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Cartas de los lectores

Un espacio público para dejar oír tu voz

28 de febrero

28 feb 2009
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La cara dura de Federico Trillo
Nadie puede tolerar que Federico Trillo, después de sus actuaciones como ministro de Defensa, no dimitiera. El PP está acostumbrado a pedir dimisiones, a troche y moche, para políticos ajenos a su partido, pero nunca para los suyos. Su estrategia es siempre la misma: negar lo evidente, negar todo, inventar lo que haga falta, mentir, resistir y, así, confundir y engañar a la opinión pública.
Nadie puede tolerar esto, pero el colmo de la desvergüenza está en que este señor, dimitido hace tiempo por la ciudadanía, ose aparecer en público para pedir dimisiones. Debe de ser su estilo de vida, apañado por las consignas de Martínez Camino y su meditación diaria. Seguramente, cuando le están diciendo la verdad, él ve insultos y calumnias que debe sobrellevar con humildad y paciencia y, así, prosperar en santidad. ¿Va por ahí su devoción y fidelidad al marqués de Peralta, San Josemaria Escrivá, hoy ya canonizado en condiciones irregulares?
Pablo Cuesta /Madrid

La racionalidad de una sociedad
Es difícil que una sociedad no reaccione con irracionalidad ante un crimen como el cometido con la joven Marta del Castillo y es comprensible también que los padres
reaccionen como lo han hecho, pidiendo la cadena perpetua e incluso la pena de muerte ante la pérdida de su ser más querido.
Pero lo que me parece algo irracional es que algunos medios de comunicación, con tal de aumentar las audiencias en sus cadenas, más que solidarizarse con las familias, respetando el dolor que están sufriendo, están haciendo eco, rozando la morbosidad, con la publicidad de las peticiones que se hacen en caliente en las manifestaciones. Un país democrático como el nuestro no puede permitirse el lujo de cometer el error de regresar al pasado.
No estoy planteando que no se endurezcan las penas o que no se cumplan íntegramente las condenas, pero mi pregunta sobre la cadena perpetua es la siguiente. ¿Qué pasaría si se lleva a cabo el referéndum sobre la cadena perpetua y, después de aprobarse dicha ley, meses más tarde, se repite otro crimen similar al de Marta Castillo?
La siguiente consulta sería para implantar la pena de muerte, ya que la cadena perpetua no habría sido suficiente para terminar con los asesinatos. Y si con la pena de muerte tampoco se erradica esta lacra de nuestra sociedad, el siguiente paso sería pedir un referéndum para ejecutar a los reos en los patíbulos de las plazas de los pueblos, como en los tiempos del medievo, o quemarlos en la hoguera, como hacían los inquisidores con los herejes y no creyentes para regocijo de la chusma vecinal de los pueblos.
Joaquín García

Planificación económica
Una crisis para estremecer el alma y hacernos tener miedo. El temor en nuestro tuétano es reaccionario, es paralizar a la población repitiendo el arcano del vocablo para sembrar el pánico y paralizarnos. Es momento de cuestionar el sistema e incluso a la clase política, que siembra más de lo mismo y no ofrece alternativas a un modo de producción caduco y voraz con sus propios productores asalariados. La receta: superar el capitalismo, engendrar, al menos intelectualmente, un modo de vida más humano y libre, donde primen los intereses colectivos sobre la ganancia
individual.
El ser humano debe reivindicarse en otro sistema, planificado, solidario, que anteponga los valores humanos al voraz beneficio. La economía debe estar basada en el valor de uso de lo que produce, y no en el omnipresente valor ganancial. Debemos alzar la voz contra la podredumbre de este sistema y su plutocracia y decir basta ya de hambrunas, de desempleo y de desesperación.
Hasta nuestra Constitución da cabida a la planificación económica y cita la propiedad como un bien social, aunque los ideólogos neoliberales de nuestro país se hayan empecinado en mandar al olvido todos estos artículos. El capitalismo no debe refundarse, es un sistema enfermo y de consunción, se devora devorando; hay que superar el capitalismo para seguir evolucionando como seres humanos, y no como ratas.
Antonio Rubio Mendoza /Sevilla

Guantánamo
Pretenden que el problema de los presos de Guantánamo creado por Estados Unidos se reparta y resuelva en los países europeos. Algunos países no se deciden, pero el ministro Miguel Ángel Moratinos parece dispuesto a echar una mano a Barack Obama en este asunto. No ha perdido tiempo en manifestar su buena voluntad. Necesitamos demostrar con gestos que queremos ser sus amigos. El siguiente paso será enviar más tropas a Afganistán.
Lo de Guantánamo será un proceso lento, porque hay que estudiar a fondo los casos. Parecerá un mercado, este preso lo acepto, este otro no. Presos sospechosos de terrorismo, pero no inculpados formalmente por falta de pruebas y que, si vuelven a sus países de origen, corren peligro de perder la vida. ¿Por qué no se quedan en Estados Unidos? ¿Qué hacer con ellos en Europa? No deja de ser un peligro que estén en territorio nacional, pero entre países amigos hay que ayudarse.
Ya se ayudó a los norteamericanos permitiendo los vuelos con presos destinados a Guantánamo y, en algún caso, mirando hacia otro lado ante las cárceles secretas para los interrogatorios. Quien más quien menos, muchos países se implicaron en este asunto de Guantánamo para luchar contra el terrorismo internacional, aunque haya sido un fracaso. Guantánamo sigue siendo una ilegalidad pendiente de solución.
Antonio Nadal /Zaragoza

27 de febrero

27 feb 2009
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Violentar al que violenta
De impactantes podrían definirse las imágenes de un laz-
kaotarra armado con un mazo entrando en la herriko taberna de Lazkao y arremetiendo contra todo el mobiliario del local. La expresión de rabia e impotencia de este hombre es, cuando menos, digna de reflexión. En Euskadi estamos acostumbrados a que simpatizantes o miembros de la izquierda abertzale muestren sus heroicas hazañas –día sí, día también– con impunidad y sin encontrar oponente a sus desmanes. Desmanes que van minando la paciencia y la tranquilidad de muchos vascos, cansados de asistir
como meros espectadores a una espiral de violencia y
de sinrazón que parece no
tener fin.
Entiendo que la solución no pasa por violentar al que violenta, pero sí veo comprensible que, en un arrebato de desesperación y desesperanza, uno actúe como el vecino de Lazkao. No justifico su
acción, pero sí la considero humana dentro del contexto en el que se produjo. Más reprobable sería, quizás, la actitud de los que, horas después, empapelaron la localidad guipuzcoana con amenazas hacia su convecino que, dado el cariz que ha tomado la situación, ha optado por marcharse del pueblo.
Izaskun Fernández /Girona

