31 Feb 2012

Y otros animales televisivos (VII)

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Los jefes me crujen. Lo que les traigo hoy está sacado ni más ni menos que de El Mundo, que es un periódico, como diría Buenafuente. El post de Asesino en serie que les traigo es de la semana pasada, pero entonces le ganó por la mano Ken Levine y desde entonces no ha perdido vigencia. Es lo que tenemos los que entendemos los blogs como algo más que hacer copy-paste de Fórmula TV y Vertele. Pillos que somos.

El otro día, en un comentario en este blog, alguien habló de ‘series en las que sólo pasan cosas’, y lo clavó. No basta sólo con que ‘pasen cosas’, porque no se trata tanto del qué como del cómo. ¿Cuántos libros, cuántas películas y cuántas series de televisión están llenas de datos pero vacías de emoción, de alma? Y qué pocas, pero qué maravillosas, esas en las que lo que pasa, sea mucho o poco, es contado con tanto estilo y talento que uno simplemente se sienta y disfruta, se deja llevar, lo compra todo.

Seguir leyendo No pasa nada en Asesino en serie

La reflexión sobre “lo que pasa en las series” y “cómo pasa” me parece de lo más oportuna. La que quizá fue la sitcom más exitosa en Estados Unidos durante la década de los 90, Seinfeld, se definía como “la serie en la que no pasa nada”. Incluso parodiaron eso en el capítulo en el que Jerry y George venden un formato a la NBC:

 

Pido disculpas a los de Opening

El “no pasa nada” tiene mucho que ver también con el clásico “es muy lenta”, y perdonen la disgresión. A veces usamos esta expresión y los comentaristas nos acusan de ser fanáticos del vídeoclip. “Hijos de la MTV”, nos llaman. El ritmo es uno de los aspectos narrativos fundamentales y no podemos refrenarlo porque nos hayan pedido que rellenemos un cuarto de hora más más hasta que acabe el partido o aguantar planos de varios minutos porque así mejoremos nuestros puntos de ser profundos en las reuniones de directores gafapastas.

El problema entonces no es que no pase nada, sino que lo que ocurre o deja de ocurrir no se ajusta a la velocidad del relato. Es especialmente grave cuando tienes una nevera que habla como la mía y te sugiere que dejes de perder el tiempo y vayas a hacer cochinadas con ella. Se refiere a las extrañas mezclas que se pueden hacer con mayonesa y mermelada en el campo culinario, no se vayan a creer..

Pero, oigan, son opiniones. Ustedes pueden defender lo contrario: no pasa nada.

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30 Feb 2012

TVE y la cancelación preventiva

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Disculparán que hoy asuma un tono periodístico, pero es que tengo un scoop: en TVE no hay un duro (“ni un euro”, para los lectores jóvenes y víctimas de la inflación). Sé que esta información sabrá a poco novedosa a los más avezados, pero esténse en calma, que todavía no les he contado todo.

Fuentes de la producción confirman que eso significa que La señora no se renueva. Y no me refiero a Rita Barberá, sino que lo que está grabado de la serie histórica de TVE es lo que hay y ya. Las tramas acabarán en su tercera temporada (ya preparada para emisión) con un final cerrado, así que si tiene familia en el equipo y ve la serie para que les renueven, ya pueden cejar en el empeño. Aunque más bien debería decir final “entreabierto”, porque parece ser que se dejan algún camino para poder retomar la historia tras un hiato de un par de años.

¿Y por qué un par de años de barbecho?, se pregunta el amable lector. Pues porque en TVE no hay un duro. Los presupuestos de 2009, que son con los que se han rodado las últimas temporadas, están muy claros, pero los de los próximos años, sin publicidad, sin haber firmado el contrato-programa y sin poder meter product placement en algunas de las series estrella complican mucho la previsión de compras. Ah, el product placement, qué grandes esperanzas depositadas en él y qué difícil de  colar en una escena de La señora. O de Cuéntame. O de Águila Roja. O de la próxima serie sobre Isabel la Católica.

