En bicicleta por Pekín

28 Ago 2008

Hasta pronto

07:52 
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Es el momento de parar a repostar. Los Juegos han terminado; con ellos este blog anuncia su despedida. Durante este mes hemos hablado de la excepcional ceremonia de inauguración, visitado el viejo Pekín, escuchado música rock y asistido a las Olimpiadas en el parque. Hemos visto la transformación de la capital china, paseado por las calles de Tianjin y comentado la polémica foto del equipo español de baloncesto.

Al menos para mí, ha sido un trabajo fascinante. He disfrutado con todos y cada uno de los artículos. Haber podido vivir estos Juegos será una de esas cosas que algún día contaré con orgullo a mis nietos. Da pena que todo esto se haya terminado.

Espero que este blog haya servido para acercar un poquito Pekín y China a España, para despertar el interés por este país todavía tan desconocido. China seguirá estando cada vez más presente en nuestras vidas. Los Juegos Olímpicos han servido para situarla en el centro del mundo durante dos semanas, pero no será la última vez. Esto no acaba más que de empezar.

Muchas gracias a todos los que habéis pasado por este blog, a los que habéis escrito comentarios y a los que lo habéis leído en silencio. He sentido que estaba escribiendo para lectores de lujo. Habéis enriquecido el blog con vuestras ideas y aportaciones. Durante todo el camino habéis estado en el sillín dando ánimos.

Muchas gracias a Público, que me dio esta oportunidad y que me ha tratado genial desde el primer día, apoyándome y dándome total libertad. Ellos son los impulsores de este blog, al que ya le he cogido tanto cariño. Si deciden seguir apostando por esta bicicleta, yo siempre estaré dispuesto a dar pedales.

Hasta pronto.

28 Ago 2008

798 / 2008

06:26 
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El 798, el conjunto de galerías de arte más importante de Pekín, no ha dejado la oportunidad de retratar uno de los acontecimientos más trascendentes de la historia reciente de China, las Olimpiadas de 2008. Casi a las afueras de la capital, en el distrito de Dashanzi, el 798 es probablemente el lugar más vibrante del ya de por sí efervescente arte chino. Decenas de galerías de todos los tipos se juntan para mostrar el arte más vanguardista que se cuece en este país.

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El Doctor T.F. Chen, un hombre con un pie en China y otro en Estados Unidos, artista polifacético e implicado en el diálogo entre diferentes culturas, decía “que en nuestra época de ordenadores y comunicación, no sólo se necesita tener hardware y software, sino también SOULware (“soul” significa “alma” en inglés). Esa es precisamente la función del 798, donde hay exposiciones sobre el nuevo consumismo chino, la generación del hijo único o los dramas de los trabajadores en las fábricas del sur del país. Li Chen, estudiante de español en la Universidad de Pekín (que ya apareció por este blog), me comentaba que ahora mismo a China le faltaba una ideología, una especie de idea que una y cohesione a todo el país. El 798 aspira a todo eso.

Y los Juegos Olímpicos han sido un tema recurrente. El propio Chen ha realizado una exposición titulada Las Olimpiadas y el Arte por la Humanidad, donde varios lienzos mezclan motivos chinos y occidentales relacionados con los Juegos Olímpicos. No es un caso aislado. Desde 2001, Liu Guosong ha impulsado un proyecto en el que más de 1.000 artistas han creado cerca de 10.000 obras, la mayoría girando en torno al concepto “Un mundo, un sueño”.

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Xu Yong, un fotógrafo que alcanzó fama por sus fotografías del viejo Pekín, tiene otra exposición con Shi Guorui (también fotógrafo) en la que aparece el famoso Nido de Pájaro, que muchos ya han convertido en símbolo artístico. Pan Dehai ha colocado a sus famosos muñecotes frente al Estadio Nacional ejerciendo todos los deportes olímpicos. Y Tian Yonghua, también fotógrafo, situó a miles de patriotas con banderas rojas, casi como un ejército, frente al ya famoso estadio olímpico. El Nido se ha convertido en un filón para los artistas.

