Risas enlatadas

Jose A. Pérez

La isla pública

07 Mar 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Ríete tú de Perdidos. Para desarrollos argumentales intrincados, lo de Televisión Española. Te cuento. Están Los Otros, que llevan en la isla desde nadie sabe cuándo y que tienen su contrato fijo, su convenio y su horario inquebrantable. Pero el avión de la externalización se ha estrellado en la isla desparramando por ahí un montón de gente sin contrato fijo. Y, por donde quiera que vayas, te encuentras el humo negro que sale de las antorchas de los sindicatos. ¿El motivo? Los Otros están en contra de los recién estrellados porque eso de externalizar la producción les parece un despilfarro. Ellos quieren hacer España Directo y Águila Roja con los medios propios de TVE. Algunos de los recién estrellados, por su parte, andan mosca porque (ellos mismos me lo cuentan) hacen la labor de cinco Otros por cuatro veces menos dinero. La semana pasada, Los Otros montaron una huelga para protestar contra la externalización. La huelga salió en el Telediario, pero no fue cubierta por ninguna productora externa porque, como todo el mundo sabe, eso hubiera generado una paradoja en la continuidad espaciotemporal y habría acabado con Oliart convertido en John Cobra y viceversa. No quiero ser agorero, pero estas cosas siempre acaban igual; al final, todos están muertos. ERE creo que lo llaman ahora.

Secuelas de la EGB

01 Mar 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

El desastroso sistema educativo de nuestro país ya tiene nuevo mártir. Se hace llamar John Cobra y representa a las mil maravillas lo que pasa cuando administraciones sucesivas basan la economía de un país en la mano de obra ninguneando la educación, la ciencia y la cultura. Cobra es, por así decirlo, la segunda trompeta del Apocalipsis tras Belén Esteban. La constatación de que la idiotez y la chabacanería no tienen edad ni género. El drama no es que Cobra salga en la tele, el drama es que exista.

Su intervención televisiva (que vi en YouTube, como todo hijo de vecino) es lo más increíble que he visto en televisión desde hace tiempo. Mientras lo veía, sólo podía pensar: LOGSE. Pero no, resulta que el muy cretino es de mi quinta. O sea, que es una víctima de EGB. A raíz de la performance del sujeto este hubo quien llegó a pedir la cabeza de Alberto Oliart. Yo, francamente, dejaría en paz a Oliart, que bastante tiene con conseguir que el polvorín en que se ha convertido TVE no estalle con las antorchas de los sindicatos (30 euros a que no lo consigue). Yo pediría la cabeza de todos los responsables de educación desde 1978 hasta hoy. Y les pondría a hacer los coros en “Mira quién baila”, a ver si eso se les da mejor. No me digan que no les dan ganas de pedir la nacionalidad andorrana.

La revolución digital

21 Feb 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Queda mes y medio para que José Blanco pulse el botón maldito y apague la televisión analógica para siempre jamás. Hace medio año que sólo veo TDT, desde que mi comunidad tuvo a bien orientar la antena. Mi tele, una Sony relativamente nueva, ha sintonizado los canales en un orden maléfico que sólo ella entiende. No me he molestado en reordenarlos porque soy muy vago y porque, en cierto sentido, me fascina lo que mi tele, a modo de Terminator autoconsciente, me ha montado en el salón. Para llegar de La 1 a La Sexta, por ejemplo, tengo que pasar por Intereconomía, lo que siempre me produce un leve aumento de endorfinas. No es lo más raro. También han aparecido un montón de ridículas cadenas decididas a alargarme el pene y a calzarme unas plantillas con las que, lo juran, creceré cinco centímetros.

Por la noche es aún más raro. La mitad de las cadenas están pobladas por señoras de silicona que me miran en un inquietante silencio junto a un panel lleno de letras y números. Además, ciertas cadenas han iniciado una lucha fraticida por colarse en el número 7 de mi mando. Lo intenta La 7 y también Veo 7. Pues lo siento mucho, pero en ese puesto mi tele ha decidido colocar Sony TV, y ahí se va a quedar.

Buenísimo invento éste de la TDT, oiga. Jamás la porquería había tenido tanta definición.

Por un puñado de anuncios

15 Feb 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Perdidos se ha estrenado en España sólo una semana después del estreno americano. Tras meses de intensa promoción, el capítulo le dio a Cuatro un 8% de share, cifra que bien podría interpretarse como un fracaso tras tantísima insistencia publicitaria. No es de extrañar la discreta cuota de pantalla si tenemos en cuenta que casi todos sus seguidores ya habían visto el capítulo vía web. Hasta yo, que no sigo la serie, lo había visto (en excelente calidad, en versión original y con subtítulos en castellano).

Nuestro Ministerio de Cultura está trabajando precisamente en esto, en que no podamos ver las series antes de que se emitan en España para que demos audiencia a nuestras empresas de contenidos y, de rebote, a sus anunciantes. Pero lo cierto es que cada vez más gente se niega a ver ficción extranjera doblada y con anuncios. Y se trata de gente joven y con dinero, uno de los targets más deseados por los anunciantes.

Los directivos de todas las televisiones andan buscando fórmulas nuevas para integrar la publicidad dentro del contenido de los programas. Y la multinacional Apple, por su parte, acaba de anunciar que podría vender capítulos de series por un dólar. Un dólar por contenido libre de publicidad. Un dólar por veinte minutos de tu tiempo. Creo que el futuro está bastante claro.

