29 May 2012

Los héroes de Chonilandia

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Por si alguno hay que no vaya del título a los comentarios directamente para insultarme, aclaro: hola, me llamo Anómalo y vivo en Chonilandia. “Hola, Anómalo”, contestan a coro. En este barrio hay locales especializados en hacer murales sobre uñas postizas (o no), más tiendas de chinos que, probablemente, chinos y en el supermercado le piden por megafonía al señor Johnny que acuda a caja tres. Aquí vemos Aída como quien mira un documental y Gran Hermano sí es un experimento sociológico, aunque no el que pretende Meredes Milá.

En un barrio en el que para un joven es más fácil meterse en líos que cualquier otra cosa, imagínense lo que sería un grupo de chavales con superpoderes. Y si no, no lo imaginen, que ya se han encargado de pensar por nosotros los ingleses. Qué momento más bello para los nostálgicos de la era Aznar.

Esta es básicamente la historia de Misfits, una serie de seis episodios que ha podido verse estas semanas en el E4 inglés y que ya promete volver el año que viene. Una pequeña joyita que por momentos recuerda a lo mejor de la edad de bronce del cómic americano. Estoy pensando en la Patrulla-X de Chris Claremont, para los frikis del lugar. Que por eso mismo, dirán que no tengo ni idea.

Para quién las haya visto, el comentario generalizado es que se trata de una especie de cruce entre Skins y Smallville. En el fondo, los superpoderes sirven para poco más que poner en marcha las historias, pero quedan muy lejos de ser el conflicto principal de los personajes. Por eso Misfits puede ser una serie redonda y Heroes se queda por el camino. Aunque unos se gasten una millonada en efectos especiales y otros nos convenzan de que un personaje es invisible porque se pone delante de otro y éste hace como que no lo ve. Superpoderes de barrio, oiga.

En la serie inglesa, nos pasamos el primer capítulo esperando que hagan saltar rayos o que levanten coches con el pulgar. Pero a medida que avanza la serie, nos va a interesar más por qué los protagonistas tienen una condena de trabajos comunitarios. Preferimos ver cómo se enfrentan a las drogas, el sexo o la soledad antes que una ensalada de mamporros o biorrayos lanzados contra un villano que no se ha enterado de que el mundo ya lo conquistó Google.

El drama de estos chavales tan descolocados y enfrentados a enemigos tan terribles como una especie de trasunto de HazteOir (y esta frase es exclusivamente para hincharme a visitas y comentarios bien razonados) está muy bien matizado por un sentido del humor ácido como Sacha Baron Cohen chupando un cesto de limones. Haciendo equilibrios entre estos dos aspectos, los guionistas encajan pequeñas tramas de misterio que enganchan mejor que cualquier giro sorprendente de último segundo. Y eso que menudo cliffhanger dejan al final de la temporada.

De todos los capítulos, presten especial atención a los pares. El segundo tiene momentos desternillantes para explicar un trasfondo bastante más serio. El cuarto recuerda por momentos a lo mejor de Corre, Lola, corre y el sexto hace auténticos malabares con todos los elementos que tienen los guionistas a su disposición.

Mientras alguien se decide a emitir aquí esta pequeña gran serie, les recuerdo que lo más parecido que tenemos nosotros a los adolescentes con poderes de Misfits es a Blanca Romero “volando” al final de Física o química. Las comparaciones se las dejo a ustedes.

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22 May 2012

Alice, ¿quién coño es Alice?

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Rápido, háganme un favor, vean este trailer:

Esto, mis queridos amigos o, cuando menos lectores, es una actualización del relato de Alicia en el País de las Maravillas. Esto otro, sin embargo, es un pastiche:

SyFy estrenó esta “puesta al día” de la novela de Lewis Carroll (sin relación con Pepe) y yo, que podía verla o desarrollar la fusión fría en un rato tonto, opté por verla. ¿Por qué? Porque conseguir la fusión fría con la que está cayendo no tiene mérito.

En la nueva versión televisiva, Alice deja de ser una niña inocente para convertirse en una profesora a tiempo parcial de artes marciales, obsesionada por la desaparición de su padre, años atrás. ¡Toma ya! Al País de las Maravillas llega en persecución de los secuestradores de su novio, lo que deja claro que esta chica tiene más peligro que Jessyca Fletcher en temporada de comuniones.