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Junto a este fenómeno artístico, en el 798, que en los últimos años se ha llenado de cafés y restaurantes de moda, algunas empresas han intentado aprovecharse del ambiente cool durante los Juegos Olímpicos. Es el caso de AOC, una empresa especialista en tecnología y pantallas, que ha llenado una galería con cientos de pantallas modernas donde poder ver los partidos de los Juegos Olímpicos. O el de Nike, un local de dos plantas, enorme, donde se cuentan las bondades y la aportación al arte de la firma deportiva. Nike ha puesto a disposición del público una pantalla de unos cuatro metros de altura, iPods para seguir el recorrido por el edificio y algunos de sus playeros más emblemáticos. A escasos metros, una galería coreana expone su última obra de arte:

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También algunos países han aprovechado el tirón del 798 para potenciar la imagen de su país. Entre ellos están las autoridades suizas, que situaron aquí La Casa de Suiza (4.000 metros cuadrados, unos 120.000 visitantes durante las Olimpiadas) para poder dar a conocer algunas de sus costumbres, potenciar la imagen del país en China y hacer negocios. Pero hoy es 27 de agosto y de las Olimpiadas sólo queda la resaca. Frente al imponente local, los obreros desmontan mesas y limpian el interior. Los Juegos han terminado, el arte continúa.

27 Ago 2008

Mi nueva casa hutong

17:32 
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Hace algunos días os hablaba de ese viejo y olímpico Pekín, de los famosos hutongs de la capital de China. Son sin duda alguna uno de los mayores atractivos de esta ciudad y su corazón, su alma, donde respira el auténtico Pekín. Por eso, mi nueva casa a partir de septiembre estará en uno de estos antiguos barrios.

Aquí tenéis una pequeña muestra.

El interior de la casa lo dejamos para cuando esté presentable.

26 Ago 2008

Aquí ganamos todos

05:58 
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Después de dos semanas de competiciones olímpicas, llega la pregunta: ¿quién ha ganado los Juegos? Ya, ya sé que lo importante es participar y que incluso el Comité Olímpico Internacional se supone que no puede hacer listas por países… pero, ¿quién ha ganado? Aunque podría parecer una respuesta fácil, no lo es tanto. Pasa un poco como con los resultados del Estudio General de Medios o las elecciones: aquí ganan todos.

La clasificación que más se repite en medios de comunicación de todo el mundo, y que sale en la página oficial de la Organización de los Juegos, sitúa a China en la primera posición. El criterio seguido contabiliza el número de medallas de oro.

medallero-publico.jpg

Pero la realidad pinta a gusto de cada uno. Algunos medios estadounidenses, como la cadena NBC o The New York Times, presentan una tabla distinta (se contabiliza el número de medallas totales y, por supuesto, gana Estados Unidos):

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Pero, todo esto suena un poco injusto. China cuenta con 1.300 millones de habitantes y EE.UU. con 300 millones… ¿Qué pasa si atendemos a las medallas de oro por cada habitante? En este caso, Bahamas, con tan sólo una medalla de oro, sería la ganadora de los Juegos. Esta es una clasificación que le gusta mucho a los australianos, ya que les sitúa terceros y por encima del Reino Unido (India sería la peor parada, con 1.000 millones de habitantes y tan sólo una medalla de plata. Estados Unidos ocuparía el puesto número 34 y China el 53).

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Pero hay que tener en cuenta el factor económico. Hay países que tienen más dinero y por lo tanto pueden invertir más en sus deportistas. De hecho, nueve de los diez primeros en medallas de oro figuran entre los 15 más ricos de la clasificación del Banco Mundial. Si tenemos en cuenta el Producto Interior Bruto por medalla, Corea del Norte es la ganadora.

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Pero había que buscar la forma de que España también ganara. La única solución parece ser unirse a la Unión Europa. ¿No estamos todo el día hablando de lo importante que es la UE? ¿No vienen muchas leyes de Bruselas? ¿No podemos trabajar y circular libremente dentro de la Unión? ¡La UE ha ganado estos Juegos!

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Nota: por cierto, España, que ocupa el puesto número catorce por medallas de oro y totales, baja bastante cuando se atiende a su población (40), Producto Interior Bruto (59) y renta per cápita (45).

Links:

- Más clasificaciones en la BBC.

- Más con Bill Mitchell.