La senora

¿Y lo caros que van los gayumbos de época? (Foto: rtve.es)

¿Y si no tienen dinero, se conformarán con cargarse La señora?, pregunta ahora el lector, que cada vez me parece menos amable y más cabroncete. Los rumores apuntan a que sí caerán más. Pelotas sería una de las damnificadas según el runrun maledicente, aunque en El Terrat dicen que no saben nada. Y Águila Roja es otra, acabando por fin con el debate de si una serie así entra dentro del epígrafe servicio público o no. Mientras tanto, además, la corporación anda a tortas con Ida y Vuelta para ver qué pasa con la segunda temporada de Los misterios de Laura.

Insisto: son rumores, háganles el caso que crean que les tienen que hacer. Globomedia, por ejemplo, confirma que se está grabando un chorraco de episodios para la segunda temporada de la serie española más vista la temporada pasada (con el permiso de la supuesta no ficción de los programas rosa). La productora no sabe nada de eso de que no les vayan a renovar Águila Roja más allá de lo firmado e independientemente del resultado de audiencia. Esperemos. Porque, nos guste o no la serie, si los jefazos de la tele de todos se cargan un programa con un veintimuchos de cuota de pantalla por cuestiones presupuestarias, la cosa está mucho peor de lo que todos suponíamos. A ver si lo de quitar la publicidad no ha sido tan buena idea como parecía…

Me veo a Punset encabezando el contenido de acción de TVE.

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29 Feb 2012

Deontología de la rue del Percebe

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Háganme un favor y vean este vídeo. Presten atención, porque cuando acaben, toca examen. Pueden traer apuntes, pero prefiero que pongan sus Wikipedias debajo de sus pupitres. Al lío:

Ahora respondan a las siguientes preguntas:

1. ¿Qué presentaba exactamente Ibáñez? Razone la respuesta.

2. ¿Qué quiere saber el periodista sobre Mortadelo? Explíquelo con un gráfico.

3. ¿Mortadelo tiene la culpa de una boda? Demuéstrelo matemáticamente.

4. Establezca la función unívoca que relaciona consolas con cómics. Para facilitar la exposición, puede suponer que no existen juegos basados en personajes de tebeo.

5. Dé ejemplos de imágenes más moderas que los cortes de animación que hubieran servido para ilustrar la pieza. Sirven viñetas. Menos de 50 millones de ejemplos no puntúan. A continuación, demuestre heurísticamente la necesidad de plantar el clip con imágenes del FIFA en esta pieza.

6.  Explique según la lógica epistémica por qué es cool no dejar ninguna respuesta completa y coherente del entrevistado en la edición final de tu reportaje. Repita el razonamiento bajo la hipótesis de que es usted uno de los representantes de otro medio que se ha quedado sin entrevista porque la editorial priorizó al reportero de TVE. Subraye en fucsia todos los tacos que salgan en este supuesto.

7. Cuantifique en segundos el tiempo dedicado a la información en la pieza. Obviamente, deberá dar decimales en su respuesta.

No puedo con Carlos del Amor. De verdad, no puedo con él.

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28 Feb 2012

Así va la Seguridad Social

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Hoy voy a escribir desde la ignorancia. Notarán que la diferencia respecto a otros días radica en que esta vez aviso.

Una de las pocas series mundiales que no sigo es Hospital Central. No es por nada. Estoy seguro de que es una serie maravillosa y varios amigos míos se han enfrentado a la muerte en sus decorados. Algunos de ellos incluso actuaban en la serie. Con todo esto en mente, pónganse en la situación de que este martes acabé de ver Dexter (maravillas del espacio-tiempo) y puse el final de la producción de Videomedia en Telecinco.

El primer caso médico que me encontré fue el de una de las enfermeras, que estaba como si se hubiera puesto entre Falete y un Dunkin’ Donuts. Aprovecho esta oportunidad para pedirle a la gente con sobrepeso que se haga famosa, porque los chistes sobre este cantante y King África ya los tenemos aborrecidos.

En la siguiente secuencia estaban operando a uno de los médicos de la plantilla. Al parecer le estaban poniendo un brazo que había perdido al principio de la temporada pasada. Seguro que lo encontró cuando se fue a mudar de casa. Yo siempre encuentro cosas rarísimas cuando estoy de mudanza.