Cuando las víctimas legislan
Primero fueron los padres de Mari Luz y ahora los de Marta del Castillo. Han conseguido trascender la tragedia familiar y, a través su presencia continua en los medios, encontrar afinidades en amplios sectores de la población, en los partidos políticos que vertebran la sociedad y, aparentemente, en el mismísimo presidente del Gobierno. En estos momentos se está elaborando la reforma para llevar a cabo el enésimo endurecimiento del Código Penal –que era ya el más duro de la etapa democrática–, y todo para satisfacer a una opinión pública asustada por otras causas menos controlables por la Administración, como es la inestabilidad radical del sistema social y económico en el que estábamos tan cómodamente instalados.
Cuando se pide la cadena perpetua conviene recordar que la privación de libertad supone la agresión más directa que el Estado ejerce sobre el ciudadano como sujeto de derechos y como persona individual. Esto sería mantener una represión directa sobre los presos preventivos y los condenados, apartándoles de las estructuras de participación y social. Como en democracia resulta imprescindible ofrecer una oportunidad a la dignidad humana, el legislador ordenó, en el art.25.2 de la Constitución, que las penas privativas de libertad estuviesen orientadas a procurar la reeducación y reinserción social de los condenados, y que se evitase en lo posible el deterioro físico y psíquico de los presos preventivos.
La legalidad es irrenunciable, no podemos limitar por la fuerza las capacidades de nuestros conciudadanos durante espacios temporales prologados (de hasta 40 años), ni dudar sistemáticamente de su facultad personal de reiniciar la vida cotidiana con autonomía y sin delinquir. Al negarles su condición humana perdemos también la nuestra.
Luis Fernando Crespo/Alcalá de Henares (Madrid)

Ilegalizar Falange
Próximamente se manifestará en Treviño una de las varias escisiones de Falange. Se desconoce si existe alguna razón (aparte de la pura provocación), pues es improbable que estos individuos puedan atender a razón alguna. No dudo de la cercanía ideológica de Herri Batasuna y sus distintas formas electorales con los totalitarismos asesinos de ETA, así se explica la ilegalización de tales partidos.
Cabe ahora preguntarse si existe alguna duda sobre el hecho de que los partidos actuales derivados de Falange sean herederos de la Falange Española de las JONS, único partido legal y conformador del movimiento en la dictadura. ¿No deberían ser ilegalizadas todas las formaciones políticas que tengan que ver con el régimen franquista? ¿A qué viene esta doble moral? Los distintos tipos de Falange son los últimos restos del régimen, un anacronismo dictatorial que incumple la legalidad vigente, como, por ejemplo, la llamada Ley de Banderas. Seguimos igual, con miedo a los matones de toda la vida, tanto en Ordizia como en Valladolid.
Javier Lacomba /Valladolid

Contradicción o hipocresía
El cardenal Lozano Barragán ha afirmado que “el aborto no es otra cosa que matar a un ser humano y que el Estado tiene la obligación de preservar la vida”. ¿Por qué la Iglesia católica no enarbola una campaña continua contra la pena de muerte, que también supone matar a un ser humano? En esa concepción de Estado que tiene el cardenal, ¿qué opinión le merece que haya países cristianos que todavía mantengan el asesinato como pena capital en sus ordenamientos jurídicos? Si tanto defiende la Iglesia la vida en su concepción original y final, oponiéndose al aborto y a la eutanasia respectivamente, ¿por qué nunca se posiciona claramente en contra de la pena de muerte?
Esta es una contradicción insalvable para la Iglesia o una más de las hipocresías a las que nos tiene acostumbrados. Critica también el cardenal la revolución sexual que ha llevado a la trivialización del sexo y a su separación del acto de la procreación, entendiéndolo como un pasatiempo pasajero. Esta concepción del sexo que el cardenal critica no es tan moderna, pues ya era practicada en antiguas culturas; pero llegó el cristianismo y la redujo a su mínima expresión. Sin embargo, mal que le pese a la jerarquía católica, el sexo es también divertido y sano. Así que lo seguiremos pasando bien.
Xavier Muñoz/Madrid

26 de febrero

26 feb 2009
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Dinero de los pobres para los pobres
Al término de una reunión informal en la ciudad francesa de Burdeos, los titulares de Desarrollo de la Unión Europea respaldaron la creación de un fondo para ayudar a los agricultores de los países pobres que sería financiado con el dinero de la Política Agrícola Común (PAC). Los ministros consideran estas medidas “indispensables” para hacer frente al aumento de la población y el consumo.
Por otra parte, los titulares de Desarrollo han pedido a los países de la UE que definan estrategias a largo plazo para “combatir las causas profundas de la crisis”, dar un nuevo impulso a la agricultura familiar sostenible y apoyar el desarrollo y las inversiones del sector privado en estos países. Además, han abogado por mejorar las “críticas condiciones” en las que se encuentra la producción agrícola en esas zonas y ayudar a esos países para que sean “menos vulnerables a la volatilidad de los precios y la escasez de alimentos”.
De esta forma, la noticia de que la UE va a destinar 1.000 millones de euros para mejorar la agricultura de los países pobres me parece muy bien. El problema es que este dinero proviene del que debían y no han dado a los agricultores europeos, por lo que, sin duda, se trata de dinero de los pobres agricultores europeos que ahora pretenden dar a otros países.
Domingo Martínez /Baños de Valdearados (Burgos)

La Ley penal
Se ha venido avanzando en la humanización y seguridad de la Ley penal desde la Ilustración, con paso lento y racional. En el ensayo De los delitos y las penas, Cesare Be-
ccaria (1738-1794) abogaba por erradicar de la Justicia la tortura que era usada para la confesión del acusado: el físicamente fuerte no confesaba aunque fuera culpable, mientras que el débil lo hacía aunque no lo fuera, por evitar el dolor físico.
Sólo una muerte legal que fuese injusta justificaba el no a la pena de muerte. Un principio de la ley penal es que sólo se aplique con efecto retroactivo en el caso de que beneficie al inculpado.
Lo anterior se refiere al caso del asesinato de la joven Marta del Castillo. Un hecho absolutamente deleznable, pero si el Gobierno, el Parlamento y el Poder Judicial hubieran de gobernar, legislar e interpretar la ley a golpe de emociones, de particularidades puntuales de los hechos que ocurren en la sociedad, asistiríamos a una inseguridad de la aplicación de la ley, amén de retroceder, en la mayor parte de los casos, sobre los avances conseguidos a través del pensamiento y la razón, que es como se justifica la propia civilización.
¿Cadena perpetua? Después vendría la pena de muerte. Voces hemos oído en ese sentido, en alguna ocasión, acerca de ETA. Otra cosa diferente es la seguridad de que se cumpla la pena.
Vicente Monje/Madrid