Después de atravesar el espejo (ejemnoshemosequivocadodenovelaejem) cae en un mundo muy distinto al que visitara Alice Liddell hace ya casi un par de siglos. Oh, porque en este relato, los personajes son conscientes de los cuentos de Carroll. Y es en la composición de este universo donde el pastiche se desmadra. Alicia en el País de las Maravillas deja de ser un referente para convertirse en una excusa y un tema recurrente para los escasos guiños a los conocedores de la obra original.

Más allá de eso, tenemos elementos de Matrix, con lo que sería un juego de influencias de ida y vuelta, de The Prisoner, de cierta canción de Gompie y, sobre todo, de La guerra de las galaxias. Uno diría que el guionista se cayó en la marmita de Star Wars cuando era pequeño. Tenemos a un contrabandista caradura, pero en el fondo majete, persecuciones en motos voladoras por los bosques, antiguos caballeros ocultos en la espesura, batalla final a dos niveles con ejércitos enfrentados en un exterior y combate psicológico en el interior… y más cosas que no comento por no hacer putadas (traducción libre de Berto Romero para el término spoiler).

¿Hacía falta la referencia de Alicia para la historia que nos proponen? La misma que poner aquellos cartelitos de “anunciado en TV” que estampaban antes en algunos productos. Con ese intento de hacer una historia “realista” se pierde la esencia de locura que tiene el relato original y se renuncia a crear una mitología propia a cambio de cuatro referencias mal dosificadas.

Así con todo, los frikis de Star Wars o de la literatura inglesa del siglo XIX seguro que le sacan rédito a las casi tres horas que suman los dos capítulos. Porque, como diría el mono de Ono: es un pastiche bonito. Pero es un pastiche. Ideal para la resaca de carbohidratos y grasas de toda índole que se nos viene encima.

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21 May 2012

Muerte a la cabra

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Estamos de acuerdo en que las diversiones que implican maltratar a un animal están mal (coro de taurinos: “nosotros no nos divertimos”. No entro en valoraciones, entonces). Lo que no entiendo es por qué seguimos tolerando las diversiones en las que somos nosotros los maltratados por un animal.

Por tanto, considero que no estaré solo cuando robe a mi amiga Rebeca su mensaje de estado en gtalk y grite: ¡muerte a la cabra!, referido al personaje virtual que copresenta un sección del nuevo Vaya tropa. ¿Es que no aprendimos nada de los personajes virtuales “graciosillos” con Jar Jar Binks y Gonzalo Miró?

Si quitamos a la cabra, y si somos productores ejecutivos con criterio lo haremos, Vaya tropa es un programa más que digno. El formato de Vaya semanita en el que se basa está muy bien trasplantado, tanto que dicen algunas malas lenguas que algún sketch es el mismo. ¡Vamos! ¿Cuatro haciendo otra vez sketches de otra cadena? ¿Y por qué no lo hicieron con Saturday Night Live? Oh, esperen…

Me sé de más de un lector de Público que se va a identificar con este sketch

Hablando de SNL, ¿confirma el estreno de Vaya tropa la defunción del formato importado? Aquí ya defendimos en su día que no hacía ninguna falta pagar por un logotipo conocido como ese cuando aquí tenemos nuestros productos de marca blanca, que rinden igual y son más baratos.

Tampoco crean que mi pasión por el Mercadona me ciega. Hay fallos, claro. Se nota que actores y guionistas aún no han encajado perfectamente y que queda trabajo por delante. En un mundo ideal, habrían grabado varios pilotos con público para ver cómo funcionan las cosas, pero ese mundo ideal no existe. Salvo que trabajes en Estados Unidos. Aquí estrenas con el piloto prácticamente tal cual. Las pruebas habrá que ir haciéndolas sobre el terreno y cruzar los dedos porque la gente siga queriendo ver nuestro trabajo. A algunos cirujanos estéticos les va bien con este método.

Y con un poco de suerte, con el método prueba-error en directo, además de mejorar los chistes, ofenden a alguien en el proceso. Si Berlusconi les deja, claro.