Otro de los médicos quería llegar a esa operación y por el camino le hizo una luxación a un concejal. Dicen que Jackie Chan estudia ya su técnica. Cuando por fin llegó al quirófano, no le dejaron hacer nada bajo el argumento: “tú te callas, que estás trasplantado”. La chica que me recuerda que no he bajado la basura dice que no fueron exactamente sus palabras, pero porque ella no coge el subtexto de las conversaciones masculinas.

También había una de las médicos embarazada. La pobre vio al señor que hacía de pederasta en Antena 3 y le dio un chungo. No profundizaron en las causas.

El señor que hacía de pederasta en Antena 3 se está encasillando, porque sólo se dedica a jugar a los médicos en todas las cadenas. En este capítulo se moría su padre y claro, no se lo podía decir a la embarazada, que bastante se asustó de verlo. Él la está cuidando y cuando llega Pablo Carbonell y le dice que él se hace cargo de la enferma y que se vaya a ver a su padre. Entonces el señor que hacía de pederasta y que no puede decir que se ha muerto su padre sale de la habitación y se queda en el pasillo con cara de “jo”; no sabemos si es porque se ha muerto su padre o porque no sabe cómo hacer rato hasta que le dejen volver a entrar. Lo mismo que Manuel Cobo.

 Reparto de Hospital Central

Si hay que atender a todos estos, ¿de dónde sacan el tiempo para los de fuera?

A lo mejor me perdí algo, pero me pareció que había unas cinco tramas médicas en el capítulo. En todas ellas, el paciente era alguien del personal del hospital o su familia. Hay dos conclusiones posibles: la primera es que producción tiene poco dinero para contratar actores que hagan personajes episódicos. La otra explica las listas de espera en la Seguridad Social.

No estoy seguro de querer conocer la respuesta.

Si quieren saber qué pasó de verdad en el capítulo e ignorar mis payasadas, harán bien en verlo aquí.

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27 Feb 2012

Alerta de spoilers

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Lo primero de todo, vamos a no ser snobs y expliquemos lo que es un spoiler.

ALERTA, SPOILERS

Un spoiler es una información relevante que arruina (to spoil)  la sorpresa sobre algo que va a ocurrir en algún tipo de narración, bien sea cine, televisión, literatura o lo que anuncian los cebos de los programas del corazón. Digo algo relevante porque anticipar que el único personaje que no es de la pandilla de Scooby-Doo es en realidad el monstruo mediante un complejo mecanismo de poleas y una máscara con pintura fluorescente no es exactamente arruinarte la sorpresa.

FIN DEL SPOILER

Lo normal es usar advertencias como las que yo he colocado por si alguien no quiere desperdiciar neuronas con un conocimiento tan inútil como ese. Pero hay gente que no es tan considerada. Seres abyectos, viles, maléficos, abominables como…

 

Sí, bueno, Homer también, pero me refería a

 

¡¡¡AMPARO BARÓ!!!

cliquen aquí si quieren conocer un spoilerazo de El internado

No sigo la serie, así que a lo mejor es algo que se veía venir o la pobre señora se le fue la olla pensando que hablaba para un medio sin mucho impacto social. En cualquier caso, ¿cuál es el valor de la sorpresa en estos días de Internet?

Ninguno. En primer lugar, porque conseguir evitar toda la información que puede dar pistas sobre una serie es casi imposible a poco que uno se sumerja diariamente en Internet. Es imposible no saber qué actor no ha llegado a un acuerdo en su renovación, qué programa va a ser cancelado o qué actriz cambia una serie por otra, con las habituales consecuencias para su personaje. Y si lo consigues, seguro que te encuentras a Amaparo Baró por la calle y te lo cuenta.