Principio de Incertidumbre

07 Feb 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

El Principio de Incertidumbre, como todo el mundo sabe, afirma que no se puede determinar simultáneamente la calidad y la audiencia de un programa televisivo. Cuanta más precisión se aplique en el estudio del contenido de un programa, menos se conocerá sobre su audiencia. Las conclusiones de este principio enunciado por Werner Heisenberg son, por tanto, obvias: no podemos establecer una relación entre la calidad y la audiencia de los programas de televisión.

La indeterminación siempre ha sido la religión de la tele, pero se ha hecho dogma desde que TVE no tiene publicidad y la espada de Damocles pende sobre nuestras cabezas en forma de apagón analógico (ahora lo llaman “encendido digital” por aquello de pensar en positivo). Los caprichos del azar llegan a tal punto que, a veces, La Sexta gana a Telecinco sin que nadie sepa muy bien cómo demonios ha ocurrido. El prime time de Antena 3 se hunde en la miseria, y una cosa llamada “temáticas” es líder de audiencia día tras día.

Corren malos tiempos para la certeza, y la televisión, como todas las industrias, camina con pies de plomo hacia un modelo económico que ni intuimos todavía. ¿Pago por visión? ¿Integración en Internet? ¿3D? Lo único seguro es que la televisión, como todo en el Universo, deberá transformarse para seguir existiendo.

Responsabilidad social

01 Feb 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Las actuales políticas empresariales defienden el concepto de responsabilidad social corporativa, que, en su esencia, se basa en no dejar el mundo peor de como se lo encontraron. La responsabilidad debe darse en todos los ámbitos: el económico, el laboral, el ambiental… Es una idea poderosa y casi etérea que pretende evitar que las empresas traten el mundo como un clínex (al menos explícitamente). Todas las grandes empresas tienen su manual de buenas prácticas, una suerte de listado de compromisos para con el entorno. Las cadenas de televisión también. Todas se comprometen, por ejemplo, a informar, a defender la libertad de prensa y de expresión, y a todas esas cosas que tan bien suenan.

Luego empiezas a ver los programas del corazón y ciertos informativos, y te preguntas dónde ha quedado la responsabilidad en esos espacios. Te preguntas si limitar la realidad a dantescos y terribles, vomitar horas y horas de imbéciles demostrados discutiendo sobre sus compañeros de cama es parte de un plan estratégico para hacer del mundo un lugar mejor. Somos una empresa privada, te dirán. Las buenas prácticas no tienen nada que ver con esto, te dirán.

Será que la responsabilidad social corporativa de ciertas cadenas pasa por nuestro derecho a apagar la tele. Ejercitémoslo, pues, responsablemente.

Veterano aprendiz

25 Ene 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Iñaki Gabilondo se despidió de Noticias Cuatro con elegancia y modestia, agradeciendo a su equipo lo mucho que le ha enseñado en estos años y disculpándose por haberles enseñado tan poco. Gabilondo se marcha de la televisión llamada “generalista” para instalar su opinión en CNN+, en un espacio de dos horas con debates y análisis en profundidad. El espacio que quiere y merece.

Dice Gabilondo que no ha sabido adaptarse a los tiempos, y achaca su fracaso de audiencia a sus propias limitaciones. Y es cierto que Gabilondo se ha quedado antiguo. No ha sabido convertirse en busto parlante de rostro pétreo, no ha sabido soterrar su punto de vista, no ha aprendido a convertir la actualidad en espectáculo. Gabilondo se ha empeñado, durante cuatro años, en hacer un informativo de vieja escuela. Apenas ha chupado de Youtube, se ha negado a llenar su discurso de superlativos, ha rechazados los terribles, los inimaginables y los dantescos.

Cuando dejó Cadena Ser, Gabilondo le dijo a Jesús Quintero: “Me siento un profesional que tiene una responsabilidad ante un cliente. Y ese cliente es el espectador”. Con el tiempo, Gabilondo ha descubierto que el telespectador actual exige algo que él no sabe darle; una cosa que se parece al periodismo, pero que no lo es en absoluto.

Que siga, pues, el espectáculo.

Que se mueran las feas

09 Ene 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

La nueva ley audiovisual prohibirá los anuncios de productos adelgazantes y de cirugía estética en horario protegido, esto es, de 6:00 a 22:00. Es una enmienda de UPyD modificada por el PSOE que ha entrado en la ley y que, en principio, parece una cosa bastante sensata. La idea es que los niños y (sobre todo, me temo) las niñas no se obsesionen con su cuerpo, que no se conviertan en target precoz de clínicas de adelgazamiento y cirugía estética. Es decir, que no se enteren de cómo funciona esta sociedad nuestra.

El problema, claro, es todo lo demás, lo que está entre un bloque de anuncios y otro, eso que llaman “contenido”. De poco sirve regular la tiranía del cuerpo en los anuncios si, de forma más o menos explícita, sigue presente en todas las series y en todos los programas, si se sigue confundiendo éxito con músculos y tetas con paraíso. Pero, claro, tampoco es plan de prohibir la belleza ni de obligar a las productoras a que den papeles chulos a chicas del montón. No es plan, en definitiva, de dar la imagen equivocada a los chiquillos para que crezcan y tengan la errónea sensación de que la belleza está en el interior y que el físico es secundario.

En cualquier caso, la medida es buena. Ahora deberían eliminar los anuncios que fomenten la estupidez. TVE ya lo ha hecho.