ANA CUEVAS
Mis compañeros de la Marcha a Bruselas están a punto de terminar su aventura. Han sido más de 1.700 Kms. caminando durante cuarenta y cinco días con calor, frío, lluvia, granizo y toda suerte de fenómenos meteorológicos y episodios policiales. Como míticos héroes y heroínas de una tragedia griega, han superado todas las dificultades para completar su objetivo: Convertirse en un grito itinerante que atravesara las entrañas de Europa para convocar a las huestes de los desheredados a un único frente, el de los seres humanos.
Como vivimos en un mundo contaminado, no solo medioambientalmente hablando, los voceros del capital nos llenan la cabeza de basura. Y podemos encontrarnos con mamarrachos de retorcido verbo que sirven a sus amos vomitando aberraciones en la Razón o en el Mundo, p. ejemplo. Cosas como que la culpa de la crisis la tienen los pobres y que a los desgraciados ricos siempre les toca pagar el pato. Y es que, ¡cómo es el populacho!, tan obsesionado con comer todos los días y tener un trabajo y una vida dignos. Los dueños de la “buchaca” no pueden entender que nos rebelemos a su malvado método de selección natural.
Para sustentar sus negocios, necesitan exterminar los derechos fundamentales de los más desfavorecidos y vulnerables. Retroceder en el tiempo y hacer añicos los logros de la lucha sindical y social de los últimos cien años. La competencia financiera es así de sanguinaria. No entiende de sentimentalismos ni escrúpulos.
Desde la Marcha a Bruselas llamamos a la ciudadanía a la Huelga General. Pero no buscamos la sustitución de un mal gobierno por otro peor. Exigimos un cambio de sistema ante la evidencia de que, continuar con el mismo, es contribuir a nuestra autodestrucción. Por eso hemos tratado de transmitir un mensaje unificador a todas las voluntades políticas y sociales que son capaces de imaginar un escenario más justo que el actual.
No solo mercadean con nuestras expectativas de futuro y con las de nuestros hijos. Además se burlan de nosotros. Mientras nos aplastan con una reforma laboral que es un tiro en la nuca a nuestros ´derechos elementales como trabajadores, los “pobres” ricos, que no puedan esconder que ganan más de 120 000 euros, verán aumentada su deducción fiscal en un 1%. Los ricos también se sacrifican, ¿veis? También lloran amargamente, pero de risa, con esta pantomima orquestada tan burdamente para hacer ver que se equilibra la balanza.
Pero lo cierto es que la balanza está tan desequilibrada que una no tiene cuerpo para reírle los sarcasmos al capital. Ese “mundo feliz” orwelliano, en el que el valor del individuo es directamente proporcional al provecho que se le pueda sacar, es en realidad un muladar planetario. Un próspero cementerio colectivo al que nos habrán conducido una banda de psicópatas financieros.
Con este viaje que empezó en la estepa aragonesa os hemos querido mostrar el otro mundo. El de la gente lúcida y comprometida que nos hemos encontrado a lo largo del camino. Mujeres y hombres que comparten con nosotros la esperanza en un futuro mejor y están dispuestos a luchar. Hecho a la medida de las personas, no de la codicia de los privilegiados. Ahora solo nos queda establecer las redes.
En el trayecto hemos perdido a Labordeta, que se ha empecinado en morirse ahora que nos hacía tanta falta. Pero nos queda su legado: esa capacidad para volar muy alto, teniendo a la vez los pies bien anclados en la tierra.
Y como él, “aventamos a la mierda” a todos los que no nos quieren libres.
A todos los que quieren hacer de este Planeta, un mundo infeliz.
MARIBEL RONDÓN Y PEDRO LOBERA
Hoy vamos a hacer este texto a medias entre Maribel Roldón y yo, aunque me tocaba haber hecho algún texto más en pasados días, los acontecimientos han conseguido que no podamos seguir el orden establecido, por e
so nos vais a permitir que hagamos uso de un recurso cinematográfico un flash back o algo así, y os contemos cosas de días pasados que creemos interesantes.
La verdad que es muy difícil poder explicaros y contaros todas la emociones de esta marcha, pero sobre todo es imposible recoger todas las historias de las numerosas personas con las nos hemos cruzado y con la que hemos contactado.