En el fondo, saber si alguien muere o si otro alguien es finalmente pariente secreto de un tercero es un hecho que no cambiará y que nos caerá por sorpresa, independientemente de que lo sepamos antes o después. Pero el spoiler lo abarata, lo mismo que cuando entramos en un museo y nos vamos directamente a la tienda de recuerdos y nos compramos una postal del cuadro más famoso de la colección. Será bonita, pero le falta: contexto, presencia, puesta en escena, marco, textura…

Los spoilers ejemplifican ese deseo de estar por poder decir que se ha ido, despreciando todo lo interesante que hay en el camino hasta llegar a ese punto. Sin disfrutar tampoco del momento del descubrimiento. “Ah, ¿esto es la capilla sixtina? Pues parece más grande en la tele. Venga, vámonos, que nos cierran el Louvre. Ya verás cuando contemos en Wisconsin que hemos hecho la ruta de Robert Langdon. ¡Y en menos tiempo que él!”.

Claro que quién soy yo para criticar, si miro cuadros renacentistas en Google Images.

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26 Feb 2012

Los concursantes que leían demasiados periódicos

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Le tomo prestado el concepto del título a Mauro Entrialgo, creador de El niño que leía demasiados periódicos (Mauro, tu concepto lo tengo yo. En seguida te lo devuelvo). Después de pasarme la mañana leyendo acerca de la “agresión” a Alazne en Pekín express, entré a la web de Cuatro esperando encontrarme a otro concursante acometiéndole para matarla, herirla o hacerle daño. Es que yo soy muy de la RAE, ¿saben?

“Nopei” significa en nepalí “amables caballeros, arranquen el autobús a fin de que adquiramos cierta ventaja en la carrera”

En el vídeo me encuentro un cachete a una niña respondona y maleducada. Maaaaal. Está mal. Uno sólo puede dar cachetes a los niños respondones y maleducados después de hacer una considerable donación a su fondo genético (normalmente el equivalente al 50% del mismo). Y aún así, con cuidado.

Lo que vi en las reprimendas de la organización me dio mucho asco. La participante que le dio la cachetada (que está mal hacer eso, ¿eh? Maaaaal) dejó pasar la oportunidad de ser elegante, de pedir perdón por perder los estribos (qué bella aliteración acabo de hacer). Cuatro dejó pasar la oportunidad de parecer una cadena con cierta ética… cuando hizo el casting. Toda la elegancia de la primera edición se pierde en el momento en que eligen a Meritxell y Alazne para que la líen en el trascurso de la carrera. Es como si Zapatero dijera: “uy, fíjate cómo eres Pepe Blanco. Voy a tener que echarte si sigues diciendo cosas del PP, ¿eh?”.

Pero la que dejó pasar una oportunidad mayor fue Meritxell, que pudo hacer ver que se preocupaba por la educación de su hija y pasó de todo. Después de arrearle sendos puntapiés a otra concursante, esta señora afirmó: “no le he dado ninguna patada, lo voy a negar hasta la muerte. (al cámara) Eso no está grabado, ¿verdad?”. Sé que llegados a este punto, el post parece cada vez más el sumario de la Gürtell. Es más, les propongo un juego. A continuación trascribo tres frases, deberán ustedes averiguar cuáles pertenecen al tandem Meritxell-Alazne y cuál a Paco Camps. Las declaraciones son estas:

a) “En ningún momento nosotras hemos agredido verbalmente a nadie”

b) “Yo no he hecho nada malo, no me arrepiento de nada”

c) “Hay una campaña de desprestigio [...] manipular es un arte y aquí hay artistas”

Si yo fuera de la ejecutiva del PP, y si Josemari quiere algún día lo seré, me plantearía presentar a alguna de las dos como cabeza de lista en las próximas generales. Para cuando Rajoy reaccione será tarde.

Como muchos de los padres de Curso del 63 y Curso del 09 (desde septiembre en sus mejores aulas), la culpa siempre es de otros y yo por mi hija mato. Nunca será a causa de un progenitor que no le haya enseñado nada sobre honradez, sobre juego limpio, respetar a los demás o tener un tono de voz que no resulte irritante.

De todas formas, espérense, porque como alguien encuentre la forma de demostrar que la culpa de los desmanes adolescentes no es de profes y coles, el siguiente sospechoso en la lista es la tele.

O las cosas que leen en Internet. Que les tienen manía.