La ética ausente del PP
El lunes vimos cómo el ex ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, presentó su dimisión al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el cual se la aceptó. Bermejo ha dado un ejemplo de ética política y personal al dimitir de su cargo tras la cacería humana que viene sufriendo por parte del PP, por la simple afición a la caza y coincidir con el juez Garzón en una cacería organizada por un ex concejal del Partido Popular.
Creo que con esta dimisión se vuelve a demostrar cómo actúan los diferentes partidos. Mientras en el PSOE la ética personal y el compromiso con el proyecto y el partido hacen que cuando una actuación personal perjudica al conjunto se dimite, en el PP miran a otro lado.
El PP solicita dimisiones, pero ellos nunca ejercitan con el ejemplo, se enrocan y se protegen, incluso en situaciones de imputaciones gravísimas, como en la Comunidad de Madrid o en la Comunidad Valenciana. No depuran responsabilidades, como con la nefasta gestión de la catástrofe del Prestige, en la que aprovecharon para irse de caza, o en el accidente del Yak-42, donde el responsable político de esas 62 muertes se sienta aún en el Congreso de los Diputados, para mantener su estatus de aforado.
Creo que esta ética política que ejerce el PP se escenifica en su apoyo a alcaldes transfugas que, además, están imputados en varios delitos, como el actual alcalde de Castro Urdiales, o las tramas de corrupción descubiertas en Baleares, Madrid, Valencia, Murcia o Canarias que implican a sus cargos públicos.
Raúl Santiago García

Y la presa cayó
El PP ha conseguido su objetivo. Ha abatido la preciada presa que perseguía: el ministro Bermejo. No obstante, es preciso reconocer que el mérito de semejante hazaña no es del PP, sino del propio Bermejo, que se expuso irresponsablemente ante los cazadores conservadores.
Ahora bien, una vez cobrada la pieza, cabe preguntarse a quién perjudica o beneficia dicha dimisión. Y, en ese sentido, a pocos días de las elecciones vascas y gallegas, es posible que el PP hubiera obtenido más réditos electorales con el ministro de Justicia en activo en lugar de dimitido. Porque, yo me pregunto, sin un Bermejo para desviar la atención de los electores, ¿qué argumentos utilizaran ahora los dirigentes de un Partido Popular salpicado por infinidad de presuntos casos de corrupción y espionaje?
Pedro Serrano Martínez/Valladolid

25 de febrero

25 feb 2009
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Dimisiones y sinvengüenzas
Finalmente, Mariano Fernández Bermejo dimitió como ministro de Justicia. Una vez más los socialistas han demostrado que tienen el listón moral muy por encima de la derecha española. Siendo sinceros, probablemente se deba a que el electorado de izquierdas no suele pasar por alto los deslices, mientras que el conservador es mucho más tolerante con actuaciones reprobables, siempre y cuando estas hayan sido llevadas a cabo por los suyos.
Es cierto que a Bermejo se le acumulaban los problemas, y que su talante estaba lejos del estilo que Rodríguez Zapatero trata de imponer en su Ejecutivo. Su dimisión (o cese) era una cuestión de tiempo, y haberla presentado le honra a él y al Gobierno.
El PP y sus medios afines se han pasado días exigiéndola, por decoro. La coincidencia de Bermejo y Garzón en una cacería, organizada por un afiliado del PP, ha sido señalada como una prueba de connivencia entre el Ejecutivo y el juez. La semana pasada, el asunto parecía ser Bermejo, en lugar de las corruptelas del PP. Solventado el tema del ministro (ahora ex), toca recuperar lo verdaderamente
preocupante: la presunta corrupción en el partido liderado por Mariano Rajoy.
Los conservadores, acostumbrados a exigir dimisiones a diestro y siniestro, cierran filas en torno a los imputados que, en Baleares, Canarias, Madrid o Valencia (lo de Carlos Fabra es un auténtico disparate), siguen campando a sus anchas. Ha llegado la hora de exigir responsabilidades. ¿No será, acaso, que el PP está tan podrido que están obligados a atrincherarse?
Enrique Laso /Madrid

Una nueva Europa
Las grandes crisis han producido siempre grandes cambios. El mundo, tras cualquier período de convulsión, ha sabido reajustarse y se ha negado a repetir prácticas y circunstancias del pasado. Damos la impresión de querer parchear, a base de cantidades ingentes de dinero, la enorme grieta económica e ideológica que se ha abierto bajo nuestros pies. Pero es
inútil intentar aferrarse a viejos estilos de vida o a modelos de sociedad que han quedado obsoletos, pues la realidad acabará imponiéndose, pese a quien pese, y la crisis generalizada que atravesamos traerá al planeta entero un futuro diferente.
Lo único que parece sensato es adelantarnos a buscar nosotros mismos ese futuro que más nos conviene. Ojalá surjan líderes que, sin miedo a caer en utopías, trabajen por una Europa que no pertenezca en exclusiva a banqueros o a potentados, sino a hombres y mujeres gozosos de sacar adelante sus vidas. Una Europa, en definitiva, que sea casa común de los pueblos, etnias, sensibilidades e individuos que la componen.
Adolfo Yáñez

Democracia y capitalismo
El nuevo coordinador federal de IU, Cayo Lara –que me cae bastante bien, aunque sólo sea porque no procede de ninguna casta política, sino que es un trabajador del campo– ha afirmado en su primera intervención en el Foro Nueva Economía que “democracia y capitalismo son incompatibles”. Muchos podrán decir que esa es la premisa lógica de alguien que aún cree en el socialismo científico; sin embargo, los hechos actuales son demasiado tozudos como para creer lo contrario.
Por una parte, tenemos un Gobierno que se dice socialdemócrata y que ha forrado a los principales bancos de nuestro país, que no conceden crédito alguno a las familias, a los trabajadores, a las pymes o a los autónomos. Además, no sólo desatiende a los sectores populares, sino que apenas exige responsabilidades a esos tiburones del capital.
Por otra parte, una derecha que, siguiendo la doctrina neoconservadora de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, desea adelgazar al máximo el poder del Estado (dejándolo en la anemia, como ha sugerido Gaspar Llamazares), con el fin de perpetuar este sistema de libre mercado sin ningún control y regulación alguna, principal causa de la catastrófica situación financiera actual tanto en España como a nivel global. Si atendemos al hecho de que la democracia es el gobierno de pueblo, y el pueblo es el principal perjudicado por el sistema económico actual, queda meridianamente claro que el capitalismo no entra dentro de la idea que cualquier ciudadano puede tener de la democracia, pues ahora no hay gobierno del pueblo, hay gobierno del mercado y, para más inri, sin control público alguno y sin responsabilidades.
Fran Vázquez