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14 May 2012

Regreso al pasado (vía montañas)

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La noche del domingo fue dura para los que vivimos en el presente, que por otra parte es el instante en el que el pasado se cristaliza en el futuro. ¡Eh, los del blog de ciencias! Sigo esperando las ofertas de intercambio. Mientras en La 1 ponían una película en la que Keanu Reeves vive en un tiempo distinto que Sandra Bullock (¿y quién no?), el Follonero hablaba con Barrionuevo y Cuatro volvía a un tiempo en el que todo era más puro y sencillo: hace un año.

Tampoco dije que fuera mucho más puro y sencillo.

Viendo el estreno de Desafío en Himalaya tuve las mismas sensaciones de buen rollo que me dio el estreno de Pekín express. Con premisas que prometen mucha más dureza, han conseguido recuperar el espíritu de sorpresa, de novedad y de aventura de la primera edición, última antes de la era de Alazne. Me pregunto si ha sido casualidad o pura inteligencia maquiavélica el que el estreno tuviera tanto de un programa de Calleja como del concurso de viajes al que sustituye. Y conste que en televisión “maquiavélico” es un adjetivo sumamente positivo. No hay más que ver a… na, no me atrevo.

¡Y con concursantes que no dan (muchas) ganas de estrangular!

Además del aire puro del programa, en todos los sentidos posibles hasta que un señor se pee en la tienda de campaña, la narrativa es tremenda. Si por algo destacan los programas de Cuatro, y Desafío en Himalaya no se queda atrás, es por la selección y usos de la música; motivo por el cual no triunfó Factor X, y que cada no lo interprete como quiera.

Pero, además, la edición… ¡qué edición, amigos! Se me ponen los frames como escarpias de pensarlo. Los “flashforward” que nos muestran a los concursantes más puteados que un hobbit atravesando el Caradhras son puro Hitchcock. Apedréenme, que lo merezco, pero no pierdan de vista que lo que crean es un suspense y una narrativa épica que no consigue ni media tonelada de cebos de Salvamé.

Por último, Jesús Calleja, el Arguiñano montaraz. Genial, oigan. Miren que se me hacía un poco pesado en otros programas. En Desafío en Himalaya está muy atemperado por sus aprendices, que le restan omnipresencia. O eso, o que como ya me sé de memoria Los Simpson, me estoy arguiñizando, yo qué sé. Está simpático, informativo y poco pesado. Pobre Raquel Sánchez Silva, he llegado a pensar que prefiero a Calleja a ella.

Y si a todo esto le sumas que necesitaba una excusa para no tragarme el estreno de Sandra Daviú en Antena 3, entenderán lo que es la contraprogramación perfecta.

Salvo por un pequeño detalle: ¿hacía falta clavarnos dos capítulos seguidos en el estreno? Curioso que en el último tramo Desafío en Himalaya coincidió con El aprendiz. Calleja contra Bassat. Menudo crossover les montaba yo.

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11 May 2012

De Chuck Norris a Steven Seagal

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Después de esta semana me trasladan a Cultura, pero fijo. Antes de empezar, a los que han entrado buscando más gresca después del post sobre el asunto de Hermann Tertsch se chinchan, que esta vez va del patadero de verdad. Pero ya que están aquí, aprovecho para decirles que me han decepcionado por el bajo nivel de los comentarios. Todavía me estoy pensando borrarlos todos y que paguen justos por pecadores. Qué vergüenza.

O también puedo decidir que creo que alguien ha cometido un delito y llamar a Steven Seagal. Si estuviéramos en Lousiana lo haría. Porque allí es legal que el jefe Ryback suelte capones. Y ese es el punto: el actor con menos registros que Nicholas Cage (lo que le sitúa en valores negativos) es, desde hace dos décadas, policía en el condado de Jefferson. Técnicamente es “Reserve Deputy Chief Sheriff”, que si no lo he entendido mal, significa que además es el que manda en su equipo. Como si aquí te haces guardia civil y te toca de jefe Antonio Resines. Por poner de ejemplo un héroe de acción del cine español.