26 Ago 2008

Pekín, Pekín, yo amo Pekín

05:14 
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He de reconocer que no me impresionó demasiado la Ceremonia de Clausura. Tal vez era el estado de ánimo o la sensación de que todo se había acabado y era un poco irrelevante. Tuvo algunas escenas increíbles, como el momento en que la torre central ocupa el escenario y las cintas se elevan al cielo, pero me pareció un poco aburrida. Entre la aparición de David Beckham y la cantidad de canciones que se cantaron, aquello parecía más bien Noche de Fiesta en TVE.

De todos modos, aprovecho para poner una de las canciones que más me han gustado de estos juegos y que se cantó en la Ceremonia de Clausura: “Pekín, Pekín, yo amo Pekín” (北京北京我爱北京, beijing beijing wo ai beijing). Hace ya tiempo que han circulado un montón de canciones sobre estos Juegos y en las tiendas de música china venden un doble CD con todas ellas. Las más famosas probablemente sean “We are ready”, “Pekín te da la bienvenida” y “You and me” (la que se cantó en la Ceremonia de Inauguración), pero yo me quedo con “Pekín, Pekín, yo amo Pekín”:

25 Ago 2008

Y nosotros, ¿qué?

10:58 
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Sigo con el balance de estos Juegos Olímpicos, que no han significado un reto tan sólo para el país anfitrión, sino para el resto de participantes y sus sociedades. Que unos Juegos se celebren en un país tan distinto como es China, enorme e inmenso, con una evolución histórica muy distinta a la nuestra, implica muchos retos para los visitantes. ¿Cómo ha reaccionado Occidente a la celebración de estos Juegos? ¿Es verdad, como decía Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional, que “el mundo ha comprendido más a China y China ha conocido mejor al mundo”?

En mi opinión, y sobre todo en los meses previos a los Juegos, Occidente ha perdido una oportunidad de oro para comprender mejor este país. Casi durante un año, la mayoría de noticias relacionadas con los Juegos han estado teñidas por aspectos negativos, estereotipos, una especie de miedo escénico ante China y recelos hacia la organización de los Juegos. Nos hemos olvidado de la otra cara del país: el cambio impresionante que se ha vivido en los últimos 30 años, la forma en la que 500 millones de personas han salido de la extrema pobreza y el enorme cambio cultural y social que vive el país.

En este ambiente mediático, Europa no ha dejado su eurocentrismo y Occidente ha adoptado el papel de un profesor experto que viene a dar lecciones a un alumno retrasado. ¿Dónde quedaron las noticias sobre la peligrosidad de la comida china? ¿Y la amenaza de la contaminación? ¿Qué fue de aquella prohibición de negros y mongoles en los bares? ¿Alguien puede de verdad criticar el desconocimiento del inglés en la población china? Ante la duda, Occidente siempre ha preferido la condena.

Y, sin embargo, hay lugar para la esperanza. La Ceremonia de Inauguración fue una de las mejores campañas de relaciones públicas que ha hecho ningún país. El contacto directo, el tú a tú, ha acabado con muchos estereotipos. Son numerosos los periodistas, turistas y espectadores que han estado en Pekín durante los Juegos y que han soltado aquello de “pues esto es mucho mejor de lo que nos han contado”.

También ha habido publicaciones especiales sobre el país, más informes, más reportajes. Aunque el flujo principal ha ido en otra dirección, muchos otros reportajes excepcionales han hablado de la educación, la cultura y los cambios en la forma de ser y de pensar de la sociedad china. Al menos durante el último año, China ha existido.

Todavía nos queda mucho para comprender aquello que Manel Ollé llamaba el “mobiliario mental” de los chinos. Ellos aprenden inglés en las escuelas, algunos estudian en universidades occidentales, conocen los iconos de Hollywood y la historia occidental, les gusta David Beckham y Kobe Bryant, comen hamburguesas. Ellos siguen sabiendo mucho más de nosotros de lo que nosotros sabemos sobre ellos.

Relacionado:
- Las medallas perdidas por China
- China luce sus medallas

25 Ago 2008

Las medallas perdidas por China

09:21 
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Aunque los Juegos hayan sido un rotundo éxito, también han sacado a relucir algunos de los principales problemas que tiene este país. Las Olimpiadas han sido un duro examen para el Gobierno chino, que ha visto como algunas de sus manías y miserias han sido puestas sobre la mesa.