Volvemos atrás y queremos contaros un par de cosas de nuestra estancia en Saint Dennis, en esta localidad conocimos a un mujer de armas tomar, llamada khadydja , que es de la asociación “acción contra el paro” y además de ayuda a los sin papeles. Pues bien, un compañero suyo nos contaba que en una ocasión querían deportar a un malinés sin papeles y ella, ni corta ni perezosa, se subió al avión donde pretendían trasladarlo a Mali, y dijo que no se apeaba hasta que bajasen al compañero deportado. Consiguió retrasar el vuelo varias horas y al final el vuelo despegó con ella, la llevaron a Malí y tuvo que estar un mes hasta que pudo regresar tras ser juzgada. Aunque en este caso no pudo evitarlo, recientemente ella junto a más compañeros consiguieron evitar que la policía desalojase un campamento de gitanos rumanos en Sant Dennis.
Esta historia nos la contaban en un edificio ocupado en Saint Dennis, un edificio de correos que llevaba más de 30 años vacío y ellos lo habían ocupado hacía casi 3 años. Cuando lo ocuparon tuvieron que hacer turnos las organizaciones, para evitar el desalojo, porque además este edificio está frente a una gendarmería.
Una vez consolidada la ocupación con apoyo del alcalde, se han instalado 6 familias de personas sin papeles, sin trabajo, ni recursos.
Además de alojar a estas personas han dejado varias salas para realizar reuniones o actividades sociales. En una de estas salas es donde hicimos la charla, donde compartimos nuestras experiencias, ellos escucharos muy atentamente, el por qué de la marcha y las terribles consecuencias de las reformas que nos están aplicando y nosotros escuchamos un análisis de la situación en Francia y sobre los proyectos que está realizando.
Durante la charla se incorporaron algunos de los niños y niñas de las personas que habitan el edificio, y la verdad que lo hicieron de con mucha naturalidad, deben de estar muy acostumbrados a recibir visitas de este tipo, Maribel disfrutó haciendo fotos a los niños, como disfrutó nuestro compañero Luis, grabando la intervención de Carlos, que la verdad fue una intervención, cuanto menos curiosa.
La verdad que esta marcha está sirviendo para constatar algo que todos y todas sabemos, que el ataque de sistema neoliberal es prácticamente igual en todo el mundo, que si es verdad que los puntos de partida de un país a otro son diferente, pero el de llegada quieren que sea igual para todos. Todos con condiciones precarias, dependientes y sumisos del poder financiero. Pero algo bueno debemos de estar haciendo con esta marcha y la puesta en común de nuestras experiencias, porque la policía francesa al servicio de la derecha ha estado hostigándonos, parece ser que no les parece bien que la clase obrera descubra, de nuevo que el enemigo es común y que uniéndonos somos invencibles.
MARIBEL MARTÍNEZ
Se acerca el final de esta aventura, ya quedan pocos días para nuestra llegada a Bruselas. Empezamos esta iniciativa cargados de ilusiones, muchos días por caminar y la esperanza de hacer llegar nuestros mensajes a la gente con la que nos fuéramos encontrando.
Todo esto se ha cumplido largamente. En unas cuantas etapas, cuatro, llegaremos a Bruselas y habremos cumplido nuestro objetivo.
Ahora que se acerca el final, -da un poco de pena que la Marcha se termine-, es cuando empiezas a reflexionar sobre las muchísimas cosas que han pasado, los nuevos y estupendos amigos que has conocido y las muchas experiencias que hemos acumulado.
La Marcha tiene indudablemente un objetivo político, que nos hemos empeñado en dar a conocer a todo mundo. También desde este blog nos hemos encargado de “dar la chapa” a la primera ocasión que se presentaba. El mensaje es y era que caminamos contra la reforma laboral, por los derechos de los trabajadores y por un reparto más equitativo del trabajo y la riqueza. Nos hemos convertido , esa era nuestra intención y la de las organizaciones que nos apoyan, en los altavoces de los problemas que acucian a los españoles.
Hacer esta marcha nos ha permitido además, poder compartir nuestras inquietudes y problemas con los compañeros de otros países, que como nosotros sufren en este momento una crisis económica de gran calado. Con ellos hemos participado en reuniones, charlas, encuentros y manifestaciones. Poner en común nuestros problemas, nos ha revelado que son los mismos en toda Europa, y por tanto las soluciones, también lo son.