Cadena perpetua
Ante crímenes como los de la niña Mari Luz o la joven Marta del Castillo se exige a la Justicia y al Gobierno penas más severas y su cumplimiento íntegro. Se pide cadena perpetua, y algunos piden la pena de muerte. Otros prefieren algo peor, que dejen a los culpables en manos de la Justicia popular, es decir, quieren linchamientos. Dan miedo los asesinos y dan miedo los que pretenden tomarse la justicia por su mano.
Los padres de las víctimas piden reunirse con el presidente del Gobierno en busca de justicia y comprensión. Al presidente no le queda otro remedio que recibirles, pero no podría atender a los padres de todas las víctimas que se producen en el país.
Es evidente que la Justicia no funciona a gusto de los ciudadanos en este país: hay retrasos en su aplicación, errores de bulto (permisos concedidos a presos peligrosos o sentenciados que no son encarcelados) y condenas poco severas que sólo se cumplen parcialmente. Son circunstancias que provocan alarma social. Esta situación tiene que cambiar. La cárcel puede
rehabilitar en ciertos casos, pero eso no puede impedir que el castigo se cumpla en el resto de las condenas.
Antonio Nadal/Zaragoza

24 de febrero

24 feb 2009
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El adiós de Bermejo
La dimisión del ministro de Justicia, inducida por la agobiante andanada de reproches que ha tenido que padecer por acudir a una cacería, nos tiene que poner a todos en guardia. ¿Es aceptable que un ministro tenga que dimitir por lo que cualquier ciudadano puede hacer con total normalidad? En España hay más de 400.000 cazadores inscritos en la Federación Española de Caza (el doble que de golfistas). Y que no me vengan con que Bermejo cazó sin licencia. Aunque la hubiera tenido, el acoso habría sido el mismo.
¿Cómo es posible que mantengamos una federación que sustenta un deporte cuya práctica lleva a un ministro del Gobierno a caer en desgracia y verse obligado a dimitir? Si hemos llegado a este punto, es absolutamente inaceptable que la caza permanezca un sólo día más amparada por la ley. Su ilegalización es un asunto urgente, vital para el país.
Por otra parte, el compañero de cacerías del ministro de Justicia, el juez Garzón, también ha sufrido un problema de salud a causa del acoso al que está siendo sometido desde todos los frentes. Asimismo, los jueces conservadores se manifiestan por primera vez en la historia con un Gobierno socialista que, también por primera vez, pone en marcha medidas concretas para solucionar los problemas de la judicatura (en medio de una crisis económica de proporciones históricas).
En un contexto en el que toda la derecha política y mediática de este país arremete con virulencia contra el juez y el ex ministro, acusándoles de emprender una causa general contra el Partido Popular, tocar un pelo a un delincuente que vota al PP parece que es lo mismo que atacar al PP. Como Fuenteovejuna,
todos a una.
Mario López Sellés/Madrid
Listas de espera
Existen muchas carencias y deficiencias en la sanidad pública. Sin duda, una de las que más perjudica a los pacientes son las numerosas listas de espera que deben soportar para ser atendidos por los especialistas. Hay pacientes que llevan meses, e incluso años, esperando a ser intervenidos quirúrgicamente y otros, simplemente, para hacerse unas pruebas médicas. La demora injustificada puede acarrearles graves daños para su salud e incluso lesiones de carácter irreversible.
Las autoridades sanitarias deben ser conscientes de esas limitaciones y dotar de más medios materiales y personales a los diferentes centros de salud u hospitales para cumplir con un derecho constitucional, en igualdad de condiciones para todos los ciudadanos. Desgraciadamente, también aquí hay claras discriminaciones entre los trabajadores y pensionistas, ya que, mientas unos disponen de mutuas o seguros privados de enfermedad, otros tienen que padecer la masificación del sistema público de asistencia sanitaria.
En campaña electoral todas las formaciones políticas se acuerdan de la sanidad y prometen sin rubor lo que luego incumplen sin vergüenza alguna.
José Manuel Pena /A Coruña

Organizar la esperanza
Ahora que los valores que impulsaron el neoliberalismo se agitan como cuchillos en torno a las gargantas de todos los ciudadanos del planeta, tenemos la obligación de organizar la resistencia y dar respuesta a los aluviones de nuevas cuestiones que se nos plantean. No basta con rechazar un sistema que se ha revelado como un monstruo, con la acuciante necesidad de devorar a todos sus hijos. Ha llegado el momento de rescatar la utopía. De sacarla del armario donde el individualismo imperante la mantenía escondida, como una vergüenza inútil y polvorienta.
Miles de colectivos en todo el mundo: campesinos, jóvenes, indigenistas, ecologistas… –todo el que cree que otro mundo es posible y necesario– conforman las huestes en cuyos corazones prende la llama imprescindible para cocinar la esperanza. Frente a la atomización a la que ha sido sometido el individuo, con el único fin de convertirlo en consumidor o en producto desechable, surge un nuevo desafío: aglutinar todas estas fuerzas e impregnarlas de nuevos valores como la ética, la justicia social, el respeto a la naturaleza y la solidaridad entre los pueblos. Todo esto debe ser traducido a proyectos políticos y culturales que sirvan de cimiento para reconstruir la sociedad.
En resumen, el cambio debe venir de la mano de un renacimiento espiritual que priorice estos principios sobre el mercantilismo depredador. Las alternativas no van a nacer de los sesudos cerebros de los intelectuales, ni de los programas políticos de ningún partido. Los movimientos populares son los depositarios de las claves para lograr un nuevo orden.
Ana Cuevas/Zaragoza

Hacer aguas
Los cínicos dicen que los pueblos tienen el Gobierno y, en democracia, también la oposición que se merecen. Pero me cuesta creer que los madrileños merezcamos a la lideresa y a sus mortadelos y filemones, que se espían entre sí y nos espían a nosotros como si fuéramos objetos a poseer. Una actividad indigna, pero absolutamente necesaria para instalarse en una carrera de codiciosos y corruptos.
Se trata de saber cuál es el próximo servicio público que se privatizará y ocupar una posición de absoluta ventaja para apropiárselo por un módico precio. Primero fue la vivienda, luego la enseñanza, la sanidad, la seguridad, los servicios sociales … y ahora toca el Canal de Isabel II. Esos intereses comunes provocan todas las guerras internas del Partido Popular, aunque también favorecen la creación de un bloque electoral compacto que presenta desde hace mucho tiempo la derecha política madrileña.
Luis Fernando Crespo /Valladolid