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24 Feb 2012

Y otros animales televisivos (VI)

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La sección Y otros animales televisivos cruza hoy el charco. Pero además de volver a casa después de haber llovido, nos vamos a Estados Unidos a conocer a un comentarista de béisbol. Es una de las actividades raras que tiene que hacer un guionista para ganarse la vida. Además de contar cosas sobre los Dodgers, Ken Levine ha escrito series como MASH, Cheers, Frasier o Becker (se nota que es judío por lo que ahorra en palabras de los títulos). También ha firmado un par de capítulos de Los Simpson, entre otras muchas cosas.

Ken Levine

Si este tipo no tiene pinta de guionista de humor, nadie la tiene (Foto: Chesterfield WFP Workshop)

Su blog, … by Ken Levine, es referencia obligada para los que quieran escribir cosas graciosas en televisión. Casí tan imprescindible como algunos medios de comunicación españoles (sé que os estoy provocando con esto). Como suele pasar, os referencio un artículo en el que, en realidad, él aporta más bien poco; la vida del bloguero es así. Recomiendo leerlo en inglés, pero para los damnificados de la LODE, aquí va una traducción gualtrapera. Me lo disfruten:

Cómo detectar una mala sitcom

Charlie Hauck es un genial escritor de comedia (Frasier, Maude, etc) y un divertidísimo autor. Su novela cómica sobre un equipo de guionistas lanzando una sitcom protagonizada por una diva infernal es a la vez divertidísima y demasiado-real. El libro se llama Artistic differences y merece la pena leerlo.

En una página explica cómo puedes saber que una sitcom es mala. Reglas secillas que merece la pena repetir aquí:

  • Cualquier serie en la que cualquier personaje en cualquier momento de la vida del programa pronuncia las palabras “¡Ta da!” es una mala sitcom.
  • Cualquier serie en la que un personaje le dice a otro “¿para qué están los amigos?” es una mala sitcom.
  • Cualquier serie en la que un personaje dice “¡bingo!” con el sentido de “¡eureka!” es una mala sitcom.
  • Cualquier serie en la que un actor o actriz de menos de siete años dice cosas monas en primer plano es una mala sitcom.
  • Cualquier serie en la que un actor o actriz de más de setenta años dice cosas vulgares en primer plano es una mala sitcom.
  • Cualquier serie que tiene como uso el diálogo del Dr. Zarkov (llamado así por el villano de la serie de Flash Gordon, es aquel por el que un personaje le cuenta a otro algo que ambos saben para que se entere la audiencia) es una mala sitcom.
  • Cualquier serie en la que un personaje, en los últimos minutos, dice: “supongo que todos hemos aprendido una lección” y a continuación explica cuál es esa lección es una mala sitcom.

Y si me permiten, añadiré unas cuantas de cosecha propia:

  • Cualquier serie en la que el público en directo dice: “ooooooh” y los productores lo dejan es una mala sitcom.
  • Cualquier serie en la que se hacen chistes de Willard Scott es una mala sitcom.
  • Cualquier serie en la que los créditos iniciales muestran primeros planos del reparto y luego congelan la imagen para coger expresiones estrafalarias de cada uno es una mala sitcom.
  • Cualquier serie en la que con Jim Belushi es una mala sitcom.

Y remato con mi pequeña aportación, impensable para un americano:

  • Cualquier serie que dure más de 22 minutos es una mala sticom.

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23 Feb 2012

Opiniones retornables II

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Anteriormente, en Mi televisión y otros animales

… sin cosas interesantes que contar a sus sufridos lectores…

… repasamos los retornos de algunas de las series a la parrilla americana…

… empieza a percibirse el peligroso síndrome de Barney Stintson Stinson…

Lo sé, estas entradillas quedan mejor en las series de ficción. Y en Mujeres y hombres y viceversa, si me permiten la redundancia. Seguimos con el repaso:

Fringe. Los primeros capítulos del retorno no defraudan, lo que ya es difícil teniendo en cuenta dónde había quedado la primera temporada. Sin embargo, tras los guiños a Expediente X me temo que se oculta una revisita a Alias. Si recuerdan aquella serie, cada capítulo acababa en un cliffhanger que en la siguiente entrega se desmontaba como de pasada en apenas cinco segundos. Lo que viene siendo un farol, vaya. Ahora mismo engancha más por buscar los detalles ocultos y por los finales abiertos que porque tenga chicha de verdad. A menos que tengan un giro de guión potentísimo guardado en una manga, todo apunta a un desinfle que para sí quisiera Falete.