Nos sentimos muy orgullosos del éxito de esta iniciativa, que finalizará el 29 de septiembre al mismo tiempo que en España se convoca una huelga general. Vamos a tener tiempo en Bruselas no solo para participar ese día en la gran manifestación que allí se celebre, también nos entrevistaremos con nuestros euro diputados, a los que haremos llegar nuestro mensaje y el de los compañeros franceses y belgas.
El fin de esta aventura cada vez está más cerca. Cuando todo haya terminado volveremos a España seguramente cansados, pero no duden que llenos de nuevas ilusiones, nuevos amigos, buenas experiencias y algún que otro encuentro con la policía.
Hemos sido muy bien recibidos en todos los lugares por donde pasamos. La “serpiente naranja” ha despertado simpatía, solidaridad y cariño.
Y hasta que esto termine, todos los días volveremos a la carretera, caminaremos, nos encontraremos con nuestros amigos franceses y pronto belgas, y si la poli no se pone muy pesada y deja ya de tocarnos las narices, llegaremos a Bruselas el 27 de septiembre.
Con unas cervecitas y las últimas incorporaciones que nos acompañaran estos días, en cualquiera de los bares de La Grande Place celebraremos el final de La Marcha.
JOSÉ LUIS MARTÍNEZ
Con la bandera de “pensiones justas en el tiempo justo” los sindicatos y la izquierda francesa regresan a la movilización social. 23 de septiembre, segunda jornada de huelga general y gran manifestación en Arras, pequeña ciudad industrial del norte fuertemente golpeada por el paro. Acogida calurosa a los marchistas y ambiente crispado en contra el gobierno. Hoy sesión doble. Dos al precio de uno y visita raid a Lile, a la gigantesca marcha que se espera en la ciudad más industrial del Norte.
La Marcha se ha convertido ya en un “invitado especial” en los escenarios de movilización social del septiembre galo. Manifestaciones, conciertos por los “sin papeles”, debates, cenas multitudinarias. Incluso comienza a ser un elemento cotidiano en las “gendarmeries” gracias al “celo profesional” de la Prefectura. Estamos pensando solicitar el uso de sus jardines para instalar nuestras tiendas y así estar “mejor controlados”.
Sarkozy ha prometido más presión política y policial, a los agentes sociales, en respuesta a la movilización en defensa de la Francia Social. Intenta ganar tiempo en el proceso de tramitación parlamentaria de las reformas y saca el palo para contener la protesta.
Nosotros vamos probando algo de sus modos exquisitos con la siempre acogedora presencia de los gendarmes en nuestro camino. De los gendarmes y de los “estupas”.
La Monegros Conexión.
Horas antes hemos vivido el episodio más trepidante de la marcha. Interceptados en una carretera departamental por dos coches del Ministerio del interior. Uno, con una parejita de policías muy a la “page”, cumple sus funciones de “mosca cojonera”. Lo habitual. El otro, con dos mendas de paisano y pistola al cinto, nos deja perplejos. A los de Prefectura también. Les hacen un gesto gélido y los avienta. Y aquí comienza la ficción.
Nos preguntan que ¿qué sabemos de un coche accidentado, días atrás, en las inmediaciones de St. Gaudens?
Nosotros respondemos que no solo lo hemos visto abandonado en la carretera, sino que además hemos avisado para que lo retirase la grúa.
Nos preguntan, ¿Qué objetos vieron en torno al coche?
Respondemos que unos paquetes pequeños, como si de cajas de tornillería se tratase.
Responde el jefazo de la operación que “nada de tornillos, tan solo algunos cientos de kilos de hachis”. Nos esperan en la gendarmería de St. Quentin para prestar declaración. Definitivamente pasamos a ser considerados la “Monegros Conexión”.
Del contenido del interrogatorio eludo detalles por la cosa del secreto oficial. De mis sospechas sobre la presencia de un jefazo de narcóticos venido de París entrevistando a un dirigente social español: Pues que el tipo, a parte de recabar datos para la investigación, quiere cerciorarse de que no se nos pegaron algunos paquetes de “chocolate” a los dedos.
Realizar un pase de 500 kilos de “costo”, del Moro hasta Francia, disfrazados de Marcha a Bruselas, entraría en el Guinnes de la creatividad “camellera” y sería rápidamente apadrinado por el cartel de Sinaloa. Diga usted que nosotros tenemos la coartada perfecta: ¿A ver quién es capaz de andar más de 1.000 kilómetros con tal cargamento en los pulmones?