23 de febrero

23 feb 2009
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La mujer sumisa del PP
Las medidas de tutelaje y vigilancia sobre las mujeres que quieren abortar propuestas por el PP son un auténtico atraso, un intento de devolver a la mujer a ese papel sumiso y secundario que ocupaba en la sociedad del pasado y de negarle su capacidad para decidir sobre su propia maternidad. Este empeño del PP por crear instrumentos de tutela y vigilancia demuestra que la derecha de nuestro país sigue considerando necesario someter las decisiones sobre la maternidad de la mujer a la opinión de terceros, y que todavía cree que las mujeres no están capacitadas para decidir lo más correcto sin necesidad de ayuda alguna.
Creo que es irresponsable, demagógico y deplorable el intento del PP de relacionar el derecho que tiene una mujer adulta a decidir libremente sobre su maternidad con la violencia de género, una comparación que lanza un peligroso mensaje social y que, además, es un insulto para las miles de mujeres que de forma libre, y después de pensarlo mucho, han tomado una decisión que sin duda no es fácil, pero que ellas han considerado la más adecuada.
Con esta propuesta, el PP vuelve a ponerse en evidencia, ya que propone medidas que tuvo la oportunidad de poner en marcha durante los ocho casos en los que estuvo en el Gobierno, casos en los que no toca ni una coma de la actual legislación. Una actitud que demuestra que el PP no tiene en realidad una postura seria y coherente acerca de la interrupción voluntaria del embarazo, un asunto muy serio que están utilizando de forma demagógica para generar tensión y para excitar a los sectores más ultraconservadores de la sociedad.
El PP confunde la protección de los derechos de la mujer con paternalismo, y sigue mostrando que es un partido retrógrado e irresponsable, ya que no sólo pretende poner trabas a la interrupción voluntaria del embarazo y a las medidas que pretenden dar seguridad a las mujeres y a los profesionales, sino que además se niega a que se imparta educación sexual y a que se potencien las campañas de prevención de los embarazos no deseados.
Raúl Santiago García

Injusta política de inmigración
Desde noviembre del pasado año, el Gobierno español ha mostrado su verdadera cara en materia de extranjería. Las directrices del Ministerio del Interior han dictaminado a la Policía Nacional la caza indiscriminada de inmigrantes sin papeles, con acosadores cacheos en la vía pública y en lugares de ocio, dando “prioridad” a ciertas nacionalidades –concretamente, lo que se denunció como la “caza del negro”–; fijando cupos de detención semanal a los extranjeros indocumentados por barrios; e, incluso, llegando a premiar con días libres a aquellos personajes de los cuerpos de seguridad y orden que cumpliesen con exactitud esta práctica.
Ahora, cuatro meses después de que se pusieran en marcha estas selectas persecuciones policiales, el ministro del Interior niega rotundamente la práctica de redadas indiscriminadas y admite que se deben hacer revisiones a la aplicación de la Ley de Extranjería, pues ha habido malentendidos. En distritos de Madrid –como Lavapiés, Usera, Carabachel, Vallecas o Torrejón de Ardoz– cientos de inmigrantes han tenido que seguir (mal)viviendo, con el temor e incertidumbre de caer en uno de estos cacheos sorpresivos, que sólo conducen a la reclusión en esas penosas cárceles a las que llaman Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), para luego entregar en mano la carta de orden de expulsión del país.
Los culpables de esta crisis no son los inmigrantes, porque no tener papeles no es un delito.
Sara Posada Isaacs /Secretaría de Inmigración
CGT Henares y Guadalajara

Crisis y antisistema
Cuando colectivos sociales, ecologistas y pacifistas denunciamos hace muchos años la rapiña salvaje y destructiva que sustenta al sistema capitalista, y advertimos del callejón sin salida al que este modelo insostenible nos condenaría, se nos persiguió llamándonos radicales y antisistemas. El tiempo, por desgracia, nos ha dado la razón.
¿Y ahora qué? ¿Tendremos que convivir con miles de esqueletos de ladrillos que invaden el país? ¿Por qué aceptar siempre los desmanes de las mayorías especulativas: bancos, constructoras, políticos y particulares, que han logrado hundir un mercado de la vivienda con precios salvajes y un millón de pisos vacíos? Sí, claro que seguiremos luchando contra un sistema que condena a la miseria a millones de personas, y contra todo aquel que se lucre a costa de lo que sea. “Todo vale”, nos repetían. ¿No serán ellos los verdaderos antisitema?
Patricia Corral/San Fernando (Cádiz)
En la Edad de Piedra
Leo con pena la noticia de que el Gobierno ha decidido no cumplir su promesa electoral de hacer una Ley marco de Protección Animal. Se escuda en que las competencias en este tema son de las comunidades autónomas, pero este argumento es en parte falso, pues la modificación del Código penal, que contemplaba la propuesta electoral, sólo puede realizarla el Gobierno central.
Actualmente, la situación de muchos animales en nuestro país es desesperada. Por ejemplo, ahora, cuando acaba la temporada de caza, muchos galgos (según las asociaciones protectoras, unos 50.000 cada año) son ahorcados o atados a un árbol para que mueran de sed y hambre al no ser ya útiles para la caza. Decía Ghandi que el grado de avance de una sociedad se mide, entre otras cosas, por el trato que da a sus animales. Pues dado el nivel de maltrato y abandono que existe en nuestro país, parece que seguimos anclados en la Edad de Piedra.
María Jesús Sabio /Madrid

22 de febrero

22 feb 2009
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El ‘dictador’ Chávez y los Borbones
¡Cuánta importancia se da en la vieja Europa a las formas! Da igual lo que se diga, todo depende de la vestimenta. Por los modales, Hugo Chávez es un populista, no cabe duda, es un tipo que vocifera consignas claras y ramplonas embutido en una camisa roja; sus ademanes nos parecen exagerados, casi de ópera bufa; sus formas recuerdan mucho más a un matón de taberna que a un dirigente político. En Europa, los políticos no pueden perder la compostura, trajeados impecablemente, todo lo que hacen sigue un estricto protocolo prefijado, pero… ¿les convierte esto en más honrados que Chávez?
Recientemente, se ha aprobado en Venezuela la posibilidad de que los cargos públicos –no sólo el del presidente de la República– puedan seguir presentándose indefinidamente. No obstante, el hecho de que detenten los cargos dependerá de que los ciudadanos les voten. Quizás se pueda decir que ha sido un retroceso en la muy democrática legislación venezolana, pero, aún así, la Constitución de Venezuela seguirá siendo más avanzada y democrática que la española.
En nuestro país no existe ni ha existido nunca tal ley, los cargos públicos pueden estar décadas en el poder
–véase nuestro Chaves– y, lo que es peor, el jefe del Estado no es que pueda repetir, es que tiene un cargo vitalicio
–claro anacronismo de épocas medievales– y será sustituido por su hijo del alma –contraviniendo el espíritu meritocrático de cualquier democracia– cuando se produzca el óbito del monarca.
Olvidemos de una vez la prepotencia eurocentrista y basémonos en hechos: un sistema monárquico no puede dar lecciones de democracia a nadie.
Javier Lacomba/Valladolid