 

Me pasa, además, que ya no puedo ver a Leonard Nimoy sin pensar en esto

Parks and recreation. Si ven ustedes The office, ni se acerquen a esta, que es una copia un tanto chusquera. La segunda temporada empieza sin ningún tipo de avance respecto a la primera, que ya iba justita. Para falsos documentales, prefiero ver por dónde va Modern family, de la que todo el mundo habla maravillas (yo todavía me lo estoy pensando).

Dollhouse. Los fans más acérrimos de Joss Whedon lograron in extremis mantener la serie en parrilla y consiguieron que la Fox se comprometa a emitir la segunda temporada completa. Si una cadena tiene que “comprometerse”, se pueden hacer una idea del seguimiento. Las tramas autoconclusivas de cada semana siguen sin convencer por inverosímiles, al igual que la historia trasversal, que además se está haciendo farragosa como Dragó hablando de literatura. La idea original estaba muy bien, pero es como cuando en una fiesta se te ocurre una frase brutal para romper el hielo: para triunfar, tienes que saber cómo seguir a partir de ahí.

How I meet met your mother (Cómo conocí a vuestra madre). Aquí va lo del síndrome de Barney Stinson. El personaje de Neil Patrick Harris es divertidísimo. Tanto que los guionistas se lo pasaron bomba en temporadas anteriores escribiéndole boutades cada vez más gordas y haciendo que fagocitara al resto de sus compañeros de ficción. El riesgo era acabar teniendo una serie de coletillas legen… espera un momento… ¡darias!, pero vacía. Ahora hay que redirigir las tramas y hacer que nos vuelva a interesar cómo conoció Ted a la madre de sus hijos y eso está complicado. Sigue teniendo momentos sobresalientes y grandes hallazgos narrativos, pero le falta volver a tener algo que contar. Nunca creí que fuera a decir esto, pero le falta recuperar la parte más ñoña de Ted para articular el funcionamiento de los demás personajes. O convertirla en una tira de sketches con las locuras de Marshall-Lily por un lado y Barney y Robin por el otro. El profesor Mosby podría seguir dando tumbos y pareciéndose cada vez más a Ross Geller, como hasta ahora.

Cliffhanger de hoy: Anómalo busca desesperado en las parrillas internacionales algo que le dé tema para escribir el lunes. Hasta ahora lo más atractivo parece ser ¡Cine de barrio!

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22 Feb 2012

Opiniones retornables (I)

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Por favor, Gran Wyoming, ¡móntales algo a los de Intereconomía! Mientras en Estados Unidos se acercan los sweeps de noviembre (un momento crucial en la medición de audiencias) y aquí la temporada avanza a su ritmo normal (es decir, a trompicones), este comentarista está sin cosas interesantes que contar a sus sufridos lectores. Para hacer tiempo mientras el señorito Monzón acude al rescate, repasamos los retornos de algunas de las series a la parrilla americana:

Dexter. Genial, como siempre. Esta serie te puede gustar o no gustar de base, pero nunca defrauda. La cuarta temporada ha arrancado con potencia y profundizando el afilado humor negro que la envuelve. En ese sentido, se acerca un poquito más a las novelas en las que se basa. Habrá quién le encuentre un exceso de atención a la vida personal de los protagonistas, pero confiemos en los guionistas. Siempre que ha parecido que hacían algo raro, al final todo ha encajado. Si Dexter le gusta, le alegrará saber que sigue tan fiel a sí misma como la militancia del PP.

Son tremendas hasta las promos. Lo mismín que las de De repente, los Gómez, por hacer leña del árbol caído

The mentalist (El mentalista). Se desliza rápidamente hacia la categoría de “sólo para fans de procedimentales”. La segunda temporada tiene un gran tercer capítulo, pero sigue abandonando su trama trasversal en exceso. En cualquier momento, alguien dirá que han cogido a Red John y Patrick Jane preguntará: “¿a quién?”. Simon Baker está bien, pero no puede aguantar toda una serie él sólo mucho más tiempo. Lo mejor en lo que va de temporada, los brevísimos diálogos de Rigsby y Cho. De lejos.