Todo esto se lo cuento porque es la trama de un reality que ha arrasado en su estreno en Estados Unidos: Steven Seagal: Lawman. Se lo imaginan, ¿no? Unas cuantas cámaras, un par de coches de policía y un repartidor de galletas de Hollywood metido a policía como protagonista absoluto. Sólo tengo un adjetivo: brutal.

Con Lawman descubrimos varias cosas. La primera es que Dwight Schrute está basado en hechos reales. Me tragué los dos primeros capítulos de la serie y no podía dejar de pensar en él (nada romántico, entiéndanme):

Si no han visto The Office, pierden el tiempo leyendo este blog. Si la han visto… probablemente también

Hay tantas frases de Steve en sólo dos capítulos que no sabría por dónde empezar. Quizá por ese momento en que da clases de defensa personal a unos cadetes bajo el lema: podéis pensar “que guay, es Steven Seagal, cómo mola” o podéis tomároslo en serio y pensar: “Steven Seagal puede salvar mi vida”. Entre eso y aplicar el aikido para enseñarle a un policía que es como el jefe Wiggum a disparar, no necesito más.

Viendo este reality también aprendí que los medios españoles son unos aficionados en cuanto al respeto de la presunción de inocencia. Locutores y sobreimpresiones recuerdan este derecho constitucional mientras congelan la imagen de un detenido por presunto consumo de drogas y posesión de armas. Como diciendo: “esta escoria tiene derecho a que no le llamemos culpable hasta que nos deje un jurado”. Ay, Ana Rosa, cuánto te queda para ser como Steven Seagal.

También queda patente la paranoia de los americanos. La mayor preocupación del protagonista es que haya armas circulando que puedan servir para matar agentes de policía. “Eeeeh, bueno, sí o a personas inocentes”. Y lo malo es que parece ser verdad. A lo mejor todo está muy trucado, pero en un par de capítulos (en formato de media hora), somos testigos de hasta tres intervenciones en las que hay involucrada algún arma de fuego.

Conclusión: una serie que da qué pensar y genera algunas de las mejores situaciones de comedia que he visto en mucho tiempo. ¡Mucho mejor que Los hombres de Paco! Esas declaraciones a cámara pueden estar a la altura de The Office y le dan mil vueltas a Parks and recreation. Sólo que esas son ficción y Lawman no. Porque si todo fuera falso, lo notaríamos. ¿Cómo? Pero si ya les he dicho que el protagonista es Steven Seagal, por el amor de Stanislavski.

¡Sé el primero en comentar!

1 May 2012

Tomate Reloaded

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No me gusta decir “se lo dije”. Por eso tengo un blog, para escribirlo: ¡se lo dije! Me refiero a Antena 3, que estrenó este lunes TC Exprés, un programa cuyo comentario podría haber hecho el viernes pasado.

Alguien en Antena 3 está empeñado en covertir la cadena en el poor man’s Telecinco. Quizá un consejero delegado que en algún momento haya sido consejero delegado de la cadena de Mediaset, por hacer una suposición salvaje. Por eso ponen al Jorge Javier Garrafón (Víctor Sandoval) a presentar una versión descafeinada de Aquí hay tomate. Es como mirar aquel programa con las gafas de Anne Igartiburu.

Una vez más, Telecinco con complejos. Quizá la frase más triste del estreno fue cuando recibieron una llamada telefónica (¡sin haber dado el teléfono!) y Sandoval dijo algo así como “si no hemos ofendido a nadie… todavía”. Después hizo como Jim Carrey comiendo un limón, como todo el rato. Y es triste porque tampoco se atreven a lanzarse al barro como la competencia, por mucho que lo intenten. La intención sí cuenta y por lo menos en Telecinco son efectivos.

Esta tendencia a la copia del todo a 100 se ha vuelto tan grave en Antena 3 que ya lo hacen hasta con sus propios programas. En el rato que tardé en cambiar de canal, me quedó claro que Decídete era un sucedáneo de El diario. ¡Y con sus colaboradores! ¿Eh, Gema López, Patiño de mercadillo?

Pero si ellos mismos dicen “¡vaya cuadro!”