El más importante de todos, por repercusión mediática y por su difícil solución, ha sido la integración de las minorías del Estado. Los incidentes en marzo en Tibet y los atentados en Xinjiang (21 personas muertas entre el 4 y el 12 de agosto) han mostrado que muchos no se sienten cómodos con el desarrollo impuesto desde Pekín. Aunque la situación económica en estas Regiones Autónomas ha mejorado espectacularmente y tibetanos y uigures gozan de algunos privilegios (exención de la política del hijo único, preferencia para entrar en las universidades, prioridad en algunos trabajos…) China sigue teniendo un problema. El actual modelo de Gobierno chino no parece tener una solución para estas dos provincias con fuerte sentimiento nacionalista y las Olimpiadas no han ayudado a mejorar su situación (persecución de disidentes, torturas, falta de libertad de expresión…)

Los Juegos Olímpicos tampoco han servido para modificar la situación general de los derechos humanos y libertades en China. Según Amnistía Internacional, los Juegos Olímpicos han empeorado la situación en los últimos meses. Con toda su repercusión mediática, Pekín ha querido dar buena imagen y ha añadido más presión a los que han intentado alzar la voz más de la cuenta (desalojados, periodistas, disidentes…). Durante los Juegos, algunos de los que se acercaron a los parques protesta para solicitar una manifestación fueron detenidos (como Wu Dianyuan y Wang Xiuying, de 79 y 77 años, que han sido condenados a un año de reeducación). Internet siguió censurado. Varios periodistas extranjeros fueron intimidados y sus equipos destrozados. La evolución del país en los últimos 30 años apunta a una mejora paulatina de las libertades; las Olimpiadas (al menos a corto plazo) no han tenido ningún efecto revolucionario.

El Gobierno ha ejercido un control absoluto sobre la organización de estos juegos, casi obsesivo. Se pretendía obtener unos Juegos de ensueño y para eso no se quiso dejar nada al azar. Este control (más complicaciones a la hora de obtener visados, expulsión de mendigos, cierre de puestos callejeros y mercados –ha pasado en otras Olimpiadas-, normas de civilización, expulsión de inmigrantes de otras provincias…) ha dado una sensación de la ciudad un tanto artificial, un ambiente en el que tal vez ha faltado la improvisación, la naturalidad y el carácter del Pekín diario.

Otro tema sobre el que habrá que reflexionar es la contaminación. Después de dos semanas de cielo azul y aire aceptable, ¿cómo volver al antiguo y gris Pekín? Los Juegos también han sacado a relucir los problemas de las grandes ciudades chinas, con una urbanización acelerada y la construcción de urbes casi de la nada (desalojos forzados, destrucción del patrimonio histórico, tráfico caótico…) Otro tema que Pekín y el norte de China tendrán que cuidar en los próximos años será la sequía y la falta de agua. Parte del agua de otras provincias cercanas a Pekín fue desviada para asegurar el abastecimiento de la capital durante los Juegos. China tendrá que hacer frente a todos estos retos.

Estos son sólo algunas de las medallas que China ha perdido y que tendrá que comenzar a ganar en los próximos años. Son retos inmensos, gigantes, en un país con 1.300 millones de habitantes que se encuentra en una transformación sin precedentes. El balance de estos Juegos sin duda será positivo para China, aunque faltan muchos oros por conseguir.

Relacionado:
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- Y nosotros, ¿qué?

24 Ago 2008

China luce sus medallas

17:31 
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Es 24 de agosto, son las diez de la noche y los fuegos artificiales todavía se escuchan desde mi casa en Pekín. Entre la nostalgia anticipada y los recuerdos todavía frescos en la memoria, es hora de hacer balance. ¿Ha pasado China el examen? ¿Han sido un éxito los Juegos de Pekín 2008? El balance ha sido más positivo de lo que yo esperaba:

El triunfo más importante de los organizadores ha sido que no ha pasado nada. Después de los altercados en marzo en Tibet, los problemas en Xinjiang y las reivindicaciones de ONGs y asociaciones pro-derechos humanos, ningún incidente importante ha salpicado la imagen de estos Juegos. La llegada de los periodistas deportivos y el comienzo de las competiciones olímpicas han centrado la información en el deporte y las medallas. Después de todo el ambiente de enfrentamiento que rodeó a los Juegos en los meses previos, la “no noticia” ha sido lo más importante para el éxito de Beijing 2008.

