en la vida privada de ciudadanos que sencillamente han decidido amar a una persona de su mismo sexo es de justicia, pero que tu esfera privada esté abierta a los “vulgares ciudadanos” no lo es? ¿De verdad es de justicia que se cierre la Castellana y ciudadanos ateos tengamos que sufrir los insultos homófobos de Rouco-Varela y los actos anticonstitucionales de los “defensores de la familia (homófoba)” en Colón, que paguemos los autobuses que traen a esos trogloditas y que se televise con nuestro dinero y tengamos que soportar sus aburridos cánticos, pero no lo es que tú escuches a los ciudadanos que te pagan tu puesto de trabajo? ¿No es demasiada casualidad que tú vivas en Chueca y quieras convertirlo en un aburrido barrio burgués que eche a las ruidosas maribollos que lo rescataron? ¿Acaso es ese elitismo clasista el que defendéis en el PP? ¿Para los gestos demagógicos y las sonrisas sí estáis, pero para las consecuencias de vuestra crispación, vuestras injusticias, no?
Por otro lado, no estoy totalmente de acuerdo con esta “cacerolada”. O, más bien, con lo que defiende, en concreto, a quienes defiende. Creo que esas transmaribolleras deberían utilizar sus energías en apoyar causas menos interesadas, capitalistas y clasistas que el lucrativo negocio de los gaympresarios de Chueca, ahora tan preocupados por sus negocios después de haber ignorado a muchos maribollos a los que sólo veían como competencia y estar en connivencia con los poderes conservadores. Estoy seguro de que sus intenciones son buenas, pero creo que están siendo manipulados por la gaypitalista AEGAL (Asociación de Empresarios Gays).
Este desacierto en las causas defendidas en las protestas, por no mencionar el momento (en muchos sentidos ya es tarde), me devuelve a mis objeciones al 15M.
Estoy completamente de acuerdo con la necesidad de resucitar el activismo, de recuperar la política como causa de los ciudadanos, de echarse a las calles a recordarle a los poderes que nosotros les hemos puesto ahí, pero las causas y momento que se escogen me parecen bastante inoportunos. En el caso del 15M tan sólo facilitó la aplastante victoria de la derecha y la desactivación de la izquierda (único objetivo real de sus críticas).
En el caso de estas protestas al “botellazo”, defienden a unos gaympresarios que han desvirtuado completamente el sentido del Orgullo Gay, convirtiéndolo en un negocio mundano, clasista y asimilado, que parece diseñado para entretener a las masas heterosexuales más que para celebrar nuestra orgullosa diferencia, nuestra esencia, nuestra cultura. Me revienta cuando se me dice que “lo que no me gusta del Orgullo es tanta loca”, porque eso es precisamente lo que deberíamos celebrar, pero en lugar de eso se ha recompensado cada vez más a cantantes oportunistas recién salidos de concursos televisivos, o artistas desesperadas por salvar su carrera gracias al bien adoctrinado público gay o, incluso, a antiguos homófobos que ahora son pregoneros.
Por otro lado, nunca está mal que los ciudadanos se echen a las calles. Esa ha sido mi única disyuntiva: ¿puedo criticar a los ciudadanos por hacer lo que llevo tiempo pidiendo que se haga pero por unas razones desacertadas? No lo sé. Sí que sé, sin embargo, que mi miedo a que cuando este movimiento se evapore y los que han puesto sus ilusiones ahí pierdan la motivación activista para siempre, de que estas erráticas y ambiguas manifestaciones nos priven de necesarios activistas, desilusionados para siempre, irrecuperables, es un miedo real que llevo sufriendo desde el 15M.
Porque vamos a necesitar a todos los activistas posibles cuando la derecha desembarque al completo. Con sus tijeras de recortar derechos, con su censura, con su Iglesia sibilina, con su demagogia que vuelve a unos hermanos en contra de otros mientras se queda con sus casas… Porque esto sólo es “asomar la patita”. ¿Por qué creéis si no que Rajoy no se atreve a hacer una moción de censura que le obligaría a presentar su programa de gobierno? A más de uno que ahora cree que Zapatero es “el mal” se le helaría la sangre ante el anuncio de lo que viene.
Hablo en nombre de una inmensa mayoría de la comunidad gay cuando digo con orgullo: Gracias, Zapatero.
Gracias por haberte atrevido a hacer de la restitución de la dignidad de los homosexuales y transexuales una de las prioridades de tu gobierno.
Gracias por haber desoído a los agoreros cobardes de siempre que, sin lugar a dudas, te insistieron en que desligases tu mandato de “esa gente de mal vivir”, como nos han querido calificar la mayoría de políticos con acceso al gobierno o a partidos mayoritarios.
Gracias por convertirnos en el tercer país del Mundo (repito, porque se dice pronto: de todo el Mundo) en aprobar el matrimonio homosexual y uno de los primeros en aprobar la Ley de Identidad de Género.
Gracias por soportar los chantajes, traiciones, descréditos y ridiculizaciones que los homófobos, reaccionarios (incluso dentro de tu partido) y cortos de miras te han dirigido por ser valiente, vanguardista y generoso (una palabra que raramente va unida a un político, mucho menos a un presidente).
Gracias por permitirnos vivir por primera vez en la historia reciente la maravillosa sensación de sentir la admiración de los demás cuando viajamos al extranjero y declaramos ser de España. Somos la envidia de todas las comunidades LGTB del mundo.
Gracias por sonreirnos cuando llevábamos siglos recibiendo escupitajos en la cara.
Gracias, gracias y gracias. Con lágrimas de gratitud te digo que formas parte de nuestra historia LGTB y de nuestro corazón. Y seguro que has dejado la semilla plantada en el PSOE para que sigan siendo nuestros aliados en un mar de enemigos.
El cartel de la película italiana, que denunciaba el acoso social de Berlusconi en Italia, lo dice todo: ¡Viva Zapatero!
Feminista, escritor, actor y activista.
Pionero en España de la visibilidad gay y queer.
Ha publicado las novelas "Escuela de glamour" y "Machistófeles",
y los ensayos "Hombres" y "Mari, ¿me pasas el poppers?".
Fue uno de los primeros personajes abiertamente homosexuales en televisión
en programas como "Corazón de..." en TVE o "La Granja" en Antena 3.
Ahora presenta su nueva obra de teatro "Masculino Singular [el fu(turista)]".
+info: www.shangaylily.com
Acerca de este blog
Una mirada feminista a la realidad LGTB y queer y a la sociedad en general. Artivismo es todo lo que denuncia la discriminación y la opresión de un modo inusitado, creativo y artístico, subvirtiendo los mensajes patriarcales y heterosexistas que nos asfixian.