La televisión generalista española se ha dividido en tres grupos, en lo que audiencias se refiere: las grandes, que de momento son TVE y Telecinco; las pequeñas, Cuatro y La Sexta y las intermedias, que por ahora es sólo Antena 3. Tampoco es algo malo, mira qué contento está Rajoy. Es sólo cuestión de ajustar el modelo de negocio e ir a por los objetivos a tu alcance.

También puede ser que los directivos se cansen de ir por detrás de Telecinco. Eso tiene una solución: dejar de copiarles. Para llegar los primeros hay que adelantar a los otros (aprovecho para recordarle esto a Fernando Alonso) y para eso hay que arriesgarse. Con los índices de audiencia que tiene ahora en la tarde, Antena 3 puede permitirse hacer experimentos, intentar innovar y adelantar a su competencia por la derecha. Y no sólo en los informativos, como hasta ahora.

Vuélvanse locos: ¡contraten guionistas con ideas! ¡Compren por cuatro duros proyectos nunca vistos en la televisión! Y si no, copien a La Sexta, que la vemos cuatro gatos y canta menos.

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10 May 2012

Matrimoniadas reloaded

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Estoy confuso como Rajoy en un congreso de su partido. Literalmente, porque he visto una cosa con la que no creo estar a favor, pero tampoco muy en contra y estoy seguro de que diga lo que diga, mucha gente se me pondrá en contra.

El estreno de la semana ha sido Padres, la tira diaria de Antena 3, cadena también conocida como “por mis cojones que lo acaban viendo”. No sé si les admiro la insistencia o me caen un poco pesados ya. Son como Gallardón con las olimpiadas, pero sin agujeros. En eso me resultan simpáticos, ¿ven?

Tras múltiples intentos con jóvenes solteros, en pandilla y alguno muerto, ahora se lanzan a los jóvenes padres con hijos aún más jóvenes (menos mal). Mi teoría es que esto era una serie para Neox o Nova que de repente dijeron: “¡anda, qué maja! Venga, vamos a ponerla en el canal de verdad”. Con las esperanzas que tengo yo en el TDT, miren a lo que me han arrastrado. ¡Os maldigo, oh, seres de la programación!

Porque  veo una serie de producción baratera y la asocio al TDT, cosa que no debería ser. Esto significa unos decorados de Ikea y muy pocas tomas, demasiadas pocas para sacarles algo a los actores infantles. Aún así, la imagen genera una atmósfera que me gusta. Se ve que la cámara es buena.

Padres

Fascinante ejercicio de product placement. Alguien de decorados no confía mucho en su serie y quiere irse a otro programa más infantil

Ahora viene lo que me confunde: el humor. Dejando aparte algún diálogo que ya he escuchado en otra parte (juro que la explicación de los besos de la hermana mayor a la pequeña ya la he visto yo en algún sitio), hay algo que recuerda a Escenas de matrimonio pero infinitamente más blanco. Y, será por llevar la contraria, como espectador me hace que añore a las matrimoniadas. Porque el enésimo chiste sobre mujeres coordinando la regla o el padre orgulloso de que su nene se meta en peleas porque el otro era más grande, si ni siquiera tiene mala baba, ¿qué le queda?

Está claro que no soy el público en el que pensaban los creadores de Padres y que el objetivo es robarle audiencia infantil de cualquier edad a Pablo Motos. Mi duda es: ¿por qué ponen una serie apta para los niños a la hora en la que deberían estar acostándose y luego los fines de semana azotan Impacto total casi dentro del Club Megatrix?

Sospecho que pretenden formar nuevos espectadores para sus informativos.

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4 May 2012

Obama es un lagarto

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La tele siempre ha estado llena de lagartas, pero todos recordamos con especial cariño a una. Y después de esa, en el imaginario colectivo está Diana, la de V. Así que todos esperábamos con ansia que la ABC estrenara su remake (ahora se dice reboot) para poder despellejarla… y ver si de verdad hay lagarto debajo.

Creo que hay poco que contar del argumento: alienígenas buenrollistas que en realidad esconden un secreto interés en dominar el mundo o algo parecido. No hago chistes con esto porque cualquier ironía podría ser en realidad el mensaje de la serie.