En segundo lugar, China ha mostrado una capacidad organizativa impecable. Se podrán criticar las medidas preventivas o la seguridad excesiva, pero lo cierto es que todo ha funcionado como un reloj suizo. Las instalaciones fueron espectaculares, el tráfico razonable, los autobuses puntuales y los voluntarios amables y eficientes. Todo parecía estar en su sitio. No es nada fácil organizar unas Olimpiadas, que implican una capacidad organizativa descomunal: tres millones de atletas, periodistas y espectadores en Pekín, 75.000 toneladas de equipamiento transportadas, 2.000 vehículos al servicio de los Juegos, 37 instalaciones deportivas principales en funcionamiento, 72 centros de entrenamiento, miles de traductores… Todo esto sin contar el trabajo que se ha hecho antes, como los 145 nuevos kilómetros de metro. El éxito ha sido tan rotundo que casi nadie ha hablado de la contaminación, que al final no ha tenido ninguna repercusión en las competiciones.

En el ámbito deportivo, los Juegos han sido espectaculares. Con Phelps y Bolt como estrellas indiscutibles, ha habido emoción, espectáculo y nuevos récords mundiales. Para China todavía tienen mayor sabor a victoria, porque con sus 51 medallas de oro ha arrasado (Estados Unidos se ha quedado en 36). Aunque los estadounidenses todavía lideran en el total de medallas (110 contra 100), el avance espectacular del equipo chino muestra la capacidad humana y económica de este país.

En cuarto lugar, creo que China ha mejorado su imagen en el mundo (hay que reconocer que no era muy difícil). Con una Ceremonia de Inauguración espectacular, un comportamiento cívico correcto y sonrisas para los visitantes, el país ha mejorado en el tú a tú. China ha intentado dar una imagen amable y amistosa, ha querido seducir. Dudo mucho que haya acabado con el miedo y los recelos occidentales, pero seguro que su imagen general es mucho mejor hoy que hace dos semanas.

Además de todo esto, los Juegos han sido (y serán) un éxito económico y han despertado el orgullo de los chinos por su país. En el primer post de este blog, hablaba del sueño olímpico chino, de ese intento por volver a contar en el mundo y salir de la pobreza. Que los Juegos se hayan desarrollado en un país en vías de desarrollo como China (con 1.300 millones de habitantes y una cultura milenaria casi desconocida en Occidente) es un primer paso para avanzar en el famoso slogan de “Un mundo, un sueño”. China tenía muchas ilusiones puestas en estos Juegos y nadie se había esforzado tanto antes para celebrar unas Olimpiadas brillantes. Los Juegos han vuelto a situar a China en el mapa. Hoy es la noche en que la mayoría de los chinos se van a la cama con una sonrisa.

Relacionado:
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24 Ago 2008

El último día

09:42 
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Antes del punto y final de esta noche, he estado por la mañana viendo mi último partido de las Olimpiadas. No ha sido nada especial, sólo un par de partidos de balonmano, pero ya estoy un poco melancólico.

A la entrada del gimnasio, una periodista de Reuters me ha preguntado por el ambiente del último día, sobre cuáles eran mis sensaciones este 24 de agosto. Le he dicho que estaba triste. Desde que llegué a Pekín hace casi un año, he visto como la ciudad abría nuevas líneas de metro, muchos de mis amigos se apuntaban a voluntarios y las entradas se ponían poco a poco a la venta. Ha habido mucha ilusión, mucho esfuerzo y muchos sueños en esta cita de dos semanas. Pekín ha vivido inmersa en la sensación de que algo grande pasaba en agosto, siempre con los Juegos en el horizonte. ¿Qué haremos después de todo esto? A tan sólo unas horas para la Ceremonia de Clausura, a mí da un poquito de pena que todo esto vaya a acabarse tan pronto.