ANA CUEVAS
Como andaba preocupada por mis compañeros marchistas desde ayer, cuando me comunicaron que eran interceptados por gendarmes cada poco trecho, no he esperado que se pusieran en contacto conmigo y les he llamado en cuanto he salido del curro. Y cumpliendo una de las implacables leyes de Murphy, no hay situación que no sea susceptible de empeorar. Por uno de esos azares caprichosos del destino, los marchistas se han convertido en ese oscuro objeto del deseo que, por un lado la Prefectura de policía y por otro la Gendarmería, se disputan para obsequiarles con toda clase de “atenciones”.
Me explico. Cuando la “Serpiente Naranja” atravesó la frontera, encontraron un vehículo abandonado a pie de carretera con las puertas abiertas. Como hablamos de gente que tiene querencia a pensar en los demás, solicitaron a un ciudadano francés que avisara a las autoridades por si había ocurrido algún accidente o alguien se encontraba en problemas y continuaron su camino.
Pues bien, viene a resultar que en dicho automóvil se hayó un alijo de drogas (dato que nuestros compañeros desconocían hasta el día de hoy). Y como recompensa a su samaritana acción, la comitiva a Bruselas está siendo vigilada y seguida por el departamento de narcóticos, desde la ciudad de Versalles, y no dudan en pararles reiteradamente y formularles todo tipo de preguntas acerca de la finalidad de su viaje, motivaciones, etc…
Cuando escribo estas líneas uno de los activistas, José Luis Martínez, ha decidido acudir voluntariamente a prestar declaración para tratar de esclarecer la escasa información de que disponen e intentar, de este modo, que ceda esta presión policial. Mañana os contaremos si su gesto de bonhomía ha servido para algo o al final ha recibido alojamiento gratuito por gentileza de los gendarmes galos.
Por otro lado, desde que la Marcha partió de París, sufren el acoso de las Prefecturas, que acogiéndose a una alerta anti-terrorista, hacen abuso de su autoridad para interrogar exahustivamente a los compañeros adviritiéndoles de que va a ser así durante todo lo que les queda de trayecto.
Es lógico. Es bien sabido que, metido uno a practicar el terrorismo, lo mejor para pasar desapercibido es enfundarse unos chalecos naranja y enarbolar unas cuentas banderas en las cuales predominen los tonos rojinegros. Es lo más “in” en técnicas de camuflaje.¡ A ver si aprenden esos mindundis del fundamentalismo islámico y los pistoleros de la ETA! Esas tontadas del pasamontañas y ocultarse en pisos francos está absolutamente demodée. El “non vas Plus” es el terrorismo itinerante disfrazados de activistas. Seguro que, bajo la apariencia inocente de sus destartaladas mochilas, esconden armas de destrucción masiva como una loganiza recalentada o una bota de vino a la que se le ha picado el contenido.
Por si todo esto fuera poco agobio para mis amigos, va y se les estropea la furgoneta de apoyo. El señor “Ponzoñas”, que eventualmente actúa como conductor, se ha encontrado con graves apuros para ubicar un taller, hacerse entender, conseguir que le hicieran un apaño y regresar a la altura por donde los compañeros continuaban con su propio periplo de vicisitudes.
En resumen, que a pocos días vista de finalizar su aventura, todo se conjura en contra de los marchistas. Pero como se trata de una gente incombustible, no pasen pena. Aunque el mismísimo Sarkozy se desplazara personalmente a zancadillear esta misión, nuestros intrépidos representantes encontrarán la forma de hacer llegar su mensaje hasta Bruselas.
Pero por si acaso sigue la mala racha… no descarten la idea de participar en una colecta para poder pagarles la fianza. Ya sabe, por si las “mouches”.
Mientras José Antonio se despedía definitivamente de todos nosotros un elenco de artistas franceses actuaban en Bercy, en el más famoso polideportivo de Paris, en el “Rock San Papier”. Mega-concierto por los “sin papeles” franceses perseguidos con saña por un Sarkosy a la caza y captura del voto de extrema derecha. Es lo único que le queda por rebañar del plato galo.