En la nueva versión se ha prescindido de la imagenería filofascista para crear unos alienígenas recién salidos de Ikea. Y yo digo: bravo. Porque las esvásticas no son tan evocadoras para las nuevas generaciones como podrían serlo antes. Pero un ejecutivo vestido con traje y corbata en una sala minimalista e impecable, eso sí que acojona. Donde esté un tipo que huele a ERE, que se quiten todos los lásers.

Lo bueno del minimalismo es que se puede llenar con lo que quieras: que te asustan los fascismos, fascistas son; que temes a las grandes corporaciones que aseguran actuar por el bien del mundo, ese es su juego. ¿No estamos ya hartos de gente que anuncia su propio advenimiento salvador mientras nos practica variantes nada placenteras de la sodomía? Pues lo mismo, pero con lagartos.

No dejen pasar por alto el momento en el que un periodista charla con la líder de los visitantes sobre sus intenciones. Ella dice que curar a todo el mundo y el interrogador parece tragar saliva y, asustado, le pregunta: “¿se refiere usted a sanidad universal?”. ¿Es cosa mía o alguien en la ABC no está muy a favor de los planes del presidente del mundo libre?

Una cosa que sobra es que haya un cura. Es muy difícil mantener el equilibrio de religión y ciencia-ficción, sobre todo cuando tienes que tener cuidado de no ofender a los picajosos de los creyentes americanos. Además, ¿son cosas mías o últimamente Dios está en todas partes?

Por lo demás, una producción sin reproches, unos actores correctos y un guión sin estridencias. Es un piloto de manual que plantea con economía de lo que va a ir la serie y que si eso te parece interesante, te deja con ganas de más. Al primero que diga que Anna, la nueva líder de los visitantes, no es Diana, le nombraremos obviador oficial. Entre sus obligaciones estará decir “París” cada vez que en una serie o película vea la torre Eiffel. Y asín.

V

- ¿Mama, qué son eso, que me dan mucho susto?

- Nostálgicos, hijo. Haces bien en tener miedo

Porque no, Anna no es Diana y Erica no es Donovan ni Juliet (de hecho, Erica sí es Juliet, pero en otra serie). Me estoy liando. El caso es que por el momento no sabemos si el cambio es para mejor o peor. Le daremos tiempo para crecer, no seremos los listillos que como vieron la versión original, todo nos parece mal. Ya nos parecerá mal cuando hayamos avanzado en el remake. O no. Por el momento, apuestemos por aparcar la nostalgia y meternos en la serie como si fuera algo nuevo. Vista así, promete.

Ahora, si me disculpan, me voy a comer unos ratones. Qué buenos son haciendo product placement  estos americanos.(*)

(*) En el capítulo piloto nadie se come ningún roedor, pero tenía el chiste pensado desde hace tanto…

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2 May 2012

Para los más jóvenes

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Un lugar común entre los personajes que denostan el medio televisivo es decir que cuando ellos eran niños, al llegar a casa después del cole había Barrio Sésamo y ahora no hay programación infantil. Que es como si vas a comer al Telepizza y te quejas de la poca variedad de las ensaladas. Porque si bien es cierto que las televisiones generalistas, en su mayoría, se revuelcan en el lodo a esas horas de la tarde, los niños de ahora disponen también de Clan TV o Canal Disney, dos temáticos gratuitos en TDT.

Así con todo, la televisión pública aún hace esfuerzos y se desmarca con estrenos como El club de Pizzicato. Dicen que es un programa sobre música clásica para niños y, ¡maldita sea!, lo es. Si quitamos a la señora que hace de hacker porque dice cosas como uesebé todo el rato pero en realidad recuerda a Karmele Marchante, es un formato ejemplar.

Salen niños haciendo música, una cantante de ópera vestida de otaku, una marioneta y un violinista con el pelo largo. Todos muy majos y nada listillos, a pesar de hablar de sinfonías de Beethoven como quien menta pokemons. Es como volver a Barrio Sésamo pero con sonatas en lugar de Soy Ana.

 El club de Pizzicato

Es un programa para todos los públicos porque la cantante ¡enseña piernaca!