The office. Volver a Dundler-Mifflin tiene algo de irte de cañas con los amigos y que te pongan al día de sus vidas. El de la boda (no diré de quién, por si andan ustedes despistados) es un capítulo sencillamente maravilloso. Al igual que pasa con Dexter, The office dispara filias y fobias, pero cumple las expectativas en ambos sentidos.

The Big Bang theory (Big Bang). La audiencia americana cada día respalda más a esta panda de frikis y con razón. La secuencia de Raj y Sheldon con Eye of the tiger de fondo  es antología del humor empollón. Lo único es que precisamente Sheldon se empieza a convertir en omnipresente y empieza a percibirse el peligroso síndrome de Barney Stintson. ¿Qué qué síndrome es ese? Se lo explicaría, pero ¿qué les iba a contar entonces el próximo día?

Y con esto, a ver si aprenden los de Perdidos a hacer cliffhangers.

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21 Feb 2012

La tele on line es bastante mala

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- ¡Estoy harto de la televisión convencional! Necesitamos un revulsivo. Hay que romper con la inercia de las grandes empresas.- ¿Y cómo podremos hacerlo?

- Por lo pronto he creado un grupo en Facebook diciendo que Vasile es tonto. ¡Y ya somos doce!

- Impresionante. Eres un maldito gurú. Y ya que dominas eso de Internet, por qué no haces tú algo allí.

- Por supuesto. La revolución empieza en Internet. Vamos a hacer el programa que todos quieren ver y ninguna tele emite.

- ¿En qué consistirá?

- Pues un presentador en un chroma mirando a cámara y poniendo vídeos de YouTube.

- Eres un visionario.

- ¿Para qué negarlo?

Se nos llena la boca hablando de las posibilidades de Internet, pero cada vez que intento buscar una idea original para construir una televisión alternativa encontramos ficción baratera (alguna muy buena, eso sí) y videoblogs más o menos elaborados (alguno muy bueno, eso sí). A veces, los productores de espacios online se jactan de hacer cosas que ninguna cadena “convencional” emitiría. Rara vez se preguntan por qué.

Con este panorama, la población de Internet perdemos la oportunidad de hacerles un “zas, en toda la boca” a la chusma hertziana y al final somos los que lo recibimos. Porque El Terrat ha desembarcado en la Red con ELTERRAT.tv y nos ha arreado con esto:

Puede que el catalán no sea el idioma más popular de Internet, eso sí

Los lectores habituales ya saben que soy casi un incondicional de El Terrat, que son casi amiguetes, y alguno dirá que es un programa de entrevistas, que no es nada que vaya a cambiar el mundo y que soy un blando. Vale, soy un blando. Especialmente a la altura del ombligo y circunvalando mi perímetro lorzil, pero tendrán que reconocerme que han sabido darle una pequeña vuelta más al concepto.

Me gusta el juego tipo 24 que proponen con la realización. Reducen el riesgo de aburrimiento del un plano fijo del entrevistado sin necesidad de juegos de cámara raros de videoclip y lo respetan  para el espectador genuínamente interesado en la respuesta. Seguro que cuando las herramientas web evolucionen un poco más, podremos ir poniendo en la ventana principal el punto de vista que más nos interese. Y si no, les cedo la idea. Por un módico precio. Ejem. ¿Veis cómo al final sí que hablamos el mismo idioma?

En cuanto a contenido, logran algo que sí es revolucionario en el entorno televisivo actual: volver a la entrevista como charla sosegada, no como intercambio de puñetazos verbales. ¡Maldita sea, han conseguido darle la vuelta incluso a la carta de ajuste!

Advertencia a la gente de El Terrat: lo próximo que hagan ustedes lo voy a poner a parir, aunque sea una obra maestra. Hombreyá de hablar bien de la gente. Así no hay quién se haga una fama de bloguero despiadado.

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