Cesar y dimitir
Mariano Rajoy ha exigido a Rodríguez Zapatero que cese a Fernéndez Bermejo, el ministro de Justicia. Si se hiciera caso a la oposición en esta materia, los ministros durarían menos que un caramelo en la puerta de un colegio. Los ceses los decide el presidente del Gobierno, no el líder de la oposición. Dimitir, por otra parte, depende del compromiso adquirido entre el ministro y el presidente que lo nombra. No es serio ni responsable tirar la toalla cuando hay problemas o gobernar con el criterio del contrario. ¿Cuántos ministros de José María Aznar dimitieron o fueron cesados pese a las muchas equivocaciones que cometieron?
Dice Rajoy que si no cesa a Bermejo, Zapatero es Bermejo. Que se aplique Rajoy el cuento ahora que se han destapado supuestas corrupciones de algunos miembros del PP y piense que es uno de esos implicados. Seguro que no le gusta pensar así en lo que respecta a su persona. Claro que alega que no sabe nada de todo eso de los espías y las recalificaciones. Olfato tiene poco, así no es probable que
coincida en una cacería con Garzón o con Bermejo. De lo que tendría que dimitir el ministro de Justicia es de acudir a las monterías mientras esté en el cargo, por su provecho y el de los pobres animales.
Antonio Nadal/ Zaragoza

Los seres supremos
Se ha iniciado una huelga de los jueces sin precedentes que amenaza con ser un desastre en los más que caóticos juzgados. Los que, por una u otra razón, hemos tenido que lidiar con juzgados y juzgadores, hemos sentido la insignificancia de nuestra persona con respecto a esos seres supremos, casi deidades, a los que su más que notable arrogancia les impide escuchar lo que los anodinos ciudadanos quieren exponer para que su juicio sea justo. Semidioses a los que he visto ausentes en juicios, dedicándose a mirar los puños de sus mangas o a ordenar carpetas, mientras, teóricamente, escuchan una declaración.
Magistrados inaccesibles fuera de una sala de vistas, que usan como intermediario a secretarios para hacer más evidente ese aura con el que parecen estar dotados. Salvo escasas y honrosas excepciones, los ciudadanos nos topamos con este tipo de juzgadores, y es sorprendente que sean ellos los que promuevan una huelga, cuando somos el resto de la sociedad las que padecemos su indiferencia y menosprecio. El hartazgo en lo concerniente a la Justicia es nuestro, pues parece que cuando uno se coloca la toga de magistrado se olvida de que para dictar sentencia como es debido, se debe escuchar y tratar al juzgado con diligencia y respeto, sin despreciarle con desaires, pues en sus manos está su futuro.
Izaskun Fernández /Girona

Un político de altura
Cada día desayunamos nuevos datos que vinculan al PP con presuntos casos de corrupción. Por un lado, tenemos la macro trama que la Audiencia Nacional, de la mano del juez Baltasar Garzón, está instruyendo e investigando. Y, por otro, surgen noticias como los compadreos y amiguismos de dirigentes del PP gallego o valenciano con diversas constructoras.
Y, mientras tanto, la cúpula del PP no solamente no toma cartas en el asunto, sino que culpa a los jueces, fiscales, medios de comunicación, etc. de llevar a cabo una conspiración contra sus siglas.
Creo que nadie puede dudar de la profesionalidad del juez Garzón, ya que fue quien encausó a los GAL, al dictador Pinochet, al entramado de ETA, etc. Si te toca una manzana podrida, antes de comértela, lo que haces es sanearla para poder salvarla, y si la podredumbre es tan grande, la tiras a la basura. Creo que la cúpula del PP debería seguir este ejemplo tan sencillo, en vez de recriminar a todo aquel que le diga algo. Un político de altura es el que sabe dar la cara cuando ha cometido un error en su acción política o en su organización. Así pues, si Rajoy quiere llegar a las generales del 2012, deberá tomar cartas en el asunto.
Óscar Pardo de la Luz

21 de febrero

21 feb 2009
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Los centros de menores
El Defensor del Pueblo ha denunciado situaciones de maltrato y vejaciones en los centros para menores con conductas difíciles. Esto era algo conocido por muchos profesionales y denunciado desde hace ya años. De hecho, la situación de maltrato no sólo se produce en ese tipo de centros especiales y cerrados, sino, en general, en todos los centros de menores, donde malviven más de 8.000 menores en situación de desamparo.
Las administraciones no han reaccionado nunca ante esas denuncias. ¿Tal vez porque los adolescentes que están en los centros de menores no votan y, en general, sus familias, etiquetadas de marginales y desestructuradas, tampoco suelen hacerlo? Sería preocupante que el tema pueda cerrarse sólo terminando con las prácticas más escandalosas (golpes, salas de aislamiento, vejaciones y castigos salvajes…) y con expedientar a alguna entidad.
Habría que cuestionar la actual estructura de protección a la infancia en situación de desamparo en nuestro país, que es, en mi opinión, la que genera las monstruosidades denunciadas estos días. Una estructura obsoleta que genera el maltrato a los menores, no sólo el de la magnitud que ahora ha salido a la luz sino uno más profundo que el de los golpes y las vejaciones. Según los profesionales, un menor que viva durante más de un año en una casa-hogar o centro residencial –aunque no sea un centro cerrado y no haya malos tratos, es decir, por llevar una vida institucionalizada– puede sufrir daños irreversibles: baja autoestima, problemas graves de socialización, ansiedad y depresión, riesgo de conductas hiperactivas, etc.
Josep Alfons Arnau /Porqueres (Girona)

El precio de la crisis
Todos estamos conjurados contra la crisis, pero no todos creemos que sean lícitos algunos de los modos con los que se combate. Sorprende el trato que desde los diferentes sectores –y no sólo hablo de los políticos, sino también de los medios– se da a las noticias sobre la crisis, las medidas adoptadas para combatirla o sus daños colaterales sobre el medio ambiente.
Aplaudo las políticas que los diferentes gobiernos están tomando en su lucha contra este grandísimo problema que marcará sin duda este principio de siglo. Lo que ya no aplaudo son los mecanismos y las medidas adoptadas en esta desigual lucha. No hace falta recordar que en España la causa y la consecuencia proceden de la “burbuja inmobiliaria”, motor de crecimiento durante años y, como se ha demostrado, precario sostén de la economía de este país. Por ello, resulta sorprendente y escandaloso que a la hora de buscar soluciones se eche mano una vez más de la construcción y del cemento como revulsivo a la pérdida de puestos de trabajo.
Parece ser que es más importante reactivar la economía con soluciones a corto plazo, mientras que las posibles afecciones al medio ambiente son soslayadas en aras de la consecución de proyectos y obras que generen trabajo y riqueza, pero que en su ejecución destruyen nuestros ecosistemas. De seguir así, está claro que volveremos a caer en los mismos errores.
Maribel Martínez /Zaragoza