Seguí el fin de semana de la juventud el domingo por la noche zampándome el prime time juvenil de Antena.Neox. Menos mal que me dio tiempo a ver antes la cumbre Follonero-Losantos-Zapatero-Pedrojota. Porque Hablar de sexo con papá y mamá es el enésimo Supernanny reloaded y Meeting point es como Vidas anónimas pero… na, no hay pero que valga. Encontré especialmente educativo en el primero que todos rieran cuando el papá dijo queél en su vida había usado preservativo. También, en el segundo, la señorita que se saca cosas de muy adentro (de muy adentro, si me entienden) y luego se las restriega al reportero por la cara. Muy higiénico todo.

Y esto nos lleva de vuelta a los personajes refractarios a la tele con los que abríamos el post. Porque podemos rebatirles con argumentos demoledores como El club de Pizzicato; pero si cuando les tenemos casi convencidos nos vienen las privadas y les enseñan cuál es su concepto de programas juveniles, al final acabarán creyendo que el ondas de Jorge Javier es un premio coherente.

Y ojo, que hace una semana lo era. Pero ahora parece que Cuatro y Telecinco no se fusionan.

Por último, la tristeza: nos ha dejado José Luis López Vázquez y La 1 lo recordará esta noche con Todos a la cárcel. En la web se lo montan mejor y han recuperado La cabina.

Aunque no podían compartir párrafo porque hay que salvar muchas (MUCHAS, ¿eh?) distancias, también nos despedimos de Bob Pop TV, uno de los blogs sobre televisión de referencia. Como de esto me enteré primero, llevo un día in crescendo, oigan.

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19 May 2012

Jodidos, pero contentos

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Una vez más, me veo en la obligación de aclarar para los despistados que aquí no hablamos de política, a pesar de los títulos manipuladores de nuestro redactor, a la sazón, yo mismo.

Cuando empieza a retirarse el tsunami de estrenos de las últimas semanas, los que recorremos la playa programativa con nuestro detector de metales (antena) salimos a la caza de algún tesoro oculto que no se haya ido con la resaca. Lo mismo que hacen algunos viejos por las playas de verdad, pero sin los de Callejeros, Arena Mix, Comando actualidad y demás fauna dando el coñazo.

De lo mejorcito que hemos podido encontrar este año está The middle, una serie calificada por muchos como la heredera de Malcolm in the middle. Cabe que sean los mismos que creen que Dexter es la continuación de El laboratorio de Dexter. Y acabo de enterarme de que no lo es.

Sin embargo, en este caso, algo de razón tendrán, porque hay muchos puntos en común en el tono de ambas series. Ese puntito agobiante y humillante en todo lo que les pasa a los protagonistas que es a la vez surrealista y costumbrista.No se ustedes, pero para mí, como la vida misma, oiga.

La familia de The middle vive en Indiana, que parece ser que es a Estados Unidos lo que Teruel al Reino de España. No son los clásicos personajes de sitcom con una megacasa en la que los niños que se quieren independizar se hacen un chalet en el altillo del garaje. A estos les cuesta llegar a final de mes. Cuando el hijo adolescente pregunta si le comprarán un coche ahora que puede conducir, la madre le responde: “familia equivocada”.

El padre con exceso de sinceridad, el adolescente con tal grado de indolencia que se pasa el día en calzoncillos, la hija que que es tan patética la pobre que algún día crecerá y se convertirá en Michael Scott; el niño… er… raro, no tiene otro adjetivo y la madre que tiene que tirar de todos ellos. Tremenda Patricia Heaton, por cierto. Con este plantel, no me extrañaría que cualquier día descubriéramos que su vecino es amarillo y tiene una esposa con un enorme moño azul.

 The middle

¿Quién dijo que la tele está destruyendo a la familia? Sólo a las que van a DEC y La noria, digo yo.

Es humor de situación, no de metralleta de chistes, que también los hay. Y lo que es más: chistes visuales (el perro de las tías de Frankie en el tercer episodio. No les digo más), algo que tiene mucho mérito. Se nota que los guiones se tratan con mucho más mimo que los personajes.

Porque a los personajes están más puteados que Camps en un Zara. Pero ellos también le ponen buena cara a todo. Lo mejor es que acabas el capítulo con sensación de buen rollo y con una sonrisa. Y tal y como está el panorama, no me digan que no merece la pena.

¿Hacemos una encuesta de en qué cadena española encajaría algo así?

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