Quizás ya no le alcance para hacer una comida completa en las próximas elecciones. Jacques Perreux, miembro del gobierno del departamento de Val de Marne, en el cinturón rojo de París, nos comentaba que es optimista ante el futuro. Que la izquierda pronto regresará al poder en Europa. Que en Francia, Sarkozy, en nada será pasado que olvidar. Que van a parar la reforma de las pensiones. Suena bonito pero lejano. El concierto por los “sin papeles” respira un ambiente desconocido para nosotros. Sindicalistas combativos mezclados con gente de la “gauche” y peña de color de clase media. No me imagino a Cándido Méndez lanzando discursos rotundos por los indocumentados y contra la política de expulsiones masivas de extranjeros. Ojala cambien las cosas.
José Luis Martínez
MARIBEL MARTÍNEZ
Desde que llegamos a la región de París, donde hemos pasado tres días, he sentido la necesidad de hablar de la gente que hemos conocido:
Primero fueron los amigos de CNT, anarquistas a la antigua, de esos que llevan su militancia y su forma de entender la vida hasta las ultimas consecuencias. Podrás o no estar de acuerdo con ellos, eso lo dejo para la conciencia de cada uno, pero lo que es cierto es que no he conocido a nadie en este viaje, y ya son unos cuantos, tan generosos como ellos. Mi compi Pedro ya les ha contado de Michel y compañía, no les cansare más.
Recordaré a Elsa, nuestra amiga de Solidaires en Evry, quien en una noche inolvidable, -eran las once y aun no sabíamos donde dormíamos-, nos acogió a cinco del grupo en su casa, recibiéndonos como si fuéramos de la familia y repartiendo café, cariño y colchones a partes iguales.
También quiero hablar del conductor de la furgoneta, que esa misma noche de perros, a la una de la madrugada, hizo dos viajes, llevando al resto de nosotros hasta un hotel de la periferia. Nos salvo de pasar la noche en la calle, no había nada abierto y menos aun un taxi. Solo tras muchos ruegos, acepto una pequeñísima compensación económica.
Que decir de la cena totalmente surrealista que hicimos en un aparcamiento vació y fantasmal en el que nos refugiamos de la lluvia, sentados en el suelo sobre viejas pancartas y donde comí uno de los mejores pollos que yo recuerde. El frió lo combatimos, no podía ser de otra forma, con unos vasos de burdeos.
Los tipos inclasificables del centro comercial, donde aterrizamos como si fuéramos marcianos. Tras tantos días en la carretera, nunca me he sentido mas desubicada y fuera de lugar como ese día. Gentes pobres, enfermos, maltratados por la vida, abandonados a su suerte por la sociedad de consumo. Gentes sin techo, sin papeles, que te pedían que les hicieras una foto.
El sábado en el Omnisport Palace de Bercy-Paris, junto a mas de 15.000 personas, asistiendo a un concierto en apoyo a los “sin papeles” y en contra de la política de expulsiones de Sarkozy. Una sola voz, 15.000 corazones contra la xenofobia y a favor de los mas castigados por la crisis y las leyes en Francia.
Nuestra entrada a París siguiendo la vía verde que va paralela al Sena, mas de 30 kilómetros a su vera con la ilusión de ver las torres de Notre Dame. Un recorrido por sus calles, la gente que te preguntaba quienes eramos y que era eso de la Marcha. También los saludos y el apoyo de los turistas españoles.
Hoy domingo en Saint Denis, la ciudad en la que hay mas población de origen extranjero viviendo. Un modelo de convivencia, que ha conseguido superar barreras, lenguas, colores y razas. Un ayuntamiento con alcalde comunista. Si alguna vez hubiera tenido dudas de que la integración y la convivencia son deseables y necesarias, esta ciudad me ha demostrado que son posibles.
Para lo último guardo la dureza, las maneras bordes y maleducadas de los policías de París. El trato inhumano que hemos podido contemplar hacia los mas desfavorecidos y en alguna ocasión sufrir por el simple hecho de llevar un chaleco naranja.
Mañana volvemos a la carretera, otra vez a la rutina de caminar y devorar kilómetros, cada vez mas cerca de nuestra meta. Seguro que encontraremos nuevos amigos que nos acogerán con el mismo cariño y tendrán con nosotros las mismas atenciones. En París los amigos de Solidaires Sud rail y La Poste nos han dado una vez mas muestras cumplidas de su solidaridad.
Y como en el fondo soy una romántica y era mi primera vez en París, voy a guardar estos días como unos de los mejores de toda la Marcha.