23 Ago 2008

Olimpiadas en el sofá

20:09 
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en-el-sofa1.jpgMás allá del quinto anillo de Pekín, a las afueras de la capital, Hao Xiaoying me recibe en su piso con una sonrisa, un “bienvenido, bienvenido” y unas zapatillas de andar por casa. Es sábado y hoy no tiene que trabajar, así que tiene tiempo para charlar un rato y ver algunas competiciones de las Olimpiadas. Aunque los partidos están en los estadios y haya pantallas en los parques, esta mujer de 52 años prefiere seguir los Juegos en el salón de su casa. “Aquí se ven mucho mejor las competiciones”, me dice. A Hao no le atrae la idea de pasar varias horas en un estadio, llegar antes para pasar los controles de seguridad o soportar el tráfico de Pekín.Su casa está en uno de los numerosos edificios de más de veinte plantas que han poblado las ciudades chinas en los últimos años. Su marido está de vacaciones en Mongolia (su ciudad natal) viendo a algunos amigos. Él es profesor de Biblioteconomía en la Universidad de Pekín, una de las más prestigiosas del país, mientras Hao trabaja en una especie de ONG que ayuda a las empresas en sus intercambios comerciales. No son ricos, pero “viven bien”, como me cuenta su hija, Li Chen, estudiante de español en la Universidad de Pekín. Es una de esas familias que se ha beneficiado del crecimiento económico en los últimos años, la nueva clase media china.¿Lo mejor de los Juegos Olímpicos? Hao y Li casi responden al unísono: Michael Phelps. Ninguna parece tener dudas de que es el deportista de estas Olimpiadas. Los medios chinos se han llenado de alabanzas al Rey del Cubo de Agua y la población le ha cogido cariño. Hua Hao me explica que no sólo ve partidos donde compiten sus compatriotas, sino aquellos que le parecen más interesantes. “Me gusta ver a los mejores”. Como segundo acontecimiento que más le ha gustado, Hao destaca el partido de fútbol entre Brasil y Argentina. Como tercera respuesta, la actuación de los jamaicanos en atletismo.Li Chen, su hija de 21 años, me comenta que los Juegos se han seguido con intensidad en el país. Ahora mismo realiza prácticas en una institución del Gobierno, donde hay menos trabajo del habitual y muchos siguen los Juegos a través de la televisión o Internet. Cuando tienen un hueco en medio del trabajo, muchos echan una partida de ping-pong en las numerosas mesas que hay en la empresa (una por planta).¿Cuál será la influencia de estos Juegos para China?Li, de mirada inteligente y español perfecto (pasó un año en Cuba), coge aire cuando le hago esta pregunta. Hay muchas cosas que decir, sobre todo en cuanto al cambio psicológico de la población. Las Olimpiadas han sido un acontecimiento importantísimo para China, han mejorado las infraestructuras de la ciudad y reducido la contaminación. “Seguramente va a mejorar el nivel de vida”. La presencia de tantos extranjeros hará abrirse al país y que el resto del mundo pueda conocer China.Li, sin duda alguna una de las chinas con mayor sentido crítico que he conocido en Pekín, también cree que hay cosas que se pueden mejorar. Le parece que el Gobierno ha querido controlar demasiado los Juegos y tenía miedo a que se le fueran de las manos. También opina que la población china debería acostumbrarse a recibir críticas al país y respetarlas. “No todo el mundo tiene que estar de acuerdo con lo que estás haciendo, eso es la diversidad y los chinos deberíamos estar acostumbrados”, me dice haciendo alusión a los incidentes en el recorrido de la antorcha olímpica por Londres, París y San Francisco.Su madre, que ha estado un rato en la cocina preparando ternera al curry con arroz, vuelve para hablar del después de los Juegos. “Tengo miedo de que cuando acaben los Juegos haya más contaminación y más coches”. Hao está a favor de restringir a la mitad el uso de los coches privados en Pekín (medida excepcional tomada para las Olimpiadas) para poder disfrutar de un tráfico más fluido y un aire de mayor calidad.Hao también piensa que los Juegos han traído un mayor conocimiento del deporte a China. Según ella, en el país se va abandonando poco a poco la visión de que el número de medallas es reflejo del poder del país. “Antes a la gente sólo le preocupaba si China ganaba o perdía”, ahora los chinos disfrutan con el deporte.Tan sólo queda un día para la Ceremonia de Clausura y estos Juegos, que los chinos han vivido intensamente en sus casas, ya casi parecen el acontecimiento histórico para contar a nuestros nietos. “No sé cómo la gente se va a adaptar a la vida normal cuando se acabe todo”, me dice Li. Aún así, a China le esperan muchos acontecimientos importantes en los próximos años, entre ellos la Expo de Shanghai en 2010. “Hay un futuro brillante”.

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