Torero no, matador
Leo con estupor que, tras la intervención de ese cazador de alto standing que tenemos instalado como ministro de Justicia, la bancada del partido que considero más afín a mis planteamientos acabó prorrumpiendo en gritos de “¡torero!”, “¡torero!”. ¡Qué tremenda decepción!
Para evitar interpretaciones tendenciosas, he de dejar claro que estoy absolutamente en contra de esa campaña que el PP está realizando sobre la famosa reunión del ministro con el no menos famoso juez y cazador, con el fin de difuminar unos hechos que huelen a podrido. Pero, aclarado este extremo, me parece impresentable, al menos para quienes tenemos cierta sensibilidad hacia los animales, que un cazador rico (las cacerías en las que este señor participa no están al alcance de todo el mundo) sea ministro en un Gobierno socialista.
Que, además, sus airadas respuestas en el Congreso provoquen ese estúpido grito no sólo me produce tristeza sino auténtica indignación. Creo que esas señorías pseudo progresistas habrían acertado más si le hubiesen gritado “matador”, en justo mérito a las muchas piezas que a lo largo de su vida habrá cazado, rodeado de toda la parafernalia campera, propia de las clases sociales más altas. Ya es hora de que todos, incluidos ministros y diputados, nos vayamos quitando las caretas.
Emilio Testa/Alcorcón (Madrid)

Infancia amenazada
La brecha que se ha abierto entre el mundo desarrollado y el Tercer Mundo es como una zanja inmensa que ha facilitado que se abra un abismo entre el distinto tratamiento que se le otorga a la infancia en
dichos territorios.
Sin embargo, la infancia soporta amenazas en cualquier parte del planeta. Si en los países subdesarrollados los menores están sometidos a la pobreza y viven desprotegidos, en el mundo desarrollado viven avasallados por una excesiva sobreprotección y por un exagerado consumo.
Nuestros hijos, a mi modo de ver, están amenazados por los excesivos miedos que tenemos en nuestra sociedad. Pueden realizar sus estudios dentro de un espacio cargado de tecnologías que les facilitan su labor pero que debilita la imaginación.
Por contra, las criaturas de los países pobres, niños y niñas que desarrollan su imaginación para llevarse algo a la boca, simplemente no saben lo que es jugar, ni tienen opciones reales para recibir una educación digna, ya que están sometidos a la esclavitud
subyugante de trabajos penosos y de miserias perennes.
Juan Carlos Pérez/ Bormujos (Sevilla)

20 de febrero

20 feb 2009
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Una huelga corporativista
La huelga de los jueces me resulta tremendamente corporativista y chulesca por varios motivos. En primer lugar, porque piden más medios después de la muerte de Mari Luz, como consecuencia de la grave negligencia de un juez, en lugar hacerlo antes. En segundo lugar, porque el ministro de Trabajo les ha destinado antes de la huelga 20 millones de euros en un plan de choque y, en tercer lugar, porque son un poder del Estado y, como tal, no pueden ni deben hacer huelga.
Asimismo, querría recordar que el artículo 24.2 de la Constitución dice que “todos tienen derecho a un proceso público sin dilaciones indebidas y con todas las garantías”, circunstancias que ayer no se dieron en muchos juzgados a causa de la huelga. Podrían haberse manifestado o concentrado fuera de su horario laboral y así no hubieran perjudicado a los ciudadanos, quienes han de cumplir sus funciones dentro del poder Judicial. Es una actuación alegal (aunque puede que no ilegal), irresponsable y corporativista que debería regularse cuanto antes para que no se repita.
Abel Díez/Alcobendas (Madrid)

La sospecha en la piel
La orden emitida a los agentes de la comisaría de Vallecas que establecía cupos de arresto de inmigrantes, puede, como dice el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que no haya salido de ningún responsable político de Interior y que se deba a un exceso de celo de algún cargo
policial en la interpretación de las directrices que se le han marcado.
Lo más perverso de este asunto son los criterios que determinaban quién se convertía en un potencial delincuente. La retorcida conexión que se establecía entre extranjeros de tez morena y delincuencia. Porque, que yo sepa, el hecho de no tener papeles no es un delito, sino una falta administrativa. Y si lo que se persigue realmente, como dice el ministro, son los actos criminales, vincular estos con un grupo humano por el color de su piel es negarles los derechos básicos que corresponden a todos los individuos.
Alfredo Pérez Rubalcaba hace bien, aunque le ha costado reaccionar y decir que eso no se hace más. Esta malévola asociación entre extranjeros pobres y morenos y el mundo del crimen es el argumento que, de forma vergonzosamente descarada, utiliza el Gobierno del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, para sembrar el odio racial por toda Italia. Con una crisis de las características actuales, el inmigrante de tez oscura se utiliza como chivo expiatorio para canalizar la rabia y la frustración de los respetables ciudadanos, blancos y furiosos. La clase obrera, ciega para reconocer en el inmigrante a su igual, lo percibe como a un enemigo que le va a quitar su empleo y, si te descuidas, hasta la cartera. Entre unos y otros, imprimimos a fuego la marca de la sospecha en las tostadas pieles de quienes, si lo pensáramos un poco, navegan en el mismo barco que nosotros. Sólo que a ellos habría quienes querrían verlos de nuevo encadenados en la bodega de la nave y tirando de remo.
Ana Cuevas /Zaragoza

Propuestas empresariales
Desde diferentes ámbitos empresariales y económicos se están lanzando propuestas a la opinión pública encaminadas a adelgazar los derechos de los trabajadores. Todo ello con el pretexto de que estas propuestas ayudarían a aumentar el empleo y a salir de la crisis. Estas medidas se centran, principalmente, en el abaratamiento del despido, el ajuste de los salarios, la eliminación de la cláusula de revisión salarial en los convenios y la posibilidad de tramitar de urgencia los ERE sin la autorización previa de la administración.
Con estas propuestas nos están recordando que los trabajadores con derechos laborales –medianamente decentes– son un obstáculo para la recuperación económica y que solamente el trabajo precario animaría a los empresarios a contratar sin reservas y a crear riqueza. Con estas medidas, no veo voluntad de solucionar la crisis, sino de aprovecharse de ella. Algunos no quieren enterarse de que, de seguir por el camino que hace tiempo se comenzó –haciendo a unos muy ricos y a otros extremadamente pobres– no se hará sino crear un mundo más injusto, mas inseguro e inviable económicamente.
Y no se trata tan sólo de justicia social o caridad, pues si lo que realmente deseamos es un sistema económico que busque mayor equilibrio social y un crecimiento económico prolongado, sólo lo conseguiremos haciendo un reparto más justo de la riqueza.
Si promovemos los contratos indefinidos y los derechos, tendremos trabajadores más confiados y motivados para producir y consumir. Si promovemos los contratos precarios, tendremos consumidores precarios.
Pedro Serrano Martínez/ Valladolid