ANA CUEVAS
La Marcha a Bruselas arrancó desde Aragón empujada por un día de intenso cierzo. Así es el viento de esta tierra: salvaje, inmisericorde, racheado de la furia del que reclama libertad. Ese ariete de aire impulsó el comienzo de nuestra aventura. Entre sus indómitas ráfagas, algunos adivinamos la melodía del himno de esta patria : El Canto a la Libertad.
Así lo entendemos todo un pueblo, un canto propio que no necesita que ninguna institución refrende la verosimilitud de lo que siente.
Varias generaciones de aragoneses hemos crecido escuchándolo. Resonó desafiante durante la dictadura y se convirtió en una declaración de principios en la sempiterna transición de la que todavía no acabamos de librarnos.
Hoy he tenido que contar a mis amigos de la Marcha que Labordeta, nuestro entrañable “Abuelo”, ha fallecido. Todos sabíamos de su larga enfermedad y de su tozuda resistencia para abandonarse a los brazos de la muerte. Pero la Parca siempre acaba ganando la partida. O al menos, eso se cree ella.
Amaneció el domingo barriéndonos las legañas con otro vendaval terrible: el cáncer nos había arrebatado a José Antonio. Su deserción, aunque sea involuntaria, nos deja un poco huérfanos. Pero con la inmensa fortuna de ser los herederos de su estela. De ese camino que tantas veces recorrió llevando el corazón en la mochila. Asomándose a las gentes y paisajes de las sendas, como un poeta nómada, en busca de un lugar donde ser libre no doliera.
Y hayándolo en el propio recorrido. Como nosotros. En cada paso, en cada aldea, en todas y cada una de las personas que comparten su pan y su alegría y nos reciben con los ojos plagados de esperanza. La misma que Labordeta derramaba cantándole a esa tierra prometida llamada Libertad.
Decía que sus ocho años en política casi le secan el alma. Que el mundillo patibulario de la Cámara de los diputados consiguió agostar todos sus versos. Era mentira. Vencida la inevitable náusea, Labordeta se sobrepuso a la angostura de esta gente y les gritó la voz del pueblo que, harto de tanto bandolerismo y cicatería, bramó por su boca: ¡A la mierda!
El verso más breve y escatológicamente puro que puede gestar cualquier poeta para definir la condición de los que no respetan ni a su santa madre.
Los activistas de la Marcha a Bruselas estamos de duelo. Dedicaremos toda la jornada del lunes a recordar su memoria celebrando, en la ciudad de la luz, varios actos en su honor.
Pero aunque ya se haya ido, no nos abandona. Su palabra , como un trueno hecho de forja y de tierra, nos acompañará hasta Bruselas. Será una parte sutil del equipaje. Un renglón de desesperada poesía, de valor, de compromiso, de fuerza viva.
Porque su muerte es un mero trámite carnal. Una insignificante circunstancia frente a toda la luz que arrojó durante su existencia.
Así que te arrebataremos a la noche eterna. Robaremos tu esencia de cascarrabias soñador de ojos abiertos para hacerla nuestra. Y como el cierzo, ayudarás a aligerar nuestros pasos para guiarnos hacia esa hermosa patria de la que tan bien nos cantabas.
Hasta siempre. Que la tierra te sea leve, compañero.
PEDRO LOBERA
No sé por dónde empezar. La verdad que la intensidad de estas etapas de la marcha ha sido mucha, tanto la del recorrido, como la humana, bueno la humana ha superado cualquier expectativa.
Hace ya varios días que dejamos Orleans. Allí acabamos con una estupenda cena, donde en otras cosas descubrimos que por esta tierra, los agricultores ecológicos conocen Aragón por ser el territorio donde más maíz transgénico se cultiva. Y que algunos de los presentes tenían pendiente un juicio por hacer acciones contra las plantaciones de maíz, y la multinacional Monsanto los había denunciado. Es lo que tienen las multinacionales, machacan los territorios y a las personas.
La marcha continuó y dos jornadas después llegamos a Etampe, la verdad que el camino fue duro, nos llovió durante cinco horas y los camiones nos salpicaban mucha agua, fue un día duro y sólo teníamos ganas de tomar una ducha y a dormir, pero al llegar a Etampe, nos vino a buscar Fran un señor muy agradable y nos llevó a un parque donde estaban otros compañeros de otras organizaciones, para organizar la comida, todas las personas que estaban allí eran peculiares, pero entre todos resaltaba Michel, con una larga barba blanca, algunos añitos y una vitalidad y decisión envidiable.
Bajó de una furgoneta algo destartalada. Luego me enteré que la hace funcionar con nueve litros de aceite y uno de gasoil, con tan sólo unas pequeñas modificaciones que gustosamente me enseñó. Yo soy mecánico pero no de coches, pero más o menos me enteré. De esta furgoneta comenzaron a sacar, canastos de comida, mesas soportes para bandera, bueno en 10 minutos habían juntado dos mesas del parque, y montado una comilona tremenda, para aquellos que pensaban que en este viaje iban a adelgazar, que se lo saquen de cabeza. La comida es la que Michel va a buscar, a centros comerciales y varios lugares más que está apunto de caducar, pero en perfecto estado y luego reparte entre la gente parada, puesto que él es de una asociación en defensa de los desempleados. Si algo tuve claro de las personas que había en esa mesa es que ponen en práctica al 100% su forma de pensar, ya me gustaría a mí ser tan consecuente muchas veces.
Bueno la llegada a Evry fue apoteósica. Hicimos más de cuarenta kilómetros , cinco de regalo por que el menda se equivocó de dirección, pero bueno la protesta que hicimos en un centro comercial, por que Michel defendió poder poner nuestra pancarta dentro, rodeados de seguridad y de la cena en el parquin creo que os contará Maribel.
Y gracias a Elsa y su marido, que nos acogieron en su casa y pudimos dormir, secos, calientes y en blandito, a parte de la buena conversación que tuvimos.
MARIBEL MARTÍNEZ
Mírenla, que modosita. Viéndola ahí, parece una muñequita, tan tranquila, tan dulce. Pero no, no se engañen, es Juana de Arco, la mujer que en el siglo XV, entre 1429 y 1430, durante el sitio de Orleans, tomó el mando del ejército francés y para vergüenza de caballeros y prelados, expulsó a los ingleses. Cosas de la guerra de los 100 años.
Esta jovencita, aparentemente cándida y tímida, se puso el mundo por montera, bueno, en realidad lo que se puso fue la armadura, y al frente de las tropas del rey Carlos VII, puso Francia patas arriba y a los pérfidos ingleses “pies en polvorosa”
Todos conocemos la historia de esta mujer que ni era de Orleans y ni tampoco fue juzgada y quemada aquí. Ya ven que me he leído su historia. Sigo: fue quemada en Ruan y a manos de sus enemigos los ingleses .Estaba muy mal en esa época perder una batalla y más si era una mujer quien mandaba. Ya ven como se las gastaban en aquellos tiempos con las derrotas guerras, claro que a los prelados ingleses, instigadores del juicio, que fuera una jovencita iluminada quien les ganara la partida, no les hizo ninguna gracia. Tras detenerla, acusada de brujería y herejías mil, la quemaron en la hoguera para escarmiento y aviso de cualquier otra osada fémina. Cosas de la historia.
Orleans, ciudad agradecida con su defensora, la reconoce como su patrona, siendo el emblema de la ciudad. Entre las muchas representaciones que a cada momento vemos, dos estatuas la recuerdan. Una delante del antiguo Ayuntamiento, la presenta modosa y femenina, casi una niña, curiosamente y según dicen, obra de la princesa Marie, hija de uno de los muchos reyes Louis Philippe que hubo por aquí. La otra en la plaza del Martirio, a caballo y en actitud guerrera, metamorfoseada en un general victorioso tras el sitio.
Ante la estatua de esta victoriosa y aguerrida mujer nos damos cita los marchistas y nuestros amigos franceses a la llegada a Orleans. Hacemos nuestra entrada a lo grande, por el puente Real de George V, que cruza el magnífico río Loira. Anda, que no estamos aprendiendo historia y geografía estos días. Caminamos por sus calles mientras por la megafonía de nuestros amigos se escuchan canciones de Lluís Llach, Paco Ibañez u otras más antiguas de la II República y nuestra guerra civil.
¡Cuánto les gusta a los galos la música española!, le digo a mi compi Maribel. Qué va, lo que pasa es que son encantadores y nos reciben a los sones de lo que piensan que nos caracteriza, me contesta. Y así, entre músicas españolas, a ratos cantando y coreando consignas en francés, con lo mal que lo hablamos, recalamos en la plaza del Martirio.