El paro vasco
En los días previos a las elecciones, el señor Ibarretxe pregona orgulloso las cifras del paro en el País Vasco y las compara con las del Estado. Además, afirma que un 8% frente a un 14% de los vascos cree que el paro en Euskadi es un asunto baladí. Ahora bien, el lehendakari, Juan José Ibarretxe, me gustaría que preguntase algo que de verdad importa y no tanto la pregunta que ansía usted: ¿desea un País Vasco independiente de España, pero dentro de la Unión Europea, en la que está España?
No, no pierda el tiempo, interrogue a la gente acerca de cuántos jovenes vascos estamos en Madrid, trabajando en la capital de la que usted tanto reniega y, además, claro está, muchos de nosotros aún seguimos censados en el País Vasco, por lo que, de esta forma, no me extraña que el paro en el País Vasco sea menor.
Jorge Ipiña /Bilbao

19 de febrero

19 feb 2009
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La hora de los cuchillos largos
Los ciudadanos, especialmente los madrileños, no deben perderse en el laberinto informativo de lo que está pasando, sino retener lo básico para sacar conclusiones. La
borrasca que se cierne sobre el PP es ciertamente grande, y no sabemos lo que se llevará por delante. El PP es uno de los actores principales de la vida democrática de este país y no hay duda de que muchos españoles creen que son gente honesta, dispuesta a luchar contra la corrupción, el favoritismo y el egoísmo de tramar negocios, capitales y beneficios. Y, en general, hay que suponer que es así.
Pero, ante sospechas y hechos bien documentados, la investigación legal pertinente ha recopilado escuchas y conversaciones grabadas, testimonios directos, confesiones, denuncias que delatan una trama larga de personas concretas, vinculadas en mayor o menor grado al PP y colaboradoras. El ciudadano común pide una investigación, la depuración de los culpables y la aplicación de la Justicia. Paradójicamente, la reacción oficial del PP ha sido unánime: mentira, no hay nada de nada, todo es una campaña
de desprestigio, persecución y acoso contra el PP. Todo esto, como señal de verdad y unidad, lo ha querido dejar plasmado en esa foto patética, evocadora del entierro del Conde de Orgaz, pero sin muerto en el medio.
En lugar de reconocer la legitimidad de la investigación y sus resultados, se han propuesto negar todo, atacar a quienes llevan la investigación y pararles los pies. En un partido como el PP, esta estrategia resulta infantil y antidemocrática. Si no temen a la verdad, ¿a qué viene toda esta maniobra de ocultamiento y obstrucción de la Justicia? ¿Cómo explicar que responsables cualificados del PP no hayan intervenido para impedir caer en la trampa de identificar posibles actos delictivos de individuales afiliados o colaboradores con la entidad misma del partido? ¿Cómo no han parado la descabellada recusación del juez Garzón sabiendo que tan torpes argumentos se iban a caer por sí mimos? ¿Cómo aplaudieron el invento de una caza conspirativa que, de inmediato, se iba a desvanecer y les iba a dejar en pueril ridículo? ¿Cómo pudieron alentar al ex ministro Federico Trillo, hoy portavoz de Justicia y Libertades, mil veces descalificado, para que públicamente hiciese la recusación del juez Garzón?
Aclarar la verdad, hacer justicia y sancionar a los responsables es lo que debe hacer un partido si quiere recobrar la credibilidad ciudadana. Lo demás –echar balones fuera, atacar a quien no
corresponde, descubrir conspiraciones donde no las hay– es simulación, cobardía y mal calculado cinismo que, a la postre, dañan aún más al honor e imagen del partido. Al PP se le pasaron los días de festivos y de gloria en los que todo parecía estarle permitido, y le acecha a sus dirigentes –primero a Rajoy– la hora de los cuchillos largos. El pueblo, a pesar de la confusión manipuladora, entiende, se sobrecoge y apunta conclusiones.
Benjamín Forcano/Madrid

Compartamos las lenguas
Frente a la política económica e institucional, Carod-Rovira recomienda la política lingüística. “Encomana (contagia) el català”, nos dice el aragonés de no muy buenas hechuras. Generalmente, cuando cambiamos de lengua, lo hacemos por pura necesidad lingüística y de interacción comunitaria. Es decir, queremos relacionarnos, comprendernos. A mí, que siento una profunda admiración por el catalán de pro, me entristece la localista campaña del uso social del catalán.
Soy madrileño de nacimiento e intento aprender la lengua catalana, porque me gusta y aprecio la fluidez rítmica de sus términos y palabras, además de facilitarme la comprensión del lenguaje de tantos que han hecho de Catalunya lo que es. La educación o la corrección, que son elementos de concordia e interrelación humanas, nada tiene que ver con la discriminación de no compartir la lengua. No hagamos una Babel de razas, sino un espacio publico de libertad en el que todos podamos estar unidos. Compartamos las lenguas para que no desaparezcan, pero no impongamos las lenguas para que ninguno nos entendamos. Señor Rovira, sea prudente, pues puede herir a los que sentimos Catalunya.
Antonio Sánchez /Madrid

Jetas
Si algún género nos sobra en España, tanto como para poder exportarlo gratuitamente a otros países, ese es el de los jetas. Digo esto a tenor de las declaraciones del patrón de patrones, el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz
Ferrán, que, después de haber propuesto hace unos meses un paréntesis en el libre mercado, ahora nos sale con que hay que abaratar el despido. Para quitarle hierro al asunto, dijo que esta medida sólo debería aplicarse durante este periodo de desastre económico que vivimos, pero si dejamos que los empresarios tengan carta blanca para despedir libremente, haya crisis o no, ese camino ya no tendrá vuelta atrás.
Los derechos sociales y laborales que hoy disfrutan los trabajadores en este país son fruto de muchos años de lucha, incluso con víctimas de por medio, y ahora, quienes con su usura, avaricia y ganas de amontonar dinero de forma voraz han contribuido a este crack del siglo XXI, son los que quieren proyectar las consecuencias de su irresponsabilidad y canibalismo financiero sobre los trabajadores.
No es casual que el gobernador del Banco de España y el patrón de patrones se hayan puesto de acuerdo y hayan dicho lo mismo uno detrás de otro. Y a todo esto, en UGT y CCOO todos calladitos. ¿No será el momento de fortalecer de nuevo a sindicatos de clase de verdad, como la CNT?
Franz Vázquez